Claves americanas
América latina, la región ausente
Por Andrés Oppenheimer
WASHINGTON.- No es extraño que los candidatos presidenciales de ambos partidos casi no hayan mencionado a América latina en sus debates: las encuestas revelan que para la enorme mayoría de los estadounidenses América latina es una de las regiones menos importantes. Antes de analizar por qué esta creencia generalizada es un grave error, en parte causado por la cruzada antiinmigrante de algunos periodistas, echemos un vistazo a una nueva encuesta de Zogby Internacional sobre cómo los estadounidenses perciben la región. Entre los resultados se cuentan:
§ Ante la pregunta de cuál es la región del mundo más importante para los intereses de Estados Unidos, 42,5% de los encuestados dijo Medio Oriente; 20,3% señaló Asia; 12,5% eligió Europa y Rusia, y sólo 7,3% respondió América latina.
§ Cuando les preguntaron si creían que la mayoría de los gobiernos latinoamericanos eran amistosos u hostiles hacia Estados Unidos, 31% respondió que la mayoría de los gobernantes latinoamericanos eran antiestadounidenses; 28% dijo que eran pro Estados Unidos, y 31,5% dijo que no eran ninguna de las dos cosas.
§ Ante la pregunta de cuáles son los países más amigos de Estados Unidos, 42% dijo México; 34%, Costa Rica; 32%, Brasil; 21% optó por República Dominicana; 18%, por la Argentina; 14%, por Colombia; 12%, por Chile; 8%, por Perú, y 1,6% dijo Venezuela.
§ Cuando les preguntaron si creían que el tratado de libre comercio de 1994 con México y Canadá era bueno o malo para Estados Unidos, 48% dijo que era malo, y 27%, que era bueno.
Ante todos estos datos, no resulta sorprendente que América latina no haya figurado en los debates republicanos y demócratas, salvo en esporádicos cruces verbales sobre la inmigración. E incluso este tema es tratado como un asunto doméstico, centrado en la necesidad de controlar las fronteras y no en la urgencia de contribuir al desarrollo económico latinoamericano para reducir las presiones migratorias.
"Este año América latina ha recibido menos atención que antes -me señaló Peter Hakim, director del Diálogo Interamericano-. Y habría que agregar que tampoco se le ha prestado mucha atención en el pasado."
"Todo menos leer"
A diferencia de lo ocurrido en los 80 y los 90, cuando las crisis latinoamericanas estremecían el sistema bancario estadounidense o las guerras de América Central ocupaban los titulares de los periódicos, a la región le va relativamente bien. Los estadounidenses no están preocupados por América latina ni se sienten amenazados por la región, dijo Hakim.
"[El presidente Hugo] Chávez es visto como una molestia, más que como una amenaza -dijo Hakim-. Cuando uno va al Congreso y habla sobre él, la gente mira para arriba."
Mi opinión: los resultados de la encuesta reflejan lo que los estadounidenses leen en los diarios sobre América latina, es decir, casi nada. En la mayoría de los casos, los medios aún tiene que digerir el hecho de que los hispanos son el bloque étnico más grande del país.
En rigor, América latina es la región del mundo que afecta más directamente la vida cotidiana de los estadounidenses, ya sea en lo que se refiere a la inmigración, al comercio, al medio ambiente o al petróleo. ¿Cuántos norteamericanos saben que Estados Unidos importa más petróleo de México que de Arabia Saudita?
Y, por irónico que parezca, en un mundo cada vez más dividido en bloques comerciales regionales, una América latina más próspera podría ser la mayor oportunidad de Estados Unidos para construir un bloque regional que lo ayude a revertir su pérdida de peso económico en el mundo a largo plazo. ¿Cuántos estadounidenses saben que este país exporta cuatro veces más a América latina que a China?
El fallecido columnista de The New York Times James Reston dijo una vez que "los estadounidenses harían cualquier cosa por América latina, menos leer sobre ella". Pues bien, eso cambiará con el tiempo, a medida que los medios hagan mayores esfuerzos para capturar al público hispano. Pero hasta ahora eso no ha pasado.
Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.
Contagio de Estados Unidos, peligro cada vez mayor en Asia
WILLIAM PESEK (*) ESPECIAL PARA EL OBSERVADOR
Los asiáticos, que esperaban un año más tranquilo, después de 2007 han perdido rápidamente ese optimismo.
Entre las nevadas desastrosas de China, la crisis de las albóndigas de harina en Japón y las condiciones económicas cada vez peores en Occidente, el 2008 parece un año más peligroso.
“Me preocupan los efectos que pueda tener una crisis de liquidez cada vez peor en Estados Unidos”, dijo Ifzal Ali, economista jefe del Banco Asiático de Desarrollo, en Manila. “Nunca ha sido más importante para el Asia asegurarse de conservar los adelantos que ha hecho durante los diez últimos años”.
Los economistas serios han dejado de regar el mito de que el Asia se ha desacoplado de Occidente. Aun así, la crisis de las hipotecas de alto riesgo y la desaceleración del crecimiento económico de Estados Unidos no han repercutido aún en el Asia directamente. La palabra clave en esto es “aún”.
Al tiempo que Estados Unidos lidia con una recesión y los mercados de crédito se contraen, el Asia parece cada vez más vulnerable. Una cosa es que haya una desaceleración en Estados Unidos; otra sería que hubiera un contagio financiero. La pregunta es si Asia sufrirá algún retroceso como consecuencia.
Son muchas las trampas que el Asia quiere evitar; quizá la principal sea la tentación de seguir el ejemplo de Estados Unidos.
Esto es un cambio importante en unas autoridades que siguen viendo a Estados Unidos como su mentor económico. Incluso en los años posteriores a la crisis asiática de 1997-1998, cuando los consejos de Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional agravaron las dificultades, los dirigentes de la región estaban reacios a desentenderse de la mayor economía del mundo.
Ahora muchas personas en el Asia están atónitas por lo mal que Estados Unidos viene manejando su propia crisis económica.
Contagio
Hace diez años, Estados Unidos se tomó la libertad de decirle olímpicamente al Asia cómo reorganizar sus economías. El Gobierno estadounidense aconsejó subir las tasas de interés en pro de la estabilidad cambiaria, bajar el gasto público, dar más independencia a los bancos centrales, mejorar el gobierno corporativo y evitar los rescates financieros.
Ahora que Estados Unidos vive su propia crisis, está haciendo todo lo que dijo al Asia que no hiciera. Eso, como las autoridades estadounidenses bien podrían decir, es una prerrogativa del país que tiene la moneda de reserva del mundo. Ojalá fuera así de sencillo. La política económica de Estados Unidos está empezando a complicarle la vida al Asia.
Hace diez años, la turbulencia financiera del Asia se propagó a Occidente, golpeando los mercados de Nueva York. Hoy, Estados Unidos está devolviendo el favor mediante lo que los asiáticos llaman “el contagio estadounidense”.
Tomemos las reducciones de tasas de la Reserva Federal. Además de haber rescatado a los inversionistas que apostaron en grande a unos títulos muy riesgosos y que ellos apenas entendían, la Fed está enviando una gigantesca ola de capital rumbo al Asia. Está abultando el valor de los activos y de las monedas. De hecho, ha recurrido a la devaluación como forma de estimular su economía, algo por lo que criticó severamente al Asia.
Dinero para especular
El dinero que está entrando en el Asia estos días es de la variedad “especulativa” que causó problemas en la región en las postrimerías de los años noventa. Estados Unidos también está abriendo las compuertas fiscales para evitar una recesión, algo que no hará sino agravar sus desequilibrios.
Tampoco es Estados Unidos un modelo de responsabilidad empresarial. A comienzos de esta década, el Asia contempló horrorizada la implosión de dos titanes del mercado libre, Enron Corp. y WorldCom Inc. Ahora los asiáticos presencian las repercusiones de la “enronización” de la banca de inversiones estadounidense.
Al igual que Enron, Wall Street retiró sus inversiones más riesgosas del estado de cuentas. En el caso de Wall Street, se trataba de los llamados vehículos de inversión estructurada. Los ejecutivos apenas conocían los riesgos, para no hablar de las compañías de calificaciones de solvencia. La economía que se daba por la más transparente del mundo ha resultado todo lo contrario.
Tropiezos
En vez de arreglar un sistema descompuesto, el secretario del Tesoro Henry Paulson respaldó la creación de lo que en resumidas cuentas era un fondo de rescate. Esto, sumado a una Fed sumisa, da a entender que las autoridades de Estados Unidos no aprendieron una lección importante de la crisis asiática: si los inversionistas evitan las consecuencias de sus actos, cometerán errores aún más grandes la próxima vez.
Estados Unidos no tiene toda la culpa. El Asia debería haber aprovechado el crecimiento de los últimos años para mejorar sus economías, reducir su dependencia de las exportaciones y crear unos mercados de bonos más fuertes. Todo esto sería de importancia secundaria si el Asia no estuviera tan expuesta a las repercusiones de los tropiezos estadounidenses.
Aparte de tomar prestados más ahorros asiáticos, Estados Unidos se mantendrá más atento que nunca a las reservas de la región en divisas. Las necesidades crediticias de Wall Street están aquietando la preocupación en cuanto a los fondos de riqueza soberana. Al menos por ahora, las inversiones de China, Singapur, los Emiratos Árabes Unidos y otros Gobiernos rebosantes de liquidez están recibiendo una calurosa acogida.
¿Qué debe hacer el Asia en este ambiente? Las Filipinas bajaron sus tasas de interés un cuarto de punto porcentual la semana pasada, y otros países de la región tomarán medidas similares. Las autoridades monetarias están cambiando su enfoque de combatir la inflación a estimular el crecimiento económico.
