El republicanismo cívico-ORIOL Bohigas

LA IMPORTANCIA DE LA POLÍTICA

El republicanismo cívico

No es la existencia de un rey lo que hace que España no sea una república, sino el incumplimiento de requisitos de calidad democrática.

  1. • Pese a la confusión que sigue creando el término, hay algo claro: es la perfección de la democracia
 SILVIA ALCOBA
SILVIA ALCOBA
ORIOL Bohigas*

El libro A los príncipes republicanos. Gobernanza y desarrollo desde el republicanismo cívico, que no hace demasiado que corre por las librerías especializadas como una novedad interesante, tiene, entre otras virtudes, la de la oportunidad. Son más de 700 páginas dedicadas a la reivindicación de la política, a la definición y exégesis del republicanismo cívico, a la conceptualización de la "gobernanza" y a los problemas de la globalización y el desarrollo, con referencia precisa a algunos países de América Latina.
El libro ha sido publicado por el Institut Internacional de Governabilitat de Catalunya y el Instituto Nacional de Administración Pública. Prácticamente todos los textos que se incluyen en él son artículos publicados en los últimos años en la revista Gobernanza, reordenados según temas comprensivos, bajo la coordinación de Joan Prats, que también es el autor de la mayoría de ellos. Evidentemente, la exigencia cualitativa de los textos hace que el libro sea un documento para especialistas, pero la inteligente clasificación temática también lo hace útil para lectores que, como yo mismo, podemos seleccionar de él muchos apuntes de actualidad. A mí me han parecido interesantísimos y oportunos, por ejemplo, el tema de la defensa de la política --en un momento en el que, por todos lados y con participación irresponsable de muchos falsos profesionales, está en un momento de descrédito-- y, sobre todo, el de la definición del republicanismo, un término y unas ideas que en todas partes crean confusión.
En Conceptualización y elogio de la política, Joan Prats explica cómo esta, siguiendo las viejas afirmaciones aristotélicas, es la garantía de la democracia: es decir, de la libertad. Ya lo decía Franco: "Joven, haga como yo: no se meta en política". Porque se trata de una actividad "mediante la cual se concilian intereses divergentes dentro de una unidad de gobierno determinada otorgándoles una parcela de poder para el bienestar y la supervivencia del conjunto de la comunidad .... La política es una manera de gobernar sociedades plurales sin violencia innecesaria". Es decir, la política es la garantía de la democracia y el instrumento para evitar las dictaduras, las oligarquías y los grupos de presión. Franco lo entendió perfectamente, pero los nuevos apoliticismos lo han olvidado, sometidos a la estética del desinterés esnob y provocador. O apoyando maniobras de desguace en interés propio o para justificar la propia ineficacia.

ACONSEJOal lector que acuda a todos estos artículos de Prats, si quiere explicarse el fracaso de tantos políticos actuales --y tantos partidos-- que no cumplen su función y que juegan con el desprestigio de la política. Pero también si quiere mantener las esperanzas en que la política por sí misma puede mejorar la situación si la planteamos como un instrumento indispensable.
Una vez hecho esto, el lector puede pasar enseguida al otro tema básico del libro, que todavía me parece más oportuno: la definición del republicanismo cívico. "El republicanismo no se refiere a la forma de Estado, sino a la calidad de la democracia. El mundo está lleno de repú- blicas que ni siquiera son democracias. En cambio, algunas monarquí- as del norte de Europa contienen regímenes y culturas políticas más próximas a los ideales republicanos". Porque el republicanismo se basa en el establecimiento radical de la igualdad y, por lo tanto, es una forma específica de la democracia o, mejor dicho, la perfección de la democracia.
El republicanismo señala varios puntos fundamentales que pueden parecer muy generales, pero que son específicos: 1) Ningún ser humano debe ser dominado por otro; 2) Todos tienen el deber de construir la asociación política que hace posible la vida libre e igual; 3) La asociación política y la vida cívica preservarán la cohesión social y crearán las condiciones para el ejercicio de la libertad y la virtud; 4) Las leyes y las instituciones son obra humana y, por lo tanto, deben tener una base exclusivamente secular. Y muchas democracias no cumplen estas condiciones. Por ejemplo, España: no es una repú- blica, pero no porque exista un rey, sino porque no se cumplen casi ninguna de esas condiciones o se cumplen escasamente y en circunstancias aleatorias. Así, si la política es el instrumento básico para asegurar la libertad, el republicanismo cívico es el camino para exigir la igualdad; es decir, para lograr una plenitud democrática.

EL LIBROque comento, como he dicho, plantea muchos otros temas que merecen, a buen seguro, el comentario de especialistas más directos. Sin embargo, aquí subrayo otro que me parece destinado a abrir debates muy interesantes: el concepto de gobernanza, que viene a ser el eje dialéctico de casi todos los textos y, por lo tanto, de los contenidos de la revista Gobernanza. Se trata de tender hacia la interacción entre los diferentes niveles de gobierno, y entre estos y las organizaciones empresariales y, en general, las actuaciones conscientes y participativas de la sociedad civil. Es decir, un gobierno de la red pública-privada-civil a lo largo del eje local-global. Así, pues, cuando hablamos de los problemas políticos del país en estos momentos tan complicados quizá deberíamos poner sobre la mesa las propuestas del republicanismo y de la gobernanza.

* Arquitecto.
Fuente: EL PERIÓDICO, de Catalunya, España

ATRAER O AHUYENTAR INVERSORES-Por Luis Romero Álvarez

ATRAER O AHUYENTAR INVERSORES

Por Luis Romero Álvarez

 

Le decían el Gran Timonel y, en 1949 fundó la República Popular China.  En 1955 colectivizó toda la tierra, logrando rápidamente una caída del 40% de la producción.  Se generó así una desesperante situación en el siempre difícil trance de alimentar al 22% de la población mundial con el 10% de la tierra cultivable.  Está documentado que algunas familias recurrieron a la práctica llamada yi zi er shi: cambiar entre dos familias al hijo más chico, para que cada familia comiera al niño recién recibido.  Entre 1959 y 1962 murieron de hambre unos 40 millones de personas

 

Pero en 1978, dos años después de la muerte de Mao, en una pequeña localidad llamada Xiaogang, 18 familias sellaron un pacto secreto, firmado con sus pulgares pintados con tinta roja.  Acordaron- en forma obviamente ilegal- repartirse la tierra colectivizada y producir independientemente.  La producción de sus parcelas se multiplicó por seis en un año y hoy China festeja ese pacto como el inicio de las reformas salvadoras.  Deng Xiaoping, sucesor de Mao, dijo sabiamente hablando del comunismo: “no importa que el gato sea blanco o sea negro,  sino que cace ratones”.  Y liberó las fuerzas del mercado que están enriqueciendo rápido a la nación más grande y más pobre del mundo.

 

Esta pequeña historia debe hacernos pensar porque, en este gobierno, hay sectores que quieren liberar las fuerzas del mercado y otros que quieren sujetarlas.  Los primeros salen a llamar inversores y prometen reglas estables; los segundos  no paran de proponer e instrumentar cambios, todos negativos para los inversores.

 

Repasemos algunas de estas medidas que generan una clara tendencia anti- inversores.  Primero se decide que las S.A. propietarias de campos deben tener acciones nominativas.  Áreas estratégicas como el puerto, el aeropuerto, y las comunicaciones celulares tienen acciones al portador, pero para comprar 1000 cuadras de campo hay que identificar dueños: y eso por soberanía.  Por favor.  Así quedaron fuera inversores serios y grandes como los fondos de pensiones pero no se molesta a los grandes narcos que tienen todos sus bienes con testaferros.  Y hasta ahora no se ha aprobado ni una excepción para los inversores institucionales (que un día van a armar sus valijas)

 

Luego fue la ley para el INC que permitía a este instituto comprar parcialmente y a precio de catastro en vez de mercado.  Garrafal error porque se interfiere drásticamente con los negocios, lo que no sucedía con la sabia opción de comprar que la ley original dio al INC.  Luego fue el anuncio de gravar con impuestos especiales a las grandes extensiones, lo que es una discriminación bien cargada de ideología.  Luego fue el anuncio de crear zonas de 50 kms en la frontera libre de extranjeros.  No se reconoce que los brasileros lideraron el desarrollo del arroz en el Este y los argentinos de la soja en el Oeste, y así nos enriquecieron como país.  Luego el comentario sobre fijar topes a la tenencia de la tierra, mencionando 2500 has, lo que nadie más en el mundo ni si quiera menciona en el siglo XXI.  Aunque aquí se entienda la utilidad oculta de exigir la nominatividad de las acciones.  Y entremedio amenazas varias, y no de boca de funcionarios menores sino de un ministro, de poner detracciones o fijar precios.

 

En este marco, el Presidente invita a Portucel a instalar una planta en el Este por unos 1500 millones de inversión, mientras desde el MGAP se le informa con tonos destemplados que el modelo forestal pulpero no es bienvenido.  Al fin uno llega a preguntarse ¿Quién manda en este país?

 

La preocupación del MPP por los productores chicos es bienvenida.  Tienen razón en ir al rescate de esas familias tan castigadas por tantas crisis.  Pero es una locura hacerlo por la vía de interferir con las reglas del mercado y de desestimular a los inversores extranjeros porque eso nos arruina a todos.

 

Creo que el error de enfoque nace de creer que somos tan atractivos para la inversión que van a seguir invirtiendo igual.  Esto es totalmente equivocado.  Hay que viajar, hablar con inversores fuera y dentro del Uruguay para después hablar.  Por ejemplo el Rediex de Paraguay (Equivalente a nuestro Uruguay XXI) lo va a buscar a uno al aeropuerto, le presta a su costo dos camionetas para recorrer el país y le piden sugerencias para mejorar la legislación o la tributación.  Dicho sea de paso, el impuesto a la renta es 10% para empresas y personas (con un mínimo de unos US$ 2000).  Hay buenas tierras (100 ppm de fósforo), buenas lluvias y buenos precios.  Éramos  competitivos contra Paraguay por ser muy estables y cumplidores en nuestras normas, justamente lo que venimos perdiendo.

 

Ayudar a los pobres de la ciudad y a los productores chicos del campo está bien.  Hay que hacerlo con plata del Presupuesto Nacional, no con medidas distorsivas de los mercados y ahuyentadoras de los inversores.  Está muy claro que los países que progresan atraen inversores y los que se quedan atrás los espantan.  Creo que hasta el gran Timonel lo aceptaría así en estos días.

