Soy leyenda-A Obama le sientan bien los guantes de candidato-Por Jorge Elías

La semana internacional

Soy leyenda

A Obama le sientan bien los guantes de candidato, pero Hillary no tira la toalla

Domingo 18 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

En todos estos años, los Estados Unidos perdieron la reputación. Perdieron, también, la ilusión. Les deben a las reñidas primarias demócratas haber restaurado la política como motor de cambio. No por ser la vistosa contienda entre un afroamericano y una mujer, rarezas en la Casa Blanca, sino por haber alentado una visión optimista frente a verdades tapadas, como la pobreza al desnudo en Nueva Orleáns después de ser arrasada por el huracán Katrina, y verdades dolorosas, como el deterioro de la imagen del país a raíz de Irak, Afganistán, Guantánamo, Abu Ghraib y todos los antónimos de los valores que, bien o mal, siempre honraron los norteamericanos. 

Durante el gobierno de Bush, signado por el esplendor neocon en respuesta a la voladura de las Torres Gemelas, cambió el mundo y cambió, en forma silenciosa, la esencia del poder. Lo comprobó Hillary Clinton. La tenía fácil. Le sobraba dinero, recaudado por su marido. Y le sobraba experiencia, acumulada desde su Mayo del 68 en la universidad. Era su turno: reunía las condiciones para liquidar, el primer supermartes , la pelea con "ese flacucho de nombre gracioso", como se reconoce desde niño Barack Obama. Maduraba el knockout . Y ella, alias Rocky, confiaba en eso: en hacerlo leyenda. 

Rocky no pudo con Rocky. En la campaña, Obama asoció a Hillary con lo peor de Washington. Acertó. Lejos de la rebeldía juvenil, ella terminó siendo un producto típico de aquello que los norteamericanos detestan por nutrir la burocracia y aumentar los impuestos. Acertó Obama, pero reveló un déficit: su inexperiencia. 

En determinados asuntos, descuidados mientras Bush jugaba a la guerra preventiva, amenazaba con castigar a los herejes y firmaba el acta de defunción de las Naciones Unidas, hasta sus más enconados rivales desearon que los Estados Unidos retomaran la iniciativa, aunque fuera para ponerlos en ridículo. En principio, el Billary team (Bill y Hillary), arropado en los noventa por los baby boomers (nacidos entre 1946 y 1964) y las soccer moms (madres del fútbol), daba mayor certidumbre que Obama frente a un planeta complejo y disfuncional que, desencantado con Bush, nunca dejó de apostar al regreso de los yanquis a las grandes ligas. 

Lo que Bush dilapidó 

No vota el planeta, empero. En él, Bush no inventó el antinorteamericanismo. Lo pulió: hizo real la mentira, virtuosa la codicia y venerable la guerra. Dilapidó de ese modo algo más que la reputación y la ilusión; dilapidó la confianza. En el ínterin, ningún país, bloque u organismo supo ni quiso asumir el liderazgo contra el calentamiento global, el terrorismo o la carrera nuclear; sólo se fijaron metas de dudoso cumplimiento y posiciones de endeble firmeza. Ni Rusia ni China ni la Unión Europea ni las Naciones Unidas estuvieron a la altura de esos desafíos. Decidieron esperar al próximo presidente norteamericano, sea Obama, Hillary o John McCain. Era más cómodo que comprometerse y fracasar. 

En estos años, los Estados Unidos desairaron a sus aliados, sortearon sus acuerdos internacionales y vilipendiaron los derechos humanos, pero, a pedido hasta de sus más feroces críticos, intervinieron en crisis, recaudaron fondos para paliarlas y arriaron a otros con ese fin. ¿Por interés, no por amor? Tal vez. ¿Qué gobierno no especula con la ayuda que presta? 

Eso es realismo. A él contribuyó Bush, por ejercerlo, y Hillary, por conocerlo. En una ocasión, ella parafraseó a Mario Cuomo, ex gobernador de Nueva York: "Se hace campaña en poesía, pero se gobierna en prosa". Eso es experiencia. De experiencia adolece Obama; en especial, en cargos ejecutivos. El primer Clinton, a diferencia del senador por Illinois, había sido gobernador de Arkansas. 

Obama suplió la falta de experiencia con carisma e idealismo. Y, en la era YouTube , rescató la ilusión con la habilidad oratoria de John F. Kennedy y la capacidad movilizadora de Martin Luther King Jr. ¿Comparaciones exageradas? Quizá, pero entendió que cambió la esencia del poder y, sobre todo, que dejó de ser patrimonio de una generación que no ronda los 40 años, como en los noventa, sino los 60. 

