Liberalismo militante

Netanyahu inicia segundo período como Primer Ministro

Escrito por rigofa 01-04-2009 en General. Comentarios (0)

Netanyahu inicia segundo período como Primer Ministro

1 de abril, 2009

Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel (Foto AP).
Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel (Foto AP).
Benjamin Netanyahu inició este miércoles su segundo período alternado como primer ministro de Israel, diciendo que su gobierno necesita “comenzar a trabajar inmediatamente”.

Netanyahu habló durante la ceremonia de toma de mando realizada este miércoles en Jerusalén, donde oficialmente asumió el cargo que ocupaba su antecesor Ehud Olmert.

El presidente de Israel, Shimon Peres condujo la ceremonia de la que participaron unos 30 ministros del nuevo gobierno.

Sin embargo, la coalición de Netanyahu enfrenta una mayoritaria desaprobación pública.

Una nueva encuesta publicada este mismo miércoles por el diario israelí “Haarezt”, revela que el 54% de los israelíes está desconforme con el nuevo gobierno derechista.

Menos de un tercio de los encuestados se manifestó satisfecho con la coalición de Netanyahu, mientras que el resto de los entrevistados no expresó ninguna opinión.

Las críticas están mayoritariamente enfocadas sobre el tamaño de gabinete de gobierno, el cual muchos israelíes sostienen es excesivo y no está preparado para resolver los asuntos sociales y políticos de Israel.

Fuente: Voanoticias.com

EE.UU.A: Levantarían prohibición de viajes a Cuba

Escrito por rigofa 01-04-2009 en General. Comentarios (0)

EE.UU.: Levantarían prohibición de viajes a Cuba

1 de abril, 2009

EE.UU.: Levantarían prohibición de viajes a Cuba.
EE.UU.: Levantarían prohibición de viajes a Cuba.
Un grupo bipartidista de senadores en Estados Unidos presentó un proyecto de ley que levantaría las restricciones, de larga data, para que los ciudadanos estadounidenses viajen a Cuba.

Los senadores presentaron el proyecto el martes, indicado que las restricciones al comercio y a los viajes que Estados Unidos puso en efecto contra Cuba en 1962 no han llevado un cambio democrático al país gobernado por los comunistas.

El senador Byron Dorgan dijo a los periodistas, el martes, que la medida equivale a castigar al pueblo estadounidense.

Los críticos, incluyendo el legislador cubano estadounidense Mel Martínez, de Florida, dicen que permitir que los estadounidenses viajen a Cuba solo enviaría nuevo dinero al gobierno de Castro.

El presidente Barack Obama ha llamado reiteradamente a una nueva estrategia para Cuba, y este mes, levantó restricciones de viajes y de envío de dinero por parte de cubanos estadounidenses a familiares en la isla nación.

Fuente: Voanoticias.com

Argentina-La complicidad de la sociedad-Por Gabriela Pousa

Escrito por rigofa 01-04-2009 en General. Comentarios (0)

Publicada 30/03/2009

Política Nacional / Gabriela Pousa

La complicidad de la sociedad

 

 

¿De qué sirve discutir los exabruptos institucionales del matrimonio presidencial si los argentinos, en su mayoría, los permiten y consienten sin siquiera esbozar la mínima protesta?

 

 

 

 

 

 

 

“Lo único que vence al miedo y a la incertidumbre es la acción.
Siempre será más peligroso sentir miedo, incapacidad y no actuar,
porque ello es manantial de mayor temor y mayor incapacidad.”
Miguel de Unamuno

Por donde se mire, el escenario nacional presenta una imagen de decadencia generalizada. Todo huele mal. Y a tanto retroceso en los últimos tiempos cuesta explicarlo. 

Escapan a esta premisa algunos avances científicos que se dan en un ambiente blindado a la desidia, pero ni siquiera ello despierta el orgullo que debiera. Observemos un detalle, que no por “pequeño” deja de obrar como una radiografía de la clase dirigente que tenemos: la presidente Cristina Fernández de Kirchner no se ha privado de recibir en su despacho a cuanto artista “farandulero” pisó este suelo. Desde Antonio Banderas hasta Madonna han posado para la foto del álbum tan preciado por la titular del Ejecutivo. 

