Buenos Aires -- El PIB mundial creció sostenidamente (4 a 5% anual) en los últimos años, básicamente gracias al achicamiento de la injerencia estatal en la gigantesca economía china. Por el contrario, en buena parte de Europa, y en Estados Unidos (casi el 40% de PIB global), el estatismo (leáse gasto, regulaciones, etc.) aumentó, pero hasta ahora se disimuló gracias al crecimiento chino, que financió la economía estadounidense mediante la compra de bonos del Tesoro, además del aumento en el precio de los commodities y del consumo en general. Ahora pareciera que esta tendencia se estaría sincerando, es decir, revirtiendo al ritmo del crecimiento del estatismo. La chispa sería la crisis de los préstamos subprime, originada en el irresponsable comportamiento de la Reserva Federal (Fed), que llegó a bajar las tasas hasta el 1%, provocando una exagerada toma de créditos hoy impagables con las nuevas tasas. Con el euro y los commodities en récords, mientras la Fed baja la tasa a 4.25% y el Banco Central europeo (BCE) la mantiene en 4%, su presidente anunció que la actividad disminuirá notoriamente en Estados Unidos en este cuarto trimestre y será lenta en la primera parte de 2008, aunque luego se recuperaría. ¿Lo será? Hasta ahora, los bancos americanos y algunos europeos reconocieron pérdidas de más de $90,000 millones y podrían alcanzar, en tres años, 400,000 millones, ya que poseen 750,000 millones en activos de riesgo. La crisis no es de broma: Merrill Lynch y Credit Suisse bajaron las recomendaciones a entidades del prestigio de UBS y Citi. A esto se sumó el descenso en resultados empresariales como Exxon Mobil, que cayó 10% en el último trimestre, mientras que para Credit Suisse la reducción fue del 31%. Hoy la incertidumbre no es tanto la crisis de confianza y la escasez de liquidez y de crédito, sino la posibilidad de que Estados Unidos entre en una recesión, arrastrando al resto del globo. Muchos recuerdan que la relación entre bajada de tasas y la subida de las bolsas globales sólo se dejó de cumplir en momentos de recesión. El MSCI Europe, por caso, subió una media de 17% en 14 de las 16 veces que la Fed bajó las tasas. Ahora, muchos aconsejan, para seguir ganando en Wall Street, buscar compañías que puedan crecer ajenas a la economía local. Además, la ola ''deflacionista'', gracias a la oferta manufacturera generada con costes decrecientes en China, pese a que las materias primas no cesan de encarecerse, podría terminarse. Los últimos datos sobre el IPC chino, con tasas anuales del 6.5%, podrían provocar a su vez un aumento del IPC global. La bajada de tasas en Norteamérica, sumada a una perspectiva recesiva, podría provocar un notorio aumento del flujo de dinero hacia los países emergentes que ya parecieran estar inflados, provocando otra burbuja y demostrando que es cierto que la intervención de los bancos centrales no soluciona los problemas, sino que sólo los traslada de lugar, potenciados. América Latina, según el FMI, si se redujera el ritmo económico de Estados Unidos y el crédito a nivel mundial, recortaría el crecimiento del PIB del 4.25% al 2.25% anual. Habría dos fuentes de fragilidad en la región: el aumento del gasto público y la expansión del crédito. El gasto medio creció entre 8 y 10% al año. El nivel de deuda continúa alto: 50% del PIB regional.
Escribe Alejandro A. Tagliavini |  | | Analista político argentino. |
Fuente: FUNDACIÓN ATLAS. |