Desalojaron Vanni y las llaves fueron al Ministerio del Interior
SE VIVIERON MOMENTOS DE TENSIÓN ENTRE LOS DOS GRUPOS DE OBREROS OCUPANTES
Desalojaron Vanni y las llaves fueron al Ministerio del Interior
Empresa hará denuncia penal por “completo avasallamiento del estado de derecho”
POR JAVIER BENECH DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR
La telenovela de impresos Vanni, que ya lleva dos años y medio, tuvo ayer uno de sus capítulos más fuertes, luego que se desalojó a los dos grupos de trabajadores ocupantes y la planta pasó en pocas horas por tres depositarios distintos.
Finalmente, la imprenta quedó en manos del Ministerio del Interior, que sobre la hora 21 de ayer desalojó a los representantes empresariales que habían tomado la posesión de la planta. Mañana ese Ministerio entregará las llaves a la Justicia para que ésta decida quién es el depositario.
Uno de los abogados de la firma, Guzmán Acosta y Lara, dijo a El Observador que hubo una clara “injerencia” del Poder Ejecutivo sobre el Poder Judicial y que presentará un escrito penal para “denunciar los hechos”.
“La denuncia no será contra ninguna persona en particular. A nosotros nos echó la policía y ni siquiera nos hicieron firmar un acta para dejar constancia, esto es un completo avasallamiento al Estado de Derecho”, subrayó.
Así finalizó anoche el periplo de la imprenta Vanni que en pocas horas, luego de desalojados los obreros ocupantes, pasó por tres manos distintas: El Banco República, la empresa y el Ministerio del Interior. El ambiente en las inmediaciones de Vanni estaba enrarecido desde temprano.
El desalojo dispuesto por el Poder Ejecutivo estaba previsto para las 3 de la tarde, pero a esa hora los trabajadores liderados por el dirigente radical Juan Carlos Venturini no estaban dispuestos a entregar la planta, debido a que el Sindicato de Artes Gráficas (SAG) había presentado una acción de amparo en la Justicia para detener la medida.
Afuera, un grupo de unas 100 personas aguardaba con expectativa la decisión judicial y confiaba a esa hora que los trabajadores, que hace dos años y medio fundaron la Cooperativa de Producción Gráfica (Coprograf), podían quedarse dentro de la empresa.
“¡Fuerza que al final siempre triunfan los trabajadores y los Amodio Pérez comen mierda!”, le decía con su puño en alto una señora a los jóvenes que estaban en el interior del establecimiento. Amodio fue quien delató a tupamaros durante la dictadura.
El grupo de personas en el exterior de la empresa era sumamente heterogéneo. Se dieron cita afiliados al SAG, dirigentes de Plenaria Memoria y Justicia, de las cooperativas de vivienda y hasta vecinos curiosos.
A las 4 y media de la tarde llegó la noticia de que el juez Pablo Eguren había rechazado de plano el recurso de amparo presentado por el sindicato y que el desalojo era inminente. Los ánimos empezaron a caldearse.
Bien perrito. La Policía acordó con los obreros que primero saldría el grupo de cuatro trabajadores que el lunes de madrugada irrumpió en la empresa y después los ocupantes originales.
A las 17, dos horas después del horario previsto para el desalojo, la Policía abrió el portón principal de la empresa y subió a un Chevrolet blanco a los cuatro trabajadores que recuperaron la planta para el empresario, entre quienes se encontraba el ex presidente de Coprograf, Gerardo Sosa.
En ese instante un perro orinó sobre la rueda del automóvil, lo que provocó aplausos por parte de quienes estaban afuera. “¡Bien perrito! Hiciste lo que tendríamos que haber hecho nosotros”, exclamó la dirigente radical Irma Leites, mientras filmaba todo lo que sucedía en un celular de última generación.
Cuando se abrió el portón que separa la empresa de la calle y el automóvil comenzó a marchar, el malón se le fue encima. “¡Carneros, alcahuetes, hijos de puta!”, le gritaron, al tiempo que pateaban el vehículo y le arrojaban huevos, monedas y agua.
“Sabemos que viven en las viviendas del 3 de abril ¡¿Qué van a hacer cuando no tengan milicos que los cuiden?!”, amenazó un joven a Sosa y los suyos.