No lo ha hecho, sin embargo, con los médicos argentinos que trasladaron un corazón artificial para salvar la vida a un niño chileno, menos todavía con el equipo que trasplantó, y luego rehabilitó milagrosamente al doctor Jorge Kissner, un obstetra que mantuvo en vilo a la sociedad entera y generó conciencia sobre la trascendencia del trasplante de órganos en una geografía repleta de Narcisos que creen que esas cosas, le suceden sólo al resto. 

Sin duda son detalles nimios pero que, como otros tantos, hacen las grandes diferencias y ponen de manifiesto qué clase de prioridades tiene el matrimonio presidencial a la hora de armar su agenda y la de los demás… 

Pero abrimos la nota sosteniendo que estamos montados en una escenografía casi obsoleta; aquello que hoy asombra, mañana será olvido o acostumbramiento. 

La mayoría de los políticos cuentan porotos como votos, se anticipan para armar listas pero en ningún momento tienen premura en ofrecer coherencia a la ciudadanía. Porque ya ni siquiera se demandan ideas, tampoco plataformas, menos aún promesas. “Kirchner lo hizo” y hoy urge, para muchos, poner freno a un avance descontrolado y desmedido. Es legítimo. 

Por otra parte, mucho se ha mentido y la credibilidad, en consecuencia, ha disminuido hasta el escepticismo. Esto posiblemente, puede ser visto como un buen síntoma. Seguir creyendo ciegamente es como tropezar varias, demasiadas veces con la misma piedra; un signo malsano capaz de justificar que se nos traicione hasta el hartazgo sin que eso genere reacción o despierte conciencias. 

Paul Valery solía decir que el mayor problema de esta era, radica en que ”el futuro ya no es lo que solía ser” En ese caso, la solución nos ofrece trabajo: el trabajo de construir un nuevo escenario, no para el día después de los comicios sino para el mediano y largo plazo. 

La duda que sobreviene inmediatamente, apunta a desentrañar si hay voluntad y capacidad para ver y mirar más allá. Muchas construcciones que hoy son monumentos inexpugnables han sido terminados cuando su ideólogo ya no estaba entre nosotros. Cruzarse de brazos porque la Argentina no tiene salida, es fácil y muchas veces, ante los hechos que son de conocimiento público, esa actitud es atrayente en demasía. 

Sin embargo, hay y habrá vida cuando esta generación sumida en el fracaso y el falso confort de la costumbre y la apatía, deje de caminar por las callecitas donde se rifa la vida a causa de la inseguridad y la ignominia. 

Un consuelo: declaró la Presidente sentir lo mismo que la gente, cuando debe tomar el helicóptero de noche porque puede haber una bala perdida. Lo cierto es que, así las cosas, cabe preguntarse si estamos dispuestos a trabajar por un futuro, más allá de si el mismo nos encuentre vivos o muertos. Porque la Argentina no termina en simultáneo con nuestra vida, evitemos por una vez siquiera el individualismo, y ese mirarnos el ombligo constantemente. 

En los últimos 6 años de “gestión” kirchnerista no ha habido respuestas concretas al 99% de los problemas que acosan a la ciudadanía, lo más probable – si se tiene en cuenta aquella fábula con moraleja cierta que habla del escorpión y su naturaleza – es que tampoco haya soluciones palpables en el tiempo que deseen quedarse. 

Establecer el 2011 como esa fecha sería lo lógico en cualquier país donde la política estuviera sujeta a leyes, normas y reglas. Es decir, donde una Carta Magna sirviera y se respetara sin excepciones maniqueas. 

En estos días, sin ir más lejos, se volvió a ratificar que tal respeto es una anatema. El Gobierno hace y deshace según su conveniencia, avasalla derechos, desvirtúa la letra preclara de la Constitución Nacional, y rescribe la historia artificial y caprichosamente. Hacen del autoboicot una conducta. 

Poco útil resulta, en este contexto, detenerse a analizar las alianzas, planes, intenciones falaces o eventuales listas que aparezcan luego en boletas donde, además, ni se establece el tiempo por el cuál los allí enumerados permanecerán -o deberían permanecer- en los cargos. Esto encuentra jurisprudencia, y en ese sentido, la ciudadanía no es inocente. 

La preocupación u ocupación por respetar la base de una Nación no ha sido prioridad para el grueso de la gente, y la coyuntura siempre nos paralizó en un cortoplacismo decadente. 

