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Economía y Mercado-Margen para incidir sobre el gasto es escaso en años electorales-

Economía y Mercado

TEMA | PREOCUPACIÓN POR LA COMPETITIVIDAD DEBE ORIENTARSE A REVER RIGIDECES INSTITUCIONALES QUE LE RESTAN FLEXIBILIDAD A LA POLÍTICA MONETARIA

 

Margen de maniobra para incidir sobre el gasto es escaso en años electorales

No se puede descartar que en la próxima ley de presupuesto se requieran medidas para asegurar la sostenibilidad de la política fiscal

 

JORGE REBELLA

Para evitar a cualquier precio que la inflación supere el 10% anual por sus efectos fiscales, las autoridades han recurrido a medidas costosas en términos de competitividad y reputación, sostuvo el economista Gabriel Oddone, socio en CPA/Ferrere. Agregó que, en la primera mitad de 2009, la administración deberá seguir arbitrando el dilema entre un mayor desequilibrio fiscal, derivado de la amenaza sobre el gasto público de una inflación de dos dígitos y una pérdida de competitividad. A continuación se publica un resumen de la entrevista.

-¿Cuándo se va a sentir la recesión global en toda su magnitud en la economía real uruguaya?

-Durante el segundo trimestre de 2009, la crisis se va a percibir con mayor claridad en el mercado interno. El martes pasado el BCU divulgó los datos oficiales de actividad para 2008 a partir de la nueva base (2005) y la metodología revisada de Cuentas Nacionales, arrojando un crecimiento del PIB de 8,9%. Sabemos ahora que durante el último trimestre de 2008 la economía todavía registró una variación positiva en términos desestacionalizados de 0,8%. A pesar de ello, se identifican dificultades en el comercio y la industria manufacturera, especialmente en algunas ramas como curtiembres, textiles, vestimenta, papel, industria metalúrgica y madera. Mi impresión es que los problemas se generalizarán en el sector transable en el primer semestre y que en la segunda mitad del año se extenderán al resto de la economía. Debido a ello, en 2009 la economía crecerá a una tasa promedio de 0,7% anual, lo que significa que seguramente tendremos al menos dos trimestres consecutivos de caída del producto. (N.del R: Se considera que una economía ingresa en recesión cuando ocurre cualquier decrecimiento continuado de la actividad económica por dos o más trimestres consecutivos).

-¿Qué grandes problemas visualiza para la economía local en 2009 y en el primer año de gestión del próximo gobierno?

-En el primer trimestre de 2009 la inflación ha seguido siendo un tema dominante y, probablemente, ocupe un papel central en abril. Esto obedece a los efectos que la sequía tuvo sobre los precios de los alimentos no elaborados y al impacto de los aumentos de los salarios de enero sobre el componente menos volátil de la inflación. Hacia mediados de 2009, la mayor preocupación será la contracción de la demanda derivada del shock externo. En su primer año, el próximo gobierno tendrá como principales desafíos ayudar a la recuperación cíclica de la economía, evitar que la trayectoria de la deuda pública se vuelva insostenible mediante una recomposición del balance fiscal y minimizar los efectos de un probable desorden macroeconómico en Argentina.

Déficit fiscal

-En los últimos años el déficit fiscal global fue inferior a 1% del PIB. ¿Existe un riesgo fiscal importante este año dado el aumento del gasto público en la Rendición de Cuentas y otras medidas tomadas por el gobierno en 2008?

-El cambio del ciclo económico que se registrará en 2009 es una amenaza para el resultado fiscal. En 2008 se produjo un importante deterioro del resultado fiscal, arrojando un déficit de 1,4%, explicado en buena medida por la crisis energética que afectó el resultado de las empresas públicas. Si estas hubieran podido cumplir con la contribución prevista por la Ley de Rendición de Cuentas de 2007, el resultado fiscal global habría sido levemente superavitario. Por tanto, podría afirmarse que, en ausencia del fenómeno transitorio y exógeno asociado a la crisis energética, el resultado fiscal en 2008 habría sido equilibrado. Para 2009 el gobierno espera un déficit fiscal global de 1% del producto, suponiendo un año "normal" para las empresas públicas. Ello supone un déficit menor al observado en 2008, aunque si se toman en cuenta los impactos de la crisis energética registrados el año pasado, en realidad la administración estaría estimando un deterioro fiscal del orden del 1% del PIB respecto a 2008. A diferencia del año pasado, la desmejora no sería producto de factores transitorios, sino del aumento del gasto primario y de una recaudación inferior a la prevista originalmente. En contraste, el deterioro del resultado fiscal que estimo para 2009 es mayor al previsto por el gobierno, concretamente un déficit fiscal global de 2,1%.

-¿Qué espacio existe para actuar sobre el gasto público en este año electoral?

