Reforma del Estado
JUAN EDUARDO AZZINI
Decía Ortega y Gasset que las palabras, como los navíos, necesitan de cuando en cuando limpiar fondos. Y ahora que se habla tanto, por parte de los gobernantes, de la reforma del Estado, no importa tanto una definición, sino una clarificación.
Fritz Machlup publicó un analítico estudio en 1967 con el título de "Semántica Económica", "para destruir el consejo de Mefistófeles: disfrazar las meras palabras o usar las que no se comprenden".
Algo así como el lenguaje que plantea Orwell en su obra cumbre "1984". El concepto de reforma del Estado y de sus estructuras resulta vago, confuso y complejo. Y los continuos anuncios de nuestros gobernantes también.
El término "progresista" aún no sabemos qué significa, o el de "Uruguay Natural", (¿no cabría, en el mundo actual hablar también de "Uruguay Tecnológico?").
¿Se incluirá, en la tan mentada reforma, el tamaño del Estado, su ineficiencia, la importancia de los mandos medios, la capacitación de los funcionarios, el estudio de los tiempos y movimiento, los trámites, el costo del tiempo para los usuarios de los servicios públicos, el sistema de compras, los monopolios y su autonomía, la subsidiariedad, una neutralidad activa, reglas de juego a largo plazo, la politización de los ingresos de funcionarios?
¿O también los controles del Tribunal de Cuentas y el casi nulo resultado de sus observaciones, la arbitrariedad en el manejo de los fondos públicos, no solo en los Entes Autónomos, sino también y cada vez más, en distintos sectores de la Administración Central, etc., etc.?
Lo importante de un Gobierno no es hacer lo que la actividad privada no hace o lo hace mal, y lo que nadie está haciendo. Hasta un liberal como Adam Smith no negó el papel del Estado. Pero sí enfatizó los límites de su acción.
Dentro de una Reforma del Estado existen dos puntos básicos que no son estrictamente económicos.
Uno es la reforma de la educación. Y especialmente la educación en valores, que los estamos perdiendo.
Educar no es llevarle una cantidad de conocimientos a los alumnos, sino hacerlos pensar, orientarlos, hacer que ellos se formen sus ideas y sus razonamientos propios. Y orientarlos en valores y conceptos olvidados, como la moral, el respeto, la amistad, el compañerismo, el criterio, la integración de la familia, y de la sociedad.
Los Centros de Enseñanza deben formar y disponer los cargos docentes y no al revés, como ahora sucede.
Un aumento de los presupuestos de la enseñanza puede significar muy poco si no se atiende a la vez a la calidad y eficiencia.
Hay hoy enormes porcentajes de deserciones, repeticiones y desinterés por asistir a los cursos, que no incentivan, y no ven futuro. Y todo esto a nivel escolar y secundario.
En cuanto a las Facultades, sus programas son extensos, atrasados, sin pensar que el mundo ha cambiado y que interesa también el desarrollo, la invención, la creatividad, el diseño, la investigación, la logística, etc.
Es decir la enseñanza para el trabajo creativo y tecnológico. Y hay que hacerlo ya y desde la escuela para no perder toda otra generación y seguir siendo un país del Tercer Mundo.
En otro punto se refiere a los escalafones de los funcionarios públicos, organizados en la ley de 30/11/1960, por grados racionales que incentivaban la carrera a través del tiempo. Todo esto da para mucho más. Seguiremos. Fuente: EL PAÍS, de Montevideo.
Nerviosismo convertido en temor |
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 | POR EDUARDO ESPINA |
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 | Quizás era lo que se proponía Al Qaeda cuando tiró abajo el World Trade Center y todo lo demás ocurrido el 9/11/2001: generar una crisis económica en territorio de su gran enemigo. Si esa era la meta, o bien ésta llegó por rebote, Osama bin Laden y amigos deben estar celebrando pues el temor a una crisis de características catastróficas como la de 1929, aumenta. Ya son varios los expertos que vaticinan para los Estados Unidos un panorama económico difícil en los próximos meses vislumbrando, incluso más, que la crisis actual se podría agravar y prolongar por más tiempo del previsto en principio. Ayer, el jefe de la Reserva Federal, Ben Bernanke, advirtió al Congreso de ese país que en vista del panorama económico "la recesión es posible". Recesión, por lo tanto, ha venido a sustituir a la palabra que venia usándose, "enlentecimiento". Con una crisis en tres frentes, inmobiliario, crediticio y financiero, el prospecto para la economía es pesimista, incluso para quienes se negaban hasta hace muy poco a hablar de recesión. Tenido como barómetro de la situación económica, el producto bruto interno estadounidense ha estado en caída durante los últimos meses. El lunes en entrevista televisiva, el candidato republicano John McCain, marcando distancia con el actual presidente, dijo que la primera medida que tomará si triunfa en noviembre será reducir el gasto federal, el cual se ha disparado con el inicio de la guerra en Irak. Los demócratas consideran que esta es la principal razón de la crisis económica actual y consideran que retirando las tropas en forma inmediata, se detendrá la sangría económica. Mientras tanto, la incertidumbre gana popularidad, sobre todo porque hasta ahora el gobierno no ha dado soluciones claras para resolver la situación y, lo peor, se desconoce si sabe cómo hacerlo. La Reserva Federal realizó ajustes económicosy financieros para corregir el rumbo y limitar el daño, pero la bancada demócrata consideró los mismos insuficientes y erróneos para evitar una situación que podría ser devastadora. |
Fuente: EL OBSERVADOR, de Montevideo.
Falsificación de la memoria colectiva
Domingo 25 de septiembre de 2005
Desde su origen indoeuropeo, la palabra memoria está ligada a la idea de "tener una parte" de lo que pasó. Cuando recordamos algo, lo retenemos en el presente, salvándolo del pasado. Pero la memoria no es neutral, porque el presente se pronuncia sobre el pasado, emite un juicio acerca de él, elogiándolo o censurándolo. De ahí que la palabra griega para "memoria", smer, esté ligada con Moira, la diosa encargada de las retribuciones, que premia o castiga a los mortales según el recuerdo de sus acciones.
Que la memoria es la facultad de recoger con espíritu crítico las acciones del pasado se vuelve aún más evidente en el verbo latino que a ella corresponde, merere, que significa "recibir lo que nos toca" como si fuera una herencia, con lo bueno y lo malo que hay en ella. Así hablamos de la "memoria y balance" de una empresa. De merere surgen palabras como "merecer" y "desmerecer", "mérito" y "demérito".
Los hechos del pasado no nos dejan indiferentes: los conservamos y los juzgamos. Así es como la memoria de lo que fuimos pasa a formar parte de lo que somos. Modificarla es modificarnos.
La memoria colectiva
La memoria ocupa un lugar eminente en la vida "presente" de los individuos y de las naciones. Pero en el plano individual, nadie tiene por qué ofrecernos la memoria, porque ella está delante de nosotros sin intermediarios, como un capítulo irrenunciable de lo que hemos vivido. En el plano colectivo, en cambio, nuestra memoria desborda lo que cada uno de nosotros vivió para convertirse en una tradición, en una botella que lanzaron al mar nuestros antepasados. Ninguno de los que ahora vivimos asistió a las agitadas asambleas de la Semana de Mayo.
¿Cómo nos conectamos con esta otra memoria ya no personal sino colectiva, cuyo contenido excede los límites de nuestra experiencia? A través de los historiadores. Son ellos quienes, indagando en los archivos, nos dicen lo que pasó sin que ni ellos ni nosotros lo hayamos experimentado.
Pasa aquí algo similar a la relación entre el periodismo y sus lectores. Muy pocos entre nosotros han experimentado el huracán Katrina. ¿Cómo sabemos de su furia y sus estragos? A través de esos testigos privilegiados de la realidad que son los periodistas. Si ellos se pusieran de acuerdo para engañarnos, quedaríamos a oscuras.
Así como el periodista, con sus crónicas, es el nexo entre nosotros y lo que pasa más allá de nosotros, del mismo modo el historiador, con sus investigaciones, es aquel que nos conecta con Moreno o San Martín, con Mitre o Sarmiento. Y así como de la tarea mediadora del periodista extraemos nuestra composición de lugar sobre lo que está pasando lejos de nosotros en el espacio, de la tarea mediadora del historiador resulta nuestra composición de lugar sobre lo que pasó lejos de nosotros en el tiempo. Pero el contenido de la memoria colectiva es igualmente vital para nosotros que la lectura cotidiana de los diarios, porque nos conecta nada menos que con nuestras raíces. Es decir, con nosotros mismos. Si el periodista falla en la tarea de conectarnos con lo que pasa, quedamos huérfanos de nuestra circunstancia. Si el historiador falla en la tarea de conectarnos con lo que pasó, quedamos huérfanos de nuestras raíces. Dejamos de asemejarnos a los árboles para convertirnos, simplemente, en pajas voladoras.
Todas las historias
La memoria, decíamos, no es neutral. Alaba o condena. ¿Pueden entonces los historiadores ser "objetivos"?
Habría que distinguir entre dos tipos de historiadores. El primero de ellos es el de los historiadores profesionales, aquellos que han hecho de la investigación histórica una vocación de base universitaria. Tampoco el historiador profesional puede librarse enteramente de sus inclinaciones personales, pero su subjetividad se desarrolla en medio de una disciplina que le exige, como a cualquier investigador, pruebas alcanzadas a través de severos estudios.
Los argentinos hemos podido leer a los más diversos historiadores profesionales. Al igual que los científicos, los historiadores han atravesado una serie de etapas según fuera el paradigma que los guiaba. Si disentían, era porque uno se subía sobre los hombros del otro para mirar más lejos.
Podría decirse en tal sentido que la historiografía argentina atravesó una etapa "liberal" a la que sucedió una etapa "revisionista", pero no por ello improvisada. Del debate entre estas dos generaciones de historiadores profesionales surgió después una escuela contemporánea que procura reconciliar sus visiones y cuya obra puede leerse en los García Belsunce, Floria, Botana, Luna, los dos Gallo, Cortés Conde o García Hamilton de nuestros días, sin que de esta vía dialéctica, con su consabida sucesión de tesis, antítesis y síntesis, haya dejado de resultar el enriquecimiento de nuestra memoria colectiva.
En un artículo que publicó el domingo último LA NACION con el título de "Los usos de la memoria", Bartolomé de Vedia ha llamado la atención sobre la alteración que podría estar sufriendo, hoy, nuestra memoria colectiva. Pero la alteración a la que estaríamos asistiendo no cuenta con un sólido respaldo universitario. Al segundo tipo de historiadores que la promueven, los historiadores improvisados, pertenece una serie de libros de amplia venta que, enfatizando lo espectacular o lo ideológico por delante de lo investigado, explotan el desconocimiento histórico de sus lectores ofreciéndoles una visión demagógica y maniquea de nuestro pasado.
La técnica de los historiadores improvisados no consiste en indagar rigurosamente el pasado según fue vivido por los protagonistas, sino en describirlo livianamente como si fuera el reflejo hacia atrás de sus propias concepciones ideológicas. Roca, por ejemplo, ¿no conquistó el desierto y nos dio la Patagonia? No, dicen los historiadores improvisados. Roca fue un genocida como los represores de los años setenta. ¿No era después de todo un militar? Así es como deforman la memoria colectiva, al no conectarla con los problemas de ayer, sino con las proclamas de hoy.
Algunos, sin embargo, hemos vivido tramos del pasado reciente, como los años setenta y hasta los años cincuenta, para advertir el engaño de la "media memoria" que los historiadores improvisados pretenden imponernos. ¿Tendrán los jóvenes nuestros mismos anticuerpos contra esta manipulación de la historia que no vivieron? Son ellos quienes más absorben las deformaciones de una lectura simplista y pueril. Es sobre ellos que se precipita, hasta en las lecturas escolares, el diluvio de las ideologías que se disfrazan con el ropaje de la historia.
Estamos asistiendo a una campaña formidable para alterar nuestra memoria colectiva, no sobre la base de nuevas y profundas investigaciones, sino mediante el procedimiento elemental de proyectar hacia atrás las parcialidades ideológicas de hoy, asignando arbitrariamente a nuestros antepasados culpas o virtudes con las que, como habitantes de otro tiempo, ni siquiera soñaron. Esta es la agresión retrospectiva del presente contra el pasado que hoy se lanza a costa de la ingenuidad de nuestros jóvenes. Pero la memoria colectiva de los jóvenes argentinos es demasiado importante para dejarla en manos de los historiadores improvisados.
Por Mariano Grondona
Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.
Editorial
La bomba de tiempo inflacionaria
Domingo 4 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa
El fenómeno inflacionario está adquiriendo en nuestro país dimensiones inquietantes. Por un lado, se ha constituido ya en la principal preocupación de la opinión pública, de acuerdo con distintas encuestas. Por otro, inquieta la falta de un diagnóstico adecuado sobre el problema en el gobierno nacional.
Durante los últimos meses, las autoridades nacionales no han dado claras muestras de enfrentar la inflación por sus causas. Por el contrario, pretendieron limitar el problema a una conspiración de empresarios inescrupulosos que aumentan los precios, al tiempo que buscaron ocultarlo a través de la manipulación del índice del costo de vida. En otras palabras, se buscó terminar con la fiebre inflacionaria rompiendo el termómetro.
La carencia de índices confiables del organismo nacional de estadísticas, el Indec, no impide reconocer un proceso de aumento generalizado de los precios que sólo parece excluir algunos servicios públicos sujetos a congelamientos.
La grosera manipulación de los índices oficiales ya no logra siquiera disimular una inflación que la población percibe en sus consumos diarios y que la dirigencia gremial traduce en sus pedidos de aumentos salariales. Si se observan los datos publicados por los órganos de estadísticas de las provincias de Santa Fe y de San Luis, que se han mantenido ajenas a las presiones del gobierno nacional, los precios minoristas habrían aumentado más de un cuatro por ciento durante marzo último y alrededor del 25 por ciento en los últimos 12 meses. Con altibajos, la tendencia es creciente.
Los efectos del paro agropecuario, a los que el Gobierno adjudica una culpa relevante en los aumentos de marzo, no parecen ser tan importantes a la vista de la incidencia que también tienen los bienes de origen netamente industrial, los alquileres y los servicios personales. El fenómeno inflacionario reconoce razones más profundas y su aceleración fue muy anterior al conflicto rural. Claramente, se identifican causas que se pusieron de manifiesto con más intensidad a partir de 2005.
Como contracara de su poder reactivador, el modelo de tipo de cambio alto lleva en su esencia el germen de la inflación. Este no se manifestó mientras se disponía de abundante capacidad productiva ociosa y no había presiones salariales por efecto del alto desempleo. La crisis de 2001-2002 hacía todavía sentir sus efectos inerciales, y los productores y comerciantes pugnaban por aumentar sus ventas y todavía no pensaban en subir sus precios. La cotización del dólar era sostenida por el Banco Central adquiriendo divisas contra la emisión de pesos. La expansión monetaria tampoco tenía aún efectos inflacionarios, ya que el público estaba dispuesto a absorber más pesos, para recomponer una masa de circulante que había caído a niveles bajísimos cuando la crisis había llevado colectivamente a la gente a transformar la moneda local por moneda extranjera.
Pero esas circunstancias favorables se disiparon y apareció la inflación. Surgieron cuellos de botella en la producción industrial y energética por insuficiencia de inversiones. Las importaciones, obviamente más costosas, comenzaron a crecer rápidamente. Además, las necesidades políticas del Gobierno y los subsidios para compensar congelamientos acrecentaron fuertemente el gasto público, al crear así una mayor presión sobre la demanda. La reacción del Gobierno fue la de incrementar retenciones e introducir controles de precios. Más adelante, cuando esto resultó infructuoso, se pasó directamente a manipular los índices de precios.
Estamos frente a riesgos que ya hemos conocido en el pasado. La inflación genera comportamientos defensivos que pueden llevar a un proceso autoalimentado. La gente prefiere no retener dinero local en su casa o en sus cuentas bancarias, buscando la opción de gastarlo o transformarlo en divisas. La masa monetaria se reduce relativamente y gira a mayor velocidad. Aparecen mecanismos indexatorios explícitos o implícitos, por ejemplo ajustes salariales más frecuentes. Las cuentas fiscales comienzan a sufrir el llamado efecto Olivera-Tanzi, que explica que los gastos acompañan la inflación, mientras que los recursos lo hacen con retraso.
Debe actuarse sobre las causas de la inflación con la mayor diligencia y urgencia posibles. En ese sentido, debe contenerse el gasto público y alentarse la inversión productiva para eliminar las rigideces de oferta que hoy están creando presiones inflacionarias. La recreación de la confianza y de un clima adecuado de inversión requerirá cambios de fondo en la calidad institucional, así como en el discurso confrontativo y en la rápida recomposición de las relaciones políticas y financieras con el resto del mundo. La política cambiaria debería sujetarse a la consigna de evitar una excesiva expansión monetaria, que no alcanza a ser neutralizada totalmente mediante la colocación de letras del Banco Central.
No puede obviarse que la superación de las distorsiones en el sistema de precios exigirá de por sí un sinceramiento que, inevitablemente, originará un salto inflacionario. Es necesario que esta corrección forme parte de un proceso controlado y curativo, y no que se produzca como consecuencia de un desborde, en un escenario de incertidumbre y desorientación.
El Gobierno está aún a tiempo de tomar medidas correctivas. Pero deberá admitir que cada dilación transformará a la inflación en una bomba de tiempo con efectos incontrolables.
