Economía uruguaya:Rendición 2008-Los flancos a los que apunta la oposición
Los flancos a los que apunta la oposición
El IRPF a los jubilados, el ajuste a la Contribución Inmobiliaria en Montevideo y Canelones, el gasto público ampliado en la Rendición de Cuentas, el presupuesto de la enseñanza, la inflación y la caída del dólar son los aspectos de la gestión frenteamplista adonde blancos, colorados, algunos gremios (docentes y municipales) y hasta vecinos apuntan sus dardos.
EDITORIAL
Rendición 2008
Es una curiosidad que al reajuste anual del presupuesto de gastos se le conozca en la jerga parlamentaria como “rendición de cuentas”. Esa locución transporta al lector al quehacer del gobernante que ha estado gastando dinero ajeno, bajo la autorización de los legisladores, y, llegado el momento cada año, tiene que dar cuenta del cumplimiento de sus deberes como gestor de cosa ajena; máxime siendo el nombre completo del acto tan resonante como “Rendición de Cuentas y Balance de Ejecución Presupuestal”. Solo que el acto comprende también otro, que el constituyente dejó innominado. La Constitución dice así, como al pasar: “... Pudiendo (el Poder Ejecutivo) proponer las modificaciones que estime indispensables al monto global de gastos ...”
De modo que cuando gobernantes, legisladores y otros políticos hablan de “rendición de cuentas” es prudente presumir que de lo que se trata es de aumentar el gasto. En esta ocasión, según el Ministerio de Economía, se trata de un aumento de US$ 319 millones por año. Según la Constitución, como consta en la cita, debe tratarse de sumas “indispensables”, o sea gastos sin los cuales los intereses nacionales sufrirían seriamente. ¿Debemos presumir que es el caso? Por la forma en que el Ministerio de Economía presenta el rubro, nos inclinaríamos por el escepticismo. Dicha secretaría señala el financiamiento de dicho aumento en dos partidas: US$ 169 millones se atribuyen al incremento de recaudación por crecimiento del PBI, por lo cual, se supone que debemos inferir, sin mayor carga para los contribuyentes. La segunda parte es más elocuente aun: US$ 150 millones salen de “la caída de intereses de la deuda”. Parece que se considera que esta fuente de financiamiento viene de arriba. Y, por cierto, no ocurre así. Antes de que fenómenos internacionales rebajasen la carga de intereses de la deuda, el fisco le extrajo a los contribuyentes US$ 150 millones anuales para pagar esos intereses. Ahora que la carga de intereses cayó, ya no se necesita esa suma, y procedería que se reduzcan los impuestos. Si ahora, nuevamente, el dinero se necesita y hay que volver a gravar al contribuyente, debe tratarse de una necesidad insoslayable. De lo expuesto hasta el momento no surge que la necesidad de aumentar el gasto lo sea.
Entre los rubros que están para absorber el aumento, se destaca la educación. Se planea inyectarle lo necesario para que el flujo de gasto con ese fin sea equivalente a 4,5% del PBI, un objetivo histórico de la izquierda. Y eso con el nivel terciario gratuito (otro postulado histórico e intocable de la izquierda y del batllismo) y el Hospital de Clínicas sobre sus espaldas. Se estarían dedicando US$ 134 millones a este objetivo, 42% del total, pero vale la pena tener presente cuánto contribuyó a ese rubro el Presupuesto de 2005, que fue US$ 450 millones y ahora llegará a US$ 1.500 millones, o sea el 4,5%. del PBI. Con los resultados de escolaridad que se tienen, con el desorden que campea, con la incertidumbre sobre el número de horas, o más bien de meses, que van a perderse este año y el que viene, ¿será que el gobierno está más interesado en alcanzar metas históricas antes que en tener un país cuyo bajo nivel de impuestos y atractivo para la inversión disuelva la pasión de los jóvenes por la emigración?
Fuente: Diario EL OBSERVADOR, de Montevideo.