Liberalismo militante

Traduciendo a Obama-Autor: Alvaro Vargas Llosa

Escrito por rigofa 28-02-2008 en General. Comentarios (0)

Autor: Alvaro Vargas Llosa
Traduciendo a Obama

Washington, DC—Los líderes y periodistas extranjeros a menudo bromean diciendo que todo el mundo debería votar en las elecciones estadounidenses dado que el resultado afecta al conjunto del planeta. A pesar de su reciente revés en New Hampshire, está teniendo lugar un intenso escrutinio de Barack Obama alrededor del mundo, de Buenos Aires a Paris. Pero lo que los diversos observadores y políticos opinan sobre él es en verdad lo que opinan acerca de sus propias sociedades.
En Europa, uno percibe una actitud culposa. La izquierda, que suele achacar a los Estados Unidos una política exterior imperial y una discriminación contra los negros y los hispanos, no está saludando el ascenso de Obama como uno esperaría. Ha habido muy pocos artículos ditirámbicos en La Repubblica, en Italia, o en Le Monde, en Francia. Al enviar el mensaje de que está dispuesta a elegir a un afroamericano, una parte de la sociedad estadounidense está exhibiendo una actitud mucho más desprejuiciada de la que comúnmente se le atribuye a ese país. Esta lección resulta particularmente incómoda para la Europa socialista. Contraste usted la actitud de aquellos estadounidenses que están dispuestos a elegir Presidente a Obama con las condiciones que llevaron a las comunidades de origen norafricano a estallidos de violencia en las afueras de Paris recientemente. ¿Y generó alguna vez la Escandinavia algo comparable a Obama entre las minorías a las que el Estado tiende a tratar tan generosamente mientras no hagan demasiado ruido?
La derecha europea exhibe más entusiasmo con respecto a Obama que la izquierda. El politólogo francés Dominique Moisi parece considerar que los demócratas darán a los europeos pro estadounidenses argumentos para promover a los Estados Unidos entre los antiamericanos. “¿Por qué es Obama tan distinto”, se pregunta en un texto distribuido por Project Syndicate, “de los demás candidatos presidenciales. Al fin y al cabo, en cuestiones de política exterior, el próximo Presidente va a tener muy poco margen de maniobra. El (o ella) tendrá que permanecer en Irak, intervenir en el conflicto entre Israel y Palestina al lado de Israel, enfrentarse a una Rusia más dura, tratar con una China cada vez más ambiciosa y abordar el problema del calentamiento global. Si Obama puede cambiar las cosas no será por las decisiones políticas que tome, sino por lo que es. En el momento en el que aparezca en las televisiones del mundo, victorioso y sonriente, la imagen y el poder blando de Estados Unidos experimentarán algo parecido a una revolución copernicana”.
El filósofo francés Guy Sorman señala, en un reciente artículo, que “el corazón de los Estados Unidos sigue siendo conservador” y “se mantendrá dentro del cuadrado mágico trazado por Reagan en 1980: moral, mercado, activismo militar y un Estado pequeño”. Señala que Obama retirará a las tropas de Irak pero reforzará la presencia de los EE.UU. en Afganistán. Otros comentaristas de derechas señalan el hecho de que, a diferencia de Hillary Clinton, el plan de atención de la salud de Obama no impondrá un seguro obligatorio: signo de que su tipo de ingeniería social es más bien “Light”.
En América Latina, la derecha también está aplaudiendo a Obama en cierta forma, por razones distintas. Lo utilizan como un ejemplo de la forma correcta de generar el cambio social aunque discrepen de su tendencia socializante: pacíficamente y a través de las instituciones establecidas. En La Nación de Argentina, Mario Diament señala que los antecedentes de Obama implican que el candidato “no carga con la historia de discriminación racial” que otros líderes negros poseen y aplaude el hecho de que “no es uno de los líderes iracundos de la era de los derechos civiles”. El mensaje implícito dirigido a la izquierda latinoamericana es que los Estados Unidos es una sociedad que se autocorrige, y que, a diferencia de los bolivianos o venezolanos radicales, no cree en reemplazar la discriminación de las minorías con revoluciones comunistas.
Percibiendo que la movilidad racial implícita en la historia personal de Obama es una publicidad demasiado buena para la sociedad estadounidense, la izquierda latinoamericana ha moderado su entusiasmo por el senador estadounidense de raza negra. Un experto observaba en Venezuela que el único gesto significativo hacia América Latina resultante de la política exterior de Obama es “el levantamiento de las restricciones de viajes a Cuba” y “quizás hablar algún día con Hugo Chávez”.
Pocos observadores en el exterior, a la derecha o a la izquierda, parecen creer que Obama significaría un cambio traumático para los Estados Unidos en términos reales. Con respecto a la política interna, ningún europeo o latinoamericano espera algo parecido al “New Deal” de 1932 o la “Gran Sociedad” de 1964; en política exterior, nadie aguarda algo comparable a la “realpolitik” de Nixon y Kissinger de 1968. Eso hace de Obama un fenómeno mayormente psicológico y simbólico. En consecuencia, la manera en que es visto en el extranjero tiene mucho más que ver con la forma en que cada facción se relaciona con las otras a uno y otro lado de la frontera ideológica de cada país que con lo que el senador haría o no haría en realidad.
(c) 2008, The Washington Post Writers Group

Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.


 

¿Tan inmunes somos a la crisis? - Autor: Gustavo Lazzari

Escrito por rigofa 28-02-2008 en General. Comentarios (0)

Autor: Gustavo Lazzari
¿Tan inmunes somos a la crisis?

Escribe
Gustavo Lazzari

Director de Políticas Públicas de Fundación Atlas. Se desempeña como Profesor de la Universidad de Buenos Aires (Facultad de Derecho), Profresor en la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas.

Las caídas en las cotizaciones bursátiles en casi todas las bolsas del mundo experimentadas en los últimos días es vista con cierta desatención en la Argentina. Superávits gemelos (fiscal y comercial) sumado al stock de reservas internacionales constituirían una muralla contra las contingencias internacionales.

El exceso de optimismo es peligroso.

Los resultados de las ruedas bursátiles de la tercera semana de enero, no brindan información adecuada para inferir si la crisis es sólo bursátil (acomodamiento de precios de los activos financieros) o si se trata de una crisis económica que repercute en las cotizaciones. Es decir si los mercados son el problema o el reflejo del problema.

La diferencia no es menor. En el primer caso, la Argentina estaría relativamente aislada. No tiene relaciones fuertes con los mercados financieros. No está emitiendo deuda relevante ni recibe flujos de inversión extranjera de consideración. (La IED en 2006 fue de 4500 millones de dólares, detrás de México, Brasil, Chile y Colombia, en la región).

Sin embargo, si la crisis es el coletazo de un problema económico, nuestra vulnerabilidad aumenta fuertemente.

El actual programa económico se basa en tres pilares que tienen relación directa con los flujos comerciales mundiales. (Viento de cola)

Los pilares son:

Superávit Fiscal:

•     Por cuarto año consecutivo el Sector Público muestra un superávit primario (antes de intereses). En 2007, representó 3,2% del producto, unos 25.670 millones de pesos. De esta cifra, el 80% correspondió a ingresos por retenciones a las exportaciones, especialmente de commodities agropecuarios y energéticos. (Soja, Maíz, Trigo y Petróleo).

•     Es decir que cuatro de cada cinco pesos del superávit depende de la demanda externa de productos agropecuarios la cual es una función directa de la bonanza económica de nuestros principales mercados. (Brasil, , Estados Unidos y China)

•     Cabe destacar que el superávit fiscal garantiza la gobernabilidad política. El gobierno central basa su poder político en el manejo del superávit. Por cada peso de superávit se recaudan 1,4 pesos en la suma de retenciones e impuesto al cheque.