Fuente: LA NACION de Buenos Aires.
La frazada, como siempre, corta
JAVIER DE HAEDO
A veces los gobiernos se meten en un brete. Algunas de esas veces, se debe a compromisos previos a asumir el gobierno, más fáciles de enunciar desde una cómoda posición opositora. Ese es el caso del actual gobierno con relación al compromiso de fijar un porcentaje de 4,5% del PIB como gasto en enseñanza pública. También lo es, referido a la misma materia, la convocatoria a una asamblea multitudinaria en un estadio deportivo para discutir "La Reforma Educativa", generando expectativas a sus participantes, que se la toman en serio y resuelven plantear "autonomía y cogobierno", lo que luego no es recogido, razonablemente, en los primeros borradores del proyecto de ley respectivo.
Gobernar no es sencillo y no se gobierna desde el primero de marzo del primer año de gobierno, sino desde mucho antes, cuando se escriben programas y se asumen compromisos. Sobre todo cuando esos compromisos son con viejos compañeros de ruta que, llegada la hora, no van a dudar en reclamarlos.
Lo del 4,5% del producto para la enseñanza pública está mal por donde se lo mire. No el número en particular, sobre lo que no tengo idea, sino el concepto. Establecer un porcentaje fijo del PIB para un determinado rubro del presupuesto introduce rigidez en la gestión fiscal. Fijarlo desligado de objetivos y resultados, es incomprensible.
Eso implica, además, hacer el gasto totalmente pro cíclico. Véase por ejemplo lo que sucede en este período, para el cual el equipo económico proyectó, cuando realizó el presupuesto, un crecimiento del producto de 20%, que a esta altura será largamente excedido, en un extraordinario contexto mundial, y llegará al entorno de 35%. Entonces, con un porcentaje fijo del PIB para la enseñanza se deberá necesariamente gastar bastante más en esa área de lo que se preveía en 2005. No es que el plan antecede al gasto, como debería ser, sino que el plan lo valida.
¿Qué pasará en el futuro, si por un contexto mundial o regional adverso, cosa que vaya si conocemos, la situación se revierte y el PIB cae? Habrá que forzar la caída en el gasto en enseñanza pública, aún si se respetara el número mágico de 4,5%, lo que no necesitaría ocurrir si se hubiera generado margen para aplicar políticas fiscales contra cíclicas.
Por otra parte, ese porcentaje es indiferente a lo que ocurra entre las propensiones de las familias a optar entre la enseñanza pública y la privada. Todos sabemos que en tiempos de auge, con el aumento del ingreso, aumenta la demanda por enseñanza privada. Y que en momentos de recesión sube la demanda por enseñanza pública, al no poder pagar muchos padres el colegio privado de sus hijos. ¿No tendría más sentido fijar una cápita, como ocurre con el Fonasa, para asignar recursos a cada institución de enseñanza pública según su verdadero uso? Este tipo de propuesta, basada en incentivos, choca contra la rigidez que impone el porcentaje fijo. En realidad, es la actitud del funcionario y su sindicato lo que impide cualquier sistema de incentivos ya que por su comportamiento, parecen creer que tienen un derecho natural a percibir el 4,5% y gastarlo como se les antoje sin dar explicaciones a nadie.
Es decir que con el actual sistema, se podría dar la paradoja de cumplir con el famoso 4,5% del PIB y en un momento de recesión, con menos recursos se deberían atender más estudiantes. Ridículo por donde se lo mire. Para gobernar se requiere de flexibilidad y de grados de libertad y no de bretes y rigidez.
La discusión entre los gremios de la enseñanza y el equipo económico va aún más lejos. Como en el MEF se ve con claridad el tipo de problema que estoy comentando, se busca incluir en la cuenta del 4,5% todo lo que tiene relación, de algún modo, con el concepto de enseñanza pública. Pero los gremios se resisten a que les agranden la lista con rubros que no estaban en la lista inicial, como ha recordado recientemente un dirigente gremial de la enseñanza pública: el Instituto Pasteur, el Plan Ceibal, la Agencia Nacional de Innovación e Investigación, las asignaciones familiares, la incorporación de los funcionarios de la enseñanza al Fonasa. Y los gremios ven esto como un engaño o al menos como una picardía ya que, para ellos, todo lo que exceda del gasto en ANEP, Universidad e institutos de enseñanza militar y policial, no debe ser sumado. Pero es correcto considerar todos esos conceptos, ya que son indudablemente partidas volcadas a la enseñanza o a remunerar a sus funcionarios. Por ejemplo, la cobertura de salud de los funcionarios de la enseñanza no es otra cosa que más salario para ellos, aunque se llame diferente.
Entonces, a pesar de que en estos años el producto habrá de crecer casi el doble de lo previsto (y no porque mis colegas del MEF no sepan hacer bien las cuentas sino porque el mundo nos dio la sorpresa más agradable en décadas) y que subió la demanda por enseñanza privada relativa a la pública, el gobierno se ve obligado a cumplir con su promesa. Llega al 4,5%, sin exigir una contrapartida de resultados y, sin embargo, sus viejos compañeros de ruta no se lo reconocen, se sienten engañados con las cuentas del ministro, reclaman autonomía y cogobierno (es decir aún menos control gubernativo) y, por las dudas, recuerdan que lo de 4,5% sólo era una primera etapa para llegar al 6% del producto.
Y cumplir con esa promesa, encima, no le es gratuito al gobierno, sino que lo complica en el frente macroeconómico. Es así que, resultado del referido mayor crecimiento económico y de los menores pagos de intereses, se generan mayores ingresos fiscales que, por su origen, deberían ser ahorrados para cuando el PIB crezca menos (o caiga) y los pagos de intereses suban (por tasa de interés o por tipo de cambio). Pero se los gasta, en parte sustancial para atender ese compromiso, contribuyendo a echar leña al fuego en una demanda interna vigorosa, lo que desde el año pasado tiende a complicar las presiones inflacionarias persistentes.
Podría no ahorrárselos, incluso, y volcarlos a bajar determinados impuestos, como los que gravan los combustibles. Dicho sea de paso, con las proyecciones casi unánimes de petróleo caro a largo plazo, debemos plantearnos seriamente la posibilidad de eliminar los impuestos a los combustibles, lo que cuesta menos que los US$ 319 millones de gasto adicional al ya presupuestado, que se habrá de aprobar este año para el próximo.
Pero no, se los gasta. Y tampoco queda el gobierno con margen para financiar la rebaja prometida del IRPF que corrija el error de haber arrancado gravando los ingresos desde tan abajo, ni para la rebaja forzada del IRPF a las jubilaciones, que por injusta, resultó inesperada e imprevista.
Entonces se piensa en un tributo sustitutivo del que se va a perder por el fallo de la SCJ y además se difiere la necesaria reducción que estaba prevista en la tasa consular sobre las importaciones. Es decir, más impuestos.
En fin, no es nada fácil la agenda que tiene por delante el gobierno en su etapa final, la que tiende a complicarse por un frente externo más incierto que el extraordinariamente favorable que hubo hasta ahora, y por un frente interno en el que la función gubernativa, como es casi una norma en nuestro país, puede contaminarse del proceso preelectoral.
El gobierno, a estar por lo que se lee y se escucha, quiere, al mismo tiempo todo lo siguiente de aquí al año que viene: subir el gasto público en más de 500 millones de dólares, bajar el IRPF a los activos y financiar la eliminación del de los pasivos, subir los salarios privados y el empleo, mantener la inflación abajo del 7% y, desde hace unos días, recuperar algo de la competitividad perdida.
Se trata, individualmente y en todos los casos, de objetivos significativos, cuantitativamente hablando, más allá de lo que uno pueda pensar sobre ellos. Pero vistos en conjunto, constituyen un propósito considerable, nada fácil de alcanzar, sobre todo porque algunos de ellos son contradictorios entre sí.
Gobernar es como disponer de una frazada corta, si se tapan los hombros se destapan los pies. Esta no es otra cosa que una definición popular de economía, la ciencia que estudia la asignación eficiente de recursos escasos entre fines alternativos.
Hoy no es la excepción, aún cuando los vientos favorables que han venido del exterior nos han estirado la frazada. Sin embargo, también tiene más para tapar, como sin dudas surge de la lista referida de objetivos para el bienio final del gobierno. Y, por lo tanto, y como siempre, es relativamente corta.
Fuente: EL PAÍS, de Montevideo.
Editorial
Dichos y hechos
Juan Oribe Stemmer
El discurso inaugural del presidente Obama fue deliberadamente sobrio y realista. Advirtió a sus conciudadanos que "estamos en medio de una crisis" y que "nuestra nación está en guerra, contra una red de violencia y odio de largo alcance. Nuestra economía está muy debilitada, una consecuencia de la avaricia e irresponsabilidad de parte de algunos, pero también de nuestro fracaso colectivo para tomar difíciles decisiones y preparar la nación para una nueva era". A pesar de ello, continuó, estaba convencido de que los desafíos que enfrentan los Estados Unidos serán superados.
La referencia a las amenazas externas no fue una novedad, especialmente después de los cruentos atentados del 11 de septiembre del 2001. Lo que representa un cambio fundamental es la política que habrá de seguir para enfrentarlas.
Obama declaró que "en lo referente a nuestra defensa común, rechazamos como falso tener que escoger entre nuestra seguridad y nuestros ideales" y recordó que las generaciones anteriores "resistieron firmemente el fascismo y el comunismo no sólo con tanques y misiles, sino con alianzas sólidas y convicciones perdurables. Ellos comprendieron que solo nuestro poder no nos puede proteger, ni nos da el derecho a hacer lo que queramos". Es realista reconocer el poder de las ideas.
El segundo día de su presidencia, Obama suscribió tres decretos que desmantelan la estructura construida por su predecesor, de prisiones especiales, tratamientos extraordinarios, un eufemismo para tortura, al margen de las convenciones internacionales y de la propia Constitución de los Estados Unidos.
Los decretos ordenan el cierre, antes de un año, de la prisión de Guantánamo, destinada a sospechosos de pertenecer a la red terrorista de Al-Qaeda; establecen normas precisas para el tratamiento de los prisioneros de acuerdo a las convenciones de Ginebra y el derecho interno de los EE.UU.; disponen el final del sistema de prisiones clandestinas y del transporte de prisioneros entre terceros países; y crean una comisión encargada de definir nuevas reglas para la detención, juicio, transferencia y liberación de detenidos en conexión con conflictos armados y operaciones contra el terrorismo.
Los decretos eliminan el complejo, y en buena medida clandestino sistema creado durante la anterior presidencia, de dudosa legalidad y que despertaba crecientes críticas en el exterior, y también en los Estados Unidos, y avanzan en el establecimiento de un nuevo marco jurídico que, operando dentro del derecho internacional y nacional vigente, asegure una adecuada defensa del país frente a la amenaza que representan Al-Qaeda y otras organizaciones terroristas.
Pero, sería un grave de error deducir de esas medidas que el presidente Barack Obama y su gobierno pertenecen al campo de las "palomas" en materia internacional.
El discurso del nuevo presidente, la composición de su gabinete, incluyendo a Hillary Clinton, los veteranos políticos designadas como enviados ante los gobiernos en escenarios delicados, como Medio Oriente, Pakistán y Afganistán, y los fundamentos invocados en los tres decretos que se acaban de firmar, revelan una visión sólida y realista de los desafíos exteriores que enfrentan los Estados Unidos, los cuales, en muy buena medida, son compartidos con los demás países democráticos.
Como escribió alguien, todo indica que Obama es un "halcón", pero, un "halcón" inteligente.
El País Digital
Lunes 26.01.2009
Tecnología
Facebook versus privacidad
La intimidad llega a ser tan pública mediante las redes sociales que alarma a los expertos; aconsejan los cuidados a tener a la hora de colgar perfiles en ellas.
MARÍA INÉS LORENZO
Luego de separarse, ella decide cambiar su perfil en Facebook: en lugar de "estoy en pareja" escribe "soltera". Al abrir ese nuevo perfil, su "ex" decide asesinarla, y tiempo después es condenado a cadena perpetua. No es ficción, es tan real como la violencia doméstica que cada mes cobra la vida de nueve mujeres en Uruguay. La diferencia es que ocurrió en Gran Bretaña, hace unos meses, según publicó el diario Daily Mail.
Casos extremos como esos -y ni que hablar de otros más nimios- ponen sobre la mesa un debate tan polémico como necesario acerca del uso de las redes sociales de Internet como MySpace, Sonico Hi5 y Facebook, sobre todo ésta última, que es la más popular y cuenta con decenas de miles de usuarios uruguayos; y millones en el mundo.
¿Qué grado de control tienen las personas sobre esa página? ¿Dónde está el límite entre lo confidencial y lo público? ¿Cuáles son los riesgos que se corren desde el momento en que uno se registra?
"En principio, la privacidad no debería verse afectada si se es cuidadoso a la hora de admitir amigos, dado que la información que aparece en la red sólo se muestra a aquellos que han sido aceptados expresamente por el usuario", señala Eduardo Carozo, gerente de seguridad de Antel.
"La falta de reserva de Facebook es relativa porque cada uno selecciona a quién quiere ingresar", agrega Mónica Stillo, experta en Nuevas Tecnologías y docente de la Universidad ORT.
Sin embargo, nada de eso garantiza que no se pueda invadir la intimidad, aclara el gerente de Antel. De hecho, el propio diseño del sitio permite que otros usuarios publiquen decenas de fotos, videos u opiniones en "mi muro" (espacio destinado a colocar mensajes) sin consentimiento público de todos los contactos admitidos, revela.
Ana Solari, docente de la Facultad de Comunicación y Diseño de la Universidad ORT considera que cada miembro de Facebook decide cuáles son los límites de su privacidad y cómo la comparte en el área de lo público, pero también cree que no todos son conscientes de que a veces se vuelcan comentarios y sentimientos como si se estuviera en el reino de lo privado.
"El espacio en el cual uno se sitúa para colgar videos o decir lo que se está haciendo en ese preciso momento se parece bastante al de la intimidad, por lo que se pierde noción de que en realidad se está destinando a un lugar público", reflexiona.
Esa libertad de que tanto conocidos como amigos estén al tanto de la vida de uno constituye para Stillo una de las tensiones más extrañas de la red: "Diferentes personas, ya sea las más cercanas como algunas más lejanas, nos ven de la misma manera", analiza.
El psicólogo y especialista en tecnología Roberto Balaguer, lo reflexiona de la siguiente manera: "Para un adulto resulta impensable colgar fotos que pertenecen al ámbito de la intimidad. Eso no es lo que sucede con los jóvenes, quienes han cambiado su manera de concebirla. Estamos viviendo un momento cultural donde las fronteras de los espacios entre lo público y lo privado se están reconfigurando. También se podría pensar que quizá no se trate sólo de revelar aspectos confidenciales, sino de asegurarse cierta presencia en el mundo de la conexión, ya que, en definitiva, quien no está en la red corre riesgo de no existir".
Abuso comercial. Uno de los puntos que cuestionan los expertos acerca de Facebook es que el usuario puede inspeccionar toda la información que ingresa sobre sus contactos, pero no tiene ningún control sobre el uso que le da luego dicha empresa. Ésta lo establece expresamente a la hora de registrarse: "Al publicar el contenido de la persona en cualquier parte del sitio, se garantiza automáticamente a la compañía el derecho a otorgar una licencia irrevocable, perpetua y no exclusiva para usarlo, copiarlo, reproducirlo y distribuirlo para cualquier fin, ya sea comercial, publicitario o de otro tipo".
Eso significa que si uno ingresa fotos, datos personales, videos u otros materiales debe saber que pueden ser usados por Facebook y cedidos a quienes estén dispuestos a pagar por ellos, explica Carozo. Un precepto que, según Stillo, supone un costado oscuro y mercantil porque se juega con la buena fe de quienes comparten sus experiencias y reflexiones.
"Habría que pensar hasta qué punto el usuario debería exigir mayores garantías, o mejor dicho, las garantías habituales de las creaciones individuales, como cobrar derechos de autor o controlar la reproducción", razona, y de inmediato se despacha: "Es una práctica de piratería y abuso comercial como pocas veces se ha visto".
Otro aspecto cuestionable de las redes sociales en general es que desalientan el contacto entre desconocidos. "Son cerradas, algo elitistas en su concepción. `Me doy con los míos, nada más`", indica Stillo.
No obstante, la docente cree que no hay que dramatizar sobre el uso de Facebook, salvo en el caso de que se generen redes perversas, lo cual se puede perfectamente denunciar.
Dejando eso de lado, para Stillo ese sitio es una herramienta muy útil y las personas se relacionan con él por el goce de ser visto, ser reconocido y no sentirse solo. También por la necesidad de contar con muchos amigos y conocidos que cobijen, festejen y presten atención a lo que cada uno va haciendo, queriendo y viviendo.
"Cuando se está lejos de un ser querido, por ejemplo, constituye un medio fundamental para continuar compartiendo la vida cotidiana", asegura Stillo.
"Quienes están interesados en este tipo de sitios generalmente buscan ampliar horizontes así como alardear de que tienen muchos amigos. Es por eso que abren el juego para captar más y más contactos", señala Carlos G. Gregorio, investigador del Instituto de Investigación para la Justicia, al tiempo que indica que no se puede tener una cantidad ilimitada de amigos: el tope es 5.000 y existen varias quejas porque muchos ya alcanzaron ese número, revela.
