Liberalismo militante

Economía y Mercado-El nuevo sistema bancario mundial-Por CARLOS STENERI

Escrito por rigofa 01-04-2009 en General. Comentarios (0)

Economía y Mercado

 

El nuevo sistema bancario mundial

 

CARLOS STENERI | DESDE WASHINGTON DC

La peor crisis financiera desde la segunda guerra mundial actuó como partera de cambios históricos, desplazando el centro de gravedad del sistema bancario mundial.

Poco más de una década atrás, Estados Unidos reinaba, domiciliando tres de los cinco bancos más grandes del mundo. Citigroup y Bank of America lideraban como supermercados financieros en expansión constante, absorbiendo otras instituciones y agregando líneas de negocios. Eran los paladines de un sistema financiero de dimensiones globales, cuyos límites solo estaban dados por la imaginación y la ambición de sus ejecutivos. Hoy, ambos ya no están en la lista de los cinco primeros, medidos por su capitalización. En realidad, el Citigroup pasó al lugar cincuenta y tres, en tanto que el Bank of America ocupa la undécima posición. Ambos, dado el nivel de asistencia recibida desde el gobierno de Estados Unidos, son híbridos de propiedad pública-privada.

En tanto hoy tres bancos chinos lideran la escala como las entidades bancarias más grandes del mundo por sus activos. Solo JPMorganChase de Estados Unidos integra la escala de los primeros cinco, acompañado del HSBC representando al Reino Unido. Y lo más notable es que si agrandamos la escala a veinte aparecen bancos del mundo en desarrollo: Itaú (Brasil) y dos entidades con matrices en Australia (Westpack Bank y Commonwealth Bank).

Más allá de los tropiezos que cambiaron esta escala de manera dramática en un lapso muy breve, sepultando bancos de larga trayectoria, desde horizontes que parecían lejanos vinieron nuevos actores que hoy ocupan el frontispicio del escenario bancario mundial.

Sin duda, estamos en presencia de otra manifestación del cambio de correlación de fuerzas económicas que ha operado en las últimas décadas. Apenas tres lustros atrás, un colapso de entidades bancarias en el mundo desarrollado hubiera implicado el resurgimiento de otras entidades domiciliadas en ese mismo corazón financiero. Hoy es diferente. En la puja por el liderazgo, aunque solo sea medido por su tamaño, actores noveles ahora tienen su decir en la intermediación financiera. El tema es saber si tienen vocación de operar a escala internacional, o limitarán su gestión al ámbito doméstico. De todos modos, si así fuera aparecerán otros llenando los vacíos. Y esta vez vendrán llegando desde comarcas diversas y distantes, en un proceso que no tendrá contramarchas.

Sólo como forma de reflexión, para proyectar un escenario futuro basta pensar que algunas de esas nuevas entidades afincan sus actividades en países donde la economía crece a ritmos elevados, con niveles de apertura comercial creciente, y disponibilidades de ahorro que superan el 40% del ingreso. Esos gigantes todavía no han despertado cabalmente, atenazados por excesivas regulaciones y sobre todo porque como instituciones nuevas están todavía en el proceso de aprendizaje. De todas maneras, la historia muestra que la innovación financiera se transmite rápidamente, cambia rápidamente de localización según las circunstancias, pues en definitiva no es patrimonio de nadie, sino de quien sea más innovador y ofrezca las mejores condiciones. Así fue desde sus comienzos siglos atrás y continuará, ahora con más velocidad, en los tiempos futuros. El comercio internacional será uno de sus motores y el despertar del mundo en desarrollo su referencia. A pesar de los sucesos actuales, ya está instalado en el imaginario de esos países que hay una forma de funcionamiento del mundo enancada en el comercio, en la que es posible crecer más y así disminuir genuinamente la pobreza. Y para eso, la vigencia de un sistema financiero lozano es vital. Ese será uno de los respaldos sobre el que se apuntalará el nuevo sistema bancario internacional.

Como todos los partos, éste tampoco será sin dolor ni riesgos. En este pasaje, quedaron mitos por el camino, florecen tentaciones y aparecen oportunidades.

De los mitos fenecidos, queda demostrado que la industria financiera más que nadie es vulnerable a la toma de riesgos excesivos, permitidos por regulaciones laxas o por la creencia de que los banqueros en general tienen una propensión a autorregularse en la operativa. Olvidan que por más compleja y sofisticada que sea su actividad, siempre ésta descansa sobre una premisa básica: el riesgo incurrido está apalancado sobre una base de capital propio raquítico, que en el mejor de los casos la práctica indica es de uno de capital a diez de riesgo asumido por préstamos u otro tipo de operaciones. Parecido es en el mundo de los seguros u otros de índole equivalente. Son niveles de riesgo calculado y manejable según muestra la experiencia. Pero sobre ello reside la inestabilidad propia del negocio que, aunque paradójico, es esencial para financiar la expansión de cualquier economía. Pero los errores en los riesgos asumidos crean crisis que arrastran a todo el sistema, en esta caso con proyección global.