 

Superávit Comercial:

•     En 2006 el superávit comercial fue de 12.306 millones de dólares. Se estima para el 2007 un superávit de 10.200 millones.
•     El índice de precios de las exportaciones está en el nivel mas alto de los últimos 20 años, empujado por el precio de los commodities.
•     El 66% del total exportado tiene como destino doce países. Los cuales están directamente afectados por una posible recesión en Estados Unidos dado que los americanos son los primeros socios comerciales de estos países individualmente considerados. Es decir que las compras de Brasil, Chile, Estados Unidos, China, España, Países Bajos, México, Italia, Uruguay, Alemania, India y Rusia, se verán afectadas.
•     A su vez, el 60% de las exportaciones corresponden a los complejos directamente relacionados con la demanda de commodities (Complejos Sojero, cerealero, cárnico, combustibles, frutihortícola y pesquero).
•     Esta excesiva concentración de mercados (especialmente comprometidos por esta crisis) y de productos (directamente relacionados con el boom mundial) nos hace aún mas vulnerables.
•     Un dato adicional, por cada medio punto que merma la tasa de crecimiento de China, su volumen de compras se reduce en un valor equivalente a todas las exportaciones argentinas.


 

Stock de Reservas:

•     La información al 11/1/2008 del BCRA da cuenta de un nivel de reservas de 46.748 millones de dólares. Muchos analistas que dicho nivel es suficiente para afrontar cualquier crisis. Sin embargo, el stock de Letras del Banco Central, (títulos de deuda que emite la entidad bancaria a los efectos de absorber pesos que de otra manera tendrían destino inflacionario) es de $ 49.980 millones (al 11/1/2008).

•     Es decir que por un lado el BCRA tiene Reservas por 46.748 millones de dólares pero en el otro bolsillo debe 15.618 millones de dólares. Si descontamos el Stock de Lebac las reservas rondarían los U$S 30.000 millones.


 

En conclusión: si la actual crisis fuera solamente bursátil, nuestro país estaría relativamente aislado y por lo tanto no deberían esperarse mayores consecuencias.

Ahora si la crisis es de origen económico (recesión fundada en Estados Unidos, con impacto en la demanda global y en el crecimiento de los BRIC – Brasil, Rusia, India y China) entonces nuestra preocupación debe ser mayor.

Nuestro antiamericanismo y nuestro sentimiento antiglobalización no nos debe llevar a conclusiones equivocadas.

Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.

Energía: Realidad y Tendencias-Autor: Emilio J. Apud

Escrito por rigofa 28-02-2008 en General. Comentarios (0)
Energía: Realidad y Tendencias

Emilio J. Apud

Consultor en temas energéticos, Ex Secretario de Energía y Minería de la Nación

  

El mundo es combustible fósil dependiente, entendiendo por combustible fósil al petróleo con sus derivados y al gas natural.

El 56% de su matriz primaria de energía mundial, que es de unos 11.000MTep, (millones de toneladas equivalentes de petróleo) corresponde a esos productos.

Pero la Argentina es aún más dependiente de esos recursos ya que el 88% de la energía primaria que abastece las necesidades del país proviene de los derivados del petróleo y gas.

En el contexto internacional la energía argentina no es significativa ya que representa solo el 0,7% del total. Tampoco sus condicionantes y limitaciones se asemejan a los internacionales.

Sin embargo en la medida que no se disponga de una política energética que trascienda el corto plazo, nuestro país se involucrará cada vez más con eso problemas, o sus consecuencias, que hoy le son ajenos.

Los principales problemas que el sector energético internacional encara a futuro y que ya se vislumbran en la actualidad, son el geopolítico y el ambiental. El primero porque la mayor concentración de reservas fósiles están en países del medio oriente y Afrecha, donde los fundamentalismos y conflictos étnicos políticos y religiosos tienden a agravarse, y el segundo por la influencia que la combustión de hidrocarburos tiene en el calentamiento global, influencia agigantada por la opinión pública que termina influyendo en las decisiones políticas.

Ante estas dificultades, es de esperar una sustitución, anticipada a su agotamiento, de los recursos petroleros y gasíferos. También influirán en este proceso los precios en alza debido, además de a los problemas geopolíticos y ambientales mencionados, a una demanda exacerbada por el desarrollo acelerado de China e India.

Nuestro país debe estar atento a la evolución de estas tendencias para plantear la estrategia adecuada durante esa transición. Contamos con una variedad y cantidad de recursos energéticos y know how como para autoabastecer las necesidades de energía con una adecuada composición por fuente así como también generar excedentes que faciliten la financiación de una transición autónoma hacia un esquema energético con escasa componente fósil.

Pero estas reflexiones requieren estar insertas en la realidad actual de nuestro país y de su sector energético, caracterizada por una crisis aún sin soluciones de fondo a la vista, no obstante haber sido detectada hace 5 años, cuando ya habían pasado otros cinco sin inversiones.