Siguiendo ese lineamiento, es harto conocido el modus operandi del oficialismo. ¿De qué sirve discutir si Néstor Kichner puede o no ser candidato a diputado en la provincia de Buenos Aires? Aunque su postulación viole la mismísima Constitución o el Código Electoral vigente, polemizar acerca de esta posibilidad (consumada) es fútil porque la sociedad, en su conjunto, le ha permitido violarla y vaciar su contenido tantas veces como lo ha querido. 

Tampoco habrá que rasgarse las vestiduras si regresan las cuasi-monedas o si, en una mañana de mal humor, desde Olivos decretan una suerte de estado de sitio o toque de queda por esa autoproclamada “cantinela destituyente” que es funcional, justamente, al mentor de la idea. El panorama se erige así como una caja de sorpresas donde todo puede suceder mientras, el pueblo, lo avale con su silencio. Asumamos que hemos permitido por resignación, ignorancia, o inacción la metodología transgresora del matrimonio que gobierna. 

¿Puede modificarse este vivir en ascuas y en un clima de gratuita violencia? ¿Es tarde para repararlo? Sin duda no lo es, pero esa reparación implica un cambio esencial en cada uno de los argentinos que también, como sus dirigentes, desprecia los deberes ciudadanos y hace de la Constitución un compendio de hojas en blanco. No en vano, resulta tragicómico observar cómo cierto microclima social avala los cortes de ruta del campo, y desdeña simultáneamente, los cortes de calles de piqueteros en el centro urbano. 

Las contradicciones están distribuidas con equidad en la Argentina. Y mientras prime la conveniencia propia sobre las reglas, solucionar este desorden de cosas surge, apenas, como un sueño desvelado o un deseo a medias, esbozado de la boca para afuera. © www.economiaparatodos.com.ar

 

 

 

 

Se autoriza la reproducción y difusión de todos los artículos siempre y cuando se cite la fuente de los mismos: Economía Para Todos (www.economiaparatodos.com.ar)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Argentina-Superando el límite del ridículo-Por Roberto Cachanosky

Escrito por rigofa 01-04-2009 en General. Comentarios (0)

Publicada 30/03/2009

Al inicio de la semana / Roberto Cachanosky

Superando el límite del ridículo

 

 

Los Kirchner no sólo perdieron el respeto por las instituciones republicanas, sino que tampoco vacilan en insultar la inteligencia de los argentinos.

 

 

 

 

 

 

 

En alguno de sus reiterativos discursos diarios, la presidente Cristina Fernández de Kirchner afirmó, refiriéndose al campo, que el límite de la protesta es “el respeto al derecho a transitar libremente por las rutas de la patria”. Confieso que coincido con ella, ya que desde mi punto de vista no están bien los cortes de rutas. El problema es que esa afirmación no es creíble en boca de Cristina. ¿Por qué? Porque cuando los piqueteros vivían cortando las calles, puentes y rutas en los primeros años de Néstor, hasta que éste los cooptó con los impuestos que pagamos, el ex presidente en ejercicio del Ejecutivo afirmaba que era bueno que la gente estuviera en las calles porque eso demostraba que la sociedad estaba viva. Es decir, antes a los K les parecía bien que los piqueteros, encapuchados y con garrotes en las manos cortaran las calles mientras la policía se encargaba de ver que los automovilistas no molestaran a los que impedían el tránsito. ¿Se acordará Néstor del señor que recibió en la Casa Rosada porque una horda de piqueteros lo molió a palos por querer ejercer el derecho a circular libremente que ahora invoca Cristina? 

Al caso anterior habría que agregarle los famosos piquetes que suele hacer el hijo de Moyano en las empresas para presionar a sus empleados a que se obligatoriamente se afilien al sindicato de camioneros. ¿Por qué los Kirchner nunca le pusieron límites a Moyano en su acción de usar la fuerza para violar los derechos de terceros usando los piquetes? 

Es claro que los Kirchner no son creíbles, ni siquiera cuando hablan de la libertad de circulación. Miden con diferentes varas el derecho a hacer piquetes. Si son piquetes que a ellos no les molestan o les sirven para acumular poder, bienvenidos sean; si son piquetes en contra de sus actos de gobierno, constituyen un acto desestabilización del poder, cuando nadie ha hecho más por desestabilizar su propio gobierno que los Kirchner. ¿Qué más destituyente puede haber que Néstor maneje el país desde las sombras? ¿No es eso un golpe de Estado encubierto? 