(*) Servicio BloombergFuente: EL OBSERVADOR, de Montevideo.
¿Cuándo comienza una crisis?
por Juan Carlos de Pablo*
Al día siguiente al de una relación sexual que genera un embarazo involuntario, la crisis está “gestada” aunque todavía nadie la nota; de la misma manera que en los 5 minutos siguientes al momento en que una persona termina de tomarse media botella de whisky sin parar, la crisis está gestada aunque todavía nadie la nota.
De esto me estaba acordando porque el informe de J. P. Morgan del 17 de diciembre de 2007 incluyó un gráfico que muestra la evolución temporal de la tasa de morosidad en las hipotecas en Estados Unidos, entendiendo por tal la proporción de las hipotecas con cuotas impagas durante 60 o más días. El eje horizontal, naturalmente, mide el tiempo mientras que el vertical mide la tasa de morosidad. El gráfico arranca en 1992 y termina a fines de 2007.
La curva es notable. Arrancó en prácticamente morosidad cero en 1992, subiendo hasta aproximadamente 10% en 1996. Desde entonces fluctuó entre 5% y 10% hasta ¡fines de 2006! En particular cayó entre 2002 y 2006. Pero desde los últimos meses de 2006 comenzó a subir de manera significativa, ubicándose a fines de 2007 en… ¡25%!, es decir, una de cada 4 hipotecas está en dificultades.
A la luz de la crisis de las hipotecas de alto riesgo que, principalmente en Estados Unidos, se desató durante la segunda mitad de 2007, Alan Greenspan, quien desde 1987 ocupaba la titularidad del Sistema de la Reserva Federal, recibió gran cantidad de críticas por su política de tasas de interés bajísimas, y sobre todo por la falta de monitoreo de las operaciones realizadas por entidades financieras (casualmente el FED está ahora pensando en pedirle a las entidades hipotecarias, que demuestren de manera realista que los nuevos deudores están en condiciones de pagar sus deudas. Una iniciativa muy difícil de implementar).
Greenspan se defiende diciendo que la reducción de tasas estaba justificada, en función de lo que entonces ocurría con la macroeconomía, y que aún en este mundo on line (en tiempo real) es imposible monitorear la operatoria de las instituciones financieras.
Debate eterno. Estas líneas enfatizan otro aspecto de la cuestión, que puede plantearse en los siguientes términos: ¿en qué medida las series estadísticas resultan ser buenos “semáforos” de problemas que se generan o se avecinan? La pregunta es importante porque si hubiéramos puesto un robot a monitorear la serie de morosidad en hipotecas, hasta fines de 2006 no solamente hubiera exclamado “no hay ningún problema” sino que encima hubiera dicho “el problema está disminuyendo”.
El problema no está en la serie estadística, el problema está en la lectura (o interpretación) que se le da a la serie estadística. Tal lectura, inevitablemente, tiene que tener detrás una teoría. En Argentina, a partir de 2003, el PBI real creció de manera significativa (hasta 2006, sin cuestionamientos al INDEC). Esto es un hecho. ¿Crecimiento “porque ahora llegaron los que saben”, o como dice Contexto, fortísima recuperación, luego de una gran crisis? Esto no se responde desde los números, sino desde la teoría.
En todas las profesiones ocurre lo mismo. Si Naciones Unidas me contrata para espiar si Irán está efectivamente utilizando sus instalaciones nucleares para fines pacíficos, o para armar una bomba atómica, por más que me pasee por las fábricas y depósitos no voy a descubrir nada. Porque me falta la teoría para… “mirar”.
¿Cuándo comenzó la crisis de la Convertibilidad, el día que el presidente Duhalde dejó de honrar el 1 a 1; el día que el ministro Cavallo introdujo el “corralito”; el día que el presidente De la Rúa comenzó su mandato; o en abril de 1991, precisamente cuando se estrenó el esquema? Heymann (2002) reflexionó sobre esta cuestión, expresando (palabra más, palabra menos) que una crisis comienza la primera vez que se aprueba algo que se sabe no es correcto en función del objetivo que se propone (en la película El juicio de Nuremberg el juez principal le dice a uno de los jueces condenados por haber participado de la “justicia Nazi”, que el problema comenzó cuando él condenó al primer inocente).
Vivimos rodeados de “problemas de identificación”, por lo cual con frecuencia una misma serie estadística admite más de una lectura congruente. Como consecuencia de lo cual dentro de la profesión muchas veces se le da “el beneficio de la duda” a ciertos esquemas de política económica. Pero la profesionalidad consiste en monitorear el referido beneficio, por ejemplo desde el punto de vista del tipo de medidas adoptadas, el tiempo involucrado en su maduración, la intensidad de las referidas medidas, la lectura de los primeros resultados, etc., poniendo la cabeza fría al servicio del corazón caliente, es decir, evitando engolosinamientos “políticamente correctos” pero que lejos de ser parte de la solución se convierten en parte del problema.
La crisis hipotecaria de Estados Unidos es un buen ejemplo. Cuando en vez de financiar una porción del valor del inmueble se lo financió todo, cuando en vez de financiar a un deudor “sólido” se financió a otro “de alto riesgo”, cuando demasiado poder quedó en manos del empleado que vive de la comisión de venta y no del cobro de la hipoteca, tanto la profesionalidad como el sentido común dicen que eventualmente, algo iba a ocurrir.
Aunque, como muestra el grafico que inspiró estas líneas, y el par de ejemplos planteados en el párrafo inicial, transcurra algún tiempo entre el momento en que se genera la crisis y aquel en el cual se ven los efectos.
* El autor es Director de Contexto ( juancarlosdepablo.com.ar ) y miembro del Consejo Asesor de Carta Política.Fuente: FUNDACIÓN CARTA POLÍTICA, Argentina.
Un presidente innovador
Por Carlos Zaffore
Para LA NACION
Viernes 22 de febrero de 2008 | Publicado en la Edición impresa
El ganador de las elecciones presidenciales de hace 50 años salía del molde. Desde su aspecto espigado y profesoral, con gruesos anteojos, hasta su preciso lenguaje de ideas no encajaba en el estereotipo de político, aunque esto no excluía en Arturo Frondizi una oratoria que tocaba las fibras emotivas y una personalidad seductora y carismática. Una infrecuente combinación. Y, por cierto, su propuesta innovadora se anticipaba a los cambios mundiales y planteaba un proyecto nacional convocante. Basta decir que en 1958 la hoy trillada palabra “desarrollo” era sólo conocida en círculos académicos. En política, sólo la usaba Frondizi.
¿Cuál es la explicación de su victoria, que duplicó en votos a Ricardo Balbín? ¿Hay algo más que la fascinación de su figura? En mi opinión, la Argentina aprovechó la oportunidad de contar con un estadista que la lanzara al futuro.
El voto del peronismo proscripto se explica porque Frondizi había cuestionado el revanchismo del golpe de 1955 y consideraba la antinomia peronismo-antiperonismo un freno a todo proyecto nacional. Se anticipó tres lustros a lo que Balbín plantearía en la década del 70. Asimismo, en la búsqueda de ese apoyo había una explicación inasequible para quienes lo criticaban desde la mentalidad electoralista: el desarrollismo consideraba necesaria para el desarrollo una “alianza de clases y sectores sociales”, y el peronismo aportaba la clase obrera. No hubo nada espurio, y cuando Perón, unos días antes de aquel 23 de febrero, le brindó apoyo desde el exilio no hizo sino bendecir con astucia lo que igualmente hubieran hecho los votantes peronistas.
Por lo demás, las adhesiones que despertó Frondizi abarcaban un amplio espectro. En especial, a la juventud. Convocaban su personalidad y su programa. Un programa que había elaborado con su brillante think tank –la “usina”, en la jerga de los íntimos–, encabezado por Rogelio Frigerio. La propuesta económica la resumía un eslogan electoral impactante: “Carne + petróleo = acero”. Hoy podríamos sustituir los términos de la ecuación por soja y microchips, pero conceptualmente está vigente, y postula una economía que valorice el trabajo argentino y nos saque de lo que Frondizi llamaba “estructura agroimportadora”, sujeta a los vaivenes de la coyuntura internacional.
A Frondizi le tocó un tiempo turbulento. En cuatro años sufrió más de treinta “planteos” militares, hasta el que lo derrocó. Pero el asedio golpista no lo paralizaba. Concretaba proyectos a ritmo de vértigo y el catálogo de realizaciones en producción, infraestructura, educación, calidad institucional es para un libro, no para un artículo.
Al promediar los años cincuenta, nuestras clases dirigentes creían inminente una tercera guerra mundial. Esa había sido la opinión de Perón y la de los antiperonistas. A la Argentina, razonaban, le convenía permanecer al margen y beneficiarse exportando alimentos a los beligerantes. Hacer la plancha.
Frondizi se anticipó a un nuevo escenario. La novedad del armamento nuclear haría imposible una guerra mundial, porque aun el vencedor quedaría destruido. La competencia entre Washington y Moscú se trasladaría del campo militar al económico y político.
Esa lúcida percepción lo llevó a dos conclusiones. Una, establecer una “relación madura con Estados Unidos” y forjar buenas relaciones con todos los países, incluidos los del Este, para favorecer nuestro desarrollo. Frondizi fue el primer presidente que se acercó a Estados Unidos, reinsertó a la Argentina en el mundo, y era respetado y escuchado por todos los líderes. Y en el productivo acercamiento a Washington no resignó independencia, como cuando se opuso a la expulsión de Cuba de la OEA, porque eso violaba el derecho internacional. Añadió el clarividente argumento de que así se favorecería que se exportara la revolución.