Es decir que en los últimos 10 años hubo una parálisis de proyectos energéticos por falta de inversiones y claridad en los marcos legales y contractuales, tanto para la ampliación de reservas de hidrocarburos, como para la generación de energía eléctrica y los respectivos sistemas de transporte y distribución.

La realidad indica que hay un déficit de gas natural del orden de los 30 Mm3/día, el 25% de la demanda, las necesidades petroleras se cubren a expensas de la baja de sus reservas y el sector eléctrico presenta un déficit del 20% incluyendo la reserva necesaria.

Pero el verdadero problema es que no puede haber soluciones por parte de la oferta hasta 2011, aunque se cumpliese a rajatabla el optimista programa de incorporaciones previsto por el Gobierno. Ese plan de equipamiento lanzado por el gobierno, además de Atucha II, aumento de cota en Yacyreta, las centrales térmicas de ciclo combinado en Santa Fe y en Campana y los 100MW eólicos, incluye también cogeneración de industrias, y una suma de centrales térmicas fijas e itinerantes menores, haría posible incorporar unos 5500MW en el transcurso de los años 2008, 2009 y 2010, todavía insuficientes para cubrir el déficit actual más el crecimiento normal de la demanda en los próximos 3 años, ambos factores superan los 6000 MW.

También es necesario mencionar que el 80% de ese nuevo equipamiento previsto requerirá de combustibles de origen fósil y que el Estado se hará cargo de casi el 80 % de la inversión necesaria.
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Resumiendo, con la incorporación en el próximo trienio de ese equipamiento, se comenzaría 2011 sin crisis de generación eléctrica, siempre que simultáneamente se hicieran las obras correspondientes de ampliación en las redes de transmisión y distribución.

Sin embargo para mantener esa situación con posterioridad, se deberán incorporar unos 1500MW por año, los que lamentablemente deberán seguir siendo térmicos hasta el 2013, ante la imposibilidad que establecen los plazos de construcción de centrales hidráulicas, nucleares y eólicas, no menores a los 6 años, deteriorando aún más el déficit de hidrocarburos, en particular de gas natural y gas oil.

En este sentido cabe destacar que el Gobierno ha decidido promover la generación hidráulica a través de proyectos muchas veces postergados como los binacionales Corpus, en el alto Paraná con Paraguay, Garabí en el río Uruguay, con Brasil y los nacionales entre los que sobresalen los del río Santa Cruz – Condor Cliff y Barrancosa y el proyecto Chiuido en el río Neuquén, pero ninguno de ellos podrá empezar a producir antes de 6 años, por lo que sería recomendable su lanzamiento a la brevedad, siempre que el principal obstáculo, el financiero, pueda resolverse.

Otro tema no menos importante a atender en la transición será el desabastecimiento de la demanda, mientras se concretan las obras mencionadas. En este caso, para mitigar el problema, solo se puede actuar sobre el consumo informando a la opinión pública del problema, educando sobre el uso racional de la energía, y “racionalizando el racionamiento” del abastecimiento cuando sea menester cortar el servicio.

Lo que se hizo hasta ahora, cortarle el suministro a más de 5000 empresas, mientras en el sector residencial se fomentaba el derroche ocultando el problema y con las tarifas más bajas del mundo, tiene un costo socio económico mayúsculo, además de fomentar la inequidad. Hay que actualizar las tarifas residenciales a niveles acordes con los costos, manteniendo solo subsidiadas aquellas correspondientes al estrecho segmentos de usuarios sin posibilidades ciertas de pagar lo que corresponde.

El gas natural y el gas oil, participan con más del 50% en la generación eléctrica y dentro poco, como ya se dijo, esa participación crecerá un 30% a raíz de las nuevas incorporaciones de generación térmica.

Esta realidad indica que urge resolver el tema del abastecimiento de gas natural y derivados del petróleo. De no hacerse nada, la alternativa será la importación que es una solución para nada recomendable desde el punto de vista económico, teniendo la posibilidad de desarrollar nuestras propias reservas.

La energía requiere de proyectos con largos períodos de maduración y de grandes inversiones, en consecuencia para un manejo adecuado es necesario contar con políticas de estado que superen las especulaciones electorales bianuales y planes estratégicos de largo plazo.

