Argentina: El deficit comercial con Brasil-El deficit comercial con Brasil
Autor: Carlos A. Canta Yoy
El deficit comercial con Brasil
Para algunos funcionarios argentinos era de manual: un dólar alto, como el que hemos tenido desde hace un lustro, nos haría competitivos. No fue así. Por el contrario, Brasil en el mismo período ha tenido un sostenido descenso del dólar y un fortalecimiento de su moneda. Actualmente un peso argentino vale la mitad de un real brasileño.
Durante el mes de octubre pasado la balanza comercial bilateral fue nuevamente deficitaria para nuestro país. En los diez primeros meses del año el déficit es de más de 3.500 millones de dólares. Anualizado, superará los 4.000 millones. El desequilibrio se ha producido por un nuevo incremento de las exportaciones brasileñas que han crecido a un ritmo de 40% anual. Las exportaciones argentinas crecieron tan sólo un 6,5%.
Las importaciones desde Brasil son las habituales: unidades automotoras y repuestos, celulares, motores para vehículos, aceites combustibles, bombas y compresores, tractores, neumáticos y plásticos y el tradicional mineral de hierro.
Hasta no hace mucho se razonaba que el motivo del desbalance era el crecimiento espectacular de la economía argentina y el estancamiento brasileño. Hoy los dos países crecen a tasas similares y el fenómeno, por el contrario, se ha profundizado. Las oportunidades para los exportadores argentinos al Brasil parecen inmejorables: una economía y una demanda en crecimiento, una moneda fuerte y un dólar barato, un crecimiento generalizado de las importaciones a un ritmo de 30% anual. Por el lado de las importaciones argentinas no parecen haber resultado la aplicación de las medidas ilegales y contrarias a la normativa del Mercosur que se aplican a los productos brasileños: salvaguardias y cupos, certificaciones y licencias previas, controles aduaneros, denuncias y aplicación de derechos antidumping. Parecería que no hay con qué darles.
En realidad nuestros exportadores no han podido o no han sabido ocupar los espacios que se han abierto en las importaciones brasileñas como consecuencia del aumento de la demanda, no obstante las preferencias arancelarias y demás beneficios que otorga el esquema integracionista del Mercosur.
Las ventas en Brasil se concentran básicamente en trigo, automóviles y combustibles. En todos los rubros tenemos déficit menos en los productos primarios. ¿Curioso no?
No tanto.