Los indoblegables-Autor: Carlos Alberto Montaner

Autor: Carlos Alberto Montaner
Los indoblegables

George W. Bush acaba de concederle la medalla Presidencial de la Libertad al Dr. Oscar Elías Biscet, un preso de conciencia condenado a 25 años de cárcel. Fue un gesto solidario que le agradecen casi todos los cubanos. Se trata de uno de los galardones más preciados de Estados Unidos. La creó Kennedy en 1963 y la han recibido personajes como Nelson Mandela y Martin Luther King. Mandela y King, por cierto, son dos de las tres fuentes de inspiración de Biscet. La otra es Gandhi. Biscet también es un pacifista que rechaza la violencia y defiende los derechos humanos.

Una de las razones por las que lo encarcelaron es porque denunció el alto número de abortos que se realizan en la isla. En Cuba se producen más abortos que partos. Biscet es médico, cristiano, joven y mulato. Nació en 1961. Tiene algo de apóstol bondadoso. Es el verdadero hombre nuevo surgido de la revolución: una persona horrorizada con la dictadura comunista. Su mujer, Elsa Morejón, otra heroína, es su mano derecha. No han podido doblegarlos.

No sé si Biscet podrá recibir la medalla algún día. La cárcel política en Cuba es espantosa. Tal vez muera antes de que llegue la libertad. A España acaba de arribar el ex preso político Héctor Palacios Ruiz y las historias que le relató a la prensa son terribles. Héctor es un hombre de 65 años, ex comunista, jovial y rotundo. Estuvo con el Che y creyó a pie juntillas en las buenas intenciones de Castro. Hasta 1980 formó parte del aparato en misiones y trabajos siniestros e importantes. Rompió con el partido cuando vio que las turbas enviadas por la Seguridad golpeaban en las calles a las personas que manifestaban su deseo de abandonar el país. Le dio asco.

Poco a poco, se fue ligando a la oposición democrática. En la década de los noventa llegó a fundar un think-tank independiente para estudiar la inverosímil realidad cubana. Lo detuvieron veinte veces. Una de ellas, incluso, lo fusilaron con balas de salva para comprobar su resistencia moral. Por fin, en abril de 2003, junto a otros 75 disidentes absolutamente inocentes, fue condenado a prisión. ¿Delitos? Pedían elecciones plurales, prestaban libros prohibidos y se comunicaban con la prensa extranjera. Como a Biscet, lo sentenciaron a 25 años. Hace pocas fechas, como estaba muy mal de salud, con inminente riesgo de muerte, el gobierno español pidió que se lo entregaran para tratar de salvarlo.

¿Qué le hicieron en la cárcel? Héctor Palacios mide 1.90 y es un hombre corpulento. Durante dos años lo encerraron en una caja de metal y concreto de 1.60 de alto, por 1.75 de largo, por 1.20 de ancho. La celda, una especie de catafalco en forma de iglú, construida por los soviéticos en los sesenta, está a la intemperie, en el patio de una prisión conocida como Kilo 5.5 en Pinar del Río. No tiene ventanas y el sol cubano la convierte en un horno. Héctor vivía acostado en posición fetal y en semipenumbra. Bajó cuarenta kilos. Respiraba por el resquicio de la puerta. Su compañía eran los ratones y las cucarachas que ascendían por el hueco en el que defecaba. Llegó a ver con indiferencia a estas alimañas. En realidad, llegó a ver la vida con indiferencia y varias veces creyó que fallecía. Una vez al día, durante unos minutos, sus carceleros abrían una pila de agua para que pudiera tomar unos sorbos y descargar el infecto agujero sanitario. Pudo resistir mentalmente porque es psicólogo y estaba preparado para ese calvario.

Físicamente, en cambio, su organismo se quebró en pedazos: la inmovilidad, la sed y la mala alimentación le destrozaron el sistema circulatorio. Cuando salió de ese infierno tenía insuficiencia cardiaca y sus debilitadas piernas apenas podían bombear la sangre. Todas las válvulas de la circulación de retorno estaban dañadas. Cuando lo vi le pregunté: ''¿Crees que te salvarás?''. Sin alardes, me respondió otra cosa: ''Lo importante es que no pudieron doblegarme''. No supe qué decirle.

Fuente: El Nuevo Herald (Miami) / Firmaspress.com

 


Recibido de: FUNDACIÓN ATLAS.

Desubicados Famosos-Por Jose Brechner

Autor: Jose Brechner
Desubicados Famosos

Desubicados Famosos 
 

Hollywood, la Meca de lo superfluo, tiene peculiares exponentes de la insustancialidad que quieren trascender más allá del set. Entre los que ansían mayor publicidad está Richard Gere, que viajó a Managua cuando Daniel Ortega gobernaba con el Movimiento Sandinista, a felicitarlo por los hermosos cambios que culminaron con la muerte de decenas de miles de nicaragüenses. Los Sandinistas eran comunistas y Gere estaba muy feliz de verlos en el poder. Contradictoriamente, al mismo tiempo que aplaudía a Ortega, utilizó toda palestra para atacar a los comunistas chinos por su ocupación del Tíbet. Y el actorcillo podría explicar ¿cuál es la diferencia filosófica entre un represivo comunista chino y uno nicaragüense?

 

Otro político hollywoodense de la nueva generación socialista es Sean Penn, ruidoso “pacifista” que atacó violentamente a un fotógrafo y que lleva un revólver cargado en su automóvil. El actor fue a Caracas a reunirse con Hugo Chávez con quien compartió muchas confraternales horas, para interiorizarse de los pormenores de las esplendorosas reformas que harán de Venezuela una potencia mundial. Penn es un progre enemigo acérrimo de Bush, como la mayoría de los artistas de cine, cuya inteligencia les sirve para aprender  las líneas de una escena, elegir a la decoradora de interiores más exquisita de Beverly Hills y despilfarrar dinero en Rodeo Drive.

 

Los actores son buenos para interpretar vidas ajenas, pero cuando se trata de asumir la propia, su idílico mundo está plagado de retorcidos dramas, neurosis y vicios, incongruentes con su atractiva imagen proyectada en la pantalla. Siempre en busca de cobertura mediática, se inmiscuyen en delicadísimos asuntos de los que entienden poco o nada, en el más peligroso tiempo de guerra que haya vivido la humanidad por su carácter global-nuclear. Parece que las estrellas sólo distinguen a los buenos de los malos en la ficción, pero no pueden discernir claramente a los héroes de los villanos en la realidad. Al ser apreciados por un multitudinario público que se encandila con su belleza o histrionismo, influyen desmedidamente en el pensamiento colectivo. 

 

Naomi Campbell, soberbia y temperamental, conocida en las pasarelas como la más bruta entre sus colegas, quienes no pierden oportunidad para burlarse abiertamente de su falta de cerebro, en un ambiente donde éste no sobra, quedó maravillada con Chávez en su reciente tournée por Venezuela.   

 

Más peligrosos que los actores y las modelos, son los directores de cine como Michael Moore, el multimillonario comunista con apariencia de obrero, que odia a su país pero nunca viviría en Cuba. El desagradable fantoche fabrica propaganda antiamericana aprovechando de la libertad que no tendría en ningún estado socialista, y genera tal aversión contra los Estados Unidos, que Osama Bin Laden gustoso le daría un premio.

 

 

En otra dimensión se encuentra Steven Spielberg, un hombre que ama a la humanidad sin retaceos y que también hizo su film político, en el que trata de ser “equitativo e imparcial” con los fanáticos islamistas, quienes en uno de los actos más infames de la historia, asesinaron a los atletas israelíes en las Olimpiadas de Munich. Nunca sucedió un crimen semejante, los juegos olímpicos, símbolo de la paz y confraternidad entre las naciones se bañaron de sangre, pero para Spielberg nadie fue culpable de nada, todos fueron víctimas, y el conflicto del Medio Oriente surgió de la nada absoluta.

 

El problema de los famosos de la farándula, que generalmente nadan en aguas poco profundas, desean agradar a todos, y siguiendo la decadente corriente de moda, hoy son  izquierdistas, es que tienen demasiado dinero y eso les provoca sentimientos de culpa. Tal vez consideran –atinadamente-- que no merecen tanta fortuna. Su autodestructiva incoherencia sirve de soporte e incentivo a los enemigos de la democracia, que los usan para justificar su autoritarismo, su belicosidad y su deseo de destrucción del sistema. La elite hollywoodense no logra comprender que los extremistas buscan arrasar con su forma de vida, su país y su cultura, que incluye también a sus películas y sus sensuales modelitos en ropa interior.

 

www.josebrechner.com

 

Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.

Una argentina en Caracas-Autor: Fabiana Andrea Suárez

Autor: Fabiana Andrea Suárez
Una argentina en Caracas

Una argentina en Caracas 
 

Caracas es un gran valle a los pies del Avila, una montaña de 2600 m que además de ser su principal fuente de oxigeno es su más bello ornamento.
Su aspecto es imponente. Desafiante parece decir: “al menos conmigo no puedes, a mí no me reformas”, señalando el norte de la ciudad, casi como un guía espiritual de los caraqueños.
La contracara del marco natural, son las fabelas bolivarianas.
Ubicadas en las laderas de las montañas, tal como las gradas de un estadio de football, ingenuamente se dejan contar con más facilidad, para llegar a la triste conclusión que a número grueso representan más del 50% de la población de Caracas.
Sus callecitas empinadas, están numeradas al mejor estilo de las calles de Manhattan –vaya mi comparación- pero esto da muestra de una pobreza estructural organizada y resignada.
Los ranchitos, como diríamos los argentinos, me acompañaron en todo el recorrido desde el aeropuerto Simón Bolivar hasta mi hotel ubicado en el municipio de Chacao.
Gobernado por el Alcalde Leopoldo López Mendoza, líder opositor, que no llega claramente a los 40, Chacao es un municipio que replica cuadras enteras de Miami.
Sus hoteles, palmeras, señalizaciones y carteleras de los Leones del Caracas, unos de los equipos de baseball del deporte emblema de Venezuela, son calcos de la urbe americana. Tal vez se trate de un reducto, donde la comunidad se pueda sincerar, porque a pesar de su presidente, el venezolano tiene interiorizadas costumbres americanas como ningún país en Latinoamérica.
A lectura de Chávez llevarían el “demonio en sus almas” y el joven administrador, de prácticas modernas e innovadoras, que habla de participación ciudadana, parece ser la manzana de la tentación.
Una tentación que se expresa valientemente en las calles con pancartas colgadas en las luminarias de la Avenida Francisco de Miranda, al estilo de las exposiciones promocionadas del Smithsonian American Art Museum de Washington DC.
La secuencia de los anuncios en estos carteles, es de efectivo impacto visual:
1er mensaje: la foto inconfundible de Simón Bolivar, padre de la patria, convertido en garante moral del Socialismo del Siglo XXI.