Nadie lo resume mejor que el Secretario del Tesoro Timothy Geithner "Una crisis como la actual no tiene una causa única ni simple, pero como nación tomamos mucho prestado y dejamos que nuestro sistema financiero tomara niveles de riesgos irresponsables. Estas decisiones han causado sufrimientos enormes y la mayor parte del daño ha caído sobre el americano común… esto es injusto y los ciudadanos justificadamente están enojados y frustrados".

El imaginario social victimizado por la situación, enciende de maneras diversas la clásica oposición entre lo productivo y lo financiero, sin entender cabalmente que ambos son dos caras inseparables del crecimiento económico. Y en esa dicotomía, tratando de restañar heridas, entran necesariamente los gobiernos en lo que es uno de los desafíos de cualquier gestor de política económica. Dominar una crisis financiera de índole sistémica buscando revitalizar al sistema y al mismo tiempo reducir los costos sociales es un desafío que muchas veces termina inmolando a quienes les toca en suerte estar al frente de la toma de decisiones. Sólo pensemos en el microcosmos de lo que fue y lo que pasó en nuestro país en 2002, para pensar en la magnitud y las presiones de quienes actúan hoy. Aquí los yerros o los aciertos tienen consecuencias a nivel global.

También en menor medida aunque se hacen oír, se suben quienes pregonan un cambio de sistema sin saber, ni decir adónde. Confunden la intervención temporal del Estado en el negocio con un cambio permanente en las reglas de funcionamiento. Sólo se trata de sanar heridas, facilitar la salida y evitar el esparcimiento de riesgos sistémicos. Esa es una de las funciones del Estado actuando como proveedor final de un bien público que, en este caso, es restaurar la capacidad operativa de un sector vital de la economía.

Y también se olvidan de la historia reciente. Justamente, irrumpen ante las nuevas circunstancias, potencias bancarias que provienen de sistemas económicos en tránsito apresurado hacia el capitalismo. O en otros casos, de países en desarrollo que buscan de manera intensa profundizar la operatoria de la economía de mercado. Reconocemos que podrá ser distinto o con matices propios, pero todos ejecutando sus partituras bajo la clave de la economía de mercado.

LAS OPORTUNIDADES. Como en todo bosque, la caída de los grandes árboles es parte de su proceso regenerativo. Así ocurrirá en el sector financiero con el colapso de las grandes instituciones. Ya vienen creciendo otros, y en este caso domiciliados en la hasta hoy periferia económica del mundo.

Por estas y otras razones, el mundo en desarrollo se ha ganado su asiento en las decisiones que atienden la marcha del sistema financiero global.

En esto nos referimos a varios temas. Primero, su representación en los organismos multilaterales, particularmente el FMI, tiene que ser acorde con su participación en el PIB mundial y el tamaño de su sector financiero. Su mayor crecimiento relativo a escala nacional y mundial, implica mayores riesgos potenciales que deben acompasarse con mejores regulaciones y mayor capacidad multilateral de enfrentar crisis financieras sistémicas de carácter global. Las economías emergentes con escaso ahorro doméstico, son dañadas considerablemente cuando el crédito externo se contrae súbitamente. Esta categoría viene siendo una constante cada vez más frecuente, fruto de la globalidad e inestabilidad inherente que presenta el sistema.

Segundo, una fuente de estabilidad global es que el proteccionismo no se aplique al sector financiero por dos razones. La realidad muestra que el proteccionismo financiero viene creciendo más rápidamente que el comercial al amparo de normas de rescate bancario que discriminan a favor de la expansión del crédito doméstico en desmedro del internacional. Eso ocurre tanto en Europa como en Estados Unidos. Puede ser una postura temporal, pero que de todas maneras requiere atención.

Por otro lado, es necesario ir preparando el terreno para que la banca naciente con vocación internacional sita en el mundo en desarrollo pueda desarrollar giros comerciales en los países del centro. Hasta el momento ha sido una posibilidad remota, factible hoy por el bajo valor de mercado de buenas franquicias. Uno de sus resultados puede ser la adquisición de una buena franquicia por parte de un banco perteneciente a un país emergente. Esperamos que cierta especie de nacionalismo que también ha despertado esta crisis esté ausente en estas circunstancias.

Fuente: EL PAÍS, de Montevideo.

Economía y Mercado- cifras en su justo lugar-Por JULIO PREVE FOLLE

Escrito por rigofa 01-04-2009 en General. Comentarios (0)

Economía y Mercado

 

Las cifras en su justo lugar

 

JULIO PREVE FOLLE

El crecimiento de la economía uruguaya como indicador de la gestión de un gobierno o de su Ministro de Economía constituyen un dato muy limitado que puede conducir a conclusiones erróneas, no solo por la validez del modo de medir la actividad, sino porque hay muchos factores que están en juego para determinar un resultado favorable o adverso respecto del PIB. Pero además, desde el punto de vista político importa no solo el crecimiento, sino el modo según el cual éste llega a todos los rincones de la sociedad. En el artículo de hoy me propongo analizar el crecimiento de estos años, no solo para sugerir prudencia a la hora de manejar cifras, sino para valorar bien lo ocurrido en el país desde el advenimiento de la democracia. En la próxima entrega me ocuparé de la distribución de ese crecimiento y una de sus consecuencias relevantes, la erradicación de la pobreza.