-La historia enseña que el margen de maniobra que tiene el gobierno para actuar sobre el resultado fiscal en años electorales es escaso. Además, hay dos factores que conspirarán para que se actúe sobre el gasto público en 2009. Primero, el hecho de que los efectos de la crisis se perciban en forma progresiva, va a rezagar la implementación de los recortes de gasto. Segundo, si la sostenibilidad fiscal no estuviera en juego, no habría razones para que durante este año se tolerara un deterioro fiscal controlado. A pesar de ello, existen señales de que el Poder Ejecutivo - el Presidente, en particular- está preocupado por un eventual aumento de los egresos de la administración central que no sean inversiones y gastos orientados a programas sociales. Si esta preocupación se sostiene y se materializa en acciones concretas, la probabilidad de que el desvío fiscal no termine comprometiendo la estabilidad macroeconómica futura es mayor.

-Si se produjese un incremento del déficit fiscal en 2009 debido a la probable desaceleración de la actividad económica, ¿cómo se financiaría ese desequilibrio de las cuentas estatales?

-Es probable que este aumento del déficit deba ser financiado con un incremento de la deuda neta en 2009, mayor emisión de títulos y/o aumento de los préstamos de organismos internacionales, lo cual no son hechos preocupantes en sí mismos. El problema es que de consolidarse un escenario de actividad muy negativo, cuyas probabilidades han aumentado en las últimas semanas, el deterioro fiscal que observaremos en 2009 podría consolidarse debido a un gasto público rígido y una recaudación menor. Ello podría generar una dinámica de endeudamiento creciente, que los mercados y los organismos podrían percibir insostenible. Además, la finalización de la crisis traerá consigo aumentos de tasas de interés, lo que podría agravar el problema. Un escenario de este tipo podría restringir el acceso al financiamiento, incluso una vez superada la crisis global, de ahí la necesidad de mantener la disciplina fiscal y seguir cuidando los equilibrios macroeconómicos.

-¿Tendrá el nuevo gobierno que efectuar un ajuste fiscal en 2010 si la economía ingresa en una fase de estancamiento o, en el peor escenario, de recesión?

-En las últimas semanas ha aumentado la probabilidad de que la economía ingrese en una fase recesiva. Si este escenario finalmente se consolida, las actuales autoridades deberán esforzarse por evitar legar una situación fiscal frágil al próximo gobierno. Con las estimaciones que manejamos hoy, la "herencia fiscal" que recibirá el próximo gobierno no sería inmanejable. Sin embargo, no se puede descartar que en la próxima ley de presupuesto se requieran iniciativas para asegurar la sostenibilidad de la política fiscal.

Inflación

-¿Considera oportuno que, en medio de una crisis económica mundial, se procure tener un tipo de cambio "contenido" que, sumado a precios internacionales bajos y salarios reales al alza, le quita competitividad a las exportaciones uruguayas?

-Si el aumento de los precios ocurrido en diciembre y enero respondiera a un incremento permanente de la inflación tendencial, entonces la medida sería adecuada. Sin embargo, los precios aumentaron por circunstancias transitorias asociadas a un shock de precios de las frutas y verduras por la sequía. Ante ello, las autoridades respondieron con una batería de medidas puntuales sobre algunos precios y con el aumento de la tasa de interés de referencia. El objetivo fue evitar que la inflación alcanzara el 10% anual puesto que, de haberlo hecho, se habrían disparado mecanismos de corrección de los salarios públicos y de las pasividades que en conjunto podrían tener un costo fiscal de hasta un punto porcentual del PIB. De todos modos, con la reducción de la tasa de referencia a 9% comunicada el 18 de marzo, las autoridades insinuaron que están empezando a recorrer el camino opuesto.

-¿Es factible que la inflación supere el 10% este año?

-La amenaza de una tasa de inflación superior al 10% se diluirá en los próximos meses. A medida que ello ocurra, habrá espacio para aflojar la política monetaria. De hecho, el tipo de cambio ya repuntó un 5% desde los mínimos de fin de enero. La preocupación por la competitividad de la economía, un tema que se volverá crucial en un mundo amenazado por devaluaciones competitivas, debe orientarse a rever rigideces institucionales que le restan flexibilidad a la política monetaria. En concreto, para evitar a cualquier precio que la inflación supere el 10% anual por sus efectos fiscales las autoridades han recurrido a medidas costosas en términos de competitividad y reputación. Precisamente, en la primera mitad de 2009 la administración deberá seguir arbitrando el dilema entre un mayor desequilibrio fiscal, derivado de la amenaza sobre el gasto público de una inflación de dos dígitos y una pérdida de competitividad. Ello nos lleva a que sería deseable que el próximo gobierno renegociara la regla por la cual los salarios públicos y las pasividades pasan a ajustarse semestralmente cuando la inflación alcanza el 10% anual.

