Liberalismo militante

Economía y Mercado- cifras en su justo lugar-Por JULIO PREVE FOLLE

Economía y Mercado

 

Las cifras en su justo lugar

 

JULIO PREVE FOLLE

El crecimiento de la economía uruguaya como indicador de la gestión de un gobierno o de su Ministro de Economía constituyen un dato muy limitado que puede conducir a conclusiones erróneas, no solo por la validez del modo de medir la actividad, sino porque hay muchos factores que están en juego para determinar un resultado favorable o adverso respecto del PIB. Pero además, desde el punto de vista político importa no solo el crecimiento, sino el modo según el cual éste llega a todos los rincones de la sociedad. En el artículo de hoy me propongo analizar el crecimiento de estos años, no solo para sugerir prudencia a la hora de manejar cifras, sino para valorar bien lo ocurrido en el país desde el advenimiento de la democracia. En la próxima entrega me ocuparé de la distribución de ese crecimiento y una de sus consecuencias relevantes, la erradicación de la pobreza.

FACTORES DE CRECIMIENTO. Se pueden citar muchos, pero entre otros menciono los siguientes: estabilidad macroeconómica con equilibrio interno y externo, respeto al sistema de reglas, en particular a la vigencia de los contratos, acuerdos comerciales con países serios, oportunidades de negocios, riesgo país acotado que resume muchas otras fortalezas, situación de países vecinos, etc. Si yo tuviera que resumir todos los factores en una sola proposición afirmaría que el crecimiento económico depende como condición necesaria -no suficiente- de su calidad institucional, de la contribución que hacen la sociedad y sus representantes al sistema de reglas económicas pero también de las que ordenan la convivencia. Digo que es condición insuficiente porque además, en particular en un país de fuerte dependencia del exterior, hace falta que los negocios pasen por un buen momento.

URUGUAY. Pero veamos qué ha pasado en el país, ordenando las tasas de crecimiento del PIB en promedios quinquenales que coinciden con los diferentes períodos de gobierno. Realizados los cálculos a partir de cifras oficiales hasta el año 2007, las declaraciones del Presidente del BCU para 2008, y estimando en 0 el crecimiento del 2009 en el Gráfico Nº 1 apreciarse que el quinquenio de la administración actual es el que ostenta un crecimiento promedio mayor (5,98%). Al mismo tiempo siempre se ha dicho que las circunstancias externas fueron extraordinarias. Lo fueron ciertamente, en particular en lo que refiere al comercio de materias primas de origen agropecuario que exportamos. Pero qué le pasó al mundo en este período.

EL MUNDO. También se dio en el mundo un crecimiento inusitado. Repitiendo el procedimiento, pero esta vez a partir de cifras del FMI, se presenta la información de crecimiento del PIB mundial para los mismos quinquenios, lo que de algún modo empieza a relativizar nuestro desempeño más reciente. Véase en el Gráfico Nº 2 que en los quinquenios 1995/99 y 2000/04 el país crece mucho menos que el mundo. Se dan en particular en el período de gobierno del Dr. Batlle una serie enorme de circunstancias desfavorables internas que terminan arrojando este pobre desempeño: sequías, aftosa, crisis argentina, crisis financiera, etc.

Los gráficos anteriores permiten reflexionar sobre la gloria vana que supone utilizar el crecimiento del PIB de Uruguay y menos aún el de un solo año, como por ejemplo el del 2008, como indicador de gestión. Más allá de relativizaciones de todo tipo que se puede hacer a estos números, el resultado final es cierto: Uruguay crece más cuando el mundo también bate récords.

Pero vamos ahora al Gráfico Nº 3, que muestra la relación entre ambos promedios quinquenales de crecimiento, que hice coincidir con los períodos de gobierno desde el restablecimiento de la democracia. En otras palabras, veamos en qué momento la economía nacional creció más, no en valores absolutos, sino en comparación con el crecimiento mundial, en definitiva la relación entre ambos para iguales períodos. El gráfico es muy claro. El período en el que la economía más creció en relación a la mundial fue por lejos el 1990/94. En este período el crecimiento nacional del PIB promedio del quinquenio fue casi el doble (94% mayor) que el del mundo; en tanto en el período actual fue un 40%.

En definitiva para quienes quieren hacer tema electoral del crecimiento reciente del PIB hay que decirles en esa misma lógica electoral que, dado el momento mundial el país se perdió la oportunidad de crecer al menos como lo hizo en el primer quinquenio de los noventa…

AGUA PARA EL MOLINO. Las cifras anteriores expresan al menos hasta qué punto apropiarse políticamente de un crecimiento que se va, es poco serio. Pero además a mí me siguen enseñando que dentro de ciertos límites el crecimiento es apenas un indicador más o menos relevante de un buen gobierno. Éste para mí debe destacar sobre todo por el tipo de valores que a su imperio se defienden. Así pues, me importa más el respeto a los contratos, el cuidado del derecho de propiedad, de la familia, que el PIB. Me importa más el desastre del Fonasa con su estatización de la salud, el injusto régimen tributario, la inseguridad pública o el desborde sindical que el tratamiento de la deuda. Me preocupa más un gasto fuera de madre que apela a lo más fácil que es ceder a las presiones; o la ausencia de una administración austera y sobria, o la carencia absoluta de política exterior, o aun de política agrícola. Y definitivamente lo que más me preocupa es la educación, su ideologización, su entrega a las corporaciones, su nulo control de calidad, la existencia de interpretaciones históricas oficiales, la chatura uniforme. Todos estos elementos hacen a la calidad institucional en la que se basa a largo plazo el crecimiento permanente y sólido, el que define a un país serio en el que vale la pena vivir y morir, que está más allá, dentro de lo posible, de la peripecia mundial.

Fuente: EL PAÍS, de Montevideo.

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