FACTORES DE CRECIMIENTO. Se pueden citar muchos, pero entre otros menciono los siguientes: estabilidad macroeconómica con equilibrio interno y externo, respeto al sistema de reglas, en particular a la vigencia de los contratos, acuerdos comerciales con países serios, oportunidades de negocios, riesgo país acotado que resume muchas otras fortalezas, situación de países vecinos, etc. Si yo tuviera que resumir todos los factores en una sola proposición afirmaría que el crecimiento económico depende como condición necesaria -no suficiente- de su calidad institucional, de la contribución que hacen la sociedad y sus representantes al sistema de reglas económicas pero también de las que ordenan la convivencia. Digo que es condición insuficiente porque además, en particular en un país de fuerte dependencia del exterior, hace falta que los negocios pasen por un buen momento.

URUGUAY. Pero veamos qué ha pasado en el país, ordenando las tasas de crecimiento del PIB en promedios quinquenales que coinciden con los diferentes períodos de gobierno. Realizados los cálculos a partir de cifras oficiales hasta el año 2007, las declaraciones del Presidente del BCU para 2008, y estimando en 0 el crecimiento del 2009 en el Gráfico Nº 1 apreciarse que el quinquenio de la administración actual es el que ostenta un crecimiento promedio mayor (5,98%). Al mismo tiempo siempre se ha dicho que las circunstancias externas fueron extraordinarias. Lo fueron ciertamente, en particular en lo que refiere al comercio de materias primas de origen agropecuario que exportamos. Pero qué le pasó al mundo en este período.

EL MUNDO. También se dio en el mundo un crecimiento inusitado. Repitiendo el procedimiento, pero esta vez a partir de cifras del FMI, se presenta la información de crecimiento del PIB mundial para los mismos quinquenios, lo que de algún modo empieza a relativizar nuestro desempeño más reciente. Véase en el Gráfico Nº 2 que en los quinquenios 1995/99 y 2000/04 el país crece mucho menos que el mundo. Se dan en particular en el período de gobierno del Dr. Batlle una serie enorme de circunstancias desfavorables internas que terminan arrojando este pobre desempeño: sequías, aftosa, crisis argentina, crisis financiera, etc.

Los gráficos anteriores permiten reflexionar sobre la gloria vana que supone utilizar el crecimiento del PIB de Uruguay y menos aún el de un solo año, como por ejemplo el del 2008, como indicador de gestión. Más allá de relativizaciones de todo tipo que se puede hacer a estos números, el resultado final es cierto: Uruguay crece más cuando el mundo también bate récords.

Pero vamos ahora al Gráfico Nº 3, que muestra la relación entre ambos promedios quinquenales de crecimiento, que hice coincidir con los períodos de gobierno desde el restablecimiento de la democracia. En otras palabras, veamos en qué momento la economía nacional creció más, no en valores absolutos, sino en comparación con el crecimiento mundial, en definitiva la relación entre ambos para iguales períodos. El gráfico es muy claro. El período en el que la economía más creció en relación a la mundial fue por lejos el 1990/94. En este período el crecimiento nacional del PIB promedio del quinquenio fue casi el doble (94% mayor) que el del mundo; en tanto en el período actual fue un 40%.

En definitiva para quienes quieren hacer tema electoral del crecimiento reciente del PIB hay que decirles en esa misma lógica electoral que, dado el momento mundial el país se perdió la oportunidad de crecer al menos como lo hizo en el primer quinquenio de los noventa…

AGUA PARA EL MOLINO. Las cifras anteriores expresan al menos hasta qué punto apropiarse políticamente de un crecimiento que se va, es poco serio. Pero además a mí me siguen enseñando que dentro de ciertos límites el crecimiento es apenas un indicador más o menos relevante de un buen gobierno. Éste para mí debe destacar sobre todo por el tipo de valores que a su imperio se defienden. Así pues, me importa más el respeto a los contratos, el cuidado del derecho de propiedad, de la familia, que el PIB. Me importa más el desastre del Fonasa con su estatización de la salud, el injusto régimen tributario, la inseguridad pública o el desborde sindical que el tratamiento de la deuda. Me preocupa más un gasto fuera de madre que apela a lo más fácil que es ceder a las presiones; o la ausencia de una administración austera y sobria, o la carencia absoluta de política exterior, o aun de política agrícola. Y definitivamente lo que más me preocupa es la educación, su ideologización, su entrega a las corporaciones, su nulo control de calidad, la existencia de interpretaciones históricas oficiales, la chatura uniforme. Todos estos elementos hacen a la calidad institucional en la que se basa a largo plazo el crecimiento permanente y sólido, el que define a un país serio en el que vale la pena vivir y morir, que está más allá, dentro de lo posible, de la peripecia mundial.

Fuente: EL PAÍS, de Montevideo.