La segunda conclusión fue que el país no debía autolimitarse como exportador de alimentos: debía encarar el desarrollo.
El desarrollo se diferenciaba del crecimiento. Era un cambio de calidad de la economía. El Estado fijaba prioridades y, sin violentar el mercado, orientaba la producción hacia sectores dinámicos, configurando una estructura abierta, pero con amplio margen de autonomía nacional.
Por último, otro tema que ilumina el presente: la exitosa política antiinflacionaria de Frondizi, poco conocida porque se lo recuerda más por el desarrollo. Se diferenció tanto de las recetas ortodoxas que desatienden la producción como del estatismo. En 1958 había inflación reprimida por controles y tarifas políticas. Las eliminó, sinceró la economía y combatió la inflación no en sus efectos, sino en su causa, con estricta reducción del gasto público y, sobre todo, atacando por el lado de la oferta, con mayor producción de bienes y servicios. “Estabilización y Desarrollo” era el nombre del programa. En 1959, por el sinceramiento, esto es, por la inflación heredada, el índice llegó al 118%, pero ese mismo año la inflación fue vencida: el promedio mensual en el primer trimestre fue 11,6%; en el segundo, 9%; en el tercero, 2,9%, y en el cuarto, 1,9%. En el último año completo de su mandato, 1961, la inflación quedó reducida a casi la décima parte de la que había recibido.
Unas palabras finales para Frondizi, algo personales. Salió de la presidencia con el mismo patrimonio que tenía al llegar. Jamás, ni en momentos de dura soledad política, lo encontré en un renuncio –fue, junto con Frigerio, mi maestro durante años–, en una posición ajena a sus convicciones. Su solidez intelectual y capacidad para anticiparse a los cambios, que a veces le trajeron incomprensión, convivían en él con un espíritu sensible, exento de agravios, un rechazo gandhiano a la violencia y una pétrea voluntad de trabajar por la unidad de la Nación.
El autor es presidente del Movimiento de Integración y Desarrollo.
El Desafío Latinoamericano - Cohesión Social y Democracia
Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.
A 50 años del triunfo de la UCRI
Perón, Frondizi y el pacto que marcó una época
Por María Sáenz Quesada
Para LA NACION
Viernes 22 de febrero de 2008 | Publicado en la Edición impresa
El acercamiento del doctor Roberto Lavagna al ex presidente Kirchner con miras a la reorganización del justicialismo es calificado por unos en forma positiva, pues favorecería el sistema de partidos; otros prefieren denominarlo “pacto”, término que suele utilizarse en tono negativo. Prejuicios aparte, lo que importa es juzgar este tipo de acuerdos por sus resultados.
En el siglo XX, el pacto por antonomasia fue el de Frondizi, candidato de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), con Perón, presidente depuesto y proscripto, para asegurar el triunfo de la UCRI en las elecciones de febrero de 1958. No se trataba, como ahora, de dos políticos de un mismo partido separados circunstancialmente, sino de los jefes de agrupaciones antagónicas en un país que había estado, dos años antes, en el límite de la guerra civil.
Para la sociedad política, dominada entonces por el espíritu gorila, opuesto a cualquier forma de inclusión del peronismo, ese pacto no era siquiera imaginable. Por eso, a pesar de que los emisarios del jefe de la UCRI –fundamentalmente, Rogelio Frigerio– venían conversando en secreto con John William Cooke, en Chile, y con Perón, en Caracas, en el gobierno militar no se les dio crédito a los rumores. Sin embargo, el embajador argentino en Panamá, Samuel Alperín, viajó expresamente a Buenos Aires, en diciembre de 1957, para entregar las pruebas de la negociación al ministro de Relaciones Exteriores, quien llevó el informe a una reunión de gabinete. Como no le dieron importancia, el ministro se sintió desairado y renunció.
“Lo cierto es que ni el general Aramburu ni yo creímos que el doctor Frondizi pudiese haber contraído un compromiso de esa naturaleza con Perón”, reconoció el vicepresidente, almirante Isaac F. Rojas, a una pregunta del historiador Potash.
Rojas tenía tantas discrepancias con los radicales del pueblo que veía en la denuncia sólo un argumento más a favor de Ricardo Balbín, candidato favorito del presidente Aramburu.
Esta rivalidad dentro del gobierno de facto contribuyó para que el tema no estallara en forma escandalosa antes de las elecciones, a pesar de las denuncias, de los informes periodísticos y de los rumores que Frondizi desmintió en una declaración: “No tenemos acuerdos ni pactos secretos con ningún grupo o persona” (La Nacion, 14-02-58).
Los entretelones se conocen. Se sabe que Perón, al principio, se mostró reacio. “Los pactos políticos entre facciones adversas son siempre de mala fe, aunque sean convenientes”, dijo, temeroso de que si la operación resultaba exitosa se legalizara la revolución.
Otro efecto posible era que la masa de sus electores se negara a votar por un candidato que expresaba tradiciones y estilos muy diferentes.
Cambió de opinión a raíz de los resultados electorales de la Convención Nacional Constituyente de 1957: el voto en blanco que respondía a sus órdenes había convocado a la cuarta parte del electorado solamente.Entendió entonces que si se mantenía en la línea insurreccional muchos peronistas votarían por Frondizi para evitar el triunfo de la Unión Cívica Radical del Pueblo, más identificada con los antiperonistas que la Unión Cívica Radical Intransigente.
Por otra parte, después de los fusilamientos de junio de 1956 no había opción para una segunda intentona militar. Por eso, aceptó el acuerdo y desoyó a quienes aconsejaban insistir en el voto en blanco.
Perón necesitaba un respiro para continuar el juego de ajedrez que evitaría que su fuerza política alumbrara nuevos liderazgos, riesgo posible, dado que Aramburu admitía la participación de partidos neoperonistas en los comicios.
El pacto, firmado el 3 de febrero de 1958 en Ciudad Trujillo (Santo Domingo), donde Perón se había refugiado luego del derrocamiento del dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez, dice que votar por Frondizi es la mejor forma de luchar y que el candidato estaba comprometido a restablecer las conquistas sociales del justicialismo y a permitir la libre expresión política y sindical.
Este último punto incluía el compromiso de normalizar los sindicatos y volver a la CGT única, lo cual permitiría al peronismo reorganizarse sobre su sólida base gremial. Hubo también una parte no escrita: Perón necesitaba con urgencia recursos económicos; de esto se encargó Frigerio.
Otros puntos fueron dejados de lado. Me refiero a la convocatoria a elecciones de constituyentes, la declaración de la caducidad de las autoridades y el llamado a elecciones generales. Esta promesa formó parte de la letra muerta del compromiso, no sólo porque cuando Frondizi asumió la presidencia el poder de veto siguió en manos de los militares, sino también porque él mismo se había comprometido, como “hombre de honor”, a respetar lo actuado por la Revolución Libertadora y estaba dispuesto a cumplirlo.
Por su parte, Perón, a la pregunta de alguien de su círculo “¿Usted cree que Frondizi va a cumplir con el pacto?”, contestó: “No, m’hijito... Y nosotros tampoco. Los pactos políticos nunca se cumplen” (según reveló Marta Cichero en 1992). Sin embargo, hizo efectiva la parte inmediata del acuerdo al ordenar que su gente apoyara a la UCRI.
Gracias a esto, la UCRI mejoró su porcentaje electoral con respecto a las elecciones de constituyentes, ganó en todos los distritos y se aseguró la mayoría del colegio electoral y del futuro Congreso.
Con respecto al pacto, las opiniones se dividen. Los desarrollistas lo defienden a rajatabla porque, a pesar de sus trampas –Frondizi nunca lo firmó de su mano–, simbolizaba el acuerdo que se había conseguido para que el país superara esa etapa de rencores y de violencia.
Otro sector de la UCRI consideró que Frondizi estaba en condiciones de ganarle a Balbín por las suyas, dado que su propuesta para “veinte millones de argentinos” representaba la voluntad de cambio y la expectativa de un futuro sin odios que permitiría modernizar el país.
Visto a la distancia, el pacto sirvió para la coyuntura inmediata más que para la construcción de una democracia sólida. Frondizi, cuyo pasado de izquierda democrática resultaba difícil de digerir para un sector militar ultra, quedó debilitado cuando el acuerdo finalmente se publicó. Los radicales del pueblo, defraudados en todas sus expectativas electorales, se constituyeron en una oposición intransigente.
Por otra parte, su hipotética victoria no constituía una alternativa dramática como se suele alegar: por la lógica de las necesidades políticas, también la UCRP debía captar al peronismo y propiciar una amnistía.
Hubo, sí, dos beneficiados firmes por el compromiso. Uno de ellos, Frigerio, quien se convirtió en el dueño del secreto de Frondizi, de su gestión presidencial y de su futuro político. Los otros, los sindicalistas peronistas, favorecidos por la vuelta de la CGT única, sistema que perdura hasta hoy (y que no se privaron de hacerle una oposición frontal a la política económica del desarrollismo).
En consecuencia, el Pacto de Ciudad Trujillo sirvió para construir un sistema político en el que las corporaciones adquirieron un peso sustancial en el manejo del Estado, mientras los partidos perdieron relevancia, y así, actualmente, luego de veinticinco años de ejercicio de la democracia, todavía marchan a los tumbos.
La autora es historiadora. Su último libro es La Libertadora. De Perón a Frondizi.Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.