2da mensaje: Leyenda: “Bolívar dijo”

3er mensaje: “No a la reforma”

4ta mensaje: “Nada es tan peligroso como dejar largo tiempo en un mismo ciudadano el poder”

5ta mensaje: “allí se origina la usurpación y la tiranía” firma Simón Bolívar, discurso de Angostura

Petróleo recurso inagotable…pero no hay leche:
Cuatro treinta de la madrugada. Me despiertan bocinas nerviosas. Me pregunto fastidiada si se me escapó alguna noticia acerca de una marcha. Porque acá no solo marchan las franelas amarillas de los estudiantes contra la reforma de las franelas coloradas.
Las protestan llegan de las amas de casa, batiendo sus tarros vacíos de leche en polvo. Con mensaje lúcido y valiente le dicen dos cosas al gobierno: que se encargue de hacer llegar la leche y el resto de los alimentos básicos a las góndolas. Saben muy bien que los controles de precios no frenan la inflación y solo provocan desabastecimiento, por cuanto el reclamo no va a las empresas sino a Chávez. Segundo mensaje: que no haga populismo llevando a los barrios alimentos sin controles sanitarios y de dudoso estado. Ellas quieren comprar en los autoservicios, son consumidoras y no clientes del estado.
Las bocinas van a continuar incesantes durante toda la jornada. Me explican luego que el caraqueño se levanta como mínimo 3 horas antes para llegar a su trabajo. El problema no es la distancia, sino la cantidad de carros que circulan. El “hombre” dijo: “carros para todos” e inundó las calles de créditos subsidiados. Los tanques de combustibles también están subsidiados: llenarlos cuesta menos de un dólar. Sí, menos de un dólar. Ya me preguntaron muchas veces si entendí bien.
La moto taxi, sale a dar respuesta a las consecuencias de un delirio. Porque siempre el mercado es el que finalmente da la respuesta. Así que para el osado que fantaseó con las películas americanas de la moto que escapa del patrullero: su sueño está cumplido además de llegar sin retraso. El resto ha convertido su coche, en una habitación más de su casa. En el hay agua, lectura, el móvil siempre a full y esmalte de uñas para las glamorosas venezolanas.
Mis interminables horas dentro de vehículos me hizo conocer a puntillas la programación radial. La dicción espléndida de los locutores les da un plus de interés a sus relatos. Pero de pronto la atmósfera acogedora se corta: “cadena nacional” anuncia ahora el locutor. Al segundo: “nos pareció, continuamos con la programación normal”. “Pues es que este hombre nos tiene psicopateados!” descarga al final.

Lumbalgia, litio y el sol sale más tarde?

“Lo veo no solo gordo sino hinchado” comento a mi chofer. “Es por el litio y también su chaleco antibalas” me responde la persona que me trae de regreso de la Universidad Simón Bolívar, luego de haber dado una charla a los alumnos de la cátedra de RSE.
Por cierto la comunidad universitaria está muy afligida porque perderán su autonomía. Claro, es un semillero de mentes activas, que debaten y desarrollan su espíritu crítico.
“¿Litio?” pregunto…”si lo toma de a cantidades para su lumbalgia”.
El señor Presidente tiene la enfermedad de Wilson pero no Antonini. Enfermedad de Wilson o Degeneración Hepatolenticular. Un mal genético crónico caracterizado por la acumulación de cobre en el organismo. Este último es un comentario recurrente de la calle.
Lo observado en las caras de quienes debaten sobre la salud de Chávez, no refleja un gesto compasivo, sino un legítimo temor por el mal humor que el dolor de esta enfermedad le genera. “Le agudiza su desequilibrio, el miedo hasta de su propia sombra y sus inseguridades” es una de las tantas conclusiones a la que la sociedad llega en el análisis de la salud mental del dictador.
Es así como un día amaneció queriendo cambiar por media hora el huso horario de Venezuela. La noticia fue anunciada en Aló Presidente por el y su hermano. Donde cuentan se trabaron en discusión por si el reloj se debía adelantar o atrasar.
Dicen que Adán Chávez, además de ser su Ministro de Educación, sigue sin entender que aún moviendo las manecillas del reloj el sol o mejor dicho la Tierra, seguirá inmutable a los decretos, su movimiento natural.
El anuncio oficial se ha diferido a la espera que los hermanos se pongan de acuerdo aunque siempre en la senda de salir de la sincronía mundial.


Responsabilidad en Libertad.
El imponente auditorio se acercaba a mil personas, entre empresarios, ejecutivos, universitarios y prensa, mucha prensa.
Prueba irrefutable que la Venamcham trabaja muy bien, es representativa y tiene enorme peso en la opinión pública.
Se trata de la cámara venezolano americana con una historia de más de 50 años promoviendo el comercio entre este país y los Estados Unidos.
El tema convocante: La responsabilidad Social Empresaria. Y… vaya si esta ong apolítica tiene autoridad moral para hablar de ello!
Fui sugerida como oradora por Rocío Guijarro, Gerente Ejecutiva de CEDICE. Mi amiga es la versión femenina de El Ávila. Nunca van a poder frenar su infatigable labor por una Venezuela libre. Es irreformable, saludablemente incorregible.
Es que tanto Rocío, como Margarita de Montero, alma matter de Venamcham y su brazo derecho Anaiz, son el prototipo de la mujer venezolana: un reservorio moral de esta bendita tierra. Las “Ávilas” inquebrantables!.

Llega mi ponencia, con dos puntos clave de coincidencias entre el público y dos conceptos que tuvieron la aprobación de los aplausos:
“No se puede desarrollar una verdadera responsabilidad social empresaria (RSE) en naciones que viven bajo la inestabilidad política y económica”
“La RSE no se puede imponer por ley o decreto porque estamos hablando de un valor moral, y lo que da legitimidad a ese valor es la libertad”

Luego de un día intenso, y una apetitosa cena de platos de estilo afro caribeño, se vino la sobremesa en el bar del Embassy Suites con los conferencistas españoles, tan noctámbulos como los argentinos.
En esos espacios de silencio producto del cansancio, coincido con uno de ellos en fijar la mirada sobre un apoya vasos de la mesa. La lectura de ese nombre nos despabila: “Chávez otra vez!” exclamamos al mismo tiempo. Miramos de nuevo y leemos “Chivas”. “Era el wisky!” dijimos aliviados.

Alucinaciones y realidad a menos de 48 horas de estadía en Caracas.

Chapo y mi solidaridad al maravilloso y sufriente pueblo venezolano!


Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.

En el día de la libertad-Autor: Roberto Brenes

Autor: Roberto Brenes
En el día de la libertad

“La libertad se gana en las calles.
Pero se pierde todo los días en los escritorios”
Peter Rohlinger
Fundación Nauman para la Libertad.


El 9 de noviembre se cumplen 18 años del derrumbe del muro de Berlín y con ello la implosión de los regímenes comunistas de Europa del Este y la Unión Soviética. A raíz de tan trascendental acontecimiento, el 9 de noviembre se ha designado el día de la Libertad. Desde entonces, el mundo ha hecho grandes avances en materia de libertad y democracia. Pero nuestro continente sigue rezagado y no precisamente por el renacimiento de populismo socialista sino por nuestro abandono de los ideales de la libertad.

No cabe la menor duda que la caída del muro de Berlín marcó el fin de totalitarismo en la Europa del Este. Pero como una piedra que se tira un quieto lago, las ondas de ese acontecimiento han tenido efectos en todo el planeta. Cuando miramos los cambios en gobernabilidad que se han suscitado en el mundo desde entonces, no podemos menos que sentirnos optimistas. Una buena parte de las naciones de la tierra se rigen hoy por normas democráticas que enuncian, aunque sea en forma parcial, prácticas que respetan y promueven la libertad individual. Hace 18 años, pensar que los chinos tendrían libertades económicas y crecientes libertades políticas era un sueño. Y dentro de todo los temas que caldean las pugnas entre occidente y musulmanes, ya sea para redimir las mujeres musulmanas o para cuestionar la política intervencionista de los EEUU, los argumentos permanentemente gravitan sobre los postulados de la libertad y los procesos democráticos.

Como un corolario lógico al mejoramiento de los espacios de libertad, los avances en los temas de libertad económica en particular apertura, reducción de restricciones a las iniciativas individuales y un mejor entorno macroeconómico han promovido progreso y reducción de corrupción en aquellas naciones que han profundizado reformas en ese sentido. La evidencia más concreta se observa en las tendencias que marcan los Índices de Libertad Económica de esas naciones mas libres o que fomentan políticas de apertura y sus desempeños económicos. A mayor libertad, Indican claramente los índices, mejor desempeño económico. En esto han destacado los llamados tigres asiáticos (Singapur, Hong Kong, Taiwán y Corea) y la propia China

América Latina también ha mejorado el panorama democrático desde la caída del Muro. Hasta fin de los ochenta las dictaduras militares eran la regla en la región. Ahora todos los gobiernos han sido electos por el voto popular directo. Buena parte de los países de la región también han intentado algún grado de apertura económica. Sin embargo, ya con marcada diferencia de otras regiones del mundo, excepto el África, el compromiso latinoamericano con democracia liberal ha sido limitado y espasmódico.

 

En el marco electoral, donde pareciera mayor el avance, difícilmente hemos superado las garantías de un proceso electoral. Seguimos manteniendo sistemas partidistas cerrados, con altas barreras de entrada a nuevos protagonistas con lo que limitamos la capacidad de cambiar y renovar a nuestros políticos por la vía electoral.

Pero hay cosas tanto mas graves. Estamos muy rezagados en el fortalecimiento de las instituciones que fortalecen y blindan las libertades. Estamos morosos en el fortalecimiento de los mecanismos que sostengan y preserven los derechos de la propiedad y un sistema jurídico que proteja los derechos y combata eficazmente la corrupción, el crimen y la inseguridad. Seguimos avalando gestiones gubernamentales opacas, centralizadas y preñadas de clientelismo y compadrazgos políticos.