El automóvil salió del lugar tan violentamente que incluso atropelló a una mujer que sufrió heridas menores. Luego de ese episodio, Venturini y los trabajadores sacaron colchones, garrafas, víveres y desalojaron la empresa.
Varias manos. A las 6 de la tarde todo parecía quedar en calma en impresos Vanni. Sin embargo, dentro de la planta comenzó a desatarse una batalla jurídica entre el Banco República (acreedor de la firma) y representantes de la empresa.
Los funcionarios del BROU –que acudieron temprano a la planta venían munidos de una sentencia del juzgado Civil de 8° Turno que les otorgaba la posesión de la empresa. Empero, los abogados de la firma dijeron que jurídicamente eso no era posible porque la planta no había sido desocupada por completo y correspondía que el inmueble se entregara al empresario.
En ese momento comenzó a tallar también el Ministerio del Interior, que ante la falta de acuerdo, pretendía quedarse con la llave de la empresa. Transitoriamente, los abogados de la firma se quedaron en la planta, pero fueron desalojados sobre las 9 y media de la noche y la llave quedó en poder del Ministerio del Interior.
En ese entrevero, Acosta y Lara, denunció que existió una “injerencia” del Poder Ejecutivo sobre el Poder Judicial, ya que el ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, habló por celular con el alguacil.
Consultado por El Observador, Bonomi dijo que llamó a la escribana del MTSS que estaba presente en el lugar y que ésta le pasó con el alguacil. “En ningún momento opiné sobre los hechos, es un disparate decir que hubo algún tipo de presión”, sostuvo.
«¿Dónde está la cúpula del PIT-CNT?»
Durante el desalojo de impresos Vanni, varios dirigentes del Sindicato de Artes Gráficas no ocultaron su malestar con el PIT-CNT. “¿Dónde está la cúpula del PIT-CNT que no respalda a los trabajadores en un desalojo?”, preguntaban a viva voz los sindicalistas. El propio presidente de Coprograf, Juan Carlos Venturini, subrayó que hubo “notorias ausencias” en la desocupación de ayer. El único dirigente de la central que respaldó explícitamente a los ocupantes fue Luis Puig. El resto prefirió no meterse en el problema y no apoyó ni a Venturini ni a quienes retomaron la empresa.
La cifra
1,5
millones de dólares le debe Juan José Vanni al Banco República, según declaró a la prensa.
Acción sin violencia
La Justicia penal no encontró delito en la acción de los trabajadores que el lunes de madrugada recuperaron la planta.
Cronología
8/2005. Impresos Vanni envió a un centenar de empleados a seguro de paro por falta de financiamiento. Un grupo de trabajadores ocupó la empresa, con el supuesto consentimiento del propietario, Juan José Vanni. El presidente del BROU, Fernando Calloia, dijo que se hizo todo lo posible para asistir a la imprenta.
10/2005. Los ocupantes formaron una cooperativa (Coprograf) e iniciaron por su cuenta la gestión de la empresa. A fin de año Vanni inició un juicio penal contra Calloia y la CND por estimular la ocupación.
3/2006. La Justicia procesó a 60 trabajadores –tres de ellos con prisión– por apropiación indebida, ya que formaron una cooperativa y comenzaron a utilizar los bienes de la empresa para su provecho. Se pidió a la Policía la devolución de los bienes al propietario.
9/2006. Vanni asegura que se encuentra en la calle.
12/2006. El Tribunal de Apelaciones revocó el procesamiento de los 60 sindicalistas por entender que los hechos son derivados de conflictos laborales. Dice que existió una autorización del patrón para la utilización de las máquinas. Vanni acampó frente a la residencia de Suárez.
4/2007. La cooperativa anunció que volverá a producir y Vanni no ve otro camino que asociarse con la cooperativa, dado que no aparece ningún inversor. El BROU debe liquidar para cobrar deudas.
3/2008. Se divide el sindicato, unos ocupan y otros se unen con el dueño, que terminan ocupando también. El gobierno ordenó el desalojo.
Fuente: Diario EL OBSERVADOR, de Montevideo.