Un año de inflexión
ALBERTO BENSIÓN ESPECIAL PARA EL OBSERVADOR
Todas las proyecciones sobre la evolución de la economía mundial durante el año que se inicia giran en torno a tres preguntas principales: ¿Cómo será la recesión de la economía de Estados Unidos? ¿Podrán las otras economías avanzadas mantener un curso independiente de ella? ¿Cuál será la evolución de las economías emergentes? Las respuestas sólo serán conocidas a fin de año pero, por ahora, todo indica que el 2008 será un año de inflexión, en el que la economía mundial no podrá mantener el ritmo de crecimiento de los cuatro años anteriores.
Hace dos semanas, el grupo de los siete países más industrializados del mundo (Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Italia, Francia, Alemania y Japón) afirmó que “persisten los riesgos a la baja en la economía mundial”. Dos días después, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, señaló que la desaceleración de la economía de Estados Unidos será significativa y durará algún tiempo. El mes pasado, el FMI había recortado su proyección de crecimiento de la economía mundial para el 2008 al 4,1%, una fuerte desaceleración con respecto al 4,9% del 2007.
En Estados Unidos, la tan temida recesión, entendida como la baja de los principales indicadores económicos en dos trimestres sucesivos, va a ser el resultado de la crisis de las hipotecas de alto riesgo, que provocó una restricción del crédito bancario, una menor demanda agregada y dificultades importantes en la banca y la construcción. Las medidas de política económica dispuestas en los últimos días del mes pasado habrán de atenuar en algo esta perspectiva. Como consecuencia, el FMI proyecta una significativa desaceleración del crecimiento, desde un ritmo anual del 2.6 % en el último trimestre del 2007 al 0.8 % en el último trimestre del año en curso.
En el pasado, los problemas de la economía de Estados Unidos tenían una incidencia decisiva sobre el resto del mundo. En parte, ello ya no es así, porque aunque la economía americana sigue siendo la más importante del planeta, no tiene la misma ponderación de mediados del siglo pasado. Hay diversos ejemplos de ello.
Las fábricas americanas de automóviles ya no son las más importantes del mundo y su lugar lo están ocupando empresas japonesas y coreanas, al tiempo que surgen otras en China e India. Ciertos bienes industriales como computadoras y electrodomésticos, que hace un tiempo sólo eran producidos por los americanos, son ahora de origen japonés, coreano u chino.
Una década atrás, New York y Londres eran los dos centros financieros más importantes del mundo, pero ambos enfrentan ahora una competencia muy fuerte de algunas ciudades asiáticas como Shanghai, Hong Kong y Dubai. Silicon Valley es aún el centro de innovación tecnológica más importante del mundo, pero otros igualmente pujantes están surgiendo en Israel y en India.
Aún la importancia del gigantesco mercado doméstico americano está siendo desafiada por los de la Unión Europea y algunos países emergentes como China e India.
Por ello es que ante la eventualidad de un debilitamiento de la economía americana, está en discusión un posible “desacoplamiento” del ritmo de crecimiento de la economía del resto del mundo. Sin embargo, tanto el Secretario del Tesoro de Estados Unidos Henry Paulson como el Sr. Strauss-Kahn acaban de rechazar esta posibilidad, con el argumento de que en el mundo actual, todo lo que pasa en un país importante impacta sobre los demás.
Por ahora, Europa, y en menor medida Japón, parecen estar en una situación menos desfavorable que Estados Unidos, al punto que no han seguido su política de estímulos antirrecesivos. Para este año, las proyecciones de crecimiento del FMI y el Banco Central Europeo sobre el crecimiento de la UE oscilan entre el 1.6 % y el 2 %, frente al 2.6 % del año anterior. En cambio, en el ultimo trimestre del 2007, la economía de Japón mostró una cierta reacción, al crecer a un ritmo anual del 0.9 %, en comparación con el 0.3 % del trimestre anterior.
Por su parte, la evolución de los países emergentes estará sujeta a dos acciones de signo contrario. Por un lado, ellos habrán de ser afectados por un menor nivel de sus exportaciones con destino a los países industriales. En contraste, estos países tienen reservas importantes y muy buenos resultados fiscales, por lo que podrían expandir sus respectivos mercados internos, para compensar el debilitamiento de sus exportaciones. Por ello es que para este año, la proyección del FMI para este conjunto de países es de un crecimiento del 6.9 % contra un 7.8 % del año anterior, que es un menor ritmo de desaceleración que en los países industriales. Fuente: EL OBSERVADOR, de Montevideo.
Derrotando sus propias metas
Es bastante confuso el reclamo de algunos sectores poderosos del Frente Amplio de “más izquierda” en lo que queda de este período y durante el quinquenio siguiente si retienen el gobierno. El MPP de José Mujica y los partidos Socialista y Comunista han acordado presionar por un programa que mezcla contradictoriamente postulados loables con otros que los traban y que van desde el voluntarismo hasta el error directo. Para profundizar los cambios ya realizados exigen mejores salarios, más justicia social para que no haya pobres, más presencia del Estado en la vida nacional y promoción de la unidad latinoamericana.
La vaga fragilidad de estos planes está ejemplificada en la renovada controversia sobre un tratado de libre comercio con Estados Unidos, ruta idónea hacia el mayor bienestar de los trabajadores y sus familias pero frenado por resabios ideológicos fuera de época y por la ilusión de quienes parecen creer que la prosperidad se saca milagrosamente de la galera. La polémica fue renovada por el vicepresidente Nin Novoa y el propio Mujica, quienes se muestran proclives a volver a pensar en un TLC con Estados Unidos. Los sectores del FA con menor visión de la realidad persisten en ver en la primera potencia mundial un ogro que tienta a pequeños países débiles para devorarlos en su cueva imperialista.
La realidad es otra. Incrementar la penetración a nuestro principal socio comercial, junto con Brasil, abre el camino a más producción, exportaciones y trabajo, que es la única forma de generar bienestar. La oposición a un TLC, que Nin Novoa y Mujica ahora quieren reconsiderar en el Congreso del FA, se agregó a la hostilidad de los socios mayores del Mercosur para inducir al presidente Vázquez a rechazar el TLC que nos ofrecía Washington y del cual el mandatario se había declarado partidario.
Para mejorar salarios y combatir la pobreza como parte de la justicia social se necesita alentar la inversión y producción del sector privado, como sucedería con el TLC, para que el gobierno recaude más a través de los impuestos y disponga de más recursos para asignarlos a mejorar las condiciones de vida de la gente. Reclamar todavía más presencia del Estado va contra la promoción de la actividad privada, esencial para que puedan financiarse programas sociales de mayor amplitud y alcance. Y es el sueño de una noche de verano pedir unidad en un continente dividido irremisiblemente en gobiernos que van desde el centrismo liberal de Colombia y Perú o la izquierda moderna –como Chile, Brasil y Uruguay– hasta el extremismo autoritario de los imitadores de la Cuba castrista, como Venezuela, Bolivia y, en grado menor, Ecuador.
Como ocurre con todos los partidos de cualquier color político y en todas las democracias, el Frente Amplio sobrelleva el lastre de sus divisiones internas. En la fuerza gobernante tironean una izquierda retrógrada y otra izquierda aggiornada. Quienes reclaman “más izquierda” antigua deben pensarlo dos veces porque ese curso, además de trabar al gobierno, conduce a derrotar sus propios objetivos. Fuente: EL OBSERVADOR, de Montevideo.
PARA LOS EXPERTOS SE TRATA DE UNA TRANSICIÓN BIEN PLANEADA
Con Fidel en las sombras, no habrá cambios sustanciales
Limitará lo que su hermano Raúl y otros líderes cubanos intenten modificar
Fidel Castro todavía no ha sido declarado muerto, ni en términos reales ni en espíritu. Probablemente limitará lo que su hermano Raúl y otros líderes cubanos hagan para modificar las políticas que estableció hace casi medio siglo, incluso después de renunciar a la Presidencia.
“Mientras Fidel esté vivo, no habrá cambios fundamentales en Cuba”, dijo el ex subsecretario de Estado de EEUU Otto Reich.
La renuncia del presidente que más años ha estado en el cargo forma parte de una transición bien planeada destinada a preservar el carácter de su revolución de 1959 y al mismo tiempo evitar una lucha de poder y un cambio político repentino, dijo Álvaro Vargas Llosa, investigador senior en el Independent Institute de Washington.
Castro, de 81 años, empezó a transferir el control del día a día a su hermano Raúl, de 76 años, en julio de 2006, tras una cirugía intestinal. Desde entonces ha mantenido su influencia haciendo comentarios en los medios estatales para impedir que se concrete la propuesta de Raúl de promover el desarrollo del etanol y permitir más empresas privadas. Y en el anuncio no mencionó su papel como secretario general del Partido Comunista de Cuba, puesto que sustentaría su poder si lo conserva.
“Aunque hemos visto indicios de que Raúl quiere moverse hacia una apertura económica, nadie en la burocracia actuó”, dijo Vargas Llosa.
Bajo Raúl, el gobierno enfrentará “mayores expectativas” conforme los cubanos exijan más alimentos, leche en polvo y acceso a Internet, dijo Jorge Piñón, investigador de Center for Hemispheric Policy de la Universidad de Miami. Un crecimiento económico anual de 6% en los últimos tres años no ha mitigado la pobreza generalizada ni el descontento por las restricciones de viaje en el sistema de dos niveles para los consumidores, dependiendo de si tienen divisas o no.
Bloqueo. El presidente estadounidense George W. Bush dejó entrever que el bloqueo comercial establecido por EEUU hace 46 años y las restricciones a los viajes que él endureció en 2004 continuarán a menos que haya un cambio político amplio.