Economía y Mercado-El trabajador ante la crisis-Por JORGE CAUMONT

Escrito por rigofa 01-04-2009 en General. Comentarios (0)

Economía y Mercado

 

El trabajador ante la crisis

 

JORGE CAUMONT

En estos días mucha gente desea saber si las medidas que el gobierno ha dispuesto serán eficaces para enfrentar los efectos que sobre la situación interna puede tener la crisis externa. La que, por su severidad, numerosos intelectuales de izquierda piensan que marca el fin del capitalismo. Por lo expresado por conspicuos representantes de la actual administración, la respuesta parece fácil ya que quienes han tomado esas medidas aseguran que la economía crecerá 3% en 2009. El Presidente lo ha dicho en su discurso del 7 de marzo y lo ha ratificado el Ministro de Economía en su presentación en ADM. En la medida en que la economía crecerá a ese ritmo según quienes han diseñado las medidas, es claro que para ellos, serán efectivas. Entonces, trabajadores y empresarios y en general el resto de la población, no deberían preocuparse ya que, por lo expresado por las autoridades, las medidas tomadas a partir de un leve sacrificio fiscal, serán suficientes para mantener al país en la ruta del crecimiento, reitero, 3% en 2009 según sus declaraciones.

Pero por otros entornos, ajenos a la administración, asoma un hondo pesimismo que enfrenta a la versión oficial y que preocupa a la población: para ellos la recesión es inevitable -algunos piensan que además, será profunda-, por lo que descalifican la eficacia de las medidas.

A mi juicio es probable que la economía caiga este año a un ritmo tal que en el último trimestre de 2009 la producción de bienes y de servicios -medida por el Producto Interno Bruto-, se ubique 6% por debajo de la del último trimestre del año pasado. No estoy diciendo que el PIB caiga 6% este año de acuerdo a la terminología más aceptada, sino que en octubre-diciembre de 2009 será 6% menor al de octubre-diciembre de 2008. Más aún, es altamente probable que al finalizar el año, la tasa de desempleo se ubique en dos dígitos, en un entorno -tal vez por encima- del 11%.

Ya muchos uruguayos sienten lejos el nivel de actividad de las previsiones del gobierno, al menos hasta hoy, lunes 23 de marzo, víspera de la publicación oficial del comportamiento de la economía uruguaya en el último trimestre de 2008. O porque sus empresas han visto declinar en volumen físico sus ventas -internas o externas-, o porque las deben hacer a un precio muy por debajo del anterior o, quizás también, por ambas cosas. O porque el desempleo les ha alcanzado -ha aumentado a 8,6% cifra aún baja para la histórica en Uruguay-, o porque se ven cercano a él (en el seguro de paro hay un número de personas que de no volver al trabajo representan algo más de 1,5 puntos de desempleo adicional). O porque lo presagia el Indicador Líder de Ceres que ha caído en diciembre, por tercer mes consecutivo.

EL COSTO DE LA CRISIS. Desde algunos ámbitos, sindicales y políticos se manifiesta resistencia a que el trabajador pague los costos de la crisis. Algo que, por otra parte, todos estamos de acuerdo normativamente pero que, lamentablemente sabemos que no es así y que no serán quienes trabajan los únicos afectados, los que exclusivamente soportarán el costo de la situación. Incluso el propio presidente Vázquez, en la misma ocasión en la que dijo que creceríamos este año al 3%, manifestó en otra parte de su discurso -no sabemos si porque cree que la crisis llegará o porque anunciaba un principio de su gestión que, por las circunstancias no se dieron para que lo aplicara-, que los trabajadores no van a ser quienes paguen el costo de la recesión.

Es entonces del caso conocer por qué los trabajadores no serán los únicos perjudicados por lo que incipientemente estamos ya sintiendo. Bajo las actuales circunstancias políticas, económicas e institucionales, hay otros que experimentarán el perjuicio así como algunos que no se verán afectados tan profundamente.

Una recesión se caracteriza por una baja en la producción de la economía y en una caída del ingreso interno, que es el valor agregado doméstico compuesto tanto por los salarios como por otras retribuciones a quienes contribuyen en la producción que se reduce. La contracción de la producción es el corolario de una disminución en la demanda por bienes y servicios que primero presiona a la baja de sus precios y que genera la respuesta contractiva de quienes los producen. La reacción de los productores que antes elaboraban una determinada cantidad de bienes y de servicios y los vendían en el mercado a un cierto precio, pasan a vender menos y a un precio menor por lo que su ganancia pasa a ser más baja o a desaparecer. Ello les impulsa a producir menos y a emplear menos recursos de los que antes usaban, entre ellos parte de sus máquinas y de otras activos de su capital fijo y de los trabajadores que ocupaban. Es una reacción natural pues nadie produce para no vender o para perder. En una situación como la señalada quien soporta el costo de la crisis no es, entonces, únicamente el conjunto de los trabajadores de las empresas y ni siquiera los trabajadores que debieron dejar de trabajar en las empresas proveedoras de sus insumos. Es también el empresario y los dueños de la firma cuya actividad declina por la recesión.