¿Quién es el uruguayo que tiene más contactos en Facebook? Se dice que Jaime Hitman, popular personaje del programa Vulgaria de Océano FM, que imita a Jaime Roos, con 4.055. Se dice también que el precandidato del Partido Nacional Luis Alberto Lacalle tenía una cuenta que rozaba los 5.000 amigos, pero la cerró, según señaló Gregorio.
No dar tanta info. Otra crítica vinculada a la falta de privacidad en Facebook se relaciona con el famoso "perfil" del usuario, que es como una suerte de carta de presentación, donde uno pone su foto, nombre y apellido, edad, sus preferencias, intereses, etc. "Pero hay que ser muy cuidadoso con la información que allí se disponga porque una vez que se subió no se puede borrar. Si bien si se desactiva, los datos quedan registrados en la compañía, que los puede utilizar hasta la eternidad y para lo que sea, indica Gregorio.
De ahí que el uso de Facebook no sea recomendable para los niños. Ellos se sienten muy cómodos en los espacios sociales de ese tipo y no toman en cuenta los riesgos que genera porque tienden a confiar en sus contactos, agrega el investigador.
De hecho, el gerente de seguridad de Antel detalla que el sitio expresa claramente que no debe ser utilizado por menores de 13 años, porque son más vulnerables a utilizar datos privados y vinculados a la seguridad de su familia. "Existen muchos casos de secuestros o robos derivados de que algunos delincuentes sabiendo horarios de la casa, datos de los padres, números de teléfonos, idean formas de extorsión", dice.
"El hecho de usar seudónimos o simular una edad que no se tiene es posible en Internet. Puede ser un seudónimo artístico o para proteger la privacidad, pero también están los pederastas que muchas veces figuran con otras personalidades y edades para que sus posibles víctimas no tomen prevenciones", completa Gregorio.
De ahí que, se sea niño, adolescente o más adulto, jamás se deberían incorporar en las redes sociales información u opiniones confidenciales, aconseja Carozo.
"No hay que poner datos sobre la salud de uno, ni de su familia. Tampoco contraseñas, números de teléfonos, direcciones ni opiniones políticas o religiosas", advierte.
"Se debe tener claro que la empresa realiza tests con los perfiles, que luego van a una base de datos que pretende generar una descripción de habilidades y preferencias de la persona. Siempre es mejor realizarlo sin tanto detalle, o bien, con un usuario que no permita vincularlo con la identidad real de uno", finaliza Carozo.
Configurar el perfil y protegerse
No es cuestión de entrar en pánico: en general, no hay por qué temer de que una persona desconocida esté interesado en la vida personal de uno. Pero es mejor prevenir que curar, y para eso no hace falta más que un poco de sentido común. Con las herramientas que ofrecen las mismas redes sociales, es posible limitar algo de la difusión de la información. Después de todo, nadie invita a extraños a conocer todas las habitaciones de la casa o contarle dónde estuvo de vacaciones.
Lo primero que se debe hacer es configurar el perfil de la red para que no sea accesible universalmente. Así, por ejemplo, en Facebook, en el menú Configuración-Configuración de privacidad del sitio, es posible definir quién podrá ver el perfil personal (cualquiera, sólo amigos que hayan sido aceptados, amigos de los amigos o nadie), e información acerca de él (sí los datos de contacto pero no las fotos, por ejemplo).
También se puede definir, entre otras cosas, si el servicio muestra la hora en que se realizó o no alguna acción en el sitio.
MySpace, por ejemplo, que no ofrece tantas opciones de diseño tecnológico, permite la configuración en Mi cuenta-Privacidad. (La Nación).
Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.
Nueva era en EE.UU. / Los preparativos para la jura de pasado mañana
El simbólico viaje en tren de Filadelfia a la capital
El presidente electo siguió la ruta de Lincoln
Domingo 18 de enero de 2009 |
WASHINGTON.- En un viaje cargado de simbolismo e historia, desde Filadelfia hasta Washington, el presidente electo, Barack Obama, recorrió ayer parte de la ruta sobre la cual Abraham Lincoln llevó a la capital norteamericana un mensaje de renovación política para el país, en 1861.
Durante el trayecto, de apenas 220 kilómetros -pero que se extendió durante todo el día por la lenta velocidad del tren, las paradas y los discursos-, recogió a su vicepresidente, Joe Biden, en Wilmington (estado de Delaware), con una última parada en Baltimore (Maryland), antes de llegar a Washington.
Antes de la partida en Filadelfia, la primera capital de Estados Unidos y el lugar donde se firmó la Declaración de Independencia, en 1776, Obama destacó el simbolismo del viaje.
"Estamos aquí para marcar el comienzo de nuestro viaje a Washington. Es apropiado porque fue aquí donde comenzó nuestro viaje estadounidense", dijo. En el primero de los tres discursos que realizó ayer, Obama hizo especial hincapié en despertar la esperanza y la ilusión de sus conciudadanos.
"Creo que nuestro futuro es nuestra elección, y que podríamos reconocernos el uno en el otro o unirnos todos, demócratas, republicanos e independientes; Norte, Sur, Este y Oeste; negros, blancos, latinos, asiáticos y nativos americanos; gays y heterosexuales; los que están discapacitados y los que no", señaló.
"No sólo restauraríamos la esperanza y la oportunidad en lugares que ansían ambos, sino que quizá, sólo quizá, podríamos perfeccionar nuestra unión", agregó.
Obama advirtió que habrá "salidas falsas y reveses, frustraciones y decepciones", por lo que, como ya hiciera John F. Kennedy en 1961, recordó que no bastará con su impulso, sino que necesitará el de sus conciudadanos.
El convoy lo compusieron 10 vagones y dos locomotoras. La primera llevaba pintado un 44, el número que ocupará Obama en la lista de presidentes de Estados Unidos. El mandatario electo viajó en el último vagón, un coche al estilo antiguo con una plataforma en la parte de atrás, desde la que saludó a las personas que esperaron el paso del tren.
Junto a él estaban su esposa, Michelle, y sus hijas Malia y Sasha. También viajaron 50 personas que el equipo de Obama seleccionó por la representatividad de sus historias personales, y unos 90 periodistas.
Por prevención, los servicios de seguridad limitaron el acceso al espacio aéreo sobre el recorrido. Además, agentes en vehículos y barcos acompañaron al tren en distintos tramos.
Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.
10/3/2009
EDITORIAL: 'El terrorismo rebrota en el Ulster'
La opinión del diario se expresa solo en los editoriales. Los artículos exponen posturas personales.
Aunque el asesinato anoche de un policía agrava la situación, la unanimidad en la condena del primer atentado perpetrado el sábado por el IRA Auténtico en una base militar próxima a Belfast, que costó la vida a dos soldados, es la mejor garantía de que estos golpes de mano no retrasarán 10 años el reloj político en Irlanda del Norte. Todos los dirigentes católicos del Ulster, empezando por Gerry Adams, líder del Sinn Féin, han rechazado la posibilidad de una vuelta a la violencia, y católicos y protestantes han coincidido en que el regreso hipotético del Ejército a la calle sería desastroso para afianzar el proceso de paz. De igual forma, han coincidido en que las discrepancias que habitualmente encallan la labor del Gobierno autónomo de la provincia, que comparten unionistas y republicanos, provee de munición a los intransigentes.
Algunas discrepancias --transferencias al Gobierno norirlandés en materia de policía y justicia; presencia de agentes del MI5, especializados en la lucha antiterrorista-- son de enorme calado y revelan que la autonomía está lejos de haberse consolidado. Ponen de manifiesto que se mantiene intacta la desconfianza católica y el deseo protestante de hacer lo más visible posible la tutela de Londres. Porque para el Partido Unionista Democrático, que recoge el grueso del voto protestante, la autonomía es una estación de llegada, mientras que para los católicos, no es más que un lugar de paso camino de la incorporación a la República de Irlanda.
Es esta una realidad política que debilita el proceso, alienta los extremismos y pone en evidencia las contradicciones en el campo católico, donde el posibilismo de Adams llevó al IRA a renunciar a las armas, pero donde pervive, aunque muy atenuado, un sentimiento de agravio. Las informaciones recogidas durante el último año por el espionaje británico acerca de atentados en preparación no dejan lugar a dudas.
La otra realidad ineludible es la ineficacia del Gobierno del Ulster, bloqueado por las desavenencias entre católicos y protestantes. Mientras la crisis castiga a la provincia, el bizantinismo se adueña con demasiada frecuencia de las discusiones y aleja a la población de sus dirigentes. Un situación que si es indeseable en cualquier lugar, lo es mucho más en Irlanda del Norte, donde la complicidad de la población con el proceso de paz, promovido por los partidos, ha sido fundamental para acabar con el terrorismo.
Fuente: EL PERIÓDICO, de Catalunya, España.
[EDITORIAL] Pantalones a oscuras
La crisis energética ha devenido de carácter constante en nuestro país -y en muchos otros, incluidos los vecinos-, porque la capacidad de generación de energía hidráulica llegó casi a su máximo, a pesar de lo que luego diremos, y porque no ha existido, desde hace años, una política definida y seria, en la materia. Se ha querido mitigar el problema, por parte de UTE y, generalmente, oficiando los sucesivos gobiernos de espectadores de sus erróneas y egoístas decisiones, con medidas de urgencia, insuficientes por completo y de alto costo. Verdaderos parches, equivalentes a suministrarle aspirinas a un enfermo casi terminal. El año pasado llovió abundantemente durante casi nueve meses y, sin embargo, la crisis subsistió, porque obedece a causas permanentes y estructurales. Tanto es así, que se volvió a recurrir a la discutible y molesta medida de adelantar la hora, para reducir el consumo en dosis homeopáticas. En el primer trimestre de este año, según informaciones trascendidas pese al hermetismo habitual de sus autoridades, UTE abasteció de energía al país, desde sus centrales térmicas, a un costo diario de US$ 3.500.000. Y se gastó, así, casi todos los ingresos previstos en un presupuesto anual, que son unos US$ 340 millones. El resto de la pesadísima factura energética, a pesar de un muy próximo aumento de sus tarifas, tendrá que salir del gobierno central y su tesorería. En todo caso, el país tendrá que pagar dicha factura. En caso contrario, terminaremos quedando en las tinieblas. Y el señor Presidente de la República, que alardea de tener los pantalones muy bien puestos, tendrá que ponérselos a oscuras. Cierto es que UTE no ha utilizado las reservas de Rincón del Bonete, que dan para generar electricidad durante 150 días. Entendidos en la materia aseveran que dichas reservas dan para 90 días. En uno u otro caso, si San Pedro no abre rápidamente los grifos sobre el Sur del Brasil y nuestro territorio, estamos en condiciones de informar que a partir del 10 de mayo se adoptarán severas restricciones en el consumo de energía eléctrica. Esto, en lo inmediato. Con vistas un poco más largas, hay que entender de una vez por todas que la cuestión debe encararse con una política de Estado, que no esté subordinada al enfoque cortoplacista de UTE y de sus equipos gerenciales. El gobierno heredó el problema. Pero, a más de tres años de su instalación, salvo anuncios no concretados, poco o nada ha hecho en la materia. Apostó al abastecimiento de gas desde Argentina y hasta soñó con instalar una planta regasificadora binacional, en nuestro país. Esa apuesta probablemente fracase. Argentina tiene su propia y muy grave crisis energética y puede que no nos suministre el gas prometido. Además, su gobierno es poco confiable, en esta y en otras materias. UTE, entre tanto, sigue manteniendo de hecho -con mínimas excepciones- el monopolio de la generación de electricidad y el manejo del despacho de cargas. Ni lo uno ni lo otro le corresponden, legalmente, pero las cosas son así. Es juez y parte en un mercado al que quieren ingresar inversores extranjeros que chocan con resistencias de UTE. A esta situación debe ponérsele fin, pues el país no puede ser rehén de una camarilla de jerarcas adueñados de una empresa clave para el destino nacional. Como también debe derogarse la inconcebible ley que prohíbe la generación de energía nuclear. Las otras alternativas, que requieren inversiones de distinto costo, pero que no son incompatibles entre sí, son: A) Parques eólicos de 25 o de 10 MW, a un costo unitario de US$ 98 o de US$ 110 , el MWh. B) Centrales de generación a carbón, no necesariamente contaminantes, a un costo de 60 US$ el MWh. C) Central de ciclo combinado, a gas natural, a un costo de US$ 57 el MWh., que sube a US$ 76 si el gas proviene de una planta regasificadora de gas licuado. D) Central de ciclo combinado, a base de gas oil, a un costo de US$ 176 el MWh., que baja a US$ 111, si funciona con fuel oil y a base de motogeneradores. Las centrales hidroeléctricas, con inversiones ya amortizadas, sólo gastan en operación y mantenimiento (3 o 4 US$ el MWh.) Salto Grande podría generar más energía, por dos vías técnicas que requieren inversiones, a un costo de US$ 62 y 54 el MWh., respectivamente. Naturalmente, hay que considerar el monto de las inversiones, la capacidad de generación de energía, el tiempo insumido por las obras y otras variables técnicas. |
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Fuente: EL PAÍS, de Montevideo.
EDITORIAL
La mujer no precisa cuotas
Cuotificar la presencia femenina en las listas partidarias no solo carece de sentido sino que hasta conlleva una actitud ofensiva hacia las mujeres. Al implicar que necesitan una disposición legal para tener acceso a cierto número mínimo de bancas parlamentarias, se las supone incapaces de pelearles a dirigentes varones, de igual a igual, cargos dirigentes en la estructura política. Como la realidad es notoriamente diferente, sorprende la energía con que tantas legisladoras perseveran en su insistencia para sacar una ley que les fije cuotas de participación.
Los cambios de posición de senadores frenteamplistas y blancos han tornado improbable que la norma en discusión sea finalmente aprobada. Pero el tema no son las idas y venidas en torno al proyecto sino su propia existencia. Un cúmulo de razones argumenta en contra del proyecto. En primer lugar, hace ya décadas que la mujer uruguaya dejó de vivir en una sociedad dominada por los hombres, que la relegaba al hogar y la familia y le dificultaba el acceso a la vida profesional o pública o al trabajo fuera de su casa.
Tal como ha ocurrido gradualmente en todo el mundo occidental – y contrariamente a lo que persiste en algunas cerradas sociedades islámicas, como Irán – las mujeres uruguayas se han incorporado activamente a cargos directivos en empresas, sindicatos y organismos del Estado. Es cierto que en algunas actividades reciben todavía remuneraciones inferiores a las de hombres que desempeñan funciones similares. Pero es igualmente cierto que crece día a día el número de mujeres que dirigen empresas de todo tipo, que se destacan en medicina y otras disciplinas científicas, que encabezan movimientos sindicales o que ocupan cargos de primera magnitud en la estructura pública como ministras, legisladoras o directoras de entes o de otros organismos.
Esta prueba irrefutable de competencia laboral torna superflua la cuotificación porque demuestra que las mujeres no la necesitan para llegar a posiciones prominentes, ya que su propio talento las habilita para alcanzarlas. Adicionalmente es improcedente reservar cargos dirigentes para un grupo social determinado, así sea por sexo, raza o – como ocurre en otras partes del mundo – por religión. Es posible que la discriminación por cualquiera de esos motivos no haya desaparecido del todo en nuestro país. Pero es obvio que va desapareciendo a pasos agigantados.
Lo que se requiere es profundizar esa evolución avanzada hacia la verdadera igualdad entre los miembros de la sociedad, habilitando el acceso de todos a las oportunidades a través de la educación, para que cada uno alcance el lugar que puede reclamar de acuerdo a sus habilidades. Desnaturaliza la igualdad, en cambio, imponer por ley porcentajes de presencia dirigente para las mujeres. Al contrario, representa el error de decirles que no son iguales y que necesitan esa protección legal porque se las considera incapaces de escalar posiciones por sus propios méritos.
Fuente: EL OBSERVADOR, de Montevideo.
PROYECCIÓN PARA LA ECONOMÍA MUNDIAL HASTA 2010, SEGÚN LA OCDE
Prevén pérdida de 25 millones de empleos
ndustria automotriz sigue golpeada; ahora le tocó a Toyota anunciar pérdidas por primera vez
Las perspectivas económicas para 2009 se anuncian cada vez más negras luego del pronóstico de que entre 20 y 25 millones de personas quedarán desempleadas debido a la crisis en los próximos meses, según anunció ayer la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) –integrada por las principales 30 economías del mundo–. Las malas noticias arrastraron a la baja las bolsas mundiales y forzaron a China a anunciar el quinto recorte de sus tasas de interés desde setiembre, con la meta de intentar estimular el crecimiento.
La OCDE prevé que para 2010 habrá de “20 a 25 millones” de desempleados más en el mundo, de los cuales entre ocho y 10 millones corresponderá a países miembros de la OCDE, dijo el lunes su secretario general, Angel Gurría.
Precisó que el sector de la construcción es particularmente afectado porque su actividad “se detuvo de manera brutal”, golpeando de lleno a países como España e Irlanda.
El economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Juergen Stark, también advirtió en una entrevista con un diario alemán que las economías de la Eurozona se contraerán en 2009 antes de registrar “un rebote gradual” a fines del año próximo.
En Japón, en tanto, el gigante automotor Toyota anunció que en el ejercicio 2008-2009 sufrirá las primeras pérdidas de su historia, al atravesar “una situación de emergencia sin precedentes” motivada por la crisis del mercado automovilístico mundial.