Pero dejando de lado la capacidad autodestituyente que tiene el matrimonio con las cosas que hace, hay un límite del cual Cristina no habló y que, a mi juicio, es mucho más grave que el corte de rutas de los ruralistas, con el cual, insisto no estoy de acuerdo. Me refiero al límite que ella tiene como presidente y que no debería violar. 

Sabemos que las democracias republicanas tienen la característica de transferirle el monopolio de la fuerza a quienes son elegidos para administrar el país. Ese monopolio de la fuerza se les delega para que defienda el derecho a la vida, la propiedad y la libertad de las personas. Ahora bien, cuando ese monopolio de la fuerza es usado por quienes fueron transitoriamente elegidos para administrar la cosa pública para violar los derechos de los ciudadanos, cometen el mismo tipo de actos que cometería un delincuente, quien usando la fuerza bruta se apropia de los bienes e incluso de la vida de las personas. Y aquí no cabe la excusa de las leyes. Un Congreso puede votar cualquier ley, pero esa ley puede ser violatoria de los derechos individuales. 

Por ejemplo, Cristina y su marido pasaron el límite de la legalidad cuando prohibieron ejercen un derecho constitucional que es el de ejercer toda industria lícita. Las prohibiciones de exportación y cupos violan el derecho de la gente a ejercer una industria lícita como es el de exportar carne, trigo o lácteos. 

También violan los límites cuando, bajo diferentes mecanismos, expolian a la población con impuestos que, bajo el falso argumento de la solidaridad social, son utilizados en beneficio de los gobernantes para, por ejemplo, someter a los gobernadores e intendentes a sus antojos hasta el grado de humillarlos. 

Y violan los límites de la legalidad cuando el secretario Moreno, utilizando su cargo, aprieta a empresarios para que hagan lo que Néstor le manda para disimular el descalabro económico. 

Pero, y disculpe el lector que me vaya de tema, Cristina también superó el límite de respeto a la inteligencia de la gente. Digamos que ya no tienen límites a las barbaridades que pueden decir desde el atril sin ni siquiera sonrojarse. 

Recién el viernes pasado parece que Cristina descubrió que hay inseguridad en la Argentina. Descubrió que la plata que nos quita con impuestos no fue a cumplir una de las funciones básicas del Estado que es, mediante el monopolio de la fuerza que le delegamos, defender a los habitantes de los delincuentes. 

Dijo Cristina: “es importante contribuir cada uno desde su lugar, desde su responsabilidad, a no crear sensaciones, sino soluciones”. Primera cuestión, los medios no tienen que dar soluciones, sino los funcionarios del Estado. Para eso se los eligió y para eso se les paga un sueldo. Segunda reflexión, si la inseguridad es una sensación, como dice el gobierno, ¿para qué lanzan el operativo con más policías, gendarmería, patrulleros y no sé cuantos cosas más que anunció? 

Además agregó: “Sin trabajo, con gente mal paga, con trabajo informal, no hay plan de seguridad, ni GPS ni patrullero que alcance. Que la gente tenga trabajo y sea calificado es central para el tema de seguridad. (…) La brecha social, donde se encuentra la extrema riqueza conviviendo con la extrema pobreza, es la que incrementa la inseguridad”. 

¿Qué nos dice con todo esto? En primer lugar, que para ella los pobres son chorros y asesinos. Asimila, casi en forma discriminatoria, pobreza con delincuencia. En segundo lugar, si según el INDEC la desocupación baja, la pobreza disminuye, la inflación casi no existe, la actividad económica sigue creciendo a pesar de la crisis, tenemos la mayor participación del salario en el PIB en décadas y, gracias al modelo de ellos, Argentina nunca creció tanto desde que se descubrió América, debería haber menos pobres e indigentes y, por lo tanto, hoy no tendría que estar anunciando a las apuradas un plan de seguridad para combatir una inseguridad que, según ellos, es una sensación promovida por los medios de comunicación. En otras palabras, si tan bien anduvo la economía, que hasta Barack Obama lo copia a Néstor, hoy la inseguridad debería ser una cuestión menor. Pero Cristina puede llegar contradecirse en un mismo momento con toda soltura. 

Francamente, el viernes, Cristina superó su propio récord del ridículo. Con estas contradicciones en un solo acto, batió el que había establecido con el anuncio del canje de bicicletas y calefones como mecanismo de reactivar la economía. 

En síntesis, los productores no deberían estar cortando rutas. Es cierto. Pero los Kirchner superaron todos los límites del respeto a las instituciones, del uso del poder y del ridículo. © www.economiaparatodos.com.ar

 

 

 

 

 

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Algo sobre la violencia-Editorial-EL PAÍS, de Montevideo.