Se podría decir que sufre además, la recaudación impositiva que no encuentra su contrapartida en una baja de los sueldos de los funcionarios públicos o en su envío al seguro de paro y al desempleo. Es claro que entre los trabajadores los que menos sufren son los del sector público que por razones institucionales no son alcanzados por los despidos. Ni adicionalmente, los pasivos, que tampoco dejarán de percibir sus haberes jubilatorios. La crisis puede manifestarse exclusivamente en ellos si simultáneamente los precios suben y sus haberes no mantienen su poder de compra, algo que seguramente les alcanzaría en una etapa ulterior de la recesión.

En circunstancias como la actual y la proyectada, se debe desear que se mantenga el poder de compra de los trabajadores y el empleo y se deben realizar los mayores esfuerzos para que esto no ocurra, recuerdo aquí la ausencia de previsión fiscal de los últimos dos años para enfrentar situaciones como la que se avecina. Pero debe tenerse presente como algo lógico que ambas cosas son insostenibles simultáneamente. Las empresas se verían castigadas de tal manera que en breve lapso muchas de ellas desaparecerían y la situación empeoraría. Lamentablemente hay un dilema que no se puede obviar. Para mantener el poder de compra la contrapartida será un menor empleo. Algunos perderían, soportarían el costo de la crisis y otros podrían diferir su sufrimiento, los que mantengan sus puestos de trabajo.

Se ha escuchado en varias ocasiones que disminuir la jornada laboral manteniendo la retribución aseguraría el empleo, pero esta propuesta no resiste el mínimo análisis. ¿Qué empresario mantendría toda su plantilla trabajando menos horas y pagando lo mismo para producir menos si puede mantener todo el horario de trabajo con igual resultado? En ambos casos la empresa perdería y, aunque muchos no lo deseen, estamos en una economía en la que las empresas buscan tener buenos resultados económicos lo cual está ligado indisolublemente a los ingresos por sus ventas. Si éstas caen y si como ocurrirá en breve o ya ocurre, sus precios caen, los resultados impulsan a disminuir los recursos empleados y su retribución, incluyendo al que normativamente no deseamos que se reduzca: el trabajo y su retribución.

Fuente: EL PAÍS, de Montevideo.

Economía y Mercado-Margen para incidir sobre el gasto es escaso en años electorales-

Escrito por rigofa 01-04-2009 en General. Comentarios (0)

Economía y Mercado

TEMA | PREOCUPACIÓN POR LA COMPETITIVIDAD DEBE ORIENTARSE A REVER RIGIDECES INSTITUCIONALES QUE LE RESTAN FLEXIBILIDAD A LA POLÍTICA MONETARIA

 

Margen de maniobra para incidir sobre el gasto es escaso en años electorales

No se puede descartar que en la próxima ley de presupuesto se requieran medidas para asegurar la sostenibilidad de la política fiscal

 

JORGE REBELLA

Para evitar a cualquier precio que la inflación supere el 10% anual por sus efectos fiscales, las autoridades han recurrido a medidas costosas en términos de competitividad y reputación, sostuvo el economista Gabriel Oddone, socio en CPA/Ferrere. Agregó que, en la primera mitad de 2009, la administración deberá seguir arbitrando el dilema entre un mayor desequilibrio fiscal, derivado de la amenaza sobre el gasto público de una inflación de dos dígitos y una pérdida de competitividad. A continuación se publica un resumen de la entrevista.

-¿Cuándo se va a sentir la recesión global en toda su magnitud en la economía real uruguaya?

-Durante el segundo trimestre de 2009, la crisis se va a percibir con mayor claridad en el mercado interno. El martes pasado el BCU divulgó los datos oficiales de actividad para 2008 a partir de la nueva base (2005) y la metodología revisada de Cuentas Nacionales, arrojando un crecimiento del PIB de 8,9%. Sabemos ahora que durante el último trimestre de 2008 la economía todavía registró una variación positiva en términos desestacionalizados de 0,8%. A pesar de ello, se identifican dificultades en el comercio y la industria manufacturera, especialmente en algunas ramas como curtiembres, textiles, vestimenta, papel, industria metalúrgica y madera. Mi impresión es que los problemas se generalizarán en el sector transable en el primer semestre y que en la segunda mitad del año se extenderán al resto de la economía. Debido a ello, en 2009 la economía crecerá a una tasa promedio de 0,7% anual, lo que significa que seguramente tendremos al menos dos trimestres consecutivos de caída del producto. (N.del R: Se considera que una economía ingresa en recesión cuando ocurre cualquier decrecimiento continuado de la actividad económica por dos o más trimestres consecutivos).

-¿Qué grandes problemas visualiza para la economía local en 2009 y en el primer año de gestión del próximo gobierno?

-En el primer trimestre de 2009 la inflación ha seguido siendo un tema dominante y, probablemente, ocupe un papel central en abril. Esto obedece a los efectos que la sequía tuvo sobre los precios de los alimentos no elaborados y al impacto de los aumentos de los salarios de enero sobre el componente menos volátil de la inflación. Hacia mediados de 2009, la mayor preocupación será la contracción de la demanda derivada del shock externo. En su primer año, el próximo gobierno tendrá como principales desafíos ayudar a la recuperación cíclica de la economía, evitar que la trayectoria de la deuda pública se vuelva insostenible mediante una recomposición del balance fiscal y minimizar los efectos de un probable desorden macroeconómico en Argentina.