Para el ejercicio 2008-2009, que termina a finales del próximo marzo, Toyota prevé pérdidas operacionales de hasta 150.000 millones de yenes (US$ 1.690 millones), las primeras desde que empezó a publicar sus resultados financieros en 1940.
Estas previsiones revelan que la crisis en el sector mundial del automóvil es cada vez más profunda y que no sólo afecta a los gigantes estadounidenses como General Motors y Chrysler, que acaban de obtener una ayuda de Washington para tratar de evitar la quiebra.
En China, el banco central de China anunció un recorte de su principal tasa de interés a un año por quinta vez desde septiembre, en 0,27 puntos porcentuales, a 5,31%, con la meta de alentar el crédito. En Wall Street, la Bolsa de Nueva York terminó en baja en una sesión poco animada ante la aproximación de las fiestas de fin de año: el Dow Jones perdió 0,69% y el Nasdaq 2,04%. En la región, la bolsa de San Pablo, bajó 3,87% y Buenos Aires 4,59%. (AFP)
La cifra
5,31
es el porcentaje de tasa de interés de referencia fijado ayer por el Banco Central de China.
Fuente: Diario EL OBSERVADOR, de Montevideo.
Editorial
El arte de recoger velas
En la visita de la Presidenta a España, la diplomacia de los anfitriones disimuló los problemas de la relación bilateral
Miércoles 11 de febrero de 2009 |
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha sido señalado como un maestro en el arte de recoger velas. Si se lo juzga por las palabras que ha pronunciado durante la visita de Estado a su país de la presidenta argentina, habría de decirse que el sayo le ha caído a la perfección.
Las relaciones diplomáticas de España y la Argentina durante la administración de los Kirchner han costado muchos dolores de cabeza en Madrid y hasta la cabeza misma, si vale, de uno de sus embajadores. El actual jefe de la misión española en México, Carmelo Angulo Barturen, tuvo que dejar Buenos Aires, donde cumplía funciones equivalentes a las actuales, por un desempeño activo, y lógico, a favor de las empresas españolas en dificultades por la política oficial argentina. Eso incomodó a las autoridades locales, que hicieron lo posible por su remoción. Lograron el objetivo, pero el embajador removido fue designado en un destino de no menor significación.
Habrá que apreciar, pues, la extraordinaria dosis de diplomacia, casi angelical, aplicada por Rodríguez Zapatero cuando afirmó que la experiencia de esas empresas en la Argentina ha sido "en un 99 por ciento positiva". La presidenta Kirchner se encargó de poner en el contexto de lo explícito que el supuesto uno por ciento restante concernía a la situación de Aerolíneas Argentinas, pendiente, todavía, de un acuerdo con el grupo Marsans.
Estamos todos interesados en que los vínculos entre España y la Argentina sean los mejores posibles, como corresponden a Estados que comparten historia, tradiciones y cultura, en particular esa lengua maravillosa que hablan más de 400 millones de seres en el planeta y sobre cuya gravitación en el siglo XXI se han abierto inmensas expectativas. Lejos, por el contrario, podríamos haber estado de celebrar que se prolongara la influencia sobre la Argentina de un socialismo español inmaduro, como ocurrió a partir de 2003, en los primeros años de los Kirchner.
Ese socialismo tan distante de la prudencia y sabiduría de los tiempos de Felipe González ha sabido, sin embargo, por boca de Rodríguez Zapatero, poner sordina a la incomodidad que se ha ido acumulando en España a raíz de las vicisitudes de sus empresas en la Argentina. Lo ha hecho con la mirada hacia delante y la voluntad de retomar un camino consolidado por las buenas intenciones comunes y, sobre todo, por el cumplimiento de la palabra entre los compromisos acordados por sus gobernantes.
Ahí quedan, como testimonio de lo que cabe por hacer, las negociaciones inconclusas por el caso Aerolíneas y la continuidad y afianzamiento de todo lo que España ha invertido en los últimos veinte años en la Argentina. Como se sabe, y los españoles lo han puesto bien de manifiesto en esta visita, ningún país ha arriesgado en este período en el país más de lo que lo ha hecho España.
Debe lamentarse que la presidenta argentina se haya encontrado a horas de llegar a Madrid con un nuevo atentado terrorista de ETA. La señora de Kirchner ha repudiado el episodio "como lo hacen todos los hombres y mujeres de bien." Compartimos esa condena y, desde luego, la observación de que el atentado ha sido una manifestación de irracionalidad con el propósito de imponer ideas.
Con sólo que la señora de Kirchner traslade esos mismos conceptos al juicio retrospectivo que debería merecerle la actuación de las bandas terroristas que asolaron la Argentina en los años setenta, habrá dado un paso adelante en el grado de coherencia de su gestión y de su pensamiento. Ha sido ése uno de los puntos más débiles y vulnerables del gobierno que preside y del que lo precedió sin mejores beneficios para el país, por lo que ahora está saliendo a la vista general.
Ambos presidentes coincidieron en las declaraciones en reclamar reformas en el sistema financiero internacional. Es una cuestión que está fuera de discusión, sobre todo por la necesidad de modernizar las instituciones nacidas al cabo de la Segunda Guerra Mundial. La señora de Kirchner ha puesto el acento en que se omitan de la política internacional los dobles estándares en el tratamiento de los países por las responsabilidades que asumen sus gobernantes. A su regreso debería examinar con igual interés si su gobierno aplica en la política y los negocios internos lo que descalifica en la arena mundial. Si encuentra que no es así, debería imprimir las correcciones pertinentes, aunque duela a titulares de inmensas fortunas que se han amasado al calor del poder.
Ninguna de las declaraciones que se hicieron en Madrid parece haber sido más profunda que la reflexión del rey Juan Carlos de que la presencia de España y de sus empresas en la Argentina es "un compromiso estratégico con el futuro." Hagamos lo posible para que así sea a favor del interés común. Se logrará, tanto o más, si se atienden, con un sentido de verdad amplio, las sugestivas palabras de Juan Carlos en respaldo del "diálogo y concertación" para resolver entre los actores sociales y económicos la crisis mundial.
Siempre ha de ser una pena que la visita de Estado de la más alta jerarquía institucional argentina a otro país haya sido registrada ayer como la noticia más leída por los lectores de uno de los principales diarios de Madrid, pero por el hecho del "plantón en el palacio." Esta vez la Presidenta hizo esperar al rey y sus invitados 40 minutos por el retraso con el que concurrió a la comida ofrecida en su honor.
"Menos mal -dijo la cronista de ABC - que la ensalada de bogavante que se sirvió primero podía esperar, aunque no se puede decir lo mismo de la pularda que le siguió." Según el Diccionario del Español Actual , de Manuel Seco, la pularda es una gallina joven cebada.
Como no podía haber sido de otro modo, las personalidades que también habían esperado recogieron las velas cuando la presidenta agasajada al fin llegó.
Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.
Los 50 años de la Revolución Cubana / Nota III de V
La expectativa de un nuevo régimen más democrático
El programa político de 1958 y la formación del primer gobierno auguraban otro rumbo
Lunes 5 de enero de 2009 |
José Claudio Escribano
LA NACION
Las primeras apariciones públicas del arquitecto Ernesto Guevara Lynch, horas después del triunfo revolucionario, estaban en línea con el curioso episodio narrado al final de la nota anterior.
La escena en la que Edgar Podestá, periodista de LA NACION, fue increpado el 2 de enero de 1959 por el padre del Che ha debido resistir las arenas movedizas del tiempo. A cincuenta años de distancia, aquella escena asombra. Es el mismo estupor que se siente por las transformaciones que se fueron operando en el derrotero de la revolución a raíz de las expectativas que se habían abierto.
Hace medio siglo, el arquitecto Guevara Lynch podía, desde una perspectiva íntima, decirse agraviado por la caracterización de su hijo como lugarteniente de filiación izquierdista del jefe de la revolución. Así lo habían presentado, sin mayores precisiones, las agencias internacionales de noticias en cables publicados por LA NACION en el tramo último de la lucha contra Batista.
¿Por qué negar la posibilidad de que el padre hubiera retenido una imagen cristalizada de quien había partido años antes de Buenos Aires sin más comentarios que el de realizar un viaje de aventuras? Cuestión de grado que se acentuó con vértigo. De "muchacho andariego", según lo introdujo LA NACION en su primera semblanza después de la huida de Batista, a revolucionario más audaz de América, símbolo de rebeldías juveniles en el mundo desde los convulsionados años 60.
El relato de Podestá es coherente con los actores y los hechos que se produjeron en Buenos Aires aquel enero de 1959. Está a tono con lo que se refleja en esta serie de comentarios.
En el marxismo latinoamericano se ha hecho carne desde hace muchos años la idea de que la revolución tenía desde el principio un destino prefijado. Que a nada ni a nadie se traicionó. Para los más escépticos, menos preparados para humedecer las páginas de la retórica con el agua de rosas de la revolución, la larga pesadilla de la Cuba de Fidel Castro confirma, por el contrario, lo que se atribuye a Napoleón, entre otros: "Llega más lejos el que no se sabe adónde va?".
Desde los balcones El mismo jueves de la huida de Batista, el 1° de enero, Guevara Lynch salió a los balcones del diario Crítica , en la Avenida de Mayo al 1300. A su lado, habló Santiago Nudelman, director de Crítica , médico, abogado y político. Nudelman contaba con incuestionable prestigio por la dedicación con la cual se había entregado a la defensa legal de los detenidos en las habituales redadas de la policía de Orden Político, en los tiempos de Perón.
También habló desde los balcones de Crítica Manuel Belnicoff, diputado por la Capital y dirigente, como Nudelman, de la Unión Cívica Radical del Pueblo, presidida entonces por Crisólogo Larralde. Belnicoff insistió en lo que se había padecido en la Argentina hasta 1955 en materia de libertades públicas y se esperanzó en el derrocamiento de Trujillo, de Stroessner y de otros.
El ánimo destituyente de Belnicoff metió en la misma bolsa -rememórese esto al socaire del vocablo proporcionado por los pensadores del kirchnerismo- al infaltable generalísimo Franco. Eso era habitual en los votos de intención de la época y, sobre todo, durante la anterior presidencia de facto.
El gobierno de Frondizi Las simpatías manifiestas del general Pedro Eugenio Aramburu por los vascos republicanos habían enfriado los vínculos con Madrid. La situación cambió cuando Arturo Frondizi se hizo cargo del gobierno, en mayo de 1958, con una avalancha favorable de votos peronistas y el acompañamiento de algunas de las principales figuras del nacionalismo católico e hispanista, con Mario Amadeo como la más descollante.
Guevara Lynch no sólo habló desde Crítica, sino que por la noche lo hizo también desde la embajada de Cuba en Buenos Aires. En un corto mensaje saludó "el triunfo de la democracia en América". Y, en un último esfuerzo, se corrió hasta la plaza Miserere para acompañar, en la carpa del Circo Arena, a Francisco Petrone. El actor teatral de renombre había vivido varios años en el exilio y se preparaba esa noche para exaltar "los caminos que ahora se abrían para la democracia latinoamericana".
Los radicales del pueblo -congregados en el partido de Balbín, Zavala Ortiz, Sabattini, Illia- estuvieron por esos días de 1959 entre los políticos más próximos al arquitecto Guevara Lynch. Este firmó, junto con el publicista Ricardo H. Pueyrredón, de íntima amistad con Balbín, una declaración en nombre del Comité Argentino de Ayuda a Cuba.
Los comunistas se limitaban, entretanto, a observar, y si urdían algo, resultó ajeno a las crónicas periodísticas. Maestros en el arte del misterio o actores igualmente desprevenidos como tantos otros en los vuelcos vertiginosos de la Historia. El de la gran implosión de 1989-1990, sin ir más lejos.
¿Una revolución distinta? Existía, sin embargo, más que un vago presentimiento sobre si ésta de Cuba podía llegar ser una revolución distinta de casi todas las otras que habían hecho eclosión en América. Tal vez demasiadas emociones desatadas por la gesta en la que se cumplían las reglas clásicas de las aventuras románticas de la novelística decimonónica -incluida la de la pasmosa juventud de los líderes- perturbaron la conciencia sobre algunos síntomas contradictorios.
Las informaciones de mayor peso avalaban, sin embargo, la confianza democrática dominante en la alborada del nuevo régimen político.
El 4 de enero, en Chicago, el abogado y representante legal de Fidel Castro en Estados Unidos, Constantino N. Kangles, reveló el programa político consensuado por los revolucionarios en octubre de 1958.
Ese programa de nueve puntos estipulaba:
1) restablecimiento de las libertades constitucionales, de palabra y justicia por jurados y pública de toda incautación ilegal;
2) reapertura de las universidades clausuradas por la dictadura de Batista;
3) no confiscación o nacionalización de industrias o inversiones extranjeras;
4) desarrollo de programas de salubridad, educación y electrificación;
5) programas de vivienda que se ajusten al de los Estados Unidos, con préstamos garantizados por el gobierno;
6) creación de una comisión para estudiar la suerte de los llamados criminales de guerra;
7) un análisis para determinar la acción que debe seguirse contra lo que el presidente Urrutia llamó hampones y pistoleros norteamericanos que vivían en Cuba y explotaban los casinos de juego;
8) creación de una comisión para que estudie los casos en que la tierra fue, "al parecer", ilegalmente confiscada por el gobierno de Batista, determinándose más tarde a quién debe corresponder, y
9) más industrialización y aumento del gasto social.
Además, la constitución del gobierno formado por el presidente Urrutia incluía personalidades satisfactorias para las corrientes democráticas de América.
En un editorial del 6 de enero, LA NACION decía que éstas deberían haber recibido con particular simpatía a algunos de aquellos nombres. Se citaba el caso de Roberto Agramonte, ministro sin cartera, eminente sociólogo, y de su primo Raúl Chibás, designado en Hacienda, hermano de Eduardo y ambos dirigentes del Partido Ortodoxo, "pero por sobre todo -destacaba el editorial- hombres de intachable honradez cívica, firmes luchadores contra la dictadura que los persiguió una y otra vez".
LA NACION señalaba la entrega de Eduardo Chibás a las luchas conspirativas democráticas desde los días de la dictadura de Machado, antes de 1933. Parecía de buen augurio al diario que Fidel Castro, siendo estudiante, hubiera manifestado por Chibás admiración y afecto y prestado adhesión a su partido.
16goyiusa
05.01.0923:33
Muy interesante eso de la admiracion de F.Castro por Chibas. Le falta agregar que mas admiracion sentia por la esposa de Chibas, a tal punto que tuvo con ella una hija. Es la famosa hija de Castro que vive en USA y reniega de su padre, a diferencia de los otros cinco hijos de Castro que viven en Cuba y forman parte del gobierno. Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.
El dolor de las víctimas del terrorClotildo Isaac Barrios
Para LA NACION
EL 6 de diciembre de 1977 mi vida y la de mi familia cambiaron para siempre. Ese día me fui a trabajar, en la fábrica donde era obrero metalúrgico. Con muchas horas de esfuerzo, trataba de proveer a mi familia de una vida digna. No nos sobraba el dinero. Eramos muy jóvenes, teníamos un hijito chico y tratábamos de subsistir como podíamos.
Pero desde ese 6 de diciembre, tuvimos que luchar para sobrevivir y no caer en la locura. Ese día una pareja de terroristas montoneros asesinó a mi hijo, Juan Eduardo, de tres años.
Su vida, que fue corta, llena de recuerdos mis días hasta el presente. Todos los días recuerdo su manito agarrando la mía cuando me esperaba en la puerta de casa al regresar del trabajo. Sabía que le traía una golosina y me ilusionaba volver a casa para verlo. También recuerdo cuando estaba en el cajón mientras lo velábamos. Su cuerpito no hubiera debido estar ahí.
Vivir en aquella época era difícil. Todos en el barrio recordábamos los tiros del ataque al regimiento de Monte Chingolo, las bombas, los secuestros. Pero yo no tenía militancia política. Sólo me dedicaba a trabajar duro.
Acaban de cumplirse 32 años del asesinato de Juan Eduardo y todavía sigo esperando justicia. Todavía estoy esperando que el Estado se acuerde de que nosotros también somos ciudadanos con derechos humanos. Quise contar mi historia para que no sigamos siendo ignorados, para que no se nos sigan poniendo motes: somos personas inocentes que perdieron todo; en mi caso lo más valioso que tenía, que era mi hijo, por culpa de los terroristas.
Desde el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas trabajamos por todos los que sufrieron el mismo dolor que yo. Queremos justicia, queremos saber quiénes fueron. No puedo seguir viendo la cara de mi hijito y saber que sus asesinos nunca pagaron su deuda con la sociedad. Si alguien sufrió lo mismo que yo, o lo que los padres de los diez conscriptos asesinados en Formosa el 5 de octubre de 1975, o los hijos del sindicalista Kloosterman, o la viuda y los hijos del juez Quiroga, o los hijos del agente Yanotti, que vio cómo asesinaban a su padre en su propia casa, les pido que se sumen, que tratemos de que nuestro dolor sea la semilla de la justicia, verdad, reparación y paz que la Argentina necesita.
El autor es miembro del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas
La inflación y el gasto pueden complicar al futuro ministro
Economistas. Deberá controlar que ajustes salariales no disparen precios
SEBASTIÁN CABRERA
El combate a la inflación es el principal desafío para el próximo ministro de Economía, Álvaro García, a juicio de los analistas. Su gestión estará condicionada por un contexto económico mundial que se plantea incierto para 2009.