Por supuesto que, con semejante entorno organizacional y administrativo la gestión de gobierno no puede ser sino ineficaz y costosa; las carencias mas evidentes se ven entre muchas otras en policías que no cuidan nada, jueces que no sentencian, maestros que no enseñan, médicos que no trabajan y burocracias que lejos de resolver aumentan y acumulan las cargas al ciudadano. Perro lo peor de todo es que, nuestros líderes políticos y sus mandarines, lejos de aprender del éxito de los irlandeses, estonios y orientales, y de reconocer el peligro latente de los exceso del poder, insisten en un modelo político impermeable a la innovación y una concepción constructivista sobre el desarrollo económico y el bienestar.

Esta falta de gobierno abierto y eficaz que trate la gestión pública como un verdadero servicio al ciudadano y no un botín partidista es lo que hace que la gente abrace las promesas de los neo-populistas mesiánicos. Estos nuevos líderes, quienes al final van a empeorar las cosas antes que mejorarlas le han dado de inmediato a la población la satisfacción – si se quiere irracional -de desquitarse del engaño y a la corrupción prolongada de la clase política tradicional.

Los caudillos del socialismo del siglo XXI no nacen de una preferencia ideológica de nuestros pueblos. Estos engendros no son sino nuestras creaciones; la consecuencia de nuestra falta de compromiso real con los ideales de la libertad, la justicia y la democracia.

Aún estamos a tiempo para decidir el futuro que queremos antes alguien lo decida por nosotros.


Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.

Algunos todavía no se enteraron que cayo el muro de Berlin -Autor: Pablo Docimo

Autor: Pablo Docimo
Algunos todavía no se enteraron que cayo el muro de Berlin 
    El 9 de noviembre se cumple un nuevo aniversario de la caída de uno de los símbolos más emblemáticos de la intolerancia, el autoritarismo y la mentira, el Muro de Berlín.

     Este fue el primer paso del largo camino que emprendieron los países sometidos al régimen dictatorial que había impuesto la unión soviética –por la fuerza, obviamente- y que a partir de ahí pudieron integrarse al mundo y progresar gracias al sistema que los marxistas combatieron durante un siglo.

    Este concepto es sencillamente indiscutible, ya que basta con mirar y hacer una comparación de cómo se encontraban “las dos Alemanias” en ese momento y el resultado llegará sin realizar ningún procedimiento empírico, si quiera.

   Sin embargo, increíblemente todavía hoy existen personas que defienden, sostienen, y proclaman ese sistema que, como quedó demostrado, no triunfó en ningún país del mundo, sino que además, hicieron sistemáticamente todo lo contrario; cercenaron las libertades de los individuos, sometiendo al pueblo por el cual supuestamente ellos luchan, a un extremo tal que por el solo hecho de pensar distinto se era encarcelado e incluso fusilado.

    No es necesario decir que estas personas, encuentran en Fidel Castro y Hugo Chávez a sus máximos referentes y aquí haré míos algunos conceptos vertidos por el periodista Daniel Romero Pernaleteen en un excelente artículo titulado “Idiota no es cualquiera” publicado en el sitio www.vozalmundo.com.

    El autor señala, con un atinado criterio: “Hay idiotas con toga e idiotas con botas. Hay idiotas de reciente cosecha y los hay añejados. Hay idiotas por conveniencia y hay idiotas por convicción. Todo idiota, sin embargo, tiene su equipamiento básico: una serie de rasgos peculiares que lo definen y lo separan del resto de la especie.

El idiota típico, por ejemplo, no distingue colores ni matices. Ve el mundo en blanco y negro. Alimenta su discurso con dicotomías. Pobres y ricos. Patriotas y lacayos del imperio. Buenos y malos. Capitalismo y socialismo.

El idiota practica el autoengaño. Cree que maneja a los demás... y los demás lo usan. Lo ponen, verbigracia, a dar insultos a un gringo en tierra ajena, mientras el anfitrión voltea su estrabismo para desentenderse. O algún analfabeto presidente, embutido en un poncho, le organiza un acto de adulación para vaciarle la bolsa mientras habla.

El idiota no sabe lo que dice. Usa la lengua pero no el cerebro.

Le rinde culto a la consigna. Llama a formar 'uno, dos, tres Vietnam', sin recordar el sufrimiento que un solo Vietnam le causó al mundo. O grita a todo gañote 'Patria, socialismo o muerte', como opciones alternativas de futuro. Como una amenaza enarbolada a los cuatro vientos, que deja sin espacio a quienes creen en la humanidad, la libertad y la vida.

El idiota no sabe sacar cuentas. Se mira en el espejo y grita '¡Somos dos!'. El idiota, en efecto, asocia a su país con tres países pobres y pequeños... y cree que el imperio está temblando. Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua se embarcaron en esa aventurilla que es ALBA.

Unidos suman unos 50 millones de habitantes. La mitad de los que tiene México. La cuarta parte de los de Brasil. La sexta parte de la población del imperio. Bush no se ha dado ni cuenta de que el ALBA respira.

El idiota no sabe que los demás lo ven. Persigue al hombre de su vida (sino existiera Bush lo inventaría) por toda América Latina, y luego dice que aquél lo anda buscando. Monta un show de bostezos y de insultos en un pequeño estadio de un barrio bonaerense y luego va a dormir en el Sheraton Hotel. Predica y conducta por distintos rumbos.

El idiota no tiene identidad política. En Argentina se proclamó hijo de Bolívar, de San Martín, de Tupac Amaru, del Ché Guevara y de Perón.

Cuando visita Cuba es hijo de Martí. En Nicaragua es hijo de Sandino.

En Perú, de Velasco. En la China, de Mao. Esa mezcla de padres tan disímiles tal vez sea responsable del desorden ideológico que el pobre idiota carga entre verruga y ceja.

El idiota prefiere lo parejo. Le tiene miedo a la diversidad. Por eso quiere un partido único donde todos complazcan sus caprichos.

Y un pensamiento único que evite la comezón de la disidencia. Y un líder único y eterno, cuyo dedo decida el rumbo el país.

El idiota no asume responsabilidades. La culpa es siempre de otro.

Del neoliberalismo. Del imperialismo. De la oligarquía. De los medios de comunicación. De sus ministros, incluso. Es un experto en el arte de lavarse las manos.

El idiota se cree grande porque hay otros idiotas que lo aplauden.”

    Sería bueno que estas personas, que todavía hoy defienden sistemas que demostraron ser totalmente contrarios a la esencia que pregonan, miren a su alrededor y vean en que países la gente común , el trabajador, el asalariado, posee lo que ellos anhelan, cosas tan básicas como acceso a la salud, a la educación, a una vivienda digna, a trabajos bien remunerados y, fundamentalmente, a un Estado que se ocupe de las necesidades de los ciudadanos.        Todos, absolutamente todos esos países, lo lograron precisamente haciendo todo lo contrario al Marxismo, que es ni mas ni menos, EL LIBERALISMO.

    Seguramente, alguien que no simpatice con el liberalismo pondrá como ejemplo algún país nórdico, aludiendo que en ellos el sistema es el socialismo. Esta es una vieja falacia que todavía tratan justificar, ignorando o, eludiendo dos cosas: En primer lugar, el sistema no es socialismo, sino que es liberalismo con una fuerte vocación y desarrollo en lo social. Y el segundo punto es que omiten que el liberalismo, por su propia filosofía, es el sistema social más equilibrado que pueda existir, ya que sencillamente, quien más bienes e ingresos posee, más tributará a las arcas del Estado, y quien menos ingresos tenga más beneficios recibirá de éste.

    Todos estos planteos, no hacen más que abonar toda una serie de contradicciones que son una característica del “socialismo científico”, o cómo hoy se lo pretende re bautizar, “socialismo del siglo XXI”.

    Parece ser, que los defensores del Marxismo todavía no se enteraron que el Muro de Berlín  lo hicieron lo comunistas para que la gente no se escape hacia la LIBRTAD, como todavía hoy lo hacen en Cuba.

    Parece ser, que los defensores del Marxismo todavía no se enteraron de que el Muro de Berlín lo derribaron los propios rehenes del régimen dictatorial que Chávez todavía defiende, ambiciona, y trata de imponer no solo en Venezuela, además en toda   Latinoamérica, haciendo lo mismo que él le critica al IMPERIO.

    Parece ser, que los defensores del Marxismo todavía no se enteraron de que el Muro de Berlín cayó, y con él un mentira de un siglo

 

 

 Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.

La redistribución del GILA-Autor: Rigoberto Stewart

Autor: Rigoberto Stewart
La redistribución del GILA

La observación clave de Adam Smith era que ambos participantes en un intercambio pueden beneficiarse y que, siempre que la cooperación sea estrictamente voluntaria, ningún intercambio puede tener lugar a menos que ambos se beneficien. Milton Friedman

 

No deja de asombrarme la falta de rigor, coherencia, profundidad y ética con que los gurúes latinoamericanos suelen abordar diversos temas económicos. Uno de ellos es el de la distribución del ingreso. Constantemente están promoviendo intervenciones del Estado para redistribuir la riqueza, como si esta estuviera almacenada por ahí esperando ser distribuida. No es así. La riqueza se crea por individuos con base en su propiedad, inteligencia y esfuerzo, por lo que su redistribución forzosa es un acto criminal. Basta caminar un poco despistado por San José (o cualquier capital latinoamericano) para ser atacado por numerosos redistribuidores. Además de su naturaleza delictiva, las intervenciones económicas del Estado son el problema, no la solución. Veamos.

Todo el trajín económico empezó con la siguiente sentencia: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra” (Génesis 3:19). Esta origina una necesidad de consumo. Pero, en su infinita compasión, el Creador no desampara al hombre; lo dota de cerebro, incontables destrezas y abundantes recursos naturales, para que, con todos ellos, satisfaga sus necesidades de consumo. Parte de su designio consistió en dar a cada uno condiciones y habilidades diferentes, para que los seres humanos tuviesen que cooperar en la empresa de satisfacer cada vez mejor esas necesidades. Al principio, el hombre las solventa en autosuficiencia ─cada persona produce, aisladamente, todo lo que necesita─ hasta que, usando su cerebro, descubre el maravilloso principio de especialización e intercambio, según el cual, dos o más individuos pueden satisfacer mejor sus necesidades de consumo si, en vez de producir todo lo que necesitan, cada uno dedica sus recursos a los bienes y servicios (b&s) que produce mejor y luego los intercambia por aquellos que otros ofrecen en condiciones ventajosas. El resultado de la aplicación generalizada de este principio es el sistema de especialización e intercambio (SE&I), una intrincada red de interrelaciones e interdependencias que permite a cada individuo poner su inteligencia, destrezas y conocimientos al servicio de todos los demás participantes. En esta red, conocida también como el sistema de mercado o sistema generador de riqueza, cada individuo produce un bien (o muy pocos) y obtiene todos los demás mediante el proceso de intercambio, es decir, el comercio.