Déficit fiscal

-En los últimos años el déficit fiscal global fue inferior a 1% del PIB. ¿Existe un riesgo fiscal importante este año dado el aumento del gasto público en la Rendición de Cuentas y otras medidas tomadas por el gobierno en 2008?

-El cambio del ciclo económico que se registrará en 2009 es una amenaza para el resultado fiscal. En 2008 se produjo un importante deterioro del resultado fiscal, arrojando un déficit de 1,4%, explicado en buena medida por la crisis energética que afectó el resultado de las empresas públicas. Si estas hubieran podido cumplir con la contribución prevista por la Ley de Rendición de Cuentas de 2007, el resultado fiscal global habría sido levemente superavitario. Por tanto, podría afirmarse que, en ausencia del fenómeno transitorio y exógeno asociado a la crisis energética, el resultado fiscal en 2008 habría sido equilibrado. Para 2009 el gobierno espera un déficit fiscal global de 1% del producto, suponiendo un año "normal" para las empresas públicas. Ello supone un déficit menor al observado en 2008, aunque si se toman en cuenta los impactos de la crisis energética registrados el año pasado, en realidad la administración estaría estimando un deterioro fiscal del orden del 1% del PIB respecto a 2008. A diferencia del año pasado, la desmejora no sería producto de factores transitorios, sino del aumento del gasto primario y de una recaudación inferior a la prevista originalmente. En contraste, el deterioro del resultado fiscal que estimo para 2009 es mayor al previsto por el gobierno, concretamente un déficit fiscal global de 2,1%.

-¿Qué espacio existe para actuar sobre el gasto público en este año electoral?

-La historia enseña que el margen de maniobra que tiene el gobierno para actuar sobre el resultado fiscal en años electorales es escaso. Además, hay dos factores que conspirarán para que se actúe sobre el gasto público en 2009. Primero, el hecho de que los efectos de la crisis se perciban en forma progresiva, va a rezagar la implementación de los recortes de gasto. Segundo, si la sostenibilidad fiscal no estuviera en juego, no habría razones para que durante este año se tolerara un deterioro fiscal controlado. A pesar de ello, existen señales de que el Poder Ejecutivo - el Presidente, en particular- está preocupado por un eventual aumento de los egresos de la administración central que no sean inversiones y gastos orientados a programas sociales. Si esta preocupación se sostiene y se materializa en acciones concretas, la probabilidad de que el desvío fiscal no termine comprometiendo la estabilidad macroeconómica futura es mayor.

-Si se produjese un incremento del déficit fiscal en 2009 debido a la probable desaceleración de la actividad económica, ¿cómo se financiaría ese desequilibrio de las cuentas estatales?

-Es probable que este aumento del déficit deba ser financiado con un incremento de la deuda neta en 2009, mayor emisión de títulos y/o aumento de los préstamos de organismos internacionales, lo cual no son hechos preocupantes en sí mismos. El problema es que de consolidarse un escenario de actividad muy negativo, cuyas probabilidades han aumentado en las últimas semanas, el deterioro fiscal que observaremos en 2009 podría consolidarse debido a un gasto público rígido y una recaudación menor. Ello podría generar una dinámica de endeudamiento creciente, que los mercados y los organismos podrían percibir insostenible. Además, la finalización de la crisis traerá consigo aumentos de tasas de interés, lo que podría agravar el problema. Un escenario de este tipo podría restringir el acceso al financiamiento, incluso una vez superada la crisis global, de ahí la necesidad de mantener la disciplina fiscal y seguir cuidando los equilibrios macroeconómicos.

-¿Tendrá el nuevo gobierno que efectuar un ajuste fiscal en 2010 si la economía ingresa en una fase de estancamiento o, en el peor escenario, de recesión?

-En las últimas semanas ha aumentado la probabilidad de que la economía ingrese en una fase recesiva. Si este escenario finalmente se consolida, las actuales autoridades deberán esforzarse por evitar legar una situación fiscal frágil al próximo gobierno. Con las estimaciones que manejamos hoy, la "herencia fiscal" que recibirá el próximo gobierno no sería inmanejable. Sin embargo, no se puede descartar que en la próxima ley de presupuesto se requieran iniciativas para asegurar la sostenibilidad de la política fiscal.

Inflación

-¿Considera oportuno que, en medio de una crisis económica mundial, se procure tener un tipo de cambio "contenido" que, sumado a precios internacionales bajos y salarios reales al alza, le quita competitividad a las exportaciones uruguayas?