La oposición política, en tanto, le pegó duro ayer al ministro Danilo Astori por una gestión que entiende se ha caracterizado por el aumento del gasto y de la inflación. Blancos y colorados creen que el nuevo ministro no podrá introducir mayores cambios, ya que consideran que Astori "dejó todo atado" para el último año y medio de gobierno del Frente (ver nota aparte en esta página).
Los economistas tienen algunos matices con esa visión. "Quizás se piense que el nuevo ministro no tenga grandes decisiones para tomar en cuanto al manejo macro. Nosotros discrepamos", dijo a El País Ramón Pampín, de PriceWaterhouse.
Pampín cree que el nuevo ministro encontrará un importante desafío en el problema inflacionario. "Esto le exigirá tomar decisiones en cuanto a la articulación de las diferentes políticas que giran en torno a ese problema: política monetaria, fiscal, cambiaria y salarial. Esas decisiones pueden implicar priorizar algunos objetivos en detrimento de otros objetivos", indicó.
Como ejemplo, Pampín mencionó que la decisión de subir la tasa de interés "plantea el dilema de asumir un dólar más bajo". También dijo que el nuevo equipo económico deberá tener en cuenta que los acuerdos salariales pueden provocar un traslado a los precios de los ajustes aprobados, "dependiendo de la magnitud" de los aumentos en los diferentes sectores de actividad.
El analista indicó que, si bien el nuevo ministro toma una economía que crece a un ritmo importante y que le otorga cierto margen de maniobra en el corto plazo, "es necesario considerar el importante grado de incertidumbre que aún existe respecto a lo que será el contexto económico mundial para el año 2009".
METAS. Alfonso Capurro, del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) y CPA Ferrere, coincide en que el desafío más importante para el nuevo equipo económico pasa por estabilizar y reencauzar la inflación, "devolviendo la credibilidad a las metas del Banco Central".
El rol del Ministerio de Economía también será clave en la definición de las negociaciones finales de los consejos de salarios, a juicio de Capurro. "Es uno de los temas a seguir muy de cerca. Economía tiene su rol en los lineamientos y en algunas negociaciones. Los lineamientos para esta ronda contemplan criterios para flexibilizar las pautas de los sectores, pero por lo que nos dicen las empresas, no es fácil acceder a esa flexibilización", advirtió.
Con este panorama, se corre el riesgo de que los ajustes sean altos "y que las empresas que no tengan margen para absorberlos, deban hacer un traslado a los precios para mantener los márgenes de ganancia", insistió Capurro. "En ese caso, buena parte de lo que se termine negociando tendrá incidencia en la inflación de 2009. Es natural que los aumentos sean altos, pero no todos los sectores tienen la misma posibilidad de subir los salarios", opinó.
Otro desafío pasa por cerrar el balance fiscal "relativamente en orden", según Capurro. Si bien admitió que buena parte de las decisiones desde el punto de vista fiscal se tomaron en la Rendición de Cuentas que está a punto de aprobarse en el Parlamento, "hay cierta discrecionalidad en algunos tipos de gastos para el nuevo ministro, que terminan impactando en el resultado fiscal".
En cuanto al combate a la inflación, Capurro indicó que las decisiones tomadas para el próximo año en materia de Rendición de Cuentas y modificación de los parámetros del IRPF, acotan el margen de maniobra y puede no ser posible repetir los subsidios en las tarifas, aplicados para que la inflación sea menor.
ELECCIONES. María Dolores Benavente, asesora de la Cámara de Comercio y Servicios, admite que el equipo que se va y el que se viene "son excelentes" a nivel técnico. Pero advierte: "Le va a tocar un año electo- ral. Tradicionalmente los gobiernos ceden a las presiones de aumento del gasto en los años electorales. La única excepción fue el gobierno pasado. Este gobierno ha gastado mucho y el desafío será contener esa presión de gasto y revertir la tendencia".
Benavente cree que debe haber máximo cuidado en controlar el gasto, pensando en "cuando se dé vuelta el ciclo de bonanza" y haya problemas con la recaudación. "El talón de Aquiles de la política de Astori y de las políticas en general en Uruguay siempre ha sido el gasto público. Seguimos esperando la famosa reforma del Estado. Uno no pretende que esto se resuelva en un año, pero habrá que empezar a hincarle el diente, no hay duda", señaló.
Benavente opina que el combate a la inflación sólo se puede atacar "con medidas monetarias y eso lleva a que caiga el dólar". A la economista también le preocupa el tema de la inserción internacional y cree que es otra gran asignatura pendiente: "Por más que sea un tema de la Cancillería, es esencialmente económico. Acá nosotros nos quedamos en el perder-perder. El Mercosur no funciona y la ronda de Doha tuvo un revés muy importante del que no sabemos cómo se saldrá. Y no tenemos acuerdos bilaterales trascendentes, salvo con México". Otra asignatura es "liberalizar más" la economía, pero no con plazos cortos.
Oposición: "Ya empezó la campaña electoral"
"Ahora se completa el menú de la interna del Frente. Era una mala cosa la doble condición de Danilo Astori como ministro y candidato", opinó el senador blanco Jorge Larrañaga. "Ojalá que con esto no se electoralice aun más el gobierno", reclamó.
Su contrincante en la interna blanca, Luis Alberto Lacalle, considera que desde el día en que se dijo que Astori sería candidato, el ministro debió renunciar. "Pero no es obligatorio, es de sensibilidad del presidente y del ministro", advirtió Lacalle.
Con respecto a la nueva gestión, Lacalle cree que Álvaro García debería tomar "medidas impopulares" para detener la inflación, el aumento de precios y el gasto público: "García debe ser más cuidadoso con las finanzas".
Para el precandidato colorado José Amorín Batlle, ayer "se terminó el gobierno y empezó la campaña política un año y pico antes de las elecciones".
"Normalmente a los gobiernos les interesa que la campaña sea corta, así hay más tiempo para gobernar. Pero en este caso parece que no hay más cosa para hacer según el gobierno", indicó Amorín.
El diputado quincista no espera cambios trascendentes con García: "Astori deja muy atado el enorme gasto que hará el gobierno en 2009, fruto de la Rendición. No hay espacio para cambios".
En tanto, el precandidato forista Luis Hierro opina que, aunque ciertos aspectos macroeconómicos "se manejaron con normalidad", el saldo de la gestión de Astori es altamente deficitario.
"Después de cinco años de crecimiento económico, deja un muy importante aumento de la deuda externa, un aumento irresponsable del gasto público y un aumento inadmisible de la presión impositiva al sector productivo y al trabajo, que provoca dificultades a la competitividad", advirtió Hierro.
El dirigente forista echa en falta la aplicación de políticas anticíclicas "para los tiempos de vacas flacas que se avecinan". También asegura que fracasaron las políticas sociales, que hay subas en rapiñas y en mortalidad infantil.
Lo que le piden
Pablo Villar: "Poner el acento" en las pymes
El presidente de la Asociación Nacional de Medianas y Pequeñas Empresas (Anmype), Pablo Villar, destacó que ya conoce a Álvaro García, pues desde que el futuro ministro de Economía asumió en la Corporación Nacional para el Desarrollo, han trabajado paralelamente en distintas áreas a fin de mejorar el sector de las pymes.
Villar instó a que se haga "un esfuerzo para ordenar los intentos que se hacen para con el sector" de las pymes.
El empresario compartió la visión de García sobre "poner el acento" en cuestiones de microeconomía y de políticas activas de pequeñas y medianas empresas, lo cual consideró "fundamental".
"El desafío está en todos para que pase de ser un sector de economía de subsistencia a ser un sector que dinamice la economía", apuntó Villar. Desde Anmype buscará en los próximos días concretar una entrevista con el próximo titular de Economía para seguir conversando de los temas que "hacen al desempeño de las pequeñas y medianas empresas".
Juan Castillo: "Cambia el ministro, no la política"
El coordinador del Pit-Cnt, Juan Castillo, aguarda que el cambio de ministro "mejore el grado de relacionamiento y el entendimiento a las demandas que realiza el movimiento sindical".
Empero, Castillo aclaró que la central es consciente de que "cambia el ministro pero va a ser muy difícil que cambie su concepción la política económica", refiriéndose a las demandas insatisfechas que dejará Astori.
En ese sentido recordó los cambios al IRPF. El Pit-Cnt reclama exonerar el medio aguinaldo del impuesto. Precisamente, la central sindical pidió elevar el mínimo no imponible del IRPF a $ 16.000, contrastando con los $ 12.425 anunciados por el gobierno. Aunque los cambios al IRPF son vistos como positivos por el movimiento sindical, "no es que estemos tirando cohetes", apuntó Castillo. "Todavía falta un trecho para que se cumplan las demandas del Pit-Cnt", remató.
Que el letrista no se olvide
Inflación
EL COMBATE A LOS PRECIOS
Quizás el principal desafío para Álvaro García es estabilizar la inflación. Y devolver la credibilidad a las metas del Banco Central, de cara a un panorama internacional incierto. Para Lacalle, García debería aplicar medidas "impopulares".
Sueldos
EFECTO DE LA RONDA SALARIAL
Es otro tema en el que García deberá poner el ojo. El todavía ministro Danilo Astori advirtió la semana pasada que el aumento en los sueldos no ha generado inflación, pero sí puede llegar a extender la suba de precios.
Gasto
otro peligro para García
La oposición cree que el gasto ha sido desmedido y que será aun más desmedido en 2009, de acuerdo a la Rendición. Algunos economistas también advierten que el gobierno debería guardar recursos para la época de vacas flacas.
Balance fiscal
los números en orden
El nuevo equipo económico deberá cerrar el balance fiscal "relativamente en orden" y para eso deberá cuidar los gastos que asuma, más allá de lo ya previsto en la Rendición, opinó el economista Alfonso Capurro, de Cinve.
Comercio exterior
la inserción internacional
No parece ser el centro de la gestión de García, pero desde la Cámara de Comercio se afirma que la inserción internacional es una asignatura pendiente y que el nuevo ministro debería buscar nuevos acuerdos bilaterales.
Emprendimientos
proyecto de país
García ha anunciado políticas sectoriales. Desde el Partido Nacional, Sergio Abreu pidió ayer que "rescate" la línea de la Corporación Nacional para el Desarrollo y la búsqueda de un proyecto estratégico de país.
Fuente: EL PAÍS, de Montevideo.
[EDITORIAL]
Volvió el "valijagate"
El "valijagate" sudamericano ha vuelto a ocupar las primeras planas periodísticas, dada la nueva instancia que en estos días se desarrolla en un estrado judicial de la ciudad de Miami. Un caso con implicancias político-delictivas que no debe ser tomado a la ligera. A veces ocurre que lo grotesco de la situación -el contenido de la valija, con múltiples fajos de billetes por 800 mil dólares, descubierto a raíz de que su portador tuvo que correr al baño, dejándola en la cinta dando vueltas-, produce sonrisas e ironías que distraen de lo preocupante del episodio en sí. Porque no es sólo contrabando de dinero o una nueva acción de la delincuencia que trafica con valores, sino que su significado va mucho más allá. Involucra a países y gobiernos. Todavía el juicio no ha llegado a su fin, pero lo que hasta ahora se conoce, alcanza para provocar reflexiones inquietantes.
Por un lado, las revelaciones que surgen a partir de las pruebas y revelaciones de los implicados, sugieren que desde las arcas de Pedevesa, la petrolera estatal venezolana, cuyos frondosos recursos son utilizados discrecionalmente por su Presidente para fines políticos, no se limitan sólo a lo local. Por medio de ellos, se interfiere activamente en otros estados, para contribuir a inclinar las elecciones en respaldo de un candidato de su preferencia, habida cuenta de que la holgura económica es un elemento conveniente en épocas de campaña.
Cuando las elecciones peruanas, fue vox populi que Chávez le enviaba dinero en abundancia a Ollanta Humala, el candidato a quien abiertamente ayudaba para vencer a su adversario, el hoy presidente Alan García. Era la forma de contar con uno de los suyos, al mando del país andino, tal como sucede actualmente en Bolivia. País respecto del cual acaba de anunciar con verborragia cuartelera, su disposición a intervenir en él, mientras les hacía un llamado a los militares bolivianos, amenazando a los posibles "golpistas", (justamente él, que intentó derrocar al gobierno del momento con un golpe), diciendo que estos le darían luz verde para apoyar a cualquier movimiento armado, con el propósito de defender a Evo Morales.
La injerencia de gobernantes de otros países en las elecciones de otra nación, en apoyo de tal o cual partido afín a sus intereses o simpatías, lo que puede darse de diversas maneras, (compra de bonos, negocios) merece el más absoluto rechazo y ningún gobierno o partido debería tolerarlo. Sin embargo, estas violaciones al respeto soberano parecen ir en aumento y los uruguayos no somos vírgenes en esta materia. Ya fuimos víctimas de este atropello, cuando en las elecciones pasadas, el gobierno de la vecina orilla, no solo se manifestó públicamente por uno de los grupos que competían en la contienda electoral, sino que actuó para facilitar la llegada de votantes desde Argentina.
La luna de miel con el Frente Amplio, del cual esperaban un comprometido reconocimiento, se hizo añicos a raíz de la instalación de Botnia en nuestro territorio, con los subsiguientes cortes en los puentes internacionales, que aún continúan en Gualeguaychú, sin que el gobierno argentino haya hecho nada por terminar con esta agraviante situación. Pero como a un ex ministro de este gabinete, "no le importa abrazarse con culebras" y "como dice una cosa dice la otra", se ha visto recientemente al senador Mujica muy sonriente, flanqueado por el matrimonio Kirchner, como si todo anduviera a las mil maravillas.
Por lo tanto, no se puede descartar que no se declare un nuevo asueto del otro lado del Plata o se produzca otro "charter" sufragista el año que viene, así como que no lleguen algunas maletas, (no es improbable que hayan habido más de una), cuyo dueño esta vez no sufra inoportunas urgencias fisiológicas o se encuentre con una funcionaria que acostumbra cumplir con su deber, como sucedió con la vista de aduana argentina, la que curiosamente, después en lugar de ser ascendida por el celo en su función, desapareció de su lugar de trabajo. Dicen que renunció.
Por otra parte, la Presidenta se enfureció ante las declaraciones de que el dinero iba a financiar su campaña y se lanzó contra el gobierno norteamericano, por más que la Embajada y antes Tom Shannon, al visitar Argentina, hayan remarcado que allí la justicia es un poder independiente. Se indignan de que no lo extraditen, aunque lo dejaron irse tranquilamente en aquel momento y hasta ahora, la justicia argentina ha hecho muy poco, por investigar el urticante caso.
Fuente: EL PAÍS, de Montevideo.TRIBUNA: SERGIO AGUAYO
¿México fallido?
México ya está en la lista negra de los Estados fallidos. El Gobierno de Felipe Calderón lo niega con indignación. ¿Quién tiene la razón?
En muchas ciudades e instituciones la presencia del Estado es testimonial
De cuando en cuando nacen conceptos para categorizar nuevas realidades. Es el caso con Estado fallido (failed States), popularizado por el índice anual de la revista Foreign Policy. El término define a Estados que perdieron el control sobre partes del territorio, que vieron achicarse su monopolio sobre el uso legítimo de la fuerza o que son incapaces de proporcionar servicios públicos adecuados.
México ha sido colocado en esa categoría. En diciembre del 2008 fue la revista Forbes y en enero fue el Departamento de Defensa estadounidense. El Gobierno mexicano reaccionó con celeridad y Pablo Ordaz, corresponsal de EL PAÍS en México, relata como, "durante una hora y tres minutos, Patricia Espinosa, secretaria de Relaciones Exteriores" trató de demostrar, con "datos en la mano que, pese a su sangriento día a día, "México no es un Estado fallido" (17 de enero del 2009).
El Procurador General, Eduardo Medina Mora, también repite, con argumentos razonablemente convincentes, la versión oficial según la cual la responsabilidad la tienen los gobernantes previos que permitieron el auge del narco. De ahí surge la esperanza porque, señores y señoras, ya se inició la construcción del futuro: el Gobierno de Felipe Calderón es diferente y está triunfando pese a las apariencias. Para alzarse con la victoria requiere, eso sí, del respaldo de la comunidad internacional, y en especial de Estados Unidos. También pide, exige, implora la unidad nacional.
Quienes vivimos en México padecemos la inseguridad y, en mi caso, inicio la jornada deseando escuchar al Gobierno dar un buen parte de batalla. Luego me voy desanimando cuando observo zarandearse al Estado, cual patera en mar huracanado. Lo ningunean los narcos y los gobernadores y los grandes empresarios y hasta los vendedores ambulantes que se roban la luz... Este Gobierno sí paga las consecuencias de una herencia del pasado, pero su frivolidad lingüística, su falta de coordinación y sus contradicciones empeoran la situación.
Felipe Calderón y Barack Obama se entrevistaron el 12 de enero en Washington. Fue un encuentro discreto y sin grandes anuncios. Nada más salir de la reu-nión, Calderón informó haberle propuesto al "presidente Obama que hagamos una alianza estratégica entre nuestros gobiernos" para enfrentar problemas como el de la seguridad. ¿Es consciente Calderón de las implicaciones de una alianza estratégica? ¿Está buscando, acaso, que Washington asigne a México el estatus de Major Non-NATO Ally (Aliado principal fuera de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte) como Japón, Israel y Filipinas? Difícil que así sea porque en México no se ha discutido tal nivel de cercanía. Estamos, más bien, ante una licencia literaria para subrayar la urgencia del apoyo externo en la guerra contra el narco.
