Argentina:Más desconfianza, menos reservas-
Más desconfianza, menos reservas
Las principales variables macroeconómicas se resintieron en las últimas semanas
Domingo 18 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa
El freno que padecieron las exportaciones cerealeras, uno de los síntomas más evidentes del enfrentamiento entre el campo y el Gobierno, provocó una baja en la recaudación impositiva por el menor cobro de retenciones. Luciano Laspina, de Macrovisión, estimó ese costo fiscal en US$ 1000 millones mensuales. Con las retenciones móviles el Gobierno esperaba recaudar, como mínimo, unos US$ 1300 millones adicionales al año.
Para Marina dal Poggetto, del Estudio Bein, el impacto de este paro "es ciertamente menor" que el del anterior. "De hecho, hoy no hay desabastecimiento ni al consumo ni a las industrias, que están produciendo a full tratando de evitar que impacten las restricciones energéticas que seguramente tendrán cuando empiece el frío", agregó. Hacia delante, Dal Pogetto sostuvo que "es probable que en mayo las exportaciones vuelvan a caer en cantidades, pero en junio deberían volar".
De todos modos, concluyó, la pelea deja dos impactos negativos: "La minicorrida contra el dólar y el desarme de portafolios de títulos públicos y de algunos depósitos tiene un impacto directo sobre la tasa de interés. El otro efecto es la incertidumbre sobre el rumbo de la macroeconomía. En este contexto, la inversión, el motor del crecimiento en los últimos años, ya está sufriendo un parate".
Rodrigo Benítez, de Alpha, indicó que "en marzo, durante las tres semanas de paro, se postergaron exportaciones por casi US$ 350 millones por semana". Este mes, "la primera conclusión es que el conflicto sólo está afectando las operaciones del sector agropecuario y no las del resto. Por lo tanto, el impacto sobre las exportaciones se reduce de US$ 350 millones a 270 millones semanales".
El impacto financiero
El día que se anunció la modificación en las retenciones, el 11 de marzo, el Banco Central era comprador de dólares y tenía US$ 49.812 millones en reservas; la tasa de riesgo país se ubicaba en 490 puntos, según el banco JP Morgan; el índice Merval había cerrado en 2144,5 puntos, y el bono Discount en pesos se vendía en los mercados secundarios a $ 112,60 por cada lámina de 100. Por su parte, los bancos seguían sumando depósitos privados (pese a pagar tasas de interés negativas en términos reales), los préstamos entre bancos se concertaban al 8,105%, y se pagaba un 8,5% anual por los depósitos mayoristas. Asentados en esta holgura, ofrecían préstamos operativos a las empresas a tasas que iban del 10 al 13% anual, según la entidad.
Dos meses después el panorama es otro. La tasa de riesgo país subió a 552 puntos y el Banco Central ya no es comprador, sino vendedor neto de dólares. Las reservas bajaron hasta los US$ 49.222 millones, mientras que la minicorrida hacia el dólar retaceó la oferta de pesos y elevó las tasas de interés: el viernes, el call se negoció al 12,35%, la tasa por depósitos mayoristas estaba en 13,6% y el precio del Discount en pesos, pese a haber rebotado en las dos últimas jornadas, se mantenía hundido en $ 89,75. En la plaza doméstica ya nadie habla de la crisis financiera mundial, sino de la crisis argentina.
Hubo además un fuerte deterioro en las expectativas económicas, lo que quedó a la vista en la evolución de las principales variables financieras. Entre el 2 y el 9 de este mes, la gente canceló plazos fijos por $ 308 millones, con lo que la baja de depósitos a plazo acumula $ 1500 millones en los últimos 15 días. También crecieron las dudas de la comunidad financiera internacional sobre la vocación y capacidad de pago de la Argentina respecto de su deuda (que se refleja en el alza del riesgo país y la fuerta baja de los bonos).
Finalmente, empresarios dijeron a LA NACION que hay proyectos de inversión parados a la espera de que se resuelva la protesta rural y de que el Gobierno anuncie algún plan o acuerdo sectorial que permita contener la inflación.
Fuente: LA NACION de Buenos Aires.