-Si el aumento de los precios ocurrido en diciembre y enero respondiera a un incremento permanente de la inflación tendencial, entonces la medida sería adecuada. Sin embargo, los precios aumentaron por circunstancias transitorias asociadas a un shock de precios de las frutas y verduras por la sequía. Ante ello, las autoridades respondieron con una batería de medidas puntuales sobre algunos precios y con el aumento de la tasa de interés de referencia. El objetivo fue evitar que la inflación alcanzara el 10% anual puesto que, de haberlo hecho, se habrían disparado mecanismos de corrección de los salarios públicos y de las pasividades que en conjunto podrían tener un costo fiscal de hasta un punto porcentual del PIB. De todos modos, con la reducción de la tasa de referencia a 9% comunicada el 18 de marzo, las autoridades insinuaron que están empezando a recorrer el camino opuesto.

-¿Es factible que la inflación supere el 10% este año?

-La amenaza de una tasa de inflación superior al 10% se diluirá en los próximos meses. A medida que ello ocurra, habrá espacio para aflojar la política monetaria. De hecho, el tipo de cambio ya repuntó un 5% desde los mínimos de fin de enero. La preocupación por la competitividad de la economía, un tema que se volverá crucial en un mundo amenazado por devaluaciones competitivas, debe orientarse a rever rigideces institucionales que le restan flexibilidad a la política monetaria. En concreto, para evitar a cualquier precio que la inflación supere el 10% anual por sus efectos fiscales las autoridades han recurrido a medidas costosas en términos de competitividad y reputación. Precisamente, en la primera mitad de 2009 la administración deberá seguir arbitrando el dilema entre un mayor desequilibrio fiscal, derivado de la amenaza sobre el gasto público de una inflación de dos dígitos y una pérdida de competitividad. Ello nos lleva a que sería deseable que el próximo gobierno renegociara la regla por la cual los salarios públicos y las pasividades pasan a ajustarse semestralmente cuando la inflación alcanza el 10% anual.

-Desde hace año y medio, la inflación anualizada ha estado por encima del rango meta. ¿Es suficiente la política de manejo de la tasa de interés para contener la presión inflacionaria?

-La política monetaria ha comenzado a relajarse y seguramente lo seguirá haciendo dado que las presiones inflacionarias continuarán moderándose. Concretamente, la inflación cerrará en torno al 7% en 2009, lo que da margen para practicar una política monetaria menos restrictiva, especialmente si el mundo se mueve hacia devaluaciones competitivas. A pesar de ello, el margen de dicha política en Uruguay es más limitado que en los países competidores por la elevada dolarización de la economía, que se traduce en un pass-through del tipo de cambio más elevado, y por la restricción que se deriva de lograr una inflación menor al 10% anual.

-¿Qué opina del paquete de subsidios y acuerdos de precios que el gobierno ha acordado recientemente con los empresarios para abatir la inflación?

-Son medidas adecuadas para actuar sobre el nivel de precios. Por lo tanto, está bien recurrir a ellas cuando se enfrentan shocks no permanentes sobre los precios, siempre y cuando sean transitorias y se establezcan en acuerdo con los agentes privados. Pero, no es una estrategia adecuada para desinflacionar la economía.

Tipo de cambio

-¿En qué franja ubicaría un dólar de equilibrio que permitiese crecer a las exportaciones sin distorsionar la marcha del resto de la actividad económica?

-La discusión sobre el nivel de tipo de cambio de equilibrio no es posible abordarla, como frecuentemente se hace en Uruguay, desde la perspectiva sectorial. La política monetaria contribuye a mantener los equilibrios macroeconómicos, de modo que debe ser guiada desde la atención del interés general.

En este momento, cuando la volatilidad de los fundamentos y de los precios relativos de nuestros socios comerciales es muy elevada, resulta muy difícil determinar un valor de equilibrio del tipo de cambio, sobre todo porque el punto de referencia para el equilibrio está "moviéndose". A pesar de ello, es posible afirmar que en diciembre los precios relativos de Uruguay estaban en niveles cercanos al "promedio" histórico de los precios bilaterales con respecto a Brasil y del tipo de cambio real global. Es necesario precisar que los indicadores que elabora el BCU están mostrando un desalineamiento de este último indicador del orden del 10% respecto al promedio histórico. Sin embargo, este desvío se explica por una subestimación de la inflación en Argentina que se deriva de la utilización de indicadores oficiales de inflación de ese país. Si se corrige el tipo de cambio multilateral utilizando la inflación de las provincias de Argentina, se tiene que el desalineamiento prácticamente desaparece. Es probable que la apreciación del tipo de cambio verificada en enero (7,5%) haya provocado algún desvío transitorio de los precios relativos de equilibrio, pero ese desvío se está corrigiendo y es probable que se continúe haciéndolo en las próximas semanas.

En este contexto, las autoridades deberían preocuparse por evitar desalineamientos profundos y prolongados de nuestros precios en dólares respecto a nuestros principales socios comerciales, tal como sucedió entre 1999 y 2002. Empero, en el escenario de deterioro fiscal previsto y estando vigentes reglas sobre salarios públicos, el margen de maniobra para incidir sobre el tipo de cambio real es muy reducido.

-Varios analistas prevén una apreciación moderada del real brasileño en el correr de 2009. ¿Qué opina al respecto?