En el interior de cualquier Gobierno hay diferencias, pero corresponde al líder controlarlas. Desde que empezó la guerra dos de los principales mandos (Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública, y Eduardo Medina Mora, procurador General de la República) libran un enfrentamiento sordo, mientras el titular de la Defensa Nacional contradice la línea oficial.
El jueves 27 de noviembre del 2008, el general secretario de la Defensa, Guillermo Galván Galván, desayunó en su despacho con un grupo de comunicadores. Uno de los presentes, el analista Leonardo Curzio, me sintetizó la esencia de sus comentarios: la seguridad interna del país está en riesgo grave porque el Ejército se va desgastando ante los carteles que operan en todos lados, porque no se obtiene la colaboración deseada de los gobernadores y presidentes municipales (en especial algunos del Partido Revolucionario Institucional), y porque el presidente no se lanza contra aquellos políticos que presuntamente protegen o toleran a los capos. El mensaje es creíble porque hay suficiente evidencia sobre el sometimiento del Ejecutivo a los poderes fácticos.
Uno de los casos más surrealistas es el de Elba Esther Gordillo quien está al timón, simultáneamente, de tres buques de gran calado: dirige el sindicato de profesores con un millón de miembros, controla un partido político (Nueva Alianza) que tiene un crecimiento sostenido, y acumula cargos públicos en los cuales pone y quita a sus incondicionales. Como La Maestra (así se le llama coloquialmente) fue determinante en la poco clara victoria electoral de Calderón, éste le paga el favor de diferentes maneras. En los últimos días cambió al titular de la Lotería Nacional, una dependencia con presupuesto multimillonario, porque así lo deseaba La Maestra.
¿Es México un Estado fallido? No en términos generales, porque el Estado todavía controla la mayor parte del territorio. Sin embargo, la situación se empaña cuando se piensa en ciudades e instituciones en donde la presencia del Estado es testimonial porque quienes controlan los hilos del poder son los narcos. La sensación de que marchamos hacia el precipicio se acentúa por la desorganización y la tibieza con la cual Felipe Calderón enfrenta la corrupción y la desorganización que, junto con la desigualdad y la impunidad, desangran y debilitan a la sociedad y al Estado.
Sergio Aguayo Quezada es profesor del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México.
Fuente: EL PAÍS de Madrid.
CARTA DEL DIRECTOR
¿Pierden los empresarios?
RICARDO PEIRANO DIRECTOR DE EL OBSERVADOR
Nace poco un importante asesor del gobierno, consultado respecto a la introducción de una profusa legislación laboral, señaló que esta vez le ha tocado perder a los empresarios. Una importante figura sindical expresó, también no hace mucho, que los empresarios creen que van perdiendo por goleada mientras que para los sindicatos el partido recién empieza y recién se ha equilibrado.
La apelación a las metáforas deportivas –perder por goleada, ganar, recién empieza el partido– son un paso alentador respecto a las expresiones sobre la lucha de clases que se escuchaban en un pasado no muy lejano. Pero aun las nuevas metáforas tienen un resabio de lucha, de contienda, de confrontación, de adversarios plantados uno en cada lado de la cancha, de ganadores y perdedores –si uno gana, el otro pierde y viceversa–, de un juego de suma cero donde la mejoría de uno implica la pérdida del otro, de un partido donde no pueden ganar los dos.
Esa mentalidad no solo está instalada en al ámbito laboral entre muchos políticos, sindicalistas y algunos sectores empresariales. También existe en el campo del comercio internacional, donde se parte de la premisa que la ganancia de uno no puede provenir sino de la pérdida de otro. Tanto en el ámbito laboral como en el comercial, se mira las relaciones entre empleados y empleadores, entre países industrializados y países productores de materias primas, como la situación de dos náufragos en una balsa, donde los alimentos y el agua que consume uno, no los puede consumir el otro.
Afortunadamente ni en las empresas ni en las economías nacionales vivimos como náufragos en una balsa. Los países emergentes vienen creciendo en promedio más que los desarrollados en los últimos 15 años. Y en los propios países emergentes, los sectores de menores ingresos vienen creciendo más que los de mayores ingresos. Las empresas pueden crecer y aumentar sus beneficios sin que ello implique una mengua en los ingresos de los empleados. Es más, muchas veces, esos ingresos están relacionados con la evolución de los ingresos de las empresas, o con el aumento de productividad o incluso con relación a los beneficios totales.
Ciertamente hay graves situaciones de pobreza o de inequidad que no han sido solucionadas. Aunque su número se haya reducido apreciablemente, todavía hay cientos de millones de personas (el 25% de la población de los países emergentes) en el mundo que viven (o sobreviven, mejor dicho) con menos de un dólar por día, lo cual es algo escandaloso. Y ciertamente hay numerosos casos aún donde las relaciones laborales en las empresas se guían por el clima de confrontación, de ganar y perder, de triunfos y derrotas, de disputar por una tajada mayor de un ingreso supuestamente incambiado.
Concebir así las relaciones laborales es un profundo error que solo conduce a fricciones, asperezas, desentendimientos que, a la corta o la larga, perjudican tanto a los empresarios como a los trabajadores. Si no se cambia la óptica de los náufragos en la balsa, por la de pasajeros en el mismo barco y con el mismo destino, no será que le “toque perder a los empresarios”, sino que perderá la sociedad toda porque decaerá la inversión y por consecuencia directa la generación de empleo. Ese es el gran desafío de este tiempo en este país: si predomina el afán de luchar y triunfar sobre el otro, nadie se preocupará por hacer crecer la torta.
Fuente: EL OBSERVADOR, de Montevideo.
 | POR GABRIEL PEREYRA |
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 | Hasta hace poco más de una década, los diarios se armaban “en frío”: el periodista escribía a máquina, la cuartilla con la nota se corregía, era impresa con la medida de una columna, esa impresión se pegaba con goma para armar la página y de allí se hacía la película que iba a la imprenta. Era común que se terminara cerrando el diario sobre la hora límite. Unos años después, se escribe en computadora sobre la página ya diseñada y de allí se hace la película que va a la imprenta. Sin embargo, como antes, se suele cerrar el diario sobre la hora límite. ¿Es que la tecnología no permite ahorrar tiempo? Antes, el periodista hablaba por teléfono desde su escritorio, ahora, con el celular, habla en la esquina, en bar, en el baño… y mientras habla puede env mnsj d txt, y sacar fotos, y enviar fotos, y filmar, y enviar videos, y todo el día le están enviando a él msj de txt, y recibe fotos, y videos por su celular, y ya no escribe a máquina sino en computadora, donde no solo escribe, sino que está conectado a Internet, donde puede acceder a unas 200 millones de páginas, y a través de ella envía mails –todo el día envía mails– y recibe mails –día y noche recibiendo mails–, y envía y recibe fotos, y envía y recibe videos, y envía y recibe música, en su computadora o en su equipo de Mp3, mientras accede a una teleconferencia por el Iphone (o por el Blackberry ahora que Obama lo relanzó), y habla no solo por teléfono de línea, o celular, o Iphone, sino también por Skype, a través del cual puede ver a su interlocutor en el otro extremo del mundo, y mientras tanto –clinck– entró otro mensaje en el chat, que titila y titila mientras él escribe –¿o habla, o escucha, o envía, o lee?–, y entra al chat, y sale, y entre párrafo y párrafo de su nota, que tiene que entregar a tiempo, recibe mails, y escribe también para el blog, obvio, porque si no tiene blog no existe, y responde a los que entran al blog, ¿y al fotolog?, y capaz que hasta tiene una dirección en Facebook, y un millón de amigos, y cuelga fotos de él debajo de la ducha, y aprende a usar Office, y Firefox, y el Explorer, y Flash, y Visual... La verdad, no se entiende por qué los periodistas siguen entregando tarde su nota; después de todo, la tecnología hace jugar el tiempo a nuestro favor, ¿o no? gpereyra@observador.com.uy |
Fuente: EL OBSERVADOR, de Montevideo.
11/12/2008 LOS DÍAS VENCIDOS
La receta de siempre
JOAN BARRIL
El Fondo Monetario Internacional (FMI) es un organismo que empieza a provocar un cierto recelo. Se trata de una institución que, en teoría, debería solucionar problemas. Lo malo es que los que solucionan los problemas siempre los acaban cobrando. ¿Para quién trabaja el FMI? ¿Para la estabilidad de un sistema que ya ha probado su inestabilidad?
Cabe suponer que en el organigrama del FMI hay unos cuantos sabios expertos en lo que hacen los países pequeños. Y, de vez en cuando, para justificar el sueldo, emiten mensajes que sirven para que el papanatismo nacional se ponga a temblar. El FMI vino a decirnos ayer que las cosas en España están mucho peor de lo que se dice. Que hay que cambiar el modelo productivo y que para ello no hay nada mejor que la flexibilidad laboral y la liberalización de servicios y transportes. Lo de la flexibilidad laboral ya sabemos qué significa: se trata de una receta que, para mantener a las empresas y a sus cúpulas, no duda en mandar al paro a los trabajadores. Lo otro, lo de la liberalización de los servicios y de los transportes, es también algo escandaloso: cualquiera diría que no se han liberalizado en los últimos años los servicios y los transportes españoles. Electricidad, telefonía y energía son tres de los sectores de los que la liberalización está sacando tajada. Es verdad que se trata de sectores más o menos regulados, pero nada hace pensar que una desregulación total daría una mayor cuota de bienestar a las economías menos favorecidas. De los transportes no hay más que hablar: ¿acaso la liberalización de las líneas aéreas ha llevado a una mejor eficiencia? ¿Dónde están ahora los profetas que decían que el libre mercado lleva a la calidad del servicio?
Y, sin embargo, ahí están --ahí estamos--, como niños traviesos pillados en falta porque los señoritos del FMI nos acusan de no haber hecho los deberes. Estados Unidos admite que está en recesión. Centenares de miles de trabajadores se van al paro. Los bancos se han convertido en instituciones inestables. Pero la responsabilidad de todo es este absurdo afán de los trabajadores de no perder su puesto de trabajo. Hay fondos que son tan profundos que se les ven todas las intenciones.
Fuente: EL PERIÓDICO, de Catalunya, España.
EDITORIAL
Déspotas de bolsillo
Como sentencia un antiguo dicho, "siéntate en el umbral de tu puerta y verás el cadáver de tu enemigo pasar". Algo de esto está ocurriendo con el Frente Amplio. Pero no es la prédica contraria de sus adversarios políticos la que ha deteriorado su aparente solidez inicial. No son las críticas a su gestión las que lo están socavando. Aunque parezca mentira, la colcha de retazos del frenteamplismo se ha ido desflecando gracias a los ataques y acusaciones procedentes de los grupos que la componen. Por ello, no es tanto una guerra externa la que provoca la actual disgregación, sino una inesperada guerra civil la que mina su credibilidad afectando, incluso, a la figura centralizadora del presidente Vázquez.
Sobran ejemplos para ilustrar estas aseveraciones. Quizás el más notorio y paradójico sea el que ofrece el primer mandatario cuando veta una ley aprobada por la mayoría parlamentaria absoluta que tiene el oficialismo. O sea, que el presidente asume el papel de opositor a su propio partido gobernante... Como decía un chusco ante el colapso del sistema soviético: "el marxismo muere de marxismo". ¿Será, éste el fin del frenteamplismo?, aunque, en honor a la verdad, de socialismo el F.A., no tiene nada más que lo declarado en viejos programas, en congresos y en invocaciones retóricas. De todas maneras, se hace alarde de esa etiqueta que, en los tiempos actuales, sólo está asociada a fracasos y a la que, con benevolencia, se le reconoce un pálido prestigio nostálgico.
La ciudadanía uruguaya ya no vive más la época ilusoria que se expresaba en eslóganes como "¡Hermano, no te vayas!" o "¡Ha nacido una esperanza!". Ya no cree ni en los proyectos ni en las promesas que emanaron de un partido de izquierda que nunca fue fiel a la palabra empeñada. En lo único que el Frente Amplio actuó en consonancia con lo que cualquier observador podía esperar de parte de una agrupación marxista fue en que aumentó, en forma incontrolable, el poder estatal y, por ende, la cuantía y los privilegios del aparato burocrático.
Uno y otro, caras de una misma moneda, fueron definidos sagazmente por Karl Popper como "dos déspotas de bolsillo". Es que, obviamente, si el Estado interviene en todo, si reglamenta las actividades más diversas, si controla la educación, si censura a la prensa, si es árbitro supremo de cuanto ocurre en el país, entonces, el Estado será omnipresente y contará con una enorme burocracia a su servicio que absorberá múltiples funciones pero trabará desarrollos y -no se sabe qué es peor- será la beneficiaria de la cada vez más pesada carga tributaria. A medida que crece el Estado, se debilitan las libertades.
Resultará vano el intento de ocultar o disfrazar esta realidad. El Estado constituye un mal necesario -representa el orden, garantiza los derechos, fiscaliza, etc.- pero si se hipertrofia, pasa a ser un enemigo de las libertades. ¿Es exagerado suponer que el F.A. puede estar intentando recorrer este camino indeseable para nuestro estilo de vida democrático?
Hay demasiados indicios que avalan esta sospecha que recae, principalmente, sobre los sectores más radicalizados de esa coalición política. Como uruguayos, estamos acostumbrados a que la táctica propagandística de los sectores fundamentalistas de la izquierda endilgue, a quienes no compartimos sus puntos de vista arcaicos y anacrónicos, toda clase de rótulos descalificantes. Así, a su entender, somos, según las circunstancias, fachos, imperialistas, cipayos, retrógrados, reaccionarios, conservadores o neoliberales.
Para relativizar un poco esta amplia batería con la que se intenta menoscabar a quienes piensan en forma diferente a la suya, es bueno tener presente que en la actual Rusia, y en los países que fueron satélites forzosos del sistema soviético, los términos derecha e izquierda han adquirido un contenido conceptual -después del derrumbe del socialismo real- muy distinto al que tenían antes del mayor colapso político que registra la historia.
En efecto, en el nuevo lenguaje popular ruso, son derechistas quienes quieren restablecer el antiguo estado de cosas "socialistas". Es decir, son los partidarios del perecido régimen totalitario soviético.
En cambio, son izquierdistas quienes bregan por un cambio social y político profundo y democrático, afiliado a la economía de mercado de corte capitalista. ¿A cuál de estas dos posiciones se afiliaría el Frente Amplio?
El País Digital
22/3/2009
CRÓNICA DESDE BUENOS AIRES // ABEL GILBERT
Historias de Marx y 'El Capital'
- Portada de El Capital.
ABEL Gilbert
La avenida Corrientes solía ser llamada "la calle que nunca duerme". A lo largo del tramo que va desde Callao a Florida, la calle peatonal, se concentraron, durante muchas décadas, los teatros, bares y librerías más importantes de la ciudad. Allá por los años 70, el café La Paz, en la esquina de Corrientes y Montevideo, era la caja de resonancia de las grandes discusiones políticas entre intelectuales de izquierdas. Solo había que caminar dos cuadras para ir hasta la Librería Hernández, donde se concentraban la mayor cantidad de libros de Carlos Marx, Lenin, Mao y Ernesto Guevara. La Hernández cerraba a altas horas de la madrugada, incluso en la dictadura, cuando esos títulos estaban en los sótanos.
Con el regreso de la democracia, en 1983, las viejas ediciones del marxismo volvieron a los escaparates. La era del desencanto, a partir de los 90, les deparó otra vez el escarnio. Pero, claro, todo vuelve. Las ventas de Das Kapital, la mayor obra de Marx, aumentaron un 35%. Y sus principales compradores son, esta vez, los hombres de negocios en estado de perplejidad por la espesura de la crisis económica mundial.
Destino curioso el de Das Kapital en Buenos Aires. El historiador Horacio Tarcus pudo reconstruir todo su itinerario en el libro Marx en la Argentina. Sus primeros lectores obreros, intelectuales y científicos. Cuenta Tarcus que su primer y fallido difusor fue el belga Raymond Wilmart, enviado aquí por la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT). Pero no encontró lectores. Ni siquiera anarquistas. "Hay demasiadas posibilidades de hacerse pequeño patrón y de explotar a los obreros recién desembarcados", le escribió con desazón a su jefe, que era Marx.
O sea que la tarea de iniciar la divulgación de esa obra que hoy se vende en ocho tomos, en su edición de Siglo XXI, cayó en manos de Hermann Avé-Lallemant, que también introdujo la dinamita en la minería argentina. El primer traductor de Das Kapital fue un médico socialdemócrata, Juan B. Justo. Pero despreciaba la filosofía marxista.
Curioso destino el de los libros, y el de los signos. Porque en esta capital argentina, la palabra capital quiere decir hoy demasiadas cosas. Los peronistas que están a la derecha de la derecha siguen entonando con brío la llamada marcha peronista, esa que, en su primera estrofa, invita al pueblo, siempre unido, a alabar a ese gran argentino que se supo conquistar/a la gran masa del pueblo/combatiendo al capital.
Pero, claro, también están las grandes estrellas de la televisión-basura, que, alarmados por el aumento de robos y asesinatos, no dejan de pedir ante las cámaras la "pena capital" para los ladrones y violentos. Nada se compara con las admoniciones que se lanzan desde algunos púlpitos. Los "pecados capitales", se señala, tienen tal escala que necesitan un escarmiento bíblico.