Creación de riqueza. Cuando los individuos son libres para intercambiar sus propiedades, cuando no se utiliza la fuerza (pública o privada) o el engaño, en el SE&I se manifiesta plenamente el principio básico del enriquecimiento: vender caro y comprar barato. Cada uno de los involucrados en un intercambio vende caro y compra barato. Ambas personas se enriquecen. Veámoslo con un ejemplo. Con equis cantidad de recursos, Juan tiene la oportunidad de producir 10 pantalones (P) o 1 kg de leche (L); y Miguel, 8 kg de leche (L) o 1 pantalón (P). Deciden especializarse e intercambiar al término de 1 P por 1 L. Así, Juan vende caro: cada P le cuesta 0,1 L (su costo de oportunidad), pero lo vende en uno; y compra barato: cada L le cuesta 10 P, pero paga solo uno. Igualmente, Miguel vende caro: cada L le cuesta ⅛ P, pero lo vende en uno; y compra barato: cada P le cuesta 8 L, pero paga solo uno. Esta es la razón por la cual el SE&I genera la máxima riqueza y una distribución óptima (la más justa) cuando se cumple el requisito de libre intercambio, es decir, cuando se respeta absolutamente el derecho de propiedad (DDP) de todos los participantes.

Derecho de propiedad. Se entiende por derecho de propiedad (DDP) la facultad de cada individuo para disponer de su propiedad de la manera que prefiera; el tener absoluta libertad para decidir qué producir, con quién intercambiar sus bienes y en qué términos hacerlo. El respeto absoluto a este derecho es la clave. Primero, porque implica que la competencia es la única forma de dirimir el “conflicto” que se presenta cuando dos o más individuos desean satisfacer, humanamente, una necesidad de consumo de un tercero. Así, se convierte en acicate para el esfuerzo, la excelencia y la búsqueda incesante de mejores soluciones para las necesidades de consumo del prójimo. Segundo, porque confiere a todos los individuos la libertad para efectuar los intercambios que más les conviene, lo cual hace que se lleven a cabo solo los intercambios de altísimo valor, es decir, los que proveen la máxima riqueza a las personas involucradas.

El designio divino, entonces, fue dotar a los seres humanos de todo lo necesario para que, en libertad y con base en la cooperación, pudiesen generar magníficas condiciones de vida. El único requisito para lograrlo era y sigue siendo el respeto absoluto al DDP de todos los participantes; es decir, basta con un poco de humanismo. Nada más. No hace falta el concurso de doctores en economía, ni rectores de sector, ni bancos centrales, ni ministerios de economía, ni nada de eso para que el sistema funcione, para que genere riqueza a raudales y lo distribuya de la manera más justa entre los participantes. No podía ser de otra manera. Ahora, distribución justa significa que cuanto más aporta un individuo al SE&I, cuanto más enriquece a los demás participantes, más recibe. Por ejemplo, Bill Gates se queda con menos del 2% de la riqueza estimulada por sus inventos, pero aun así recibe mucho más que otros, porque su aporte es mucho mayor. Por casualidad, esta distribución justa tiende a ser menos desigual que otras distribuciones. ¿Casualidad o parte del designio divino?

Genialidades del GILA. Ante este maravilloso plan, el grandísimo idiota latinoamericano (GILA) jura que Dios se equivocó y que a él, como gobernante y dios terrenal, le toca enmendar el error. Entonces, suprime el derecho de propiedad; restringe la competencia; veda la participación del ciudadano en algunas actividades productivas, aunque estas representen el mejor uso de sus destrezas, conocimientos y otros recursos; prohíbe o limita ciertos intercambios, en especial con extranjeros; y fija términos de intercambio (precios) distintos de los que se hubieran acordado libremente. Estas “genialidades” del infame personaje tienen dos consecuencias: el sistema genera poca riqueza (en Latinoamérica no más del 10% de su potencial), y la  mayor parte de ella termina en pocas manos.

Se genera poca riqueza porque la mayoría de los intercambios que se llevan a cabo no son los que ocurrirían en libertad; no son los que producen la máxima riqueza para cada uno de los involucrados. En efecto, la generalidad de los actores son forzados a vender más barato o comprar más caro de lo que harían en un régimen de libertad (por ejemplo, entregar 5 piñas por kg de carne en lugar de solo una). Son forzados por el GILA a dedicar sus recursos a usos inferiores a su potencial para generar riqueza para todo el conjunto. Además, la falta de competencia reduce o elimina la motivación para buscar incesantemente mejores soluciones para las necesidades de consumo de los participantes.

Pero esto no es todo. También resulta una distribución de riqueza injusta (y mucho más desigual), porque las intervenciones del GILA hacen que una minoría (sus amigos, familiares y partidarios) pueda vender más caro o comprar más barato de lo que vendería o compraría si se respetara el DDP de todos. Los demás, como ya se señaló, deben vender más barato o comprar más caro. De esta forma, cuando se realizan los intercambios, la mayoría de los participantes pierden una gran parte de la riqueza que deberían recibir; la transfieren a una minoría. Por ejemplo, los trabajadores del banano, la piña y otros productos de exportación, logran vender caro su producto (se cumple la primera parte del enriquecimiento), pero cuando tratan de convertir la venta en los bienes que consumen (arroz, lácteos, azúcar, carne, etc.), descubren que las opciones baratas les han sido vedadas por el GILA; deben comprar caro. Esto anula lo primero. Así terminan siendo pobres, mientras que los grandes productores de estos bienes de consumo básico se enriquecen. Venden caro, muy caro, y compran barato.

Ante este panorama, ¿qué hace el GILA? En lugar de enmendar su error ─lo cual requiere cierta dosis de inteligencia y moral─, incrementa su intervención para, según él, corregir el problema de la distribución ... de la pobreza. Mediante el uso de la fuerza, confisca más recursos a los pobres (no a los ricos), él y la burocracia se dejan la mayor parte del nuevo botín, y el resto lo traslada a los ricos vía subsidios a la exportación y al crédito, entre otros programas gubernamentales. Ergo, la distribución empeora aún más; lo cual motiva otra cantarada de artículos de “gurúes” pidiendo más acción del Estado para mejorar la distribución de la riqueza. Un cuento de nunca acabar.

 

Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.

El orgullo de ser “fascistas”-Autor: Pablo Kleinman

Autor: Pablo Kleinman
El orgullo de ser “fascistas”

Se dice con frecuencia que el idioma no es estático sino que evoluciona, se modifica y se retroalimenta, particularmente un idioma como el nuestro que se habla en tantos lugares distintos y por cientos de millones de personas. A la vez, se supone que el diccionario de la Real Academia Española se encarga de mantener las definiciones al día. Sin embargo, consultando la versión disponible por Internet, que contiene las últimas actualizaciones y enmiendas, encontramos:

fascismo.

(Del it. fascismo).

1. m. Movimiento político y social de carácter totalitario que se desarrolló en Italia, en la primera mitad del siglo XX, liderado por Benito Mussolini, y que adoptó como símbolo las fasces romanas.

2. m. Doctrina de este partido italiano y de los movimientos políticos similares surgidos en otros países.

3. m. Actitud autoritaria y antidemocrática que socialmente se considera relacionada con esos movimientos.

 

… lo que nos lleva a pensar que la Academia no está tan aggiornada como lo están las fuerzas progresistas de hoy en día. ¿Acaso no se entera la Academia de que como tantas otras palabras a lo largo de la historia, “fascista” en el siglo veintiuno significa algo completamente distinto que nada tiene que ver con Italia o con Mussolini?

 

Según podemos ver frecuentemente, en manifestaciones populares a lo largo de Europa y América, o en el discurso de muchos distinguidos representantes del progresismo internacional como Hugo Chávez y Daniel Ortega, el fascismo de hoy es un fenómeno ciertamente de origen anglosajón, más relacionado con Harry Truman o con Sir Winston Churchill – este último, el fascista por excelencia, según la acepción actual claro está – que con Mussolini, Hitler, Tojo o algún otro aliado menor de éstos.

 

Representantes de los sectores más progresistas en Estados Unidos, América Latina y España también han adoptado la acepción moderna del término fascista y así lo vemos regularmente en las audiciones de debate de Televisión Española, en los blogs progresistas que tanta influencia ejercen hoy sobre el Partido Demócrata norteamericano, y en las pancartas que portan representantes legítimos del pueblo como es el caso de los piqueteros argentinos y de los pacíficos partidarios de Evo Morales.

 

El fascismo de hoy en día cuenta como sus máximos exponentes a países como Estados Unidos, el Reino Unido e Israel, gracias a sus respectivas tradiciones de elegir a sus líderes libremente y a sus éxitos notables en el campo de batalla frente a regímenes totalitarios de las más variadas estirpes.

 

Ser fascista hoy en día significa defender las libertades individuales, los valores humanistas de Occidente y el sistema por el cual la gente puede elegir libremente a sus gobernantes (antiguamente llamado “democracia participativa”). Al igual que lo fuera en su momento Margaret Thatcher, algunos dirigentes europeos actuales, como Nicolás Sarkozy en Francia o Anders Fogh Rasmussen en Dinamarca, también son fascistas e intentan llevar a sus respectivos países derecho al fascismo.

 

En America Latina hay tan sólo un par fascistas en el poder hoy en día: Álvaro Uribe en Colombia y Tony Saca en El Salvador. Sin embargo, hay países como Chile, o inclusive Perú y hasta la República Dominicana, cuyos gobiernos no son fascistas pero que adhieren a muchas de las políticas del fascismo internacional porque éstas han sacado a millones de la pobreza, aunque por ello no dejan de constituir un fenómeno inexplicable para el resto del progresismo latinoamericano.

 

Por último, quisiera hacer referencia a otra palabra cuya definición en el bendito Diccionario de la Real Academia claramente no tiene nada que ver con su utilización actual y por ende necesita una urgente actualización:

progresista.

(De progreso).

1. adj. Dicho de una persona, de una colectividad, etc.: Con ideas avanzadas, y con la actitud que esto entraña. Apl. a pers., u. t. c. s.

2. adj. Se decía de un partido liberal de España, que tenía por mira principal el más rápido desenvolvimiento de las libertades públicas. Apl. a pers., u. t. c. s. Un progresista. Los progresistas.

3. adj. Perteneciente o relativo a este partido. Senador, periódico progresista.

 

 

* Editor del Diario de América (www.diariodeamerica.com).

Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.