Cabe aquí traer como ejemplo la experiencia brasileña donde, en un territorio con menores probabilidades de contener hidrocarburos que el nuestro, con una política petrolera independiente de las coyunturas políticas de las últimas décadas, y recurriendo a una actualización permanente de herramientas de administración y tecnológicas, logra un horizonte de autoabastecimiento y de saldos exportables. Pero para ello debió efectuar cambios profundos, como la apertura al sector privado a través de concesiones, una modernización e internacionalización de Petrobras, empresa que reinvirtió su renta petrolera en el costosísimo desarrollo off-shore, y abrió su capital accionario al mercado bursátil de todo el mundo.

Mientras tanto Argentina sigue pensando en el gas de Bolivia, cuando hoy ese país no puede cumplir con los compromisos mínimos que representan solo el 5%, del gas que producimos, y lo pagamos 3 veces de lo que se le paga al petrolero en la Argentina.

Se importan cantidades crecientes de gas oil, a valor internacional y se importa electricidad de Brasil a precios que triplican los internos. Simultáneamente se aumentan las retenciones, no se actualizan los precios ni las tarifas energéticas, no se cuenta con contratos de concesión actualizados, hay un clima de inseguridad jurídica al reemplazarse frecuentemente a las instituciones y a los marcos regulatorios por arbitrarias decisiones de funcionarios que desconocen el sector energético y, si bien el equilibrio inestable se logra con los subsidios, con este panorama no aparecen los inversores ni aparecerán los créditos.

El equipamiento eléctrico y el desarrollo de nuestros recursos hidrocarburíferos, más arriba descriptos y que son necesarios para salir de la crisis y mantener una oferta energética que acompañe al crecimiento del país, requieren de una inversión del orden de los U$ 3.500 millones por año en la próxima década y esa cifra solo el Estado no puede hacerla.

Se requerirá del aporte de inversores privados y del crédito internacional, tanto privado como de organismos multilaterales.

Por eso sería necesario que este Gobierno al que le tocará administrar la crisis y crear las condiciones para superarla, introduzca los cambios que tornen a nuestro país mas amigable a las inversiones.

La prioridad, a mi criterio es reducir la componente fósil en nuestra ecuación energética, a través de sistemas de transporte más eficientes, de retomar el desarrollo nuclear paralizado desde hace un cuarto de siglo, desarrollar el potencial hidroeléctrico hoy aprovechado en un 50%, y avanzar en la tecnología para el desarrollo propio y a escala adecuada- no 100 MW en 3 año - de los aero generadores .También recuperar el autoabastecimiento petrolero explorando áreas con potencialidad en on y off shore, relegadas por señales inadecuadas en los últimos tiempos.

Como se puede apreciar son varios los temas a encarar en el área de la energía y que no admiten más postergaciones, y el principal condicionante a resolver consiste en conseguir los capitales de riesgo necesarios.
Y es en este punto donde aún no hay señales claras y donde hoy surgen las mayores dudas.

Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.

Secuestrados en la selva por las Farc y en el caribe por Fidel Castro-J.M.Saavedra

Escrito por rigofa 28-02-2008 en General. Comentarios (0)
Autor: José Manuel Saavedra
Secuestrados en la selva por las Farc y en el caribe por Fidel Castro

 

Secuestrados en la selva por las Farc y en el caribe por Fidel Castro  

Madrid, 6 de febrero.- El lunes pasado asistí a la manifestación del pueblo colombiano en contra de este ejército del terror y la barbarie autodenominado Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. Daba gusto ver como la Plaza Mayor de Madrid se llenaba progresivamente de colombianos, todos ellos con sus banderas amarillas, rojas y azules arengando un cese al fuego y la liberación de los rehenes.

Pero los colombianos no estaban solos la solidaridad del pueblo español y de los inmigrantes provenientes de todo Latinoamérica se hizo sentir. De un momento a otro las nacionalidades quedaron atrás, las fronteras se volvieron invisibles y ha una sola voz corearon “Libertad, No mas FARC”.