-Las expectativas en Brasil están divididas. Hace unas semanas una reconocida agencia de inversión anunció que esperaba una apreciación del real, en parte porque los flujos de inversión especulativa retornarían. Otros analistas, por el contrario, estiman una mayor depreciación del real porque esperan que se profundice la contracción a raíz de la retracción del comercio global y de que los flujos de capitales no retornarán durante la crisis internacional. El consenso para fin de año se sigue ubicando en torno a 2,3 reales por dólar.

De todos modos, la incertidumbre es grande porque la suerte de la economía global está lejos de ser conocida. Desde el punto de vista de Uruguay, lo importante es tener en cuenta que la historia enseña que al país le cuesta muy caro encarecerse mucho o por períodos prolongados respecto a Brasil. Eso impone una restricción adicional sobre la política monetaria que debe, además, procurar evitar que nuestros precios relativos se desvíen demasiado de los de Brasil.

Ficha técnica

Gabriel Oddone París, uruguayo, 45 años, egresó como licenciado en economía de la Universidad de la República y se doctoró en historia económica por la Universidad de Barcelona (España).

Es socio en CPA/Ferrere. En el ámbito docente, es titular de Política Económica en la UdelaR y profesor titular de Historia Económica del Uruguay en la Universidad ORT Uruguay. Ha sido consultor para el Banco Iinteramericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial en diversas áreas y países de América Latina.

Fuente: EL PAÍS, de Montevideo.

El pluralismo según Maritain-Por Horacio Moavro

Escrito por rigofa 01-04-2009 en General. Comentarios (0)

El pluralismo según Maritain

Horacio Moavro 


Para LA NACION

Lunes 30 de marzo de 2009 |

 

El problema fundamental que debe resolver el pluralismo es la presencia de diversas ideologías en la sociedad. En particular, las relaciones entre cristianos y no cristianos, y entre creyentes y no creyentes, en el seno de esa sociedad, cuyos miembros participan del mismo bien común temporal.

La división religiosa entre los hombres es un hecho que existe y, por consiguiente, ciudadanos que pertenecen a diferentes familias religiosas, o a ninguna, deben convivir y concurrir al bien común temporal.

Por eso el gran filósofo católico Jacques Maritain (1882-1973) decía que toda tentativa de resucitar un Estado cristiano por medio de constreñimientos externos y con discriminación social o política en favor de la Iglesia estaba condenada al fracaso.

La respuesta pluralista que propone Jacques Maritain consiste en que el Estado puede ser cristiano en virtud del espíritu que lo anima, pero como el objeto de la sociedad es el bien común humano, y no la vida divina, no debe requerir de sus miembros un credo religioso común ni poner en situación de inferioridad a quienes no profesan la religión mayoritaria.

Es decir que junto con el pluralismo existe un principio de unidad, que es el bien común, al cual tiende la sociedad temporal.

De este modo, se entiende que la unidad de la sociedad pluralista no es constituida por una misma fe -como ocurría, por ejemplo, en la Edad Media-, sino que es orientada por ella.

Esta orientación, en la concepción de Maritain, ha de ser cristiana, en cuanto el mensaje evangélico coincide con las aspiraciones más profundas de nuestra civilización. Entre esas aspiraciones se cuentan la unidad del género humano, la igualdad natural de todos los hombres, la plena vigencia de los derechos humanos, la dignidad del trabajo y de los pobres, la inviolabilidad de las conciencias, la obligación de los que mandan de mandar y administrar con justicia y equidad, al respetar con sosiego las diferencias de ciudadanos y sectores de la sociedad, y la ley del amor cívico a amigos y adversarios.

Tal mensaje se halla inscripto en la conciencia profana de la humanidad y en los ideales a los cuales ha aspirado a lo largo de la historia. Es bajo esta inspiración evangélica que las sociedades modernas buscan el sentido de su libertad y de su dignidad, la dignidad de la persona humana, la justicia social, la emancipación política y económica de la persona, la lucha contra la pobreza y la exclusión, y la plena vigencia de los derechos humanos. Al mismo tiempo, estos constituyen los contenidos básicos de una auténtica democracia, como lo expresa Maritain en Cristianismo y democracia .

Por eso esta obra común tiene un sentido cristiano, a pesar de que pueda estar trabada por errores e ilusiones. Así, la sociedad pluralista tiene orientación cristiana: la convicción de que la obra política por excelencia es la de hacer la vida común mejor y más fraternal, un mundo en el que ningún sector sea agredido por los que mandan, y en el que se trabaje incansablemente para hacer de la arquitectura de las instituciones, leyes y costumbres de la vida común una casa para hermanos.

La tarea consistente y sin desmayos para el logro de grados crecientes de libertad, contra la pobreza y la exclusión y por el trabajo decente constituyen pilares de la verdadera lucha en la que deberían estar comprometidas las religiones monoteístas y la sociedad de nuestro país en su conjunto.

También debería ser el empeño de los que mandan, con discreción y sin histrionismo, estridencias ni mentiras.

El autor es vicepresidente del Instituto Jacques Maritain de Buenos Aires. www.institutomaritian.com.ar/contacto

Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.