Escrito por rigofa 01-04-2009 en General. Comentarios (0)

Editorial

Algo sobre la violencia

 

Cuando de violencia se trata, uno no sabe por dónde empezar a considerarla. Pero hay que hacerlo, porque, últimamente, en nuestro país, el fenómeno está adquiriendo en diversos ámbitos una inusitada y creciente intensidad.

Quizá la nave insignia de esta situación esté representada por la violencia doméstica, que transcurre en el interior de los hogares y en su entorno.

Asociada a la discriminación de género, al clásico machismo, la víctima propiciatoria resulta ser la mujer -por razones obvias- aunque ello no implica hacer un juicio de valor sobre el diferendo que provoca su estallido. También la violencia sexual contra menores transcurre, en general, en el seno de un hogar dando lugar a episodios aberrantes que generan, en casi todos nosotros, la convicción de que las penas existentes son insuficientes para castigar delitos de tal especie. Incluso el más popular de los deportes, el fútbol, el que debería originar grandes convocatorias de familias enteras, es, sin embargo, un espectáculo al que es riesgoso asistir. Nada se puede prever sobre qué ocurrirá durante el desarrollo de un partido o, luego, al abandonar el público el escenario deportivo. La fiesta puede transformarse en una tragedia.

Lamentablemente, la violencia puede imperar, también, en el interior de los liceos, en sus puertas de acceso o en sus inmediaciones, no en todos ellos ni en todos sus turnos ni en forma endémica, por suerte, pero en escala suficiente como para arrojar dudas sobre nuestro sistema educativo -injustas o no-, afectar su prestigio y hacer cundir el desánimo.

Claro está -podría alegar cualquier persona mayor- que un adolescente liceal no encuentra un adecuado modelo a seguir, precisamente, en el Parlamento de la nación, donde, muy esporádicamente, se protagonizan episodios indignos de su jerarquía, plenos de palabras gruesas y de actitudes propias de un matonismo callejero. Así como en un mantel pulcro resalta una mancha accidental, también en un Parlamento de correcta y elevada trayectoria moral y cívica se destacan más los infelices momentos en que no se actúa de acuerdo con esos antecedentes.

Es de preguntarse, entonces, ¿dónde ha fallado nuestro país, en qué parte de la organización que libremente se ha dado, para que se produzcan estas desviaciones en su conducta individual y social? ¿Falla su sistema educativo?

Para nuestro consuelo(?), los males que nos afectan no son exclusivos de nosotros sino que están presentes en todo el planeta, en nuestros vecinos y en comunidades más alejadas, tanto en países subdesarrollados como en el seno de las principales potencias mundiales y en las culturas del más diverso origen histórico, religioso e ideológico. Nada ni nadie escapa a la influencia de esta degradación que, cual si fuera una especie de cambio climático mundial, hace presa en todas las sociedades.

¿Es que está la educación mal orientada en toda las latitudes del globo?

Recordemos que la violencia no es privativa de nuestro tiempo: existió siempre, acompañó a la humanidad a lo largo de toda su evolución y quizá forma parte de su naturaleza intrínseca, lo cual no significa darle carta blanca a la minoría que incurre en ella. Entre los mensajes pacifistas de los grandes predicadores morales y religiosos, por un lado, y, por el otro, la afirmación que hace Hobbes de que "el hombre es un lobo para el hombre", ¿con cuál de estos dos extremos se identifica la realidad histórica? El terreno para especular es vasto. Lo cierto es que vivimos en el s. XXI y que debemos considerar qué factores adicionales -nuevos pero evitables o manejables- ofician como caldo de cultivo de la violencia en que estamos inmersos. Es por ello que sentamos en el banquillo de los acusados no sólo a las drogas de todo tipo -que siempre existieron pero no en la escala globalizada de su condición actual- sino también a los impactos cotidianos de una televisión que irradia muerte y destrucción, explosiones por doquier, poco respeto a la vida humana, irascibilidad y otras negatividades que generan o fortalecen el culto a la violencia. El ser humano reducido a una simple imagen fácilmente abatible se ha convertido en el alimento educativo diario de niños y de jóvenes, anonadados, por añadidura, por una música estruendosa que avasalla la sensibilidad individual, aleja a la persona de la reflexión serena y automatiza sus reacciones.

 

El País Digital