Este grito de libertad me trajo a la mente muchos episodios tristes de la historia, en la que miles de hombres y mujeres se unieron para acabar con sistemas autoritarios y dictatoriales que oprimían a sus pueblos, privándole de lo más sagrado su libertad. Esa libertad en su sentido más amplio, como la de movilizarte de un lugar a otro, como la de pensar y expresar tus ideas, como la de agruparte y asociarte, como la de decidir sobre tus acciones y movimientos.

Estoy seguro que después del 4 de febrero el mundo no será el mismo de antes. Esta movilización realizada simultáneamente en muchos países de América y Europa pidiendo libertad para los secuestrados, que nació desde la Internet por iniciativa de un joven que lo único que pedía era solidaridad y justicia para las miles de personas que se encuentran privadas de su libertad en un lugar inhóspito de la selva, en un lugar donde, como lo describe Ingrid Betancurt, difícilmente entran los rayos del sol, difícilmente pueden conciliar el sueño y donde las cadenas que atan su cuello y sus manos se convierten en sus únicas compañeras de la noche.

Este crimen que ha merecido la condena y el repudio mundial del mundo debe servir de ejemplo para mirar a otro lugar de América donde un país entero permanece secuestrado durante más 30 años por un dictador que lo único que busca es someter a un pueblo a sus intereses y a sus ambiciones, un país donde los derechos humanos son vulnerados, donde la vida no vale nada, donde pensar es un delito y agruparte un pecado mortal. Este país bendecido por Dios por sus bellas playas y su exuberante naturaleza pide hoy al igual que los rehenes de las FARC, libertad. Si pidamos hoy la Libertad del pueblo cubano, unámonos en una sólo voz y mostremos nuestro repudio mundial a las dictaduras.

Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.

Ventajas y trabas para crecer - Autor: Aldo Abram

Escrito por rigofa 28-02-2008 en General. Comentarios (0)