¿Qué son el carisma y el idealismo sin el realismo y la experiencia y, a la inversa, qué son el realismo y la experiencia sin el carisma y el idealismo? El realismo y la experiencia (Hillary) y el carisma y el idealismo (Obama) serían el dream team . O la tormenta perfecta frente al maduro candidato republicano, McCain, desmarcado de Bush. Sólo hay un problema: en el orden que fuere, ambos no parecen haber nacido el uno para el otro ni para convivir en la misma fórmula y el mismo gobierno. 

Renunciar a un sueño 

Más allá de su suerte en las pocas primarias que quedan hasta la convención partidaria de Denver, en agosto, Hillary desoye el pedido de los dirigentes demócratas: que renuncie al sueño que cobijó durante toda su vida. No es fácil. Tiene razones para mantenerse en sus trece: el amor propio y el reclamo por las elecciones invalidadas en Florida y Michigan. A su vez, Sylverster Stallone no ayuda: vota a McCain. 

Tanto cambió la esencia del poder, en realidad, que ella necesita tiempo para admitirlo: creyó que era Rocky, pero, en el ring , tropezó con Muhammad Ali en su apogeo. 



Por Jorge Elías 


De la Redacción de LA NACION

Fuente: LA NACION  de Buenos Aires

Juana Azurduy, mujer extraordinaria retratada con la pluma y el pincel

Reedición / Combinación de historia y arte en un nuevo libro

Juana Azurduy, mujer extraordinaria retratada con la pluma y el pincel

La vida de una luchadora de la mano de Pacho O´Donnell y de Guillermo Roux

Domingo 18 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

¿Puede la intervención de un artista renovar un libro ya publicado y convertirlo en una historia que sorprenda nuevamente? Eso sucede con Juana Azurduy, el libro que Pacho O´Donnell publicó por primera vez en 1995 y que hace unos días volvió a las librerías, ahora en versión ilustrada por el artista Guillermo Roux. 

La obra -editada por Sudamericana, y que ya había tenido una reedición en 2005- es un verdadero trabajo de coautoría entre escritor e ilustrador, con una edición gráfica que pone en un mismo plano ambos aportes: un pincel y una pluma se repiten en todas las páginas, como firmas de los autores; el espacio para las ilustraciones es generoso y ante la tapa es inevitable detenerse en el rostro enérgico de Juana Azurduy que pintó Roux. 

En un formato ampliado, el libro tiene 21 ilustraciones en las que el trazo de Roux va dando vida a las palabras del relato de O´Donnell sobre "la teniente coronela", que combatió al frente de su división de amazonas contra los realistas en el Alto Perú, hoy tierra boliviana. 

"Este es un libro que quiero mucho, porque fue mi primer libro sobre historia. Tengo mucho afecto y admiración por Roux, y entre los dos elegimos este texto para que él ilustrara", comentó Pacho O´Donnell, historiador, escritor y ensayista a LA NACION, que también escribió biografías sobre Rosas, Monteagudo y el "Che" Guevara. 

"La idea fue armar un cuento, no un libro de historia, que fuera dinámico y accesible. Así que lo único que hice fue seguir esa idea y que los dibujos animaran el texto", dijo con sencillez Roux, artista, maestro de artistas y ensayista sobre arte. Por separado, autor e ilustrador coincidieron en destacar a Juana Azurduy, protagonista de la historia, como un personaje "extraordinario" y "emblemático". 

"El libro busca hacer un doble rescate. Por un lado, del papel de la mujer en la historia argentina, que es un relato inevitablemente machista. Hubo mujeres que se comprometieron por sus convicciones patrióticas", dijo O Donnell. "Pero además busca la reivindicación de los caudillos altoperuanos, tan silenciados", agregó. 

Para Roux, Juana Azurduy "es un personaje poco conocido, parte de las mujeres extraordinarias en la lucha por sus ideas, de esa cadena de mujeres olvidadas que han ayudado a dar vuelta la historia". 

Nacida en 1780, en Chuquisaca, Juana Azurduy tuvo el destino de muchos héroes de su tiempo: luchó al lado de su esposo, Manuel Padilla; perdió a sus cuatro hijos durante la guerra, enfermos de paludismo, y murió sola y olvidada, un 25 de mayo de 1862, en Salta. 

Los dibujos de Roux muestran las batallas, los personajes y los paisajes, en ilustraciones que alternan la violencia de la guerra con escenas más apacibles, como la que cierra el libro, con dos jinetes (¿Juana y Manuel?) avanzando hacia el horizonte mientras atardece. 

¿Qué le agregan al texto estas ilustraciones? Responde Roux: "Son un envoltorio estético. Lo transforman en un objeto atractivo con la intención de que viendo las ilustraciones den ganas de leer. Son como el perfume de la flor, que atrae e invita a acercarse. Pero lo que cuenta es la flor". 