-Desde hace año y medio, la inflación anualizada ha estado por encima del rango meta. ¿Es suficiente la política de manejo de la tasa de interés para contener la presión inflacionaria?

-La política monetaria ha comenzado a relajarse y seguramente lo seguirá haciendo dado que las presiones inflacionarias continuarán moderándose. Concretamente, la inflación cerrará en torno al 7% en 2009, lo que da margen para practicar una política monetaria menos restrictiva, especialmente si el mundo se mueve hacia devaluaciones competitivas. A pesar de ello, el margen de dicha política en Uruguay es más limitado que en los países competidores por la elevada dolarización de la economía, que se traduce en un pass-through del tipo de cambio más elevado, y por la restricción que se deriva de lograr una inflación menor al 10% anual.

-¿Qué opina del paquete de subsidios y acuerdos de precios que el gobierno ha acordado recientemente con los empresarios para abatir la inflación?

-Son medidas adecuadas para actuar sobre el nivel de precios. Por lo tanto, está bien recurrir a ellas cuando se enfrentan shocks no permanentes sobre los precios, siempre y cuando sean transitorias y se establezcan en acuerdo con los agentes privados. Pero, no es una estrategia adecuada para desinflacionar la economía.

Tipo de cambio

-¿En qué franja ubicaría un dólar de equilibrio que permitiese crecer a las exportaciones sin distorsionar la marcha del resto de la actividad económica?

-La discusión sobre el nivel de tipo de cambio de equilibrio no es posible abordarla, como frecuentemente se hace en Uruguay, desde la perspectiva sectorial. La política monetaria contribuye a mantener los equilibrios macroeconómicos, de modo que debe ser guiada desde la atención del interés general.

En este momento, cuando la volatilidad de los fundamentos y de los precios relativos de nuestros socios comerciales es muy elevada, resulta muy difícil determinar un valor de equilibrio del tipo de cambio, sobre todo porque el punto de referencia para el equilibrio está "moviéndose". A pesar de ello, es posible afirmar que en diciembre los precios relativos de Uruguay estaban en niveles cercanos al "promedio" histórico de los precios bilaterales con respecto a Brasil y del tipo de cambio real global. Es necesario precisar que los indicadores que elabora el BCU están mostrando un desalineamiento de este último indicador del orden del 10% respecto al promedio histórico. Sin embargo, este desvío se explica por una subestimación de la inflación en Argentina que se deriva de la utilización de indicadores oficiales de inflación de ese país. Si se corrige el tipo de cambio multilateral utilizando la inflación de las provincias de Argentina, se tiene que el desalineamiento prácticamente desaparece. Es probable que la apreciación del tipo de cambio verificada en enero (7,5%) haya provocado algún desvío transitorio de los precios relativos de equilibrio, pero ese desvío se está corrigiendo y es probable que se continúe haciéndolo en las próximas semanas.

En este contexto, las autoridades deberían preocuparse por evitar desalineamientos profundos y prolongados de nuestros precios en dólares respecto a nuestros principales socios comerciales, tal como sucedió entre 1999 y 2002. Empero, en el escenario de deterioro fiscal previsto y estando vigentes reglas sobre salarios públicos, el margen de maniobra para incidir sobre el tipo de cambio real es muy reducido.

-Varios analistas prevén una apreciación moderada del real brasileño en el correr de 2009. ¿Qué opina al respecto?

-Las expectativas en Brasil están divididas. Hace unas semanas una reconocida agencia de inversión anunció que esperaba una apreciación del real, en parte porque los flujos de inversión especulativa retornarían. Otros analistas, por el contrario, estiman una mayor depreciación del real porque esperan que se profundice la contracción a raíz de la retracción del comercio global y de que los flujos de capitales no retornarán durante la crisis internacional. El consenso para fin de año se sigue ubicando en torno a 2,3 reales por dólar.

De todos modos, la incertidumbre es grande porque la suerte de la economía global está lejos de ser conocida. Desde el punto de vista de Uruguay, lo importante es tener en cuenta que la historia enseña que al país le cuesta muy caro encarecerse mucho o por períodos prolongados respecto a Brasil. Eso impone una restricción adicional sobre la política monetaria que debe, además, procurar evitar que nuestros precios relativos se desvíen demasiado de los de Brasil.

Ficha técnica

Gabriel Oddone París, uruguayo, 45 años, egresó como licenciado en economía de la Universidad de la República y se doctoró en historia económica por la Universidad de Barcelona (España).

Es socio en CPA/Ferrere. En el ámbito docente, es titular de Política Económica en la UdelaR y profesor titular de Historia Económica del Uruguay en la Universidad ORT Uruguay. Ha sido consultor para el Banco Iinteramericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial en diversas áreas y países de América Latina.

Fuente: EL PAÍS, de Montevideo.

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