Koreas-Ocaso de la etapa de acercamiento-
Ocaso de la etapa de acercamiento
El presidente Lee promueve una línea dura contra Pyongyang
Domingo 18 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa
SEUL (De un enviado especial).- Una nueva era comenzó entre las dos Coreas. Después de 10 años de gobiernos surcoreanos conciliatorios con Pyongyang, la asunción en febrero pasado del presidente conservador Lee Myung-bak nubló el panorama, y las tensiones podrían resurgir en la península.
En 1998, el entonces presidente progresista Kim Dae-jung puso fin a décadas de desconfianza entre el Norte y el Sur y adoptó la llamada s unshine policy hacia Corea del Norte, una política destinada a mejorar la integración entre los regímenes opuestos, y por la cual el Sur brindaba ayuda económica sin pedir nada a cambio.
Esa política continuó bajo el mandato de Roh Moo-hyun, y durante 10 años fue el eje de las relaciones entre el rico sur capitalista y el colapsado norte comunista. En ese período, el comercio intercoreano creció de 308 millones a 1350 millones de dólares y el intercambio de personas aumentó de 1000 por año a casi 102.000.
Roh visitó a su par, el dictador Kim Jong-il, en Pyongyang en octubre pasado, en una cumbre que fue vista como el comienzo de un histórico proceso de unificación.
Pero el electorado dio la espalda a la s unshine policy , y en diciembre eligieron al conservador Lee, que había prometido endurecer su postura con Pyongyang. Es que tras 10 años de recibir ayuda, el régimen comunista dio pocas señales de apertura. Y la gota que colmó la paciencia de los surcoreanos fue la prueba nuclear que Corea del Norte hizo en 2006.
En sus primeros meses de mandato, Lee ya ha desafiado abiertamente a Pyongyang . El flamante presidente prometió continuar con cierta ayuda humanitaria, pero advirtió que toda cooperación económica será congelada hasta que Corea del Norte no dé muestras definitivas de su desnuclearización. Además, en la reciente cumbre que sostuvo con su par norteamericano, George W. Bush, Lee expresó su deseo de "estrechar su alianza militar con Estados Unidos". Y todo parece apuntar a que este año Seúl finalmente apoyará en la ONU la resolución de condena a los abusos a los derechos humanos en Corea del Norte, después de años de abstenerse.
Pero lo que en otros tiempos hubiera significado una escalada de tensión en la península, sólo despertó tibias respuestas de Pyongyang.
Es que Corea del Norte, apremiada por una crisis alimentaria (ver aparte), tiene escaso margen de negociación de cara a las conversaciones a seis bandas sobre su desnuclearización, que se retomarán en las próximas semanas.
"Corea del Norte está ansiosa por progresar en la cuestión nuclear, porque necesita normalizar sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos", explicó a LA NACION Suh Jae-jean, director de estudios norcoreanos del Instituto para la Unificación Nacional que tiene sede en Seúl. "Sin la ayuda de Estados Unidos, no tiene esperanza de progresar económicamente."
Fuente: LA NACION de Buenos Aires.