Raúl ha mostrado poca capacidad para cambiar las políticas de su hermano en los 19 meses transcurridos desde que asumió el poder, opinó el ex subsecretario de Estado de EEUU Roger Noriega. “Raúl ha demostrado ser incapaz de producir cambios (...) este es claramente el comienzo del fin del régimen, pero el régimen sigue firme”, dijo el ex funcionario.
Gracias a Chávez. El colapso de la Unión Soviética repercutió en la economía cubana que se redujo un 35% entre 1989 y 1993. Luego Castro se recuperó del desmoronamiento e inspiró a una nueva generación de líderes latinoamericanos, como el presidente socialista venezolano Hugo Chávez.
Chávez envía 92.000 barriles de crudo al día a Cuba a cambio de los servicios de miles de médicos cubanos que proporcionan atención médica a los venezolanos pobres. La Universidad de Miami calculó que Chávez da a Cuba petróleo por US$ 2.600 millones al año. (El Observador y Bloomberg)
Fuente: EL OBSERVADOR, de Montevideo.
¿Qué reforma la reforma?
DANIEL M. FERRERE ESPECIAL PARA EL OBSERVADOR
En esta nota, y en otras tres que le seguirán, formularemos cuatro proposiciones que deseamos someter a consideración de nuestros lectores. Porque cuando nos enfrentamos a lo que el gobierno denomina “reforma del sistema de salud”, y que se presenta como una transformación drástica del sistema, vale la pena analizar despacito sus componentes para ponernos de acuerdo sobre lo que estamos hablando. Nuestras proposiciones son las siguientes:
1) El “Sistema Nacional Integrado de Salud” no transforma el sistema de prestación de servicios de salud vigente desde 1974.
2) La reforma continúa el proceso de transferencia de la prestación del servicio de salud pública al sector privado.
3) El principal objetivo del nuevo sistema es regular la competencia entre empresas privadas.
4) La reforma transfiere recursos de los trabajadores privados exitosos hacia los sectores mas sindicalizados de la salud.
Empecemos, entonces, por la primera proposición. Un sistema de prestación de servicios de salud podría ser todo público, con prohibición de la actividad privada, o todo privado, basado en los seguros. Ambos extremos son conceptualmente posibles. La verdad, sin embargo, es que los sistemas puros no existen mas que en los países comunistas. En todos los demás se opta por alguna combinación de servicios públicos y privados, y de financiación mediante impuestos y seguros.
Esto último es importante. Porque siempre existe una parte de la población que carece de recursos para pagar por los servicios de salud que utiliza, y su atención debe necesariamente financiarse con impuestos. En Estados Unidos se llamará Medicare y Medicaid, en otros sistemas habrá prestación directa por el Estado, pero el que una parte de los servicios de salud se debe financiar con impuestos es una realidad indiscutible. El tema, al final, es siempre consiste en definir (a) la combinación entre servicios prestados por el Estado y servicios prestados por los particulares, y (b) la combinación entre impuestos y seguros o prepagos.
En nuestro país, hasta 1960 el sistema se basaba en la prestación directa de servicios por el Ministerio de Salud Pública y el Hospital de Clínicas, financiados ambos con impuestos, y servicios privados pagados mediante seguros imperfectos. Este, por cierto, no era un mal sistema. Lo que lo volvió malo no fue la estructura, sino la mala gestión de los servicios prestados por el Estado. Si el uso que Salud Pública y el Clínicas hacen de sus recursos financieros y humanos fuera eficiente, el sistema uruguayo tradicional sería excelente. Se respetaría la libertad, y se garantizarían servicios de calidad a todos los uruguayos. Si el servicio fuera bueno, además, nadie se quejaría de que se destinaran todos los recursos necesarios para su suministro. El financiamiento solo es un problema cuando lo que se pone no tiene relación con lo que se saca.
Con la decadencia del Uruguay moderno, sin embargo, comenzó el cambio de modelo. El primer paso fue la ley de seguro de enfermedad de la construcción en 1960, que creó CHAMSEC. A esta ley siguieron otras para múltiples industrias: textil, madera, marítimos, papel, metalúrgica, etc., en rápida sucesión, hasta que en 1975 se crea por el gobierno militar lo que a nuestro juicio es el modelo que se mantiene hasta hoy.
Conceptualmente, es un sistema sencillo: se crea un impuesto a los trabajadores, que lo cobra y administra el Estado, y con eso se paga a las mutualistas privadas por la prestación de los servicios de salud al conjunto de los gravados. La prestación pública de servicios de salud se deja de lado, asumiendo la incapacidad de gestionarla o gobernarla, y el rol de prestador primario de salud se transfiere a las mutualistas privadas. Y como consecuencia de esta decisión la salud pública se vuelve residual, de sistemática baja calidad, y destinada exclusivamente a quienes no tienen trabajo. Todos los demás, tienen otra alternativa.
El sistema fue creciendo progresivamente. Entre 1975 y 1984 se incorporaron casi todos los trabajadores de la industria y el comercio, en 1984 ingresaron los trabajadores rurales y domésticos, en 1997se incorporaron los jubilados de bajos ingresos, y entre 2002 y 2004 se adoptó un régimen híbrido para docentes y judiciales.
¿Qué cambia la reforma de este sistema? No cambia nada. La ley 18.131 del FONASA agrega nuevos grupos: jubilados hasta cierto nivel de ingresos, funcionarios públicos, unipersonales e hijos de otros beneficiarios. Pero no cambia el sistema de prestación de servicios, que es igual al de antes. Las diferencias son políticas e ideológicas: se castiga a unos, se beneficia a otros, y se protege a terceros. Pero el sistema de prestación de servicios es el mismo: afiliación a las mutualistas privadas, financiado con impuestos al trabajo.
Cambiaron, por cierto, los números. El sistema tenía 250 mil afiliados en el 84, pasó a más del doble en el 87 (511 mil), y a 615 mil en el 2006 antes de la última tanda de incorporaciones. Este último agregado de beneficiarios al “sistema mutual” lleva el total a algo más de un millón, lo que una vez más es una ampliación, pero no una revolución.
Lo que postulamos, en definitiva, es que la “reforma de la salud” no cambia el modelo de prestación de servicios que se remonta a 1974, ni lo revoluciona. Sigue siendo un sistema basado en la atención a través de mutualistas privadas, financiado con un impuesto al trabajo cobrado por el Estado. Y continúa también el proceso de ampliación progresiva del elenco de beneficiarios, como viene sucediendo desde 1974. Los cambios –que sí existen y son importantes– están en el manejo del dinero y el poder, en los premios y castigos, y en la competencia entre privados, a todo lo cual nos referiremos en futuras notas.Fuente: EL OBSERVADOR, de Montevideo.
Reforma del Estado
JUAN EDUARDO AZZINI
Decía Ortega y Gasset que las palabras, como los navíos, necesitan de cuando en cuando limpiar fondos. Y ahora que se habla tanto, por parte de los gobernantes, de la reforma del Estado, no importa tanto una definición, sino una clarificación.
Fritz Machlup publicó un analítico estudio en 1967 con el título de "Semántica Económica", "para destruir el consejo de Mefistófeles: disfrazar las meras palabras o usar las que no se comprenden".
Algo así como el lenguaje que plantea Orwell en su obra cumbre "1984". El concepto de reforma del Estado y de sus estructuras resulta vago, confuso y complejo. Y los continuos anuncios de nuestros gobernantes también.
El término "progresista" aún no sabemos qué significa, o el de "Uruguay Natural", (¿no cabría, en el mundo actual hablar también de "Uruguay Tecnológico?").
¿Se incluirá, en la tan mentada reforma, el tamaño del Estado, su ineficiencia, la importancia de los mandos medios, la capacitación de los funcionarios, el estudio de los tiempos y movimiento, los trámites, el costo del tiempo para los usuarios de los servicios públicos, el sistema de compras, los monopolios y su autonomía, la subsidiariedad, una neutralidad activa, reglas de juego a largo plazo, la politización de los ingresos de funcionarios?
¿O también los controles del Tribunal de Cuentas y el casi nulo resultado de sus observaciones, la arbitrariedad en el manejo de los fondos públicos, no solo en los Entes Autónomos, sino también y cada vez más, en distintos sectores de la Administración Central, etc., etc.?
Lo importante de un Gobierno no es hacer lo que la actividad privada no hace o lo hace mal, y lo que nadie está haciendo. Hasta un liberal como Adam Smith no negó el papel del Estado. Pero sí enfatizó los límites de su acción.
Dentro de una Reforma del Estado existen dos puntos básicos que no son estrictamente económicos.
Uno es la reforma de la educación. Y especialmente la educación en valores, que los estamos perdiendo.
Educar no es llevarle una cantidad de conocimientos a los alumnos, sino hacerlos pensar, orientarlos, hacer que ellos se formen sus ideas y sus razonamientos propios. Y orientarlos en valores y conceptos olvidados, como la moral, el respeto, la amistad, el compañerismo, el criterio, la integración de la familia, y de la sociedad.
Los Centros de Enseñanza deben formar y disponer los cargos docentes y no al revés, como ahora sucede.
Un aumento de los presupuestos de la enseñanza puede significar muy poco si no se atiende a la vez a la calidad y eficiencia.
Hay hoy enormes porcentajes de deserciones, repeticiones y desinterés por asistir a los cursos, que no incentivan, y no ven futuro. Y todo esto a nivel escolar y secundario.
En cuanto a las Facultades, sus programas son extensos, atrasados, sin pensar que el mundo ha cambiado y que interesa también el desarrollo, la invención, la creatividad, el diseño, la investigación, la logística, etc.
Es decir la enseñanza para el trabajo creativo y tecnológico. Y hay que hacerlo ya y desde la escuela para no perder toda otra generación y seguir siendo un país del Tercer Mundo.