Argentina: El deficit comercial con Brasil-El deficit comercial con Brasil

Autor: Carlos A. Canta Yoy
El deficit comercial con Brasil

Para algunos funcionarios argentinos era de manual: un dólar alto, como el que hemos tenido desde hace un lustro, nos haría competitivos. No fue así. Por el contrario, Brasil en el mismo período ha tenido un sostenido descenso del dólar y un fortalecimiento de su moneda. Actualmente un peso argentino vale la mitad de un real brasileño.

Durante el mes de octubre pasado la balanza comercial bilateral fue nuevamente deficitaria para nuestro país. En los diez primeros meses del año el déficit es de más de 3.500 millones de dólares. Anualizado, superará los 4.000 millones. El desequilibrio se ha producido por un nuevo incremento de las exportaciones brasileñas que han crecido a un ritmo de 40% anual.  Las exportaciones argentinas crecieron tan sólo un 6,5%.

Las importaciones desde Brasil son las habituales: unidades automotoras y repuestos, celulares, motores para vehículos, aceites combustibles, bombas y compresores, tractores, neumáticos y plásticos y el tradicional mineral de hierro.

Hasta no hace mucho se razonaba que el motivo del desbalance era el crecimiento espectacular de la economía argentina y el estancamiento brasileño. Hoy los dos países crecen a tasas similares y el fenómeno, por el contrario, se ha profundizado. Las oportunidades para los exportadores argentinos al Brasil parecen inmejorables: una economía y una demanda en crecimiento, una moneda fuerte y un dólar barato, un crecimiento generalizado de las importaciones a un ritmo de 30% anual. Por el lado de las importaciones argentinas no parecen haber resultado la aplicación de las medidas ilegales y contrarias a la normativa del Mercosur que se aplican a los productos brasileños: salvaguardias y cupos, certificaciones y licencias previas, controles aduaneros, denuncias y aplicación de derechos antidumping. Parecería que no hay con qué darles.

En realidad nuestros exportadores no han podido o no han sabido ocupar los espacios que se han abierto en las importaciones brasileñas como consecuencia del aumento de la demanda, no obstante las preferencias arancelarias y demás beneficios que otorga el esquema integracionista del Mercosur.

Las ventas en Brasil se concentran básicamente en trigo, automóviles y combustibles. En todos los rubros tenemos déficit menos en los productos primarios. ¿Curioso no?

No tanto.

 Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.

¿Puede un cristiano ser un prospero hombre de negocios?-Autor: Gustavo Nozica

Autor: Gustavo Nozica
¿Puede un cristiano ser un prospero hombre de negocios?

La pregunta de si es lícito para un cristiano ambicionar un progreso económico personal parece una puerilidad.

Sin embargo existe una gran cantidad de dudas y prejuicios en torno a la posibilidad de ser un afortunado hombre de negocios y cristiano a la vez, como si existiera una trampa en ello, algo no dicho, la ocultación de una práctica insana.

Veamos un poco esta pregunta en torno a la validez y posibilidad de ser cristiano y hombre de negocios a través de algunos conocidos prejuicios, el de las bondades del miserabilismo, el tópico religioso como dato sin injerencia en la realidad, el trueque como momento originario de un intercambio sin riquezas, la burguesía como mera voluntad de control y represión.

Es muy común escuchar sobre la “pobreza evangélica” como opuesta a la voluntad de prosperar económicamente. Y lo más extraño de esta idea es que su disparador es un concepto deformado de la culpa cristiana y la mayoría de las veces completamente ajeno. Imaginemos un señor que venga y que nos diga mi función consiste en obrar de modo que nadie pueda ignorar el mundo y que nadie pueda ante el mundo decirse inocente. Por cierto nuestra primer impresión sería la de rechazarlo como un soberbio, pero, eso es secundario porque, imaginemos también que se tratara de una personalidad con autoridad para decirlo, aún así, ¿Qué es lo que nos sigue pareciendo descaradamente soberbio en este enunciado?. El hombre nos acusa, y lo hace sin conocernos siquiera, viene se acerca y nos dice “usted que trabaja todos los días, lleva a pan a su casa, cumple con sus obligaciones, y usted que también trata de mejorar las condiciones de su empresa, las buenas relaciones entre los empleados, la producción como consecuencia de aquello y que cree que es una persona que hace todo lo posible por mejorar cada día, bueno usted no es inocente”. Parece la voz en off del comienzo de una película de intrigas internacionales. Pero no lo es. Se trata de la culpa, de un determinado concepto de culpa no cristiano del que suelen hacer uso autores muy progresistas, sin ir más allá la voz imaginada no es otra que la de Sartre , esa culpa mancharía a todos por igual sin importar méritos personales, esfuerzos, aquello de lo uno se privó para lograr algo, estudio, dinero para cubrir gastos de la familia, gastos de fin de semana, donaciones, etc. No. Para este tipo de “culpa”, de nuevo como si se trata del spot de una película “nobody is inocent”.

Oponer la “pobreza evangélica” al estado financiero suele ser una fórmula tan fácil como equívocada, ya sea porque la primera hace referencia a una actitud, esto es, a una manera de vivir y no especialmente a una determinada escasez material, o ya sea porque la enunciación intenta la tesis errada del miserabilismo. Según esta última todo aquel que se proclame cristiano debería no solo vivir según los términos de una pobreza económica (muy material) sino que también debería trabajar en común con otras personas de acuerdo a las necesidades de la comunidad. Se ha escrito mucho al respecto y sería presuntuoso y extenso comentar las desgracias y los abusos de este pensamiento que intenta reducir al cristianismo, paradójicamente, a un programa económico. Cabe mencionar casi al pasar que casi todos estos programas desprendidos de una forzada idea de la pobreza evangélica tienen su centro de movimiento en una disminución de la libertad de la persona. Libertad en su más amplio espectro, no solo se trata de una vulnerada libertad económica porque una persona que de buena fe piensa en la pobreza evangélica como pobreza material y que ajusta su vida a ello necesariamente subsistirá de la limosna de los demás, limosna que en lo más intimo de su corazón verá incluso indigna del beneficiario, es decir de quien la otorga, pero a la que deberá obligarse si no quiere dejarse morir, -y la idea del suicidio no es muy cristiana-, u optará por organizar su vida y la de los demás de acuerdo a un plan centralizado de producción. Y así las necesidades económicas de su comunidad se verían saciadas según este plan y según un registro que alguien idea en su cabeza para el resto. Por cierto se puede argumentar que el conocimiento de las necesidades de la comunidad pasa por una decisión comunitaria de todos sus integrantes con igual voz y voto, pero no hace falta sino consultar un poco la capacidad fallida de este tipo de experiencias, y en el campo textual las prácticas represivas y suprimidoras de la personalidad en los relatos de utopías.

Pensar también que el ideal de pobreza evangélica debiera fusionarse con el estado financiero de la persona es pensar la imposibilidad de interacción entre uno y otro mundo. Ese es un viejo prejuicio político cuyo origen muy diverso puede remontarse a las persecuciones religiosas de los gobiernos prohibiendo a sus ciudadanos declarar siquiera su pertenencia a un credo diferente (a los intereses del Estado). La solución a la vista de estas persecuciones no fue históricamente menos nefasta, aboliéndose toda injerencia posible de la visión religiosa en la vida diaria. De tal modo que la religión de las personas pasó a conformar un mundo privado, más bien, un mundo completamente diferenciado del “real”.

Isidoro Blaisten en uno de sus cuentos hace una descripción muy acertada de las consecuencias prácticas de este prejuicio:

“Fíjate: el cielo será muy lindo, no te lo discuto, pro la realidad está abajo. ¿Y que vemos en la realidad si nos reportamos con la cabeza gacha? Vemos chapitas aplastadas en el asfalto, boletos pisoteados, moneditas gastadas, cucharitas de helados, muñecas sin cabeza, y sobre todo peines rotos. Una increíble cantidad de peines rotos. Es increíble la cantidad de peines rotos que andan tirados por las calles de Buenos Aires, doctora” .

Ubicar al mundo de las ideas religiosas en el país de las sombras innecesarias no es sino ubicar la vida en una realidad de “peines rotos que andan tirados por las calles”.
Del mismo modo hacer de la pobreza evangélica un mismo estado con la realidad financiera de una persona no es sino desconocer una realidad mucho más compleja que no puede negarse ni desconocerse con la asimilación de la visión religiosa personal a un hobby o a una práctica tan reconfortante como pude ser ir de pesca.

A la pregunta sobre la coherencia de ser cristiano, y, tener dinero, es habitual la respuesta de que como para el cristiano solo contaría la vida después de la muerte, esta vida en la tierra, la así llamada entonces “vida terrenal” no sería tan importante y tampoco debería suscitar los desvelos de ningún fiel creyente.

De este tipo de respuesta casi se desprende un género de reproches en torno al poco interés del cristianismo por la “vida terrenal”. A menudo a una persona que demuestra interés por la literatura religiosa, o que se dedica a ayudar en su parroquia o templo, o que simplemente gusta de pensar en “cosas religiosas” se la define como de “tener la cabeza en otro lugar”, o de no preocuparse por las necesidades diarias. San Pablo es categórico, y no hace falta ser un esmerado creyente para acercarse a su cita que haré de memoria dada su publicidad “quien no trabaje que no coma”. Ciertamente estaba dirigida esta frase a aquellos primeros cristianos obsesionados de tal modo con la idea del fin del mundo que habían dejado de lado sus obligaciones de estado. Además en el mismo prejuicio está la solución, solamente haría falta detenerse un poco. Que al cristianismo le importa mucho la vida después de la muerte es un hecho, y no hay que porqué negarlo, pero, está ahí mismo en la superficie del enunciado, no hace falta apelar a ninguna interpretación complicada, “la vida después de la muerte”, es exactamente lo mismo a decir “la vida después de la vida”. No hay en ello ningún misterio, y aún así, se insiste con que al cristianismo solo le interesaría “la otra vida” en detrimento de esta como si en “esta vida” estuviéramos muertos o en coma para “despertar” en la otra. Es un trabalenguas ajeno al cristianismo.

La fe, hace su apuesta mucho más alto, y va por más en lo relacionado a la “vida”, porque sin negar a la muerte puede hacer de ella un mero cambio de domicilio. Esto que a los ojos de nuestra época puede sonar extremo tiene mucho que ver con la importancia dada a esta vida en beneficio de la otra.

