Contagio de Estados Unidos, peligro cada vez mayor en Asia-WILLIAM PESEK
Contagio de Estados Unidos, peligro cada vez mayor en Asia
WILLIAM PESEK (*) ESPECIAL PARA EL OBSERVADOR
Los asiáticos, que esperaban un año más tranquilo, después de 2007 han perdido rápidamente ese optimismo.
Entre las nevadas desastrosas de China, la crisis de las albóndigas de harina en Japón y las condiciones económicas cada vez peores en Occidente, el 2008 parece un año más peligroso.
“Me preocupan los efectos que pueda tener una crisis de liquidez cada vez peor en Estados Unidos”, dijo Ifzal Ali, economista jefe del Banco Asiático de Desarrollo, en Manila. “Nunca ha sido más importante para el Asia asegurarse de conservar los adelantos que ha hecho durante los diez últimos años”.
Los economistas serios han dejado de regar el mito de que el Asia se ha desacoplado de Occidente. Aun así, la crisis de las hipotecas de alto riesgo y la desaceleración del crecimiento económico de Estados Unidos no han repercutido aún en el Asia directamente. La palabra clave en esto es “aún”.
Al tiempo que Estados Unidos lidia con una recesión y los mercados de crédito se contraen, el Asia parece cada vez más vulnerable. Una cosa es que haya una desaceleración en Estados Unidos; otra sería que hubiera un contagio financiero. La pregunta es si Asia sufrirá algún retroceso como consecuencia.
Son muchas las trampas que el Asia quiere evitar; quizá la principal sea la tentación de seguir el ejemplo de Estados Unidos.
Esto es un cambio importante en unas autoridades que siguen viendo a Estados Unidos como su mentor económico. Incluso en los años posteriores a la crisis asiática de 1997-1998, cuando los consejos de Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional agravaron las dificultades, los dirigentes de la región estaban reacios a desentenderse de la mayor economía del mundo.
Ahora muchas personas en el Asia están atónitas por lo mal que Estados Unidos viene manejando su propia crisis económica.
Contagio
Hace diez años, Estados Unidos se tomó la libertad de decirle olímpicamente al Asia cómo reorganizar sus economías. El Gobierno estadounidense aconsejó subir las tasas de interés en pro de la estabilidad cambiaria, bajar el gasto público, dar más independencia a los bancos centrales, mejorar el gobierno corporativo y evitar los rescates financieros.
Ahora que Estados Unidos vive su propia crisis, está haciendo todo lo que dijo al Asia que no hiciera. Eso, como las autoridades estadounidenses bien podrían decir, es una prerrogativa del país que tiene la moneda de reserva del mundo. Ojalá fuera así de sencillo. La política económica de Estados Unidos está empezando a complicarle la vida al Asia.
Hace diez años, la turbulencia financiera del Asia se propagó a Occidente, golpeando los mercados de Nueva York. Hoy, Estados Unidos está devolviendo el favor mediante lo que los asiáticos llaman “el contagio estadounidense”.
Tomemos las reducciones de tasas de la Reserva Federal. Además de haber rescatado a los inversionistas que apostaron en grande a unos títulos muy riesgosos y que ellos apenas entendían, la Fed está enviando una gigantesca ola de capital rumbo al Asia. Está abultando el valor de los activos y de las monedas. De hecho, ha recurrido a la devaluación como forma de estimular su economía, algo por lo que criticó severamente al Asia.
Dinero para especular
El dinero que está entrando en el Asia estos días es de la variedad “especulativa” que causó problemas en la región en las postrimerías de los años noventa. Estados Unidos también está abriendo las compuertas fiscales para evitar una recesión, algo que no hará sino agravar sus desequilibrios.
Tampoco es Estados Unidos un modelo de responsabilidad empresarial. A comienzos de esta década, el Asia contempló horrorizada la implosión de dos titanes del mercado libre, Enron Corp. y WorldCom Inc. Ahora los asiáticos presencian las repercusiones de la “enronización” de la banca de inversiones estadounidense.
Al igual que Enron, Wall Street retiró sus inversiones más riesgosas del estado de cuentas. En el caso de Wall Street, se trataba de los llamados vehículos de inversión estructurada. Los ejecutivos apenas conocían los riesgos, para no hablar de las compañías de calificaciones de solvencia. La economía que se daba por la más transparente del mundo ha resultado todo lo contrario.
Tropiezos
En vez de arreglar un sistema descompuesto, el secretario del Tesoro Henry Paulson respaldó la creación de lo que en resumidas cuentas era un fondo de rescate. Esto, sumado a una Fed sumisa, da a entender que las autoridades de Estados Unidos no aprendieron una lección importante de la crisis asiática: si los inversionistas evitan las consecuencias de sus actos, cometerán errores aún más grandes la próxima vez.
Estados Unidos no tiene toda la culpa. El Asia debería haber aprovechado el crecimiento de los últimos años para mejorar sus economías, reducir su dependencia de las exportaciones y crear unos mercados de bonos más fuertes. Todo esto sería de importancia secundaria si el Asia no estuviera tan expuesta a las repercusiones de los tropiezos estadounidenses.
Aparte de tomar prestados más ahorros asiáticos, Estados Unidos se mantendrá más atento que nunca a las reservas de la región en divisas. Las necesidades crediticias de Wall Street están aquietando la preocupación en cuanto a los fondos de riqueza soberana. Al menos por ahora, las inversiones de China, Singapur, los Emiratos Árabes Unidos y otros Gobiernos rebosantes de liquidez están recibiendo una calurosa acogida.
¿Qué debe hacer el Asia en este ambiente? Las Filipinas bajaron sus tasas de interés un cuarto de punto porcentual la semana pasada, y otros países de la región tomarán medidas similares. Las autoridades monetarias están cambiando su enfoque de combatir la inflación a estimular el crecimiento económico.
Fuente: EL OBSERVADOR, de Montevideo.