En otro punto se refiere a los escalafones de los funcionarios públicos, organizados en la ley de 30/11/1960, por grados racionales que incentivaban la carrera a través del tiempo. Todo esto da para mucho más. Seguiremos. Fuente: EL PAÍS, de Montevideo.
[EDITORIAL]
Miopía ideológica
Acosada por el fracaso de la política municipal en Montevideo respecto del tema candente de los carritos de hurgadores, la intendente interina, Hyara Rodríguez tuvo palabras que, para ser magnánimos, fueron poco felices. Sostuvo la jerarca comunal que la culpa del aumento de estos vehículos irregulares que circulan a todas horas por la ciudad, la tienen las "políticas neoliberales que destrozaron el país" ejecutadas por gobiernos blancos y colorados, mientras que su fuerza política intenta "reconstruir" y solucionar un tema que poco menos les fue heredado, sin beneficio de inventario.
Las palabras de la jerarca frenteamplista, más allá de esta historia aburrida del malvado "neoliberalismo", que ya suena como el cuento del lobo feroz para que los niños tomen la sopa, comete al menos dos groseros errores de concepto, de los que sería conveniente que se desasnara. Eso, si en verdad tiene interés en solucionar este tema que genera honda preocupación entre los montevideanos.
El primer error, asombrosamente común entre los funcionarios frenteamplistas, es sostener que en Uruguay hubo algún gobierno que aplicó algo similar al neoliberalismo. Basta señalar que se trata de un país donde el principal empleador es el Estado, donde todas las empresas de servicios están en manos del Estado, donde la carga impositiva sobre los ciudadanos según estudios llega al 40% en los estratos de clase media, y donde las leyes sociales y laborales son protectoras hasta límites asombrosos.
Además, una mirada a los sucesivos gobiernos desde la caída de la dictadura, muestra que tampoco fue ésa su impronta. Pocos se animarían a sostener el ex presidente Sanguinetti, quien se opuso a la privatización de las empresas públicas, y que está mucho más cerca de un Felipe González que de Menem, ha sido seguidor de la escuela de Chicago. Por su parte, los períodos de los ex mandatarios Jorge Batlle y Lacalle, si bien personalmente se los puede situar más cerca de esa concepción filosófica, ya sea por la cerrada oposición que debió enfrentar uno, o la dramática crisis que sufrió el otro, poco margen tuvieron como para impulsar reformas de fondo que fueran en ese sentido. Probablemente, las únicas excepciones hayan sido las reformas de la telefonía celular y la portuaria, cuyos éxitos hoy nadie discute.
En Uruguay, para bien o para mal, nunca hubo nada ni cercano a reformas neoliberales en serio, y por lo tanto, el que busque justificar en ello sus fracasos, o le falta información o tiene muy mala fe.
Y ahí llegamos al segundo punto en el que la intendente interina erra "fiero". La evolución del número de carritos de hurgadores, con cifras que parten de la propia Intendencia, dan la pauta de su confusión. Dice la IMM que en el 2002 había unos 5.300 carros en la ciudad, el doble que en 1990, y que luego en 2004 se censaron 7.700 vehículos de este tipo, los que subieron a 10.000 en 2008. O sea que entre 2002 y 2004 en el pico de la crisis que azotó al país, el número de carros creció en unos 2.500, pero en los siguientes tres años (de florecimiento económico sin par e inversiones masivas en políticas sociales, según dice Astori) aumentamos a un ritmo de mil carros por año. ¿Entonces? Parece que tal como sucede con los compatriotas que emigran, los hurgadores no se enteraron todavía, del amanecer de esta nueva era política. ¿O será que también son consumistas?
Más allá de todo esto, el peor error de concepto que suelen tener los dirigentes frenteamplistas y que surge cada vez que chocan con un problema que supera sus acotados esquemas ideológicos, es el de pensar que hay gente en Uruguay que es insensible a la pobreza y que no le importa solucionar el tema de los hurgadores, sino que simplemente salgan de su vista. Por allí se ven los bizarros murales del senador Michelini que llaman a "un país sin pobres", como si alguien en este mundo no quisiera eso.
El nudo del problema es que los carros representan un serio problema de higiene y seguridad vial, que su solución es un tema de buena gestión municipal, que por algo en países muchísimo, pero muchísimo más pobres que Uruguay, no hay nada parecido, y que si después de 18 años al frente de la Intendencia, el partido de gobierno no ha logrado ni siquiera reducir el ritmo de crecimiento de los mismos, tal vez deberían sacarse la venda ideológica y asumir su fracaso.
Un poco de honestidad siempre es valorable. Fuente: EL PAÍS, de Montevideo.
Autor: Alvaro Vargas Llosa
Traduciendo a Obama
Washington, DC—Los líderes y periodistas extranjeros a menudo bromean diciendo que todo el mundo debería votar en las elecciones estadounidenses dado que el resultado afecta al conjunto del planeta. A pesar de su reciente revés en New Hampshire, está teniendo lugar un intenso escrutinio de Barack Obama alrededor del mundo, de Buenos Aires a Paris. Pero lo que los diversos observadores y políticos opinan sobre él es en verdad lo que opinan acerca de sus propias sociedades.
En Europa, uno percibe una actitud culposa. La izquierda, que suele achacar a los Estados Unidos una política exterior imperial y una discriminación contra los negros y los hispanos, no está saludando el ascenso de Obama como uno esperaría. Ha habido muy pocos artículos ditirámbicos en La Repubblica, en Italia, o en Le Monde, en Francia. Al enviar el mensaje de que está dispuesta a elegir a un afroamericano, una parte de la sociedad estadounidense está exhibiendo una actitud mucho más desprejuiciada de la que comúnmente se le atribuye a ese país. Esta lección resulta particularmente incómoda para la Europa socialista. Contraste usted la actitud de aquellos estadounidenses que están dispuestos a elegir Presidente a Obama con las condiciones que llevaron a las comunidades de origen norafricano a estallidos de violencia en las afueras de Paris recientemente. ¿Y generó alguna vez la Escandinavia algo comparable a Obama entre las minorías a las que el Estado tiende a tratar tan generosamente mientras no hagan demasiado ruido?
La derecha europea exhibe más entusiasmo con respecto a Obama que la izquierda. El politólogo francés Dominique Moisi parece considerar que los demócratas darán a los europeos pro estadounidenses argumentos para promover a los Estados Unidos entre los antiamericanos. “¿Por qué es Obama tan distinto”, se pregunta en un texto distribuido por Project Syndicate, “de los demás candidatos presidenciales. Al fin y al cabo, en cuestiones de política exterior, el próximo Presidente va a tener muy poco margen de maniobra. El (o ella) tendrá que permanecer en Irak, intervenir en el conflicto entre Israel y Palestina al lado de Israel, enfrentarse a una Rusia más dura, tratar con una China cada vez más ambiciosa y abordar el problema del calentamiento global. Si Obama puede cambiar las cosas no será por las decisiones políticas que tome, sino por lo que es. En el momento en el que aparezca en las televisiones del mundo, victorioso y sonriente, la imagen y el poder blando de Estados Unidos experimentarán algo parecido a una revolución copernicana”.
El filósofo francés Guy Sorman señala, en un reciente artículo, que “el corazón de los Estados Unidos sigue siendo conservador” y “se mantendrá dentro del cuadrado mágico trazado por Reagan en 1980: moral, mercado, activismo militar y un Estado pequeño”. Señala que Obama retirará a las tropas de Irak pero reforzará la presencia de los EE.UU. en Afganistán. Otros comentaristas de derechas señalan el hecho de que, a diferencia de Hillary Clinton, el plan de atención de la salud de Obama no impondrá un seguro obligatorio: signo de que su tipo de ingeniería social es más bien “Light”.
En América Latina, la derecha también está aplaudiendo a Obama en cierta forma, por razones distintas. Lo utilizan como un ejemplo de la forma correcta de generar el cambio social aunque discrepen de su tendencia socializante: pacíficamente y a través de las instituciones establecidas. En La Nación de Argentina, Mario Diament señala que los antecedentes de Obama implican que el candidato “no carga con la historia de discriminación racial” que otros líderes negros poseen y aplaude el hecho de que “no es uno de los líderes iracundos de la era de los derechos civiles”. El mensaje implícito dirigido a la izquierda latinoamericana es que los Estados Unidos es una sociedad que se autocorrige, y que, a diferencia de los bolivianos o venezolanos radicales, no cree en reemplazar la discriminación de las minorías con revoluciones comunistas.
Percibiendo que la movilidad racial implícita en la historia personal de Obama es una publicidad demasiado buena para la sociedad estadounidense, la izquierda latinoamericana ha moderado su entusiasmo por el senador estadounidense de raza negra. Un experto observaba en Venezuela que el único gesto significativo hacia América Latina resultante de la política exterior de Obama es “el levantamiento de las restricciones de viajes a Cuba” y “quizás hablar algún día con Hugo Chávez”.
Pocos observadores en el exterior, a la derecha o a la izquierda, parecen creer que Obama significaría un cambio traumático para los Estados Unidos en términos reales. Con respecto a la política interna, ningún europeo o latinoamericano espera algo parecido al “New Deal” de 1932 o la “Gran Sociedad” de 1964; en política exterior, nadie aguarda algo comparable a la “realpolitik” de Nixon y Kissinger de 1968. Eso hace de Obama un fenómeno mayormente psicológico y simbólico. En consecuencia, la manera en que es visto en el extranjero tiene mucho más que ver con la forma en que cada facción se relaciona con las otras a uno y otro lado de la frontera ideológica de cada país que con lo que el senador haría o no haría en realidad.