Hay una bella oración de la liturgia de difuntos que dice: “Vuestros fieles, Señor, cambian de vida, no quedan privados de ella” (Tuis enim fidelibus, Domine, vita mutatur, non tollitur) , que consuelo más grande para la familia y los amigos que ver partir a su ser querido, (el verbo “partir” no menos consecuente) y que estímulo verdadero, real, para la construcción de una vida, aquí en la tierra, completa en donde la administración de los bienes no esta reñida, sino muy por el contrario, con los “ejercicios del alma”. Supongamos simplemente alguien que le va bien en su trabajo, que pudo ahorrar y en entonces se muda, “parte” del lugar donde está viviendo hacia otro mejor, y lo hará, si y solo, si, porque logró antes hacerse de un ahorro, es decir, hizo algo antes que le permitirá mudarse a un barrio mejor, a una casa más confortable. “No parece que, ni en la Edad Media cristiana ni durante un largo correr de siglos, los muertos hayan causado grandes dificultades a los vivos” . La frase de Ariés es concluyente, y confirma esta idea propia del cristianismo afin a no hacer diferencias entre lo que se haga en la tierra y después de morir y por lo tanto la no desvalorización de aquello que se haga en “esta vida”. Y está por demás visto y estudiado que los méritos logrados en la “vida terrena”, tanto para católicos como evangélicos, no tienen que ver con una esmerada devoción privada o con una mera legalidad de prácticas justificativas. Una vez más, san Pablo fue categórico y ninguna de las iglesias cristianas hace algún reparo hermenéutico a dicho pasaje.

Si se trata de las palabras usadas para aclarar la idea de una vida continuada después de la muerte, y por lo tanto de una vida terrena, necesariamente valorada, podríamos recordar que la retórica cristiana no se resiste a las típicas palabras de los usos comerciales. Basta recordar algunas como “el negocio de la salvación”, “el mercado del mundo” (Calderón de la Barca), “la Compañía”, “el bien más preciado”, las imágenes relacionadas con la “cosecha”, la propia fortuna, “la riqueza interior”.

Otro prejuicio es creer que el cálculo económico es una manía de la gente que le gusta acumular dinero, gente contando sus billetes todo el día mientras se dan unas palmaditas en la panza, hasta iconográficamente este prejuicio se ha desarrollado en cuerpos determinados, y así tenemos la figura del hombre gordo acariciándose la panza, como dije, como si se tratara de una caja fuerte (la representación orgánica de su cuenta corriente) y la figura del hombre excesivamente delgado, también “más frío” aun que el modelo anterior, “calculador”, el empresario “malo” de los Simpsons es un claro ejemplo de este tipo de cuerpo.

El cálculo económico es sin embargo la herramienta principal con la cual Europa se transformó de un lodazal en un lugar habitable. Herramienta digo bien, no es que los monjes de la edad media estuvieran especulando cuando vieron aquel lodazal en el negocio de los bienes raíces a futuro. Ni que hubieran estado evaluando costos sobre beneficios. Ese es otro problema que suele presentarse al hablarse del cálculo económico, se pretende una explicación de su necesidad en la misma necesidad, o en alguna voluntad de mejorar las condiciones de vida propias, ni aún la mentada supervivencia de la especie explicaría demasiado (el concepto de cálculo económico), ¿es que las hormigas piensan mejoras de su condición de vida?

Quizas habría que indagar en otros elementos no económicos, quizás hasta antagónicos a la idea de la que hace uso el cálculo económico, el beneficio, como si estuvieran garantizado algún tipo de beneficio verdadero e ineludible. Porque quizás de ser así, digo de gozar de esa exactitud deberíamos entonces dejar librado a las computadoras, a algún software especializado para que realice ese pretendido cálculo y no haría falta entonces gente pensando negocios, inversiones, empresas.

Por eso para entender y desarticular este prejuicio sobre “cierta manía de alguna gente por acumular dinero” sería interesante tratar de comprender un poco el origen de este cálculo económico.

Desde que Weber en 1922 explicó el origen del capitalismo como un fenómeno religioso, el capitalismo derivado de la ética protestante, dio por tierra con aquellas otras explicaciones que relegaban a la religión a un montón de prácticas piadosas privadas sin ninguna injerencia en la vida pública de las personas.
Estudios más modernos que siguen explorando este camino abierto por Weber han tomado una posición más acertada en cuanto a “que los antecedentes históricos son los mismos, para la ética protestante que para la católica, en punto a consideraciones sobre usuras, tratos comerciales, ricos y potentados” .

¿Acaso la “indiferencia” podría ser parte del cálculo económico? La tesis de Weber no lo dice directamente pero si en cambio que el estilo de vida de los monasterios pasó al mundo laico después de la reforma, teniendo así que la gente que se casaba, y tenía hijos, y compromisos sociales propios de las personas que no hacen votos religiosos empezaban a comportarse en algunos aspectos de manera similar a aquellos. Básicamente en cuanto al trabajo y a la austeridad de vida derivada de las horas de trabajo. Y aquí tenemos que la indiferencia es un elemento común en todas las Reglas monásticas, indiferencia no impasividad o anahedonia, o falta de ganas de vivir, muy por el contrario sin la gracia el cristiano no encuentra su salvación, por lo tanto esta “indiferencia” en la que ahora nos detendremos un poco no será comprendida correctamente si la asociamos a la apatía. San Leandro por ejemplo en la regla que escribió para uso de unas hermanas que se la habían pedido tiene un capítulo dedicado especialmente a que estas debieran mostrarse “ecuánime tanto en la pobreza como en la abundancia” “Te exhorto, pues, a que mantengas siempre un ánimo ecuánime y equilibrado, de modo que ni te doblegues por la adversidad, puesto que conoces bien la paciencia y penalidades de job, ni te engrías por la prosperidad, pues lees que los patriarcas fueron ricos en bienes, pero humildes en espíritu” . El documento no solo reconoce la validez de la riqueza material personal, en este caso la de los patriarcas del antiguo testamento, sino que va mucho más allá de este dato, para san Leandro por cierto la pregunta de si es lícito para un cristiano ser rico es una puerilidad, y acomete tanto contra el desánimo de los tiempos malos y la hinchazón, no la alegría, en los momentos de prosperidad. Esta “indiferencia” de la que habla la regla monástica ha sido determinante en el llamado nuevo mundo capitalista surgido para algunos en el siglo XV, para otros en el XVIII, incluso podemos ver de ella una imagen muy interesante, aún desde su crítica comicidad, en “American gotic”.

La indiferencia también funciona como consuelo en los “tiempos malos” pero mucho más que esto lo que destaca es otro horizonte de conformidad, más exigente en cuanto más completo y complejo, la otra vida, como se dijo más arriba, y la “gran empresa” en esta. El concepto de indiferencia pues es indisociable el del sacrificio.

Retomando un poco lo desarrollado hasta acá, se sigue que se puede aceptar (al menos la posibilidad) que una trama histórica “puramente económica”, en un primer vistazo, como el capitalismo pueda explicarse de una manera más completa a través de un antecedente religioso. La “Etica protestante y el origen del capitalismo” de Max Weber sentó la base de esa posibilidad. Luego se vio como no dependía de un credo en especial el desarrollo del capitalismo, como no era una cuestión de católicos o protestantes, o de si fieles al Papa o a la reina de Inglaterra, o de si se acepta la edición de una u otra Biblia, en esto el historiador vasco Julio Caro Baroja ha hecho un trabajo muy documentado e interesante. En este punto, pues, nos encontramos con un dato que se repite en uno y otro mundo, en el capitalismo y en el cristianismo, un punto que es mucho más que una simple convergencia, o una coyuntura. Se trata del sacrificio. “El sacrificio pertenece a la esencia misma de la religión; es tan antiguo como ella” , dice el abad Columba Marmión (1858-1923). Y por su lado la idea del sacrificio es decisiva en el capitalismo. Quizás se piense que hablar del sacrificio del burgués capitalista sea una exageración ¿pero lo sería si descubriéramos que en las experiencias más antiguas de vida en común entre los hombres encontráramos una práctica del sacrificio ligada a la prosperidad económica?

A menudo suele hablarse del trueque de las primeras civilizaciones como un dato irrefutable, en los manuales de colegio se les dice a los alumnos que en las culturas más antiguas el trueque era la forma aceptada del intercambio, por lo tanto esta práctica gozaría de cierto prestigio originario, prestigio sin mancha, sería como la forma de una interrelación no comercial con los mismos fines que los habidos en una operación de compra y venta, solo que no corrompida por el dinero, el oro, las riquezas, y con ellos toda la lista de las pasiones humanas condenables. Ese es el discurso de los beneficios –jamás comprobados- del trueque. Veamos, es una práctica que por el supuesto de su antigüedad ya escapa a cualquier contrastación empírica, su nombre de por si suele oponerse, aunque esto no sea necesariamente así, al dinero, y con esto último se termina de armar la teoría encantadora del trueque que intenta convencernos de la realidad de un mundo desinteresado como de gente virtuosa que solo consume lo que necesita… como un animal.

Por extraño que parezca fue un autor no muy contemporizador con la propiedad privada y el ahorro uno de los primeros en revisar esta falacia de manuales escolares. Se trata del francés Georges Bataille (1897-1962) Para él en el principio no era el trueque como se supone que debe ser según los manuales escolares sino el sacrificio.

Efectivamente Bataille se atreve a pensar el sacrificio como medio de intercambio en vez del trueque. Y sostiene que la pérdida es algo positivo en las llamadas “sociedades primitivas”, así el sacrificio de los bienes que se tienen en el intercambio sería visto como un aumento del prestigio personal en la comunidad, entre otros atributos, definiéndose la riqueza por lo tanto como cierta capacidad de “poder perder los bienes”. Cabe aclarar que esta práctica de la pérdida no se diferencia demasiado de la situación inicial de cualquier inversor o de un simple prestamista, puesto que la pérdida de los bienes sacrificados por una de las partes obligaba a la otra a devolverlos conforme un plusvalor, un interés. La palabra “sacrificio” no es retórica, podía tratarse de un don material como una canoa, hasta un ser humano .

El cristianismo también hace su centro, como evento religioso que es, en el sacrificio pero con una novedad en su uso, el sacrificio de Jesús en la cruz es hecho de una sola vez y para siempre , lo que sigue depende de cada fiel, lo que sigue no es sino que otra forma de oblación .