Autor: Aldo Abram
Ventajas y trabas para crecer

Ante la escasez de energía que avanza y amenaza en transformarse en crisis, el
Gobierno responde con pedidos, a la comunidad, para que haga un uso más "racional"
de la misma. Esto daría a entender que nuestros gobernantes piensan que los argentinos
estamos siendo irracionales en nuestra decisión de consumir electricidad, combustibles
o gas.
Nada más alejado de la realidad. Los argentinos somos sumamente racionales a la hora
de determinar cuánto vamos a gastar en esos bienes. La teoría económica demuestra que
una persona racional (o sea que razona que es lo mejor para sí a la hora de decidir)
consumirá más de aquello que es relativamente más barato.
Pues bien, en los restantes países de la región, la electricidad vale más del doble que en
la Argentina. Desde 2002 hasta fines 2007, los consumidores residenciales vieron subir
las tarifas menos de un 20%, contra un aumento de más de 125% del conjunto de la
canasta del índice de precios al consumidor. Por ello, a la hora de evaluar la compra de
un aire acondicionado, lo que pueda gastar de energía ha perdido importancia relativa en
la toma de la decisión.
Alguien podrá pensar que no hay motivo para pagar más por la electricidad si es que
ésta, hasta ahora, se ha podido proveer a los actuales valores. No es así por varios
motivos. Primero, porque como los costos de generación vienen creciendo más que las
tarifas promedios que cobran las empresas, el Gobierno debe subsidiarlas para que no
aumenten sus precios. Esta transferencia fue de $ 265,5 millones en 2002 y se
multiplicó por casi 14 hasta 2006, estimándose que superó ampliamente los $ 4500
millones en 2007. Esto implica que los contribuyentes han estado pagando lo que no
abonan los usuarios de electricidad. Lo justo sería que cada uno pagase lo que le
corresponde de su gasto y los impuestos se utilizaran para ayudar a los que más lo
necesitan. Incluidas aquellas familias que no tengan recursos suficientes para afrontar
un aumento del costo de la energía.
Era entendible que, en medio de la crisis de 2002, las tarifas se congelaran, para evitar
un mayor empobrecimiento del que ya había generado la devaluación. Sin embargo, a
partir de la recuperación de los salarios desde 2003, se deberían haber ido
recomponiendo sus valores. Téngase en cuenta que, hasta fines de 2007, los ingresos de
los trabajadores se incrementaron más de 130% (los privados registrados, más de 170%;
los informales, cerca de un 100%; y los del sector estatal, casi un 90%). Como, durante
ese período, se les subsidió demagógicamente las tarifas de servicios públicos, la gente
pudo gastar más en otras cosas. Ahora, ¿cómo se les explica que tendrán que ajustar
otros consumos porque no es posible ni justo seguir con este subsidio indiscriminado?
Si se hubieran ido aumentando gradualmente los precios de las prestaciones en la
medida que aumentaban los salarios, los consumidores podrían haber ido acomodando
sus erogaciones en forma razonable. Por lo tanto, lo que fue irracional fue la decisión de
mantener el congelamiento de tarifas durante tanto tiempo.
El segundo motivo es que las empresas del sector energético han disminuido al mínimo
su inversión debido a que no tienen reglas de juego claras, transparentes y de largo
plazo para la prestación de sus servicios, incluido el tema precios. Hay que recordar
que, en la crisis de 2002, el Estado quebró unilateralmente estas condiciones y los
contratos con las compañías; pero cinco años después, superada hace tiempo la
emergencia, no se han reestablecido.
Desde el punto de vista del actual gobierno, las condiciones de prestación de los
servicios públicos y sus valores son un instrumento de redistribución de la riqueza. Por
ello, la decisión de cuándo, cómo y a quiénes se les brindará y a qué precio, debe quedar
en manos de un funcionario que lo decidirá según su parecer. Esto implica que no hay ni
habrá reglas de largo plazo y, por ende, resulta imposible planificar. ¿Quién invertirá un
dólar en algo en lo que desconoce el marco que regirá, dentro de tres años o más,
cuando esté produciendo? Nadie.
Por ello, se ha vuelto a la fracasada teoría de que el Estado debe ser el que se encargue
del incremento de la infraestructura de estos servicios. Dejando de lado el tema de la
corrupción que puede incentivar, la historia argentina se encargó de demostrar que el
sector público no cuenta con la capacidad de gerenciamiento ni el capital (propio o
prestado) suficiente para garantizar niveles adecuados de inversión. De hecho, ya
estamos viendo la "eficiencia" en esta materia y repitiendo los problemas de escasez,
cortes programados y sorpresivos, que sufrimos hasta empezados los 90.
Es cierto que las privatizaciones no solucionaron todos los problemas de la Argentina,
pero lograron que se invierta lo suficiente para que tuviéramos un mayor acceso a los
servicios públicos e, incluso, como para enfrentar el crecimiento de la demanda de los
últimos años (un 43% entre fines 2001 y 2007). Si como dicen algunos, antes de la
crisis no se invirtió, ¿cómo se atendió ese incremento del consumo con sólo un aumento
del 5,1% de potencia efectiva instalada de generación durante el mismo período?
Es cierto que hubo fallas. No obstante, estas estuvieron en la falta de control adecuado
de los compromisos asumidos por las empresas concesionarias por parte de los
organismos estatales que se establecieron para ello. Esto es lo que hay que mejorar, la
eficiencia en el monitoreo del Estado de las condiciones prestaciones acordadas,
defendiendo los derechos de los consumidores presentes y ampliando las posibilidades
de acceso de la gente a dichos servicios.
Conclusión: en primer lugar, los argentinos estamos siendo sumamente racionales en el
consumo de la energía. Sin embargo, es cierto que estamos haciendo un uso ineficiente
de la misma y eso es porque la política energética de los últimos cinco años ha sido
irracional. Fija precios artificialmente bajos para estos servicios incentivando el
incremento excesivo de la demanda y desalentando la inversión y, por ende, el
incremento de la oferta.
Segundo, la mejor forma de beneficiar a los pobres es establecer condiciones de
prestación de largo plazo. Esto incluye una estrategia gradual y explícita de
recuperación del valor de las mismas en el tiempo, más prolongado cuanto menor es la
capacidad de pago del consumidor. Incluso eso permitiría dejar de gastar en subsidios a
la electricidad para asignar esos recursos a los que verdaderamente lo necesitan. De esta
forma, las empresas volverían a poder planificar y a invertir. Está demostrado que,
cuando esto sucede, los que más se benefician son aquellos que no cuentan con los
servicios, usualmente los sectores de menores ingresos.

Fuente: FUNDACIÓN ATLAS.