(c) 2008, The Washington Post Writers Group
Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.
Autor: Gustavo Lazzari
¿Tan inmunes somos a la crisis?
Escribe Gustavo Lazzari |
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Director de Políticas Públicas de Fundación Atlas. Se desempeña como Profesor de la Universidad de Buenos Aires (Facultad de Derecho), Profresor en la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas. |
Las caídas en las cotizaciones bursátiles en casi todas las bolsas del mundo experimentadas en los últimos días es vista con cierta desatención en la Argentina. Superávits gemelos (fiscal y comercial) sumado al stock de reservas internacionales constituirían una muralla contra las contingencias internacionales.
El exceso de optimismo es peligroso.
Los resultados de las ruedas bursátiles de la tercera semana de enero, no brindan información adecuada para inferir si la crisis es sólo bursátil (acomodamiento de precios de los activos financieros) o si se trata de una crisis económica que repercute en las cotizaciones. Es decir si los mercados son el problema o el reflejo del problema.
La diferencia no es menor. En el primer caso, la Argentina estaría relativamente aislada. No tiene relaciones fuertes con los mercados financieros. No está emitiendo deuda relevante ni recibe flujos de inversión extranjera de consideración. (La IED en 2006 fue de 4500 millones de dólares, detrás de México, Brasil, Chile y Colombia, en la región).
Sin embargo, si la crisis es el coletazo de un problema económico, nuestra vulnerabilidad aumenta fuertemente.
El actual programa económico se basa en tres pilares que tienen relación directa con los flujos comerciales mundiales. (Viento de cola)
Los pilares son:
Superávit Fiscal:
• Por cuarto año consecutivo el Sector Público muestra un superávit primario (antes de intereses). En 2007, representó 3,2% del producto, unos 25.670 millones de pesos. De esta cifra, el 80% correspondió a ingresos por retenciones a las exportaciones, especialmente de commodities agropecuarios y energéticos. (Soja, Maíz, Trigo y Petróleo).
• Es decir que cuatro de cada cinco pesos del superávit depende de la demanda externa de productos agropecuarios la cual es una función directa de la bonanza económica de nuestros principales mercados. (Brasil, , Estados Unidos y China)
• Cabe destacar que el superávit fiscal garantiza la gobernabilidad política. El gobierno central basa su poder político en el manejo del superávit. Por cada peso de superávit se recaudan 1,4 pesos en la suma de retenciones e impuesto al cheque.
Superávit Comercial:
• En 2006 el superávit comercial fue de 12.306 millones de dólares. Se estima para el 2007 un superávit de 10.200 millones.
• El índice de precios de las exportaciones está en el nivel mas alto de los últimos 20 años, empujado por el precio de los commodities.
• El 66% del total exportado tiene como destino doce países. Los cuales están directamente afectados por una posible recesión en Estados Unidos dado que los americanos son los primeros socios comerciales de estos países individualmente considerados. Es decir que las compras de Brasil, Chile, Estados Unidos, China, España, Países Bajos, México, Italia, Uruguay, Alemania, India y Rusia, se verán afectadas.
• A su vez, el 60% de las exportaciones corresponden a los complejos directamente relacionados con la demanda de commodities (Complejos Sojero, cerealero, cárnico, combustibles, frutihortícola y pesquero).
• Esta excesiva concentración de mercados (especialmente comprometidos por esta crisis) y de productos (directamente relacionados con el boom mundial) nos hace aún mas vulnerables.
• Un dato adicional, por cada medio punto que merma la tasa de crecimiento de China, su volumen de compras se reduce en un valor equivalente a todas las exportaciones argentinas.
Stock de Reservas:
• La información al 11/1/2008 del BCRA da cuenta de un nivel de reservas de 46.748 millones de dólares. Muchos analistas que dicho nivel es suficiente para afrontar cualquier crisis. Sin embargo, el stock de Letras del Banco Central, (títulos de deuda que emite la entidad bancaria a los efectos de absorber pesos que de otra manera tendrían destino inflacionario) es de $ 49.980 millones (al 11/1/2008).
• Es decir que por un lado el BCRA tiene Reservas por 46.748 millones de dólares pero en el otro bolsillo debe 15.618 millones de dólares. Si descontamos el Stock de Lebac las reservas rondarían los U$S 30.000 millones.
En conclusión: si la actual crisis fuera solamente bursátil, nuestro país estaría relativamente aislado y por lo tanto no deberían esperarse mayores consecuencias.
Ahora si la crisis es de origen económico (recesión fundada en Estados Unidos, con impacto en la demanda global y en el crecimiento de los BRIC – Brasil, Rusia, India y China) entonces nuestra preocupación debe ser mayor.
Nuestro antiamericanismo y nuestro sentimiento antiglobalización no nos debe llevar a conclusiones equivocadas.
Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.
Energía: Realidad y Tendencias
| Emilio J. Apud |
Consultor en temas energéticos, Ex Secretario de Energía y Minería de la Nación
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El mundo es combustible fósil dependiente, entendiendo por combustible fósil al petróleo con sus derivados y al gas natural.
El 56% de su matriz primaria de energía mundial, que es de unos 11.000MTep, (millones de toneladas equivalentes de petróleo) corresponde a esos productos. Pero la Argentina es aún más dependiente de esos recursos ya que el 88% de la energía primaria que abastece las necesidades del país proviene de los derivados del petróleo y gas. En el contexto internacional la energía argentina no es significativa ya que representa solo el 0,7% del total. Tampoco sus condicionantes y limitaciones se asemejan a los internacionales. Sin embargo en la medida que no se disponga de una política energética que trascienda el corto plazo, nuestro país se involucrará cada vez más con eso problemas, o sus consecuencias, que hoy le son ajenos. Los principales problemas que el sector energético internacional encara a futuro y que ya se vislumbran en la actualidad, son el geopolítico y el ambiental. El primero porque la mayor concentración de reservas fósiles están en países del medio oriente y Afrecha, donde los fundamentalismos y conflictos étnicos políticos y religiosos tienden a agravarse, y el segundo por la influencia que la combustión de hidrocarburos tiene en el calentamiento global, influencia agigantada por la opinión pública que termina influyendo en las decisiones políticas. Ante estas dificultades, es de esperar una sustitución, anticipada a su agotamiento, de los recursos petroleros y gasíferos. También influirán en este proceso los precios en alza debido, además de a los problemas geopolíticos y ambientales mencionados, a una demanda exacerbada por el desarrollo acelerado de China e India. Nuestro país debe estar atento a la evolución de estas tendencias para plantear la estrategia adecuada durante esa transición. Contamos con una variedad y cantidad de recursos energéticos y know how como para autoabastecer las necesidades de energía con una adecuada composición por fuente así como también generar excedentes que faciliten la financiación de una transición autónoma hacia un esquema energético con escasa componente fósil. Pero estas reflexiones requieren estar insertas en la realidad actual de nuestro país y de su sector energético, caracterizada por una crisis aún sin soluciones de fondo a la vista, no obstante haber sido detectada hace 5 años, cuando ya habían pasado otros cinco sin inversiones. Es decir que en los últimos 10 años hubo una parálisis de proyectos energéticos por falta de inversiones y claridad en los marcos legales y contractuales, tanto para la ampliación de reservas de hidrocarburos, como para la generación de energía eléctrica y los respectivos sistemas de transporte y distribución. La realidad indica que hay un déficit de gas natural del orden de los 30 Mm3/día, el 25% de la demanda, las necesidades petroleras se cubren a expensas de la baja de sus reservas y el sector eléctrico presenta un déficit del 20% incluyendo la reserva necesaria. Pero el verdadero problema es que no puede haber soluciones por parte de la oferta hasta 2011, aunque se cumpliese a rajatabla el optimista programa de incorporaciones previsto por el Gobierno. Ese plan de equipamiento lanzado por el gobierno, además de Atucha II, aumento de cota en Yacyreta, las centrales térmicas de ciclo combinado en Santa Fe y en Campana y los 100MW eólicos, incluye también cogeneración de industrias, y una suma de centrales térmicas fijas e itinerantes menores, haría posible incorporar unos 5500MW en el transcurso de los años 2008, 2009 y 2010, todavía insuficientes para cubrir el déficit actual más el crecimiento normal de la demanda en los próximos 3 años, ambos factores superan los 6000 MW. También es necesario mencionar que el 80% de ese nuevo equipamiento previsto requerirá de combustibles de origen fósil y que el Estado se hará cargo de casi el 80 % de la inversión necesaria. . Resumiendo, con la incorporación en el próximo trienio de ese equipamiento, se comenzaría 2011 sin crisis de generación eléctrica, siempre que simultáneamente se hicieran las obras correspondientes de ampliación en las redes de transmisión y distribución. Sin embargo para mantener esa situación con posterioridad, se deberán incorporar unos 1500MW por año, los que lamentablemente deberán seguir siendo térmicos hasta el 2013, ante la imposibilidad que establecen los plazos de construcción de centrales hidráulicas, nucleares y eólicas, no menores a los 6 años, deteriorando aún más el déficit de hidrocarburos, en particular de gas natural y gas oil. En este sentido cabe destacar que el Gobierno ha decidido promover la generación hidráulica a través de proyectos muchas veces postergados como los binacionales Corpus, en el alto Paraná con Paraguay, Garabí en el río Uruguay, con Brasil y los nacionales entre los que sobresalen los del río Santa Cruz – Condor Cliff y Barrancosa y el proyecto Chiuido en el río Neuquén, pero ninguno de ellos podrá empezar a producir antes de 6 años, por lo que sería recomendable su lanzamiento a la