Las palabras se escuchan a veces de manera altisonante. Como si estuvieran escritas en mayúsculas (con letras capitales). "Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros". Esto también lo dijo Marx, que algo sabía de las trampas del lenguaje. Groucho Marx. Sus libros aguardan ser descubiertos.
Fuente: EL PERIÓDICO, de Catalunya, España.
La capacidad de Europa para dirigir |
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 | JOSEPH S. NYE ESPECIAL PARA EL OBSERVADOR |
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 | En el Foro Económico de Davos de este año lo que más se comentaba era el poder en aumento de Asia. Un analista asiático sostuvo que en 2050 habrá tres potencias mundiales: los Estados Unidos, China y la India. No citó a Europa, pero subestimar el poder de Europa es un error. Sí, actualmente Europa pinta menos de lo que le corresponde. Está fragmentada y es pacífica y normativista en un mundo de poder duro, pero el mundo no es todo poder militar. El uso de la fuerza entre las democracias industriales avanzadas es virtualmente inconcebible. En sus relaciones mutuas, esos países son todos de Venus, por parafrasear a Robert Kagan, y a ese respecto la atención de Europa centrada en la ley y las instituciones es un activo. En cuanto a otras partes del mundo, una reciente encuesta del Centro Pew de Investigaciones reveló que a muchos europeos les gustaría que Europa desempeñara un papel mayor, pero, para equilibrar la capacidad militar americana, habría que duplicar o triplicar el gasto en defensa y pocos europeos están interesados en semejante aumento. Aun así, una estrategia idónea para Europa requerirá mayores inversiones en poder duro. Sin embargo, el panorama para Europa no es tan desolador como creen los pesimistas. El poder es la capacidad para conseguir los resultados que se desean y los recursos que produce ese comportamiento dependen del marco. Desde el punto de vista funcional, el poder está distribuido como un juego de ajedrez tridimensional. En el tablero de arriba están las relaciones militares entre los Estados, con los EEUU como única superpotencia con alcance mundial. En él el mundo es unipolar. En el tablero del medio están las relaciones económicas y en él el mundo ya es multipolar. En él Europa actúa como una unión y otros países, como el Japón y China, desempeñan papeles importantes. Los EEUU no pueden lograr un acuerdo comercial o zanjar los casos antimonopolio sin la aprobación de la UE o, por poner otro ejemplo, Europa pudo encabezar la ofensiva para destituir a Paul Wolfowitz del Banco Mundial. En el tablero de abajo están las relaciones transnacionales fuera del control de los gobiernos: desde las drogas hasta las enfermedades infecciosas, pasando por el cambio climático y el terrorismo. En este tablero, el poder está distribuido caóticamente entre los protagonistas no estatales y carece de sentido calificar ese mundo, de unipolar o multipolar. En él es importante una estrecha cooperación civil, para la que Europa está bien dotada. El éxito de los países europeos al superar siglos de animosidad y el desarrollo de un mercado interior les ha valido un gran poder blando. Al final de la Guerra Fría, los países de la Europa oriental no intentaron formar alianzas locales, como hicieron en el decenio de 1920, sino que dirigieron la vista a Bruselas para asegurar su futuro. Asimismo, países como Turquía y Ucrania han ajustado sus políticas en consonancia con su atracción por Europa. Recientemente, el Consejo Nacional de Inteligencia de los EEUU hizo públicas cuatro hipótesis muy diferentes sobre el mundo en 2020: el Mundo de Davos, en el que continuaría la mundialización económica, pero con un acento asiático más marcado; la Pax americana, en la que los EEUU seguirían dominando el orden mundial; el Nuevo Califato, en el que la identidad religiosa islámica desafiaría el predominio de las normas occidentales; y el Ciclo del Miedo, en el que fuerzas no estatales provocarían conmociones en materia de seguridad que producirían sociedades orwellianas. Como todos los ejercicios de futurología, semejantes hipótesis tienen sus límites, pero nos ayudan a preguntarnos cuáles serán los tres o cuatro factores principales que modelarán los resultados. El primero es el ascenso de Asia. La gran cuestión será la de China y su evolución interna. China ha sacado a 400 millones de personas de la pobreza desde 1990, pero otros 400 millones siguen viviendo con menos de dos dólares al día. A diferencia de la India, China no ha resuelto el problema de la participación política. Si China substituye su erosionado comunismo por el nacionalismo o asegura la cohesión social, el resultado podría ser una política exterior más agresiva y la renuencia a abordar cuestiones como la del cambio climático o bien puede abordar sus problemas y pasar a ser un “partícipe responsable” en la política mundial. Europa puede contribuir en gran medida a la integración de China en el sistema de normas e instituciones mundiales. En general, Europa y los EEUU tienen más razones para temer a una China débil que a una China rica. El segundo factor será el islam político y su posible desarrollo. La lucha contra el terrorismo de los extremistas islamistas no es un “choque de civilizaciones”, sino una guerra civil dentro del islam. Una minoría radical está utilizando la violencia para imponer una versión ideológica y simplificada a una mayoría con opiniones más diversas. Si bien la mayor parte de los musulmanes viven en Asia, están influidos por el núcleo de esa lucha, que se encuentra en el Oriente Medio, zona que ha estado rezagada respecto del resto del mundo en cuanto a la mundialización, la apertura, las instituciones y la democratización. A este respecto la fuerza económica y el poder blando de Europa tienen mucho que aportar. Un comercio más abierto, el crecimiento económico, la instrucción, el desarrollo de instituciones de la sociedad civil y aumentos graduales de la participación política podrían contribuir a fortalecer a la mayoría con el tiempo, como también podría hacerlo el trato que reciban los musulmanes en Europa y en los EEUU Igualmente importante será que las políticas occidentales para con el Oriente Medio satisfagan a los musulmanes de la mayoría o refuercen el relato de guerra contra el islam formulado por los radicales. El tercer factor que determinará cuál hipótesis prevalece será el poder americano y su forma de utilizarlo. Los EEUU seguirán siendo el país más poderoso en 2020, pero, paradójicamente, el Estado más fuerte desde la época de Roma no podrá proteger a sus ciudadanos por sí solo. La fuerza militar americana no es suficiente para afrontar amenazas como las pandemias mundiales, el cambio climático, el terrorismo y la delincuencia internacional. Esas cuestiones requieren cooperación en la prestación de bienes públicos mundiales y el poder blando para lograr apoyo. Ninguna parte del mundo comparte más valores o tiene una mayor capacidad para influir en las futuras actitudes americanas que Europa, lo que indica que el cuarto factor político determinante del futuro será la evolución de las políticas y del poder europeos. Joseph S. Nye es profesor en la Universidad de Harvard y su libro más reciente es The Powers to Lead (Los poderes para dirigir). Project Syndicate |
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Fuente: EL OBSERVADOR, de Montevideo.
Los intelectuales / Alvaro Abós
"Los Kirchner no tienen nada que ver con el progresismo"
No son de centroizquierda, afirma el escritor
Miércoles 7 de enero de 2009 |
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"Los planes de reforma política fueron tirados a la basura por este gobierno", dice Alvaro Abós Foto: Marcelo Omar GómezCarmen María Ramos
Para LA NACION
Para el escritor Alvaro Abós, el kirchnerismo y el progresismo no tienen nada que ver. "Esto no es centroizquierda: es paleoperonismo con un toque de cesarismo conyugal", señala.
Abós trabajó durante años como asesor de sindicatos y abogado laboralista. Se especializó en conflictos colectivos. Fue amenazado y debió exiliarse. Llegó a Barcelona y, a pesar de ser medio hijo de esa tierra, ya que su madre es catalana, no la pasó bien. "El exilio es una especie de forja", dice. Empezó muy desde abajo en editoriales y diarios, pero avanzó lo suficiente como para darse cuenta, un día, de que el periodismo y la literatura ya no lo abandonarían. Transformó entonces una temprana vocación literaria en profesión.
La ciudad, la violencia y el misterio conviven en sus libros, desde entonces, con su otra temática insoslayable: el análisis político.
Abós participó en dos experiencias de militancia. Ambas culminaron en fracasos, pero no se arrepiente. La primera se remonta a los primeros años 60: la resistencia peronista. La otra fue con la recuperación de la democracia, cuando trabajó, sin éxito, por la entonces llamada renovación peronista.
"El fracaso de estas experiencias, reflejadas en mi trabajo periodístico, no me quitó ilusión ciudadana ni avidez por la política como tema de reflexión, aunque mantuvo viva mi desconfianza ante la política como práctica", reconoce.
Entre los muchos libros de ensayo, ficción e investigación histórica que escribió Abós se cuentan Eichmann en la Argentina , Al pie de la letra. Guía literaria de Buenos Aires , La baraja trece y Cinco balas para Augusto Vandor .
-Cumplimos veinticinco años de democracia. Las expectativas que traía usted al volver del exilio, en 1983, ¿difieren mucho de las que tiene hoy?
-La decepción, de alguna manera, es natural en la política. Si usted me pregunta si estos 25 años fueron un fracaso, yo puedo responderle quesí, pero que también podríamos haber conseguido menos. También hubo cosas buenas.
-Los intentos de renovación política de los que usted participó, ¿en qué terminaron?
-En los años 60 participé de la resistencia peronista no violenta, que reclamaba recuperar la democracia, distinto de la generación posterior, la de Montoneros, que optó por la vía armada. Buscábamos que se eliminara una anomalía: la proscripción del peronismo, y ese objetivo finalmente se consiguió, en 1973. Que todo aquello terminara en un fracaso no elimina la justicia de esa causa, por la que hombres y mujeres dignos dieron su vida.
-En 1983, se unió al grupo de Chacho Alvarez. ¿Cómo fue esa experiencia?
Unidos , la revista que dirigía Chacho Alvarez, propiciaba un debate sobre la viabilidad del peronismo como fuerza para el cambio. Yo me incorporé como colaborador activo y durante unos años intervine en esos debates que dieron alas a lo que se llamó la renovación peronista. Sostenía que el peronismo había sido un motor para la justicia social, pero que debía encontrar nuevas formulaciones. Lo sigo manteniendo. Lo mismo decía el manifiesto que corredacté y firmé en 1985. Ese documento fue suscripto también por varios intelectuales que hoy participan o apoyan a este gobierno.
-Lo que no es su caso...
-Durante dos años, entre 2003 y 2005, no escribí sobre el Gobierno, pues consideré que debía colaborar, aun con mi silencio, con un gobierno que se había hecho cargo de una situación traumática. Pero a partir de entonces he repetido mi opinión: el kirchnerismo es el viejo peronismo duhaldista, la eterna estructura de los barones del conurbano. Kirchner fue un hijo del dedo duhaldista. Su barniz de centroizquierda fue un travestismo.Kirchner se ha quedado con el Partido Justicialista puro y duro. El kirchnerismo no es lacentroizquierda, es paleoperonismo. Conservó los rasgos del caudillismo peronista: el clientelismo, la cancelación del debate y la democracia interna y la demonización del disidente, a los que agregó otro, propio: el cesarismo conyugal. Considerar que eso era de centroizquierda fue retórica electoral, en 2003, adobada después hasta el paroxismo. En las elecciones de 2007 esa retórica enarboló otra mentira: "Cristina es el cambio". Kirchner, en 2003, había prometido una reforma política para devolver la representatividad perdida a los partidos. Si fuera progresista este gobierno -y me refiero tanto a Néstor como a Cristina Kirchner- no hubiera mandado la reforma a la basura, como sucedió. Aquellos planes incluían la eliminación de la lista sábana, el voto electrónico, las elecciones internas. Temas de los que hoy ni siquiera se habla...
-Tampoco los impulsa la oposición, pero lo que es más preocupante: no los reclama con fuerza la sociedad?
-No hay representatividad política. El radicalismo se desmoronó. La gente se debate entre el desánimo y la desconfianza. Miramos no sin envidia las elecciones primarias en los Estados Unidos para elegir suscandidatos. Pero, acá nomás, lo que hace el Frente Amplio en Uruguay es impresionante: en este momento 2500 delegados discuten las candidaturas. En cambio, entre nosotros, el dedo de Kirchner para poner a Cristina fue humillante. La interna Menem-Cafiero en 1989, mirada desde hoy, fue ejemplar.
-¿Todo tiempo pasado fue mejor?
-Al evocar aquellas luchas de la vieja resistencia peronista, recuerdo cuánto de republicano tenía el peronismo de las catacumbas. Más allá de Perón, la resistencia luchaba por la vigencia del sufragio y del derecho a elegir y ser elegido. Aquello era una especie de protorrepublicanismo social, algo que nunca dejó de palpitar en la raíz del peronismo, a pesar de las deformaciones caudillistas y otros vicios. Cuando la Revolución Libertadora prohibió el peronismo e impidió, a través del decreto 4161, la mera mención del nombre del "tirano", se pensó que ello bastaría para eliminar al peronismo de la faz de la Tierra. Craso error. El peronismo estaba vivo en la sociedad y soportó indemne la desaparición del Estado peronista. Veo al peronismo de hoy como un partido del Estado, sin vitalidad ni conexión real con la sociedad. Sus jerarcas son tornillos del aparato estatal. Dudo mucho de que este peronismo de hoy pueda sobrevivir a un desafío como elque afrontó el peronismo de 1955. Enriquecería al país crear fórmulas políticas nuevas. Y admitir de una vez que los verdaderos desafíos son, por ejemplo, eliminar la miseria -¡ocho niños mueren de hambre cada día!-, modernizar el Estado-dinosaurio, hacer de la educación y la cultura instrumentos de convivencia, transformarnos de adoradores de ídolos fugaces en cumplidores de la ley y cambiar la política, para que deje de ser lucha por el poder y se convierta en representación genuina de los ciudadanos.
-¿Teme una perpetuación kirchnerista al estilo de Chávez o del PRI mexicano?
-El PRI estuvo 80 años en el poder. Era el monstruo inamovible, pero al final se desmoronó. Aquí está claro que hay un proyecto de perpetuación en el poder, mediante la ocupación de espacios del Estado, no sólo en los niveles ejecutivos, sino a través del aparato mediático, con la compra de canales y diarios, y con la manipulación de la Justicia. Por algo reformaron el Consejo de la Magistratura. El proyecto K imaginaba combinaciones con Cristina hasta el infinito. Ahora vamos a ver, porque las sociedades también reaccionan. De todos modos, hay una Argentina que puede hablar, lo que es una conquista. La Argentina no es Venezuela. Aquí hay una sociedad conotros recursos culturales. El problema es que hay tantas voces que muchas veces nadie escucha.
El personaje
lVARO ABOS
Novelista y ensayista
Nació en: Buenos Aires
Edad : 67 años
Exilio : como abogado laboralista, asesoraba a sindicatos. Durante la dictadura militar, de 1977 a 1983, tuvo que buscar refugio en Barcelona.
Periodista : escribió gran cantidad de artículos para importantes medios españoles y argentinos. Colabora regularmente en La Nacion.
Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.
El análisis
Pecar por exceso y por defecto
Adrian Ventura
LA NACION
Lunes 5 de enero de 2009 |
La omisión del Poder Ejecutivo de reglamentar leyes tiene muchas explicaciones, pero una motivación subyacente: el presidente, cualquiera sea el turno político, siempre se cree el único dueño del poder político.
El procedimiento que prevé la Constitución para poner las leyes en funcionamiento es dictar decretos reglamentarios. Pero, con más frecuencia de lo deseable, el Poder Ejecutivo no lo hace o tan sólo las reglamenta parcialmente.
Las causas son muchas. A veces, la ley tiene el solo valor de un anuncio político y se espera que lentamente caiga en el olvido. Ocurre, también, que el gobierno no pueda hacer frente al costo presupuestario que insume crear una delegación pública en el interior, proveer ciertos subsidios o poner en marcha un anunciado plan de gobierno. Finalmente, en otros casos, la falta de reglamentación es el camino para burlar la ley.
Hay, es cierto, un camino indirecto para solucionar el problema. Si una ley o un tratado internacional reconocen un derecho -por ejemplo, el derecho a un subsidio a la asistencia sanitaria-, el habitante puede recurrir a la Justicia y reclamar que un fallo haga valer ese derecho. Pero mientras el habitante se ve obligado a encarar un largo juicio y perder dinero, el gobierno gana tiempo para no satisfacer el derecho en cuestión.
Pero puede ocurrir, directamente, que la ley no reconozca un derecho, sino que ponga en marcha un plan de gobierno complejo. En ese caso, sin la colaboración del Gobierno, la frustración será total.
Pero en un presidencialismo excesivo, el gobierno de turno recurre también con mucha frecuencia a otros tres tipos de medidas: el decreto delegado, mediante el cual el Poder Ejecutivo ejerce atribuciones que le entrega el Congreso; el decreto de necesidad y urgencia, y las decisiones administrativas que dicta la jefatura de Gabinete, a cargo de un hombre del presidente. Este tipo de medidas están previstas en la Constitución nacional, pero los gobiernos de turno siempre abusan de ella y exceden los límites constitucionales, sin que la Justicia haya podido poner límites efectivos.
En definitiva, en el presidencialismo, el gobierno muchas veces no hace lo que debe y, otras, hace lo que no debe y, además, en exceso.
Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.
