Argentina, el país que merecemos-Alejandro A. Tagliavini
Argentina, el país que merecemos
| Alejandro A. Tagliavini |
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No tendremos moral ni libertad, pero sí una casa bien Rosada y glamur
Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California. Blog: http://violenciazero.spaces.live.com/
Dice un principio clásico de la filosofía, incluida la aristotélico- tomista, que el mal no puede triunfar sobre el bien. Es decir, la existencia del mal no es el resultado de su triunfo, sino ausencia de bien. El corolario es que, para que el mundo mejore, no conduce "destruir el mal" sino poner bien allí donde no hay.
Se desprende que, en rigor, si una sociedad no funciona todo lo bien que debería no es por causa de los malos (que no pueden triunfar sobre los buenos), sino porque los supuestos buenos, en realidad, no lo somos (prefiero incluirme entre estos) tanto y por ello el mal prospera.
Así es como anda la Argentina. Lo que más duele es el bajo nivel de virtudes: es el país número 95 en libertad, según laHeritage Foundation y, consecuentemente, con un bajo nivel moral. Todavía muchos justifican el "corralito", aquella famosa confiscación de los depósitos bancarios realizada a fines del 2001 y la cesación de pagos de la deuda estatal que no fueron más que robos aunque, claro, "legales".
La recaudación impositiva creció 33.5% durante noviembre y, prácticamente, todos los analistas aplauden "un logro del gobierno", que el tamaño del Estado sigue aumentando a costa del sector privado. El nuevo alcalde de Buenos Aires, y líder de la oposición de centro derecha, "amigo del libre mercado", inició su gobierno aumentando los impuestos, la exacción a los privados.
Crecimiento inflado. Cuando asumió la presidencia la progresista y oficialista Cristina Fernández de Kirchner, dos de los diarios económicos más importantes, supuestamente opositores de centro derecha, publicaron: "El país crece a la mayor tasa de expansión de todo el mundo... la economía alcanzará entre un 11% y un 11.7% de crecimiento en el anualizado del tercer trimestre del año". El producto interno bruto (PIB) global crecería "este año 4,5%, mientras que en la Argentina, en el promedio anual, estará encima del 8%... el desarrollo para 2008 sería del 3.3%...", según esta prensa "opositora".
Este "crecimiento" se explica básicamente porque el gobierno lo ha inflado (el real sería del 5%), por la recuperación de la capacidad ociosa (el porcentaje de utilización era del 50% en 2002 contra el 74% en el primer cuatrimestre de 2007) y por el alto precio de las materias primas exportadas.
Pero aun suponiendo que las cifras oficiales fueran ciertas, el máximo del PIB alcanzado en 1998 fue superado solo en 10% hacia fines de 2006, luego de crecer 40% con respecto al mínimo de 2002. Mas el país todavía no alcanzó a recuperar los niveles del inicio de la recesión en 1998. El ingreso promedio es 20% inferior a 1998, el desempleo es 30% más alto y la pobreza es cuatro veces mayor –según el Gobierno el 23.4% de la población–, pese a que estudios privados calculan que los pobres son el 28.3%, es decir, 14 millones de habitantes.
La indigencia es vergonzosa para un país que estuvo entre los diez más ricos del planeta. Más imperdonable es que exista hambre en una nación que, con solo 40 millones de habitantes, produce alimentos para 300 millones de personas.
Eso sí, no tendremos moral ni libertad, aunque sí una casa bien Rosada y con mucho glamur, que no es el mismo que se le atribuye al polo argentino (con mucho, el mejor del mundo), deporte de los jinetes bravos y los caballos nobles.
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Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.