brevedad, siempre que el principal obstáculo, el financiero, pueda resolverse. Otro tema no menos importante a atender en la transición será el desabastecimiento de la demanda, mientras se concretan las obras mencionadas. En este caso, para mitigar el problema, solo se puede actuar sobre el consumo informando a la opinión pública del problema, educando sobre el uso racional de la energía, y “racionalizando el racionamiento” del abastecimiento cuando sea menester cortar el servicio. Lo que se hizo hasta ahora, cortarle el suministro a más de 5000 empresas, mientras en el sector residencial se fomentaba el derroche ocultando el problema y con las tarifas más bajas del mundo, tiene un costo socio económico mayúsculo, además de fomentar la inequidad. Hay que actualizar las tarifas residenciales a niveles acordes con los costos, manteniendo solo subsidiadas aquellas correspondientes al estrecho segmentos de usuarios sin posibilidades ciertas de pagar lo que corresponde. El gas natural y el gas oil, participan con más del 50% en la generación eléctrica y dentro poco, como ya se dijo, esa participación crecerá un 30% a raíz de las nuevas incorporaciones de generación térmica. Esta realidad indica que urge resolver el tema del abastecimiento de gas natural y derivados del petróleo. De no hacerse nada, la alternativa será la importación que es una solución para nada recomendable desde el punto de vista económico, teniendo la posibilidad de desarrollar nuestras propias reservas. La energía requiere de proyectos con largos períodos de maduración y de grandes inversiones, en consecuencia para un manejo adecuado es necesario contar con políticas de estado que superen las especulaciones electorales bianuales y planes estratégicos de largo plazo. Cabe aquí traer como ejemplo la experiencia brasileña donde, en un territorio con menores probabilidades de contener hidrocarburos que el nuestro, con una política petrolera independiente de las coyunturas políticas de las últimas décadas, y recurriendo a una actualización permanente de herramientas de administración y tecnológicas, logra un horizonte de autoabastecimiento y de saldos exportables. Pero para ello debió efectuar cambios profundos, como la apertura al sector privado a través de concesiones, una modernización e internacionalización de Petrobras, empresa que reinvirtió su renta petrolera en el costosísimo desarrollo off-shore, y abrió su capital accionario al mercado bursátil de todo el mundo. Mientras tanto Argentina sigue pensando en el gas de Bolivia, cuando hoy ese país no puede cumplir con los compromisos mínimos que representan solo el 5%, del gas que producimos, y lo pagamos 3 veces de lo que se le paga al petrolero en la Argentina. Se importan cantidades crecientes de gas oil, a valor internacional y se importa electricidad de Brasil a precios que triplican los internos. Simultáneamente se aumentan las retenciones, no se actualizan los precios ni las tarifas energéticas, no se cuenta con contratos de concesión actualizados, hay un clima de inseguridad jurídica al reemplazarse frecuentemente a las instituciones y a los marcos regulatorios por arbitrarias decisiones de funcionarios que desconocen el sector energético y, si bien el equilibrio inestable se logra con los subsidios, con este panorama no aparecen los inversores ni aparecerán los créditos. El equipamiento eléctrico y el desarrollo de nuestros recursos hidrocarburíferos, más arriba descriptos y que son necesarios para salir de la crisis y mantener una oferta energética que acompañe al crecimiento del país, requieren de una inversión del orden de los U$ 3.500 millones por año en la próxima década y esa cifra solo el Estado no puede hacerla. Se requerirá del aporte de inversores privados y del crédito internacional, tanto privado como de organismos multilaterales. Por eso sería necesario que este Gobierno al que le tocará administrar la crisis y crear las condiciones para superarla, introduzca los cambios que tornen a nuestro país mas amigable a las inversiones. La prioridad, a mi criterio es reducir la componente fósil en nuestra ecuación energética, a través de sistemas de transporte más eficientes, de retomar el desarrollo nuclear paralizado desde hace un cuarto de siglo, desarrollar el potencial hidroeléctrico hoy aprovechado en un 50%, y avanzar en la tecnología para el desarrollo propio y a escala adecuada- no 100 MW en 3 año - de los aero generadores .También recuperar el autoabastecimiento petrolero explorando áreas con potencialidad en on y off shore, relegadas por señales inadecuadas en los últimos tiempos. Como se puede apreciar son varios los temas a encarar en el área de la energía y que no admiten más postergaciones, y el principal condicionante a resolver consiste en conseguir los capitales de riesgo necesarios. Y es en este punto donde aún no hay señales claras y donde hoy surgen las mayores dudas. |
Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.
Autor: José Manuel Saavedra
Secuestrados en la selva por las Farc y en el caribe por Fidel Castro
| Secuestrados en la selva por las Farc y en el caribe por Fidel Castro | | |
Madrid, 6 de febrero.- El lunes pasado asistí a la manifestación del pueblo colombiano en contra de este ejército del terror y la barbarie autodenominado Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. Daba gusto ver como la Plaza Mayor de Madrid se llenaba progresivamente de colombianos, todos ellos con sus banderas amarillas, rojas y azules arengando un cese al fuego y la liberación de los rehenes. Pero los colombianos no estaban solos la solidaridad del pueblo español y de los inmigrantes provenientes de todo Latinoamérica se hizo sentir. De un momento a otro las nacionalidades quedaron atrás, las fronteras se volvieron invisibles y ha una sola voz corearon “Libertad, No mas FARC”. Este grito de libertad me trajo a la mente muchos episodios tristes de la historia, en la que miles de hombres y mujeres se unieron para acabar con sistemas autoritarios y dictatoriales que oprimían a sus pueblos, privándole de lo más sagrado su libertad. Esa libertad en su sentido más amplio, como la de movilizarte de un lugar a otro, como la de pensar y expresar tus ideas, como la de agruparte y asociarte, como la de decidir sobre tus acciones y movimientos. Estoy seguro que después del 4 de febrero el mundo no será el mismo de antes. Esta movilización realizada simultáneamente en muchos países de América y Europa pidiendo libertad para los secuestrados, que nació desde la Internet por iniciativa de un joven que lo único que pedía era solidaridad y justicia para las miles de personas que se encuentran privadas de su libertad en un lugar inhóspito de la selva, en un lugar donde, como lo describe Ingrid Betancurt, difícilmente entran los rayos del sol, difícilmente pueden conciliar el sueño y donde las cadenas que atan su cuello y sus manos se convierten en sus únicas compañeras de la noche. Este crimen que ha merecido la condena y el repudio mundial del mundo debe servir de ejemplo para mirar a otro lugar de América donde un país entero permanece secuestrado durante más 30 años por un dictador que lo único que busca es someter a un pueblo a sus intereses y a sus ambiciones, un país donde los derechos humanos son vulnerados, donde la vida no vale nada, donde pensar es un delito y agruparte un pecado mortal. Este país bendecido por Dios por sus bellas playas y su exuberante naturaleza pide hoy al igual que los rehenes de las FARC, libertad. Si pidamos hoy la Libertad del pueblo cubano, unámonos en una sólo voz y mostremos nuestro repudio mundial a las dictaduras. |
Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.
Autor: Aldo Abram
Ventajas y trabas para crecer
Ante la escasez de energía que avanza y amenaza en transformarse en crisis, el
Gobierno responde con pedidos, a la comunidad, para que haga un uso más "racional"
de la misma. Esto daría a entender que nuestros gobernantes piensan que los argentinos
estamos siendo irracionales en nuestra decisión de consumir electricidad, combustibles
o gas.
Nada más alejado de la realidad. Los argentinos somos sumamente racionales a la hora
de determinar cuánto vamos a gastar en esos bienes. La teoría económica demuestra que
una persona racional (o sea que razona que es lo mejor para sí a la hora de decidir)
consumirá más de aquello que es relativamente más barato.
Pues bien, en los restantes países de la región, la electricidad vale más del doble que en
la Argentina. Desde 2002 hasta fines 2007, los consumidores residenciales vieron subir
las tarifas menos de un 20%, contra un aumento de más de 125% del conjunto de la
canasta del índice de precios al consumidor. Por ello, a la hora de evaluar la compra de
un aire acondicionado, lo que pueda gastar de energía ha perdido importancia relativa en
la toma de la decisión.
Alguien podrá pensar que no hay motivo para pagar más por la electricidad si es que
ésta, hasta ahora, se ha podido proveer a los actuales valores. No es así por varios
motivos. Primero, porque como los costos de generación vienen creciendo más que las
tarifas promedios que cobran las empresas, el Gobierno debe subsidiarlas para que no
aumenten sus precios. Esta transferencia fue de $ 265,5 millones en 2002 y se
multiplicó por casi 14 hasta 2006, estimándose que superó ampliamente los $ 4500
millones en 2007. Esto implica que los contribuyentes han estado pagando lo que no
abonan los usuarios de electricidad. Lo justo sería que cada uno pagase lo que le
corresponde de su gasto y los impuestos se utilizaran para ayudar a los que más lo
necesitan. Incluidas aquellas familias que no tengan recursos suficientes para afrontar
un aumento del costo de la energía.
Era entendible que, en medio de la crisis de 2002, las tarifas se congelaran, para evitar
un mayor empobrecimiento del que ya había generado la devaluación. Sin embargo, a
partir de la recuperación de los salarios desde 2003, se deberían haber ido
recomponiendo sus valores. Téngase en cuenta que, hasta fines de 2007, los ingresos de
los trabajadores se incrementaron más de 130% (los privados registrados, más de 170%;
los informales, cerca de un 100%; y los del sector estatal, casi un 90%). Como, durante
ese período, se les subsidió demagógicamente las tarifas de servicios públicos, la