Los cristianos no tendrán la necesidad como los judíos del antiguo testamento o las culturas politeístas, griegos, egipcios, sumerios, etc, en ofrecer sacrificios cruentos, por lo tanto el cristiano se dedicará a aplicar los “frutos” de ese único sacrificio de Jesús en la cruz en su vida diaria para el negocio de su salvación. Los siglos de misión cristiana en Europa y los tiempos de prosperidad de la burguesía no debieran leerse como acontecimientos separados. No es casualidad que en el muy culto y prestigioso reino de Marruecos tengamos hasta hoy en día una práctica del trueque valorada socialmente que no sedujo a la burguesía cristiana, aclaremos una vez más, a Marruecos a llegado a ir el mismo papa a estudiar de incognito durante la edad media dado el prestigio de sus academias. Cabe aclararlo porque no se está planteando ninguna “superioridad” de una cultura sobre otra simplemente que mientras en un mundo surge la burguesía en el otro no va a ser tan fácil que esto suceda. Las razones son varias entre ellas una determinada noción, visión, del sacrificio a lo largo de esos siglos de cristianismo. De nuevo cabe aclarar, no se trata de pensar que en los paises no cristianos la gente no se sacrificaba en lo que hacía no daba de ella lo mejor, no se trata de eso, sino de una determinada positividad del concepto de sacrificio que no existía en aquellos lugares.

El último gran prejuicio que vamos a ver es el relacionado a la burguesía como un grupo de personas obsesionadas en controlar y vigilar a los demás, y quizás hasta a ellos mismos, a veces se habla entonces de la llamada “teoría del control social”, o suele sostenerse que las mismas prácticas de control por sí mismas no le interesarían –a la burguesía- sino que todo lo planearía por su afán de sujetar, reprimir, controlar. Oscar Terán un gran conocedor de la obra de Michel Foucault comentándolo acota esto mismo: “En suma, la burguesía no se interesa por los locos ni por la sexualidad infantil, y sí por el sistema de poder que los controla (…) igualmente le importan un bledo los delincuentes, pero detecta la utilidad brindada por el conjunto de los mecanismos mediante los cuales el delincuente es controlado, perseguido, y “reformado” .

Una sola práctica de no-control escolar serviría para repreguntar este prejuicio de la burguesía represora. La escuela no es un dato menor ya que quienes piensan la voluntad de control de la burguesía suelen hacerlo desde este lugar (Foucault – Elias - Donzelot) pero omiten, -y no vamos a abrir un juicio de valor de porque lo hacen- mencionar por ejemplo que en las llamadas “escuelas pias” del siglo XVI estaba terminante prohibido que el sacerdote que daba clase fuera el mismo que confesara a los alumnos ; o que el confesor debía abstenerse de “fijar la vista en sus penitentes” ; o que diferenciar las pequeñas faltas (escolares) de las grandes no significaba inventar una escala de control reforzada sino evitar el mal trato impartido por los “los malos maestros”, así se los llamaba en la crisis escolar que atravesó Europa entre los siglos XIV al XVII, para estos hombres no existía la corrección sino el castigo, es decir una pena dura igual contra cualquier hecho, ellos jueces y ellos ejecutores de la pena, tampoco tenían una idea de la proporcionalidad de la sanción, tampoco veían como vocacional el ser maestros. La cultura del renacimiento rechazó siempre cualquier figura docente, “El cortesano”, de Castiglione es un buen ejemplo de ello, enseñar era una tarea para hacer en secreto, hermética, porque ser maestro era una deshonra. De ahí entonces los escrúpulos de las empresas pedagógicas: “Los maestros se guardarán, sobre todo, de no familiarizarse con los alumnos” , “mostrarán un afecto igual para todos sus alumnos” .“No permitirán que ningún alumno permanezca a su lado mientras estén en su puesto. No hablarán en particular a sus alumnos, sino muy rara vez y por necesidad, y cuando tengan que hablarles terminarán en pocas palabras. No darán ningún encargo a sus alumnos (…); No mandarán escribir ni copiar nada por ningún alumno, ni para sí, ni para persona cualquiera (…); No pedirán a los alumnos noticia alguna, ni permitirán que ellos se las den, por buenas o útiles que fueren” .

Esta no es precisamente la trama de un control montado sobre el alumno, “no darán ningún encargo a sus alumnos…no pedirán a los alumnos noticia alguna…por buenas o útiles que fueren”. Michel Foucault, también nota en la obra pedagógica de La Salle un cierto afán por la perfección en las pequeñas cosas diarias como un dispositivo de control, pero aclaremos, a lo que hace referencia es a un tipo de espiritualidad que suele llamarse de “la pequeña vía”, una práctica moderna de esta escuela es la que ha hecho popular en “Historia de un alma” santa Teresita de Lisieux, pero Foucault no se detiene a aclarar que el ejercicio de la pequeña vía, su adopción es enteramente personal y que tiene que ver con tanto con hacer lo mejor posible las pequeñas cosas de la vida cotidiana y con no fastidiar al otro con los problemas propios. En tal caso, este no es el motivo del presente trabajo, la acusación de dispositivo burgués de control y vigilancia a la escuela de la pequeña vía requiere un conocimiento mayor.

Si a la burguesía se le reprocha la construcción de una especial voluntad de vigilar y controlar, ¿Cómo es que se puede obviar tan ligeramente los presupuestos de la proporcionalidad de la pena empezada a pensar en el siglo XVIII? Peor aún, se acusa a la burguesía de inventar la proporcionalidad de la pena como quien inventa una nueva escala de control, es la misma acusación contra las escuelas pías y las propias de La Salle. El tópico es muy extenso pero vale reparar por ejemplo en la importancia que tenía para “esta burguesía” el concepto de daño por sobre la subjetividad del infractor. Si, la burguesía del siglo XVIII no pensó en ningún tratamiento de electroshock para cambiar la mentalidad de los delincuentes. “La única y verdadera medida de los delitos –dice Beccaria- es el daño hecho a la nación, y por esto han errado los que creyeron que lo era la intención del que los comete” . Es decir, no importa quien comete un delito sino que provocó ese delito.

Quisiera también dejar en claro que tampoco la noción de “normalidad” puede ser atribuida a la burguesía, mientras la primera tuvo su fecha de nacimiento en la revolución francesa (Canghilem), la burguesía es una subjetividad muy anterior al siglo XVIII. Cuando Bentham rechaza la condecoración hecha por los protagonistas de la revolución francesa está rechazando cualquier categoría de uso de la normalidad para su muy criticado proyecto de cárcel moderna denominado el panóptico, este dato provoca más de una relectura de todas las opiniones vertidas sobre sus ideas penales. Ni las nociones de normalidad/anormalidad ni las más modernas de “autenticidad/no auténtico” “genuino/no genuino” tienen que ver con el cristiano que busca prosperar en sus negocios, y que piensa otros nuevos emprendimientos. En tal caso el concepto de conversión personal no es comparable ni es posible ser pensado desde el supuesto de la normalidad ni de la sospechosa “pureza” de lo tenido por genuino.

Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.

Hacia la “Mexicanización” de la política colombiana?-Autor: Javier Loaiza

Autor: Javier Loaiza
Hacia la “Mexicanización” de la política colombiana?

A dos días de las elecciones, son muchos los factores que caracterizan el proceso y generando una fuerte incertidumbre en los resultados. Han estado marcadas por el asesinato selectivo de candidatos por parte de las FARC, fuertes acusaciones de compra de votos y coacción a los electores, el proceso de la parapolítica que lleva más de 40 congresistas investigados de cuatro de los 5 más grandes partidos del país, varios “pesos pesados” de la política nacional que regresaron al escenario regional, el debate sobre los efectos del proceso de desmovilización de los paras con fuertes acusaciones al gobierno y los enfrentamientos del presidente con la Corte Suprema, la influencia de Chávez fungiendo como mediador en el “Acuerdo Humanitario” para rescatar los secuestrados y acusaciones al presidente venezolano de apoyar candidatos en distintas partes del país, a la vez que el gobierno intenta por todos los medios, lograr la aprobación del TLC con Estados Unidos.

Al final de cuentas, todo este maremagnun de hechos,  no se explica sino por la disputa entre las cinco minorías políticas más grandes de lograr la mayor porción de la torta del poder regional y local que les deje en mejores condiciones para afrontar las elecciones del 2010, en que se definirá el sucesor de Uribe y su controvertida política de seguridad democrática.

Como se recordará, en el 2001 con la nueva Constitución, se eliminó el bipartidismo que gobernó Colombia durante más de un siglo. Se estableció un multipartidismo abierto que llevó a que hubiera entre 60 y 80 partidos y movimientos, hecho que se conoció como las “microempresas electorales”. En 2003, con la reforma política se determinó un umbral del 2% de la votación, cuota mínima de votos, para conservar la personería jurídica como organización política. Al final, en las elecciones de marzo del 2006, quedaron representados 11 partidos en Senado y 16 en Cámara. De ellos, cinco, La U., Conservadores, liberales, Cambio radical y el Polo obtuvieron en promedio el 18% de la representación. Tres, junto con otros mas pequeños conforman la coalición de gobierno que apoya a Uribe y que tienen una sustancial mayoría en el Congreso. Dos, están en la oposición. Además del partido Liberal, el Polo Democrático Alternativo, una coalición de sectores de izquierda, intelectuales, sectores obreros y representantes de ONGs de tendencia antigobierno.

El partido Liberal de haber tenido por lo menos 25 de los 32 gobernadores en años anteriores y una cuota de alcaldes que superaba el 50% de los casi 1.100 municipios del país fue perdiendo paulatinamente su representación, pues muchos de ellos se pasaron a alguno de los movimientos uribistas. Su campaña está centrada a tratar de mantener las posiciones que conserva y recuperar algunas. Su meta parece ser lograr hacerse a, por lo menos una tercera parte de gobernaciones y alcaldías. Así, los liberales después que tuvieron el poder durante varios lustros al estilo PRI, tratan de recuperar posiciones y mantener su fuerza y presencia en la mayor parte del país, contando con varios gobernadores de mucho peso y reconocimiento nacional. Tendrá que ir definiendo su posición, probablemente hacia el centro del espectro político y tiene algunas jóvenes figuras que podría jugar al final del decenio.

El Polo, que amalgama tendencias de izquierda, parece que va conservar la Alcaldía de Bogotá y muy seguramente gana la gobernación de Nariño con uno de sus líderes, el exguerrillero Antonio Navarro, además de algunas ciudades intermedias. Esta situación le pone en una condición similar a la del PRD mexicano, sobre todo repetir el gobierno de la capital del país, dejando al actual alcalde, “Lucho” Garzón con alto índice de aceptación y favorabilidad que le pone como un importante competidor  para 2010 y un senador Petro que trata de desmarcarse fuertemente de su historia guerrillera y toma partido del lado Chavista.