McCain se endurece con los inmigrantes-Por Andrés Oppenheimer
Claves americanas
McCain se endurece con los inmigrantes
Por Andrés Oppenheimer
Martes 6 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa
MIAMI.- Tras entrevistar al candidato republicano, John McCain, me quedé con la impresión de que retrocede cada vez más de su otrora postura progresista sobre inmigración.
En una entrevista telefónica, le pregunté a McCain si, de ser electo, propondría una reforma que incluyera la legalización de muchos de los 12 millones de trabajadores indocumentados que ya están en el país. McCain indicó que sólo haría eso al final de un proceso de tres etapas.
"Primero me ocuparía de que nuestras fronteras fueran seguras", dijo McCain. "Esa es la lección que aprendimos de esta campaña: que los estadounidenses quieren fronteras seguras. Y eso podemos lograrlo en un lapso relativamente breve. Luego iniciaría un programa de trabajadores temporales, con documentos biométricos, a prueba de falsificaciones. Y luego me ocuparía del tema de los 12 millones de ilegales.
Percibí un cambio en su postura sobre el tema. Por lo que recordaba, en 2005, McCain había presentado un proyecto de ley que proponía medidas simultáneas para blindar la frontera con México y ofrecer una vía hacia la legalización para millones de indocumentados que hubiesen pagado impuestos y estuviesen dispuestos a aprender inglés.
Tiempo después, en campaña por la nominación y frente a la oposición de los ultraconservadores antiinmigrantes de su propio partido, McCain dio un paso atrás y propuso un plan inmigratorio en dos etapas: dijo que primero habría que sellar la frontera y, sólo después, habría que ocuparse de los indocumentados.
Ahora, por lo que parece, McCain ha dado un nuevo paso atrás respecto de su postura original y propone un proceso en tres etapas. La última sería proporcionar una vía a la legalización de millones de trabajadores indocumentados que cumplan ciertos requisitos.
La propuesta original de McCain, de 2005, y su versión de 2007, respaldada por la Casa Blanca, suponían correctamente que erigir un muro sin otras medidas simultáneas no serviría de mucho, porque casi la mitad de los indocumentados no entran en el país por la frontera con México, sino que llegan a los aeropuertos como turistas. McCain entendía que había que tomar varias medidas simultáneas, incluyendo crear más visas para que trabajadores extranjeros cubrieran la demanda del mercado y multas para los empleadores que contrataran a indocumentados.
"McCain, que fue un héroe en esta materia, se ha echado atrás -dice Frank Sharry, director de America s Voice, un grupo que defiende la reforma inmigratoria integral-. Esta entrevista confirma que piensa adoptar una postura mucho más dura para apaciguar a los votantes antiinmigración de su partido."
Mi opinión: McCain merece crédito por haber tenido la postura inmigratoria más realista de todos los precandidatos republicanos. Sin embargo, su nueva postura de atacar el problema inmigratorio en tres etapas es insensata en el plano económico, poco prudente en el terreno político y peligrosa desde el punto de vista de la seguridad nacional.
Económicamente, estos millones de trabajadores no se van a ir del país, cubren trabajos que los estadounidenses no quieren hacer, ayudan a reducir los costos de los alimentos y de casi todos los servicios y, según diversos estudios, no les quitan empleos a los estadounidenses, sino a otros trabajadores extranjeros.
McCain se está echando en contra a 45 millones de hispanos, la minoría más grande del país. Las encuestas revelan que los hispanos han votado masivamente por el Partido Demócrata en las primarias, en parte por la retórica antiinmigración del oficialismo. McCain cometerá un error histórico si sigue cediendo ante los halcones de la derecha: nunca los convencerá de que es uno de ellos y perderá el voto hispano que necesita para llegar a la Casa Blanca.
Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.