Obama y el dilema americano
Por Claudio Iván Remeseira
Domingo 9 de noviembre de 2008
Martin Luther King Jr. Boulevard y Adam Clayton Powell Boulevard, la esquina de la 125 y Séptima Avenida, Manhattan. Aquí, en la explanada del Edificio Federal, al lado de donde Bill Clinton tiene su oficina, una multitud se congregó en la noche del martes, frente a una pantalla gigante, para escuchar el discurso de victoria de Barack Obama. La multitud, unas cinco mil personas según la policía, era menor que la que en ese momento acompañaba al presidente electo en Chicago; pero no era el número lo importante, sino la intensidad de la experiencia, el sentimiento concentrado que atravesaba a todos los presentes, una mezcla de alegría y comunión religiosa. Porque esa multitud era también una muestra de la transformación social y étnica encarnada por el vencedor de los comicios, el rostro emergente de la nación norteamericana.
Esto es Harlem, la capital negra de los Estados Unidos, la Jerusalén del éxodo rural afroamericano de comienzos del siglo XX. La calle 125 es el corazón comercial, político y artístico de esta comunidad, con el Teatro Apollo, en donde decenas de estrellas, desde Ella Fitzgerald a Stevie Wonder, conocieron el primer halago de la fama, y el Hotel Theresa, que albergó a las mayores personalidades negras del espectáculo y los deportes, desde Louis Armstrong a Muhamad Ali, y en donde Malcolm X supo tener su cuartel general. A unas cuadras de aquí están la famosa sede del YMCA en donde artistas y escritores como Paul Robeson, W.E.B. Du Bois y Ralph Ellison dieron forma al Harlem Renaissance, el gran movimiento cultural negro de los años 20, y el Schomburg Center, el archivo más importante de la diáspora africana.
Pero Harlem es también el barrio de moda de los developers inmobiliarios, imán de una creciente oleada de jóvenes profesionales blancos que, a pesar de estar en general enamorados de la tradición del lugar, son resistidos por muchos otros que los ven como la vanguardia de un copamiento que terminará desplazando a la población local hacia sectores más marginales de la ciudad. Esa multitud de negros y blancos, de viejos y nuevos residentes, es la que estaba celebrando aquí, en la más absoluta armonía, el triunfo de su candidato común.
Este clima de unidad y pacífica redención es el signo de un cambio transcendental ocurrido en la sociedad norteamericana durante el último medio siglo. En 1944, el Premio Nobel de Economía Gunnar Myrdal publicó An American Dilemma , uno de los libros que con mayor claridad definió el carácter del conflicto racial en Estados Unidos. El dilema al que hace alusión el título es la diferencia cualitativa que históricamente existió entre blancos y negros (y en menor medida, otras llamadas "minorías étnicas", como los hispanos). Aun después de la abolición de la esclavitud, los beneficios de la república democrática seguían siendo básicamente para los primeros, mientras que los segundos eran una subclase condenada a la postergación económica y social. El futuro de la democracia norteamericana, advirtió Myrdal, dependía de que los blancos reconocieran las inequidades cometidas contra los negros y que éstos tuvieran plena participación en el sistema político. Su tesis fue puesta a prueba pocos años después, con éxito, por el movimiento de derechos civiles. La elección de Barack Obama es su corolario.
La esclavitud es el pecado original de EE.UU.; el siglo y medio transcurrido desde la Guerra Civil ha sido un largo y complejo proceso para tratar de asimilar y remediar sus efectos. A pesar de no ser descendiente de esclavos, Obama encarna el punto de inflexión de ese proceso: el país cuya constitución originalmente contabilizaba a la población negra como "tres quintas partes" de una persona, eligió a una de esas personas como presidente. Al hacerlo, saldó la deuda pendiente de la Declaración de la Independencia, haciendo más real la igualdad proclamada como principio, lo cual tendrá un impacto profundo no sólo aquí sino en el mundo entero.
Esto lo sabía muy bien la multitud en Harlem, que siguió festejando hasta la madrugada.
El autor es director del Hispanic New York Project del American Studies Program, Columbia University.
Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.
El escenario
La crisis es la nueva enemiga
César González-Calero
Enviado especial
Martes 17 de febrero de 2009 |
Al día siguiente del referéndum, ya había carteles en Caracas que pedían 12 años más de gobierno de Chávez Foto: APCARACAS.- Espoleado por los seis millones de votos logrados en el referéndum de anteayer, Hugo Chávez respira otra vez tranquilo.
Después de sufrir, en 2007, su primera derrota electoral tras nueve años en el poder, el presidente ahora promete "redoblar la construcción del verdadero socialismo", es decir, la profundización de ese capitalismo de Estado que practica desde 1999.
Nadie discute en Venezuela el carisma de Chávez ni su capacidad para conectar con las clases más desfavorecidas.
Una década en el poder no ha minado su popularidad, cercana al 57%, y el contundente respaldo electoral a la enmienda constitucional sobre la reelección ilimitada alimenta, sin duda, su creencia de que su presencia en el poder se hace ineludible.
La llamada "política de las 3R" (revisión, rectificación y reimpulso revolucionario) será la hoja de ruta para seguir por Chávez a partir de ahora. Las dos primeras erres tienen mucho que ver con la corrupción que atenaza a su administración.
Incontables son los ministros que han pasado por Miraflores en 10 años. En el circo presidencial de Chávez los enanos crecen como las flores en el campo. Y la apatía de un sector del chavismo tiene mucho que ver con ese séquito de funcionarios del gobierno que se ha enriquecido al calor de los ingresos petroleros, la llamada "boliburguesía", a la que Chávez fustiga, pero sin mucho éxito.
Ahora, sin una verdadera redistribución de la inmensa riqueza del país y con una política social que pone parches aquí y allá, pero no resuelve los problemas estructurales que el país sufre desde hace décadas, la tercera erre de Chávez, el reimpulso revolucionario, suscita mucha más incertidumbre.
"Esa profundización del proyecto socialista podría llevar a una involución del Estado, a un golpe a los cimientos democráticos del país, por la concentración de poderes en manos del Ejecutivo que representa", explica a LA NACION el analista en relaciones internacionales Carlos Romero.
La crisis está cerca Asegurado ya su futuro político y con el horizonte despejado hasta 2019 (si vence en las elecciones de 2012), Chávez se enfrentará ahora a un gran desafío: que cierren las cuentas del Estado en un contexto de crisis económica internacional.
A pesar de la caída de los precios del petróleo, el líder bolivariano confía en que el barril repunte hasta los 60 dólares a finales de año (ahora está por debajo de los 40). De no ser así, la tijera del gasto penderá sobre las "misiones" sociales y sobre recursos destinados a otros países.
Una de las razones de las prisas de Chávez para celebrar un referéndum exprés tres meses después de los comicios regionales fue precisamente el miedo a que esa crisis en ciernes afectara sus índices de popularidad. "La crisis no ha impactado tanto en el referéndum porque todavía no se percibe, no se asocia con la figura de Chávez; al contrario, la relación telúrica del presidente con su electorado se mantiene, no ha habido un cortocircuito", explica Romero.
Será en los próximos meses cuando pueda producirse un choque entre la profundización del modelo revolucionario que quiere el presidente y el impacto de un barril de petróleo barato, asegura el experto.
Cuanto mayor sea ese impacto, más repercutirá en la aceptación popular de Chávez. "Si reduce el presupuesto de las misiones, habrá descontento social, lo que a su vez podría desencadenar represión y un mayor autoritarismo presidencial", comenta Romero.
El pasado de la oposición El candidato Chávez no tiene, sin embargo, la victoria asegurada en 2012. Al probable desgaste con el que concurrirá tras 14 años en el poder, se suma el hecho de que la oposición buscará un candidato único con gancho suficiente para arañar ese millón de votos que lo separa del oficialismo.
Para enfrentar a la poderosa maquinaria del Partido Socialista Unido de Venezuela, el abanico de partidos opositores no tiene una tarea fácil por delante.
Hay algunos dirigentes que despuntan, como el alcalde de Maracaibo, Manuel Rosales; el dirigente de Primero Justicia, Julio Borges, o los jóvenes políticos caraqueños Carlos Ocariz y Leopoldo López. Pero la engorrosa sombra del pasado es una espada de Damocles sobre la cabeza de la oposición. El tragicómico intento de golpe cívico-militar contra Chávez, en abril de 2002, o la ridícula retirada de las elecciones legislativas de 2005, que dejó la Asamblea Nacional (el Parlamento) en manos del oficialismo, son lastres que siembran más dudas que certezas en la alternativa al chavismo.
Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.
EDITORIAL
El gigante incurable
Han vuelto a fracasar los múltiples parches aplicados a lo largo de décadas al Hospital de Clínicas para tratar de poner a ese gigante incurable en condiciones operativas que sean, al menos, modestamente aceptables. La desesperanzada situación en que se encuentra bajo su forma actual se refleja en que los actores involucrados se echan las culpas unos a otros sin que nadie aporte un camino idóneo de solución. Lo único que se escucha como equivocado intento de salida es el absurdo de que se vuelquen más y más recursos del Estado, o sea de quienes pagan impuestos, para mantener en un fluctuante estado vegetativo al vasto y deteriorado hospital universitario.
La ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz, acusa a la Universidad de la República de no volcar al Clínicas la parte correspondiente de su presupuesto. El decano de la Facultad de Medicina, Felipe Schelotto, retruca que el gobierno no aporta los fondos necesarios, a través del Sistema Nacional de Salud y del Ministerio de Economía. Miembros de la comisión directiva del hospital, que integran docentes, trabajadores, egresados y estudiantes, también reclaman que el gobierno aporte más recursos.
Pero, al mismo tiempo, tanto en la comisión directiva como desde el Poder Ejecutivo y de la Facultad de Medicina se cuestiona la gestión de la actual directora, Graciela Ubach, y se argumenta que el recorte de servicios dispuestos la semana pasada es una maniobra para presionar al gobierno a abrir más la bolsa. Este ácido cruce de responsabilidades, sin aporte de una solución de fondo, fue detonado por la decisión de restringir desde la semana pasada la atención en el sector de emergencias y en otras áreas del hospital y de derivar pacientes a los hospitales de Salud Pública.
El Clínicas nació como avanzada latinoamericana en asistencia hospitalaria y centro de estudios dependiente de la Universidad de la República después de 43 años de gestación. El entonces decano de la Facultad, Manuel Quintela, impulsó la idea en 1910. Veinte años después se colocó la piedra fundamental y se lo inauguró en 1953. Pero las incumplidas exigencias de administración eficiente de su vastedad edilicia y de sus servicios se convirtieron en su peor enemigo, conduciendo a una declinación de la que nunca ha podido salir.
La existencia de un hospital universitario es necesaria para ayudar en los estudios y formación de médicos, aprovechándolo además para asistencia al público. Pero es obvio desde hace años que el Clínicas actual es inadecuado para esa función. Lo evidencia el fracaso de reiterados intentos de recuperación, con inyecciones de capital del BID y del gobierno venezolano. El ex presidente Batlle propuso durante el anterior período gubernamental demoler esa enorme masa deteriorada y construir en su reemplazo, con fondos que el BID estaba dispuesto a proporcionar, un centro asistencial y de estudios médicos más pequeño, moderno y acorde con la realidad. Nadie le hizo caso. Pero es hora de que se tome en serio esa sensata propuesta.
Fuente: Diario EL OBSERVADOR, de Montevideo.
El análisis de la noticia
La política se llenó de monólogos
Por Joaquín Morales Solá
Para LA NACION
Viernes 6 de junio de 2008 |
Ayer, Cristina Kirchner le hurtó a la Iglesia, quizás impregnada por sus días romanos, parte del patrimonio cultural: “Mi opción será siempre por los pobres”, dijo. La “opción por los pobres” es una vieja idea de la religión católica, que algunos sacerdotes entendieron y otros malinterpretaron. La Iglesia argentina les recordó a los políticos, a su vez, cosas que los políticos han olvidado. Por ejemplo, la obligación de buscar soluciones sin crispar aún más el espacio público. Ese intercambio de roles (la Presidenta hablando como los obispos y los obispos recordando los deberes de los políticos) es una expresión cabal de las extrañezas que entrecruzan en estos días la política argentina.
No hay diálogo serio entre el Gobierno y el sector agropecuario desde hace, por lo menos, 10 días. "Hay voluntarios que se ofrecen, pero ningún teléfono rojo ha funcionado", subrayó uno de los principales dirigentes rurales. La democracia argentina ha sido renuente al diálogo, salvo en sus tiempos iniciales, en los años 80. Esa falta de ejercicio de lo que debería ser una gimnasia cotidiana de la política, el hecho mismo de conversar, es más inexplicable todavía cuando un duro enfrentamiento está paralizando la economía y exasperando dramáticamente a la sociedad.
La política se ha inundado, en cambio, de monólogos. Néstor Kirchner ha hecho en sus tiempos muertos lo que más le gusta hacer: hablar solo, sin pedir la opinión de nadie, ante las estructuras sumisas del peronismo. A los indisciplinados (a los que tienen otras ideas) les echó flit, según la metáfora de Carlos Reutemann. De esos soliloquios ante legisladores, dirigentes y punteros del justicialismo puede desprenderse una conclusión: no hay diálogo porque el Gobierno cree que el campo es un enemigo a batir. En efecto, contra el enemigo se lucha, no se dialoga.
También Cristina Kirchner se ha hecho adicta a los monólogos. Su embestida de ayer contra el sector rural (al que acusó de tener más recursos que las automotrices, la industria que más la seduce) significó un error político. Las entidades agropecuarias se aprestan a decidir en las próximas horas la continuidad -o no- del paro convocado hasta la noche de pasado mañana. ¿Hay clima para levantar el paro después del discurso presidencial de ayer, que no careció de la recurrente descalificación? "No", respondió en el acto un dirigente rural. Seguiría el paro, entonces. Pero, no obstante, hay que esperar el decurso de las horas. Las horas, a veces pocas horas, pueden cambiar todo en la Argentina volátil de la crisis.
En Roma, en la cumbre de la FAO, la Presidenta la emprendió contra los pools de siembra. Esa idea ya la había expresado Néstor Kirchner, que dijo en su momento que el Gobierno debía obligar a los productores a volver a la producción y a no arrendar sus campos a grandes capitales de inversores. Ambos se han olvidado de lo que hacían y decían hace muy pocos meses, cuando exhibían a esos grandes productores agropecuarios como los motores de la modernización del campo. "Es el campo del futuro", dijo la propia Presidenta hace poco más de dos meses.
Los monólogos no vienen solos. Piqueteros oficialistas, liderados por el infaltable Luis D Elía, anunciaron que se movilizarán a Rosario el 20 de junio para "desagraviar" la Bandera. Son el inconsciente de Néstor Kirchner, que todavía no digirió que un sector díscolo haya reunido en el Monumento a la Bandera una multitud esencialmente antikirchnerista. Otros piqueteros enloquecieron ayer la Capital porque están a favor de la protesta del campo. Productores rurales siguen acampando, mientras tanto, al lado de los caminos.
El sesgo más grave del alboroto público lo dieron los camioneros que trasladan los productos del campo. Han cortado todas las rutas importantes del país para provocar deliberadamente el desabastecimiento de la sociedad. Hugo Moyano, que no tiene nada que ver con esos camioneros, se solidarizó en el acto con ellos. Hay un grupo de bienintencionados entre esos nuevos piqueteros, algunos de los cuales son buenos amigos de los productores rurales. No trabajan ni cobran como consecuencia del paro rural y creen que así obligarán al Gobierno y a las entidades agropecuarias a buscar una solución. "Los entendemos, pero no compartimos lo que hacen", aclaran los ruralistas.
Un sector aparentemente minoritario de esos camioneros no es tan amigo de los productores (¿hablan con Julio De Vido, como aseguran dirigentes del campo?) y estaría buscan el aislamiento social del movimiento campesino. El desabastecimiento de la sociedad es un fantasma que se va convirtiendo en realidad. Los productores lecheros no pudieron ayer sacar sus mercancías de los tambos. Una de las principales empresas lácteas advirtió, al mismo tiempo, que la carencia total podría suceder en días inminentes.
El kirchnerismo ha buscado desesperadamente, en casi tres meses de conflicto, dos cosas: la división de las entidades agropecuarias y el enfrentamiento de éstas con vastos sectores sociales. No ha conseguido ninguna de las dos. ¿No sería hora ya de explorar las vías de un acuerdo? Las entidades agropecuarias aseguran que detestan el corte total de las rutas. "Si hubiéramos querido dar un golpe de esa magnitud lo habríamos hecho el primer día y no tres meses después", recalcaron. Ellas también tienen la responsabilidad de hacer progresar el diálogo, aunque no pueden convocarlo.
El cardenal Jorge Bergoglio tiene una destreza especial para aludir sin nombrar: "No es fuerte el que gana", dijo ayer, y derrumbó con una sola frase la eterna estrategia de Néstor Kirchner. Ganar. La derrota nunca figuró en los planes del ex presidente. La Iglesia imploró también por el regreso de los métodos clásicos de la política, que significan la solución de los conflictos a través del diálogo y la negociación entre la dirigencia política y social. El permanente alboroto del espacio público, con facciones de un lado y del otro cruzándose peligrosamente, no hace más que retrasar la solución y poner en riesgo, como lo recalcaron los obispos, la paz social.
Monólogos. Amenazas de grescas entre sectores marginales de la política. La sublevación del interior, aislada de la esperanza, sólo ve aumentar el descontento y el hastío. La política más encumbrada cree, en cambio, en conspiraciones. Los políticos profesionales callan, susurran críticas que nunca dicen y escuchan, impotentes, las recitaciones del poder. Es fácilmente perceptible una notable parálisis del pensamiento.
Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.