Por Raquel San Martín 
De la Redacción de LA NACION

Fuente: LA NACION  de Buenos Aires.

Argentina:El "invisible" mapa del hambre

Editorial

El "invisible" mapa del hambre

Domingo 18 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

Aunque duela y cueste mucho reconocerlo, la Argentina ha vuelto a retroceder en su lucha contra la pobreza y, por ende, contra el hambre. En contadas oportunidades las familias pobres pudieron comprar tan poco como ahora. En promedio, hoy apenas alcanzan a satisfacer el 43 por ciento de los bienes y servicios que se necesitan para superar la línea de pobreza, cuando, en plena crisis de 2002, la relación era del 47 por ciento, según un informe de la consultora Equis, de Artemio López, sobre la base de los precios reales de la canasta de pobreza. 

Estos datos coinciden con estimaciones realizadas por entidades universitarias y otras consultoras privadas. Aunque el Indec no difundió los datos de pobreza de la segunda mitad de 2007 y tampoco se sabe si lo hará, entre la medición oficial y las estimaciones privadas habría una diferencia de unos tres millones de pobres. Es decir, entonces, que la pobreza habría superado el 30 por ciento de la población, unos 11 millones de personas. 

Sin embargo, ante este panorama tan desalentador y repetido, que debería avergonzarnos profundamente a todos los ciudadanos de este país tan rico y lleno de bendiciones, hay compatriotas que no se desaniman fácilmente y continúan luchando, cada vez con más pasión, más conocimientos y afortunadamente más seguidores, para cambiar esta realidad por otra más positiva y duradera. Justamente fue la Feria del Libro última el escenario elegido por los impulsores del Centro de Desarrollo Comunitario para presentar el proyecto sobre el Mapa del Hambre, que busca acercarse a la realidad de la pobreza, no desde las estadísticas sino desde cada persona, desde cada familia que no tiene su comida diaria asegurada, e involucrar en ello al conjunto de la sociedad argentina. 

Surgido a fines de 2007 como una iniciativa conjunta entre la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la organización no gubernamental Red Solidaria y el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, es objetivo de este centro la formación académica en el diseño de estrategias para combatir el hambre y la desnutrición en la Argentina. 

¿Por qué hablar de un Mapa del Hambre? Porque en este momento, de las 330.000 familias argentinas que no tienen asegurada su comida diaria, este programa ha logrado ubicar a unas 44.000. Lo mismo puede decirse de los 165.000 chicos menores de seis años que están desnutridos; en los 410 comedores comunitarios, escuelas y centros que figuran en el mapa, pueden encontrarse ubicados a unos 5000. Lo que el Mapa del Hambre plantea es que la ayuda que se recibe, los aportes, públicos y privados, que se hacen desde distintas entidades en todo el país deben llegar efectivamente a los hambrientos, pero la tarea se hace muy difícil, por no decir imposible muchas veces, si no se sabe bien dónde están. 

En las palabras de Juan Carr, uno de los fundadores de la Red Solidaria y motor vital de este Centro de Desarrollo Comunitario, "todo aquel que pueda aportar un nuevo dato, no sólo expertos en ciencias sociales o cartógrafos profesionales, sino todos aquellos que estén trabajando para terminar con la exclusión (comunidades religiosas y educativas, centros de salud, organizaciones comunitarias, entidades deportivas o de universidades y, por supuesto, particulares)" deben unir sus esfuerzos y lograr actuar interactivamente, "porque los que tienen hambre son invisibles en nuestra vida cotidiana y esta invisibilidad los condena definitivamente a la marginación y a las sombras". De allí que el siguiente objetivo de esta organización sea confeccionar también un Mapa de la Inclusión: el de todas aquellas personas, organizaciones e instituciones que cada día luchan contra el flagelo del hambre en la Argentina. 

Por fin, la última etapa de este proyecto cuyo lanzamiento fue nacional será diagnosticar cada índice de desnutrición en cada lugar, desarrollar talleres sobre alimentación, amamantamiento y violencia doméstica, para continuar con las huertas comunitarias y las granjas de gallinas ponedoras, conejos y cabras. 

Cuando se piensa cuánto ha avanzado la tarea del Centro de Desarrollo Comunitario desde su creación hasta ahora, se comprende qué gran ejemplo es para toda la sociedad argentina, pero en particular para la mayoría de los dirigentes de todos los ámbitos. Hay situaciones en nuestro país que no pueden esperar a que el orgullo, las ambiciones personales o las decisiones equivocadas cedan espacio al diálogo civilizado y democrático. Esa porción creciente e invisible de argentinos que no pueden contar ni siquiera con una comida diaria no tiene tiempo ya para que el resto de sus conciudadanos comprenda cuáles son las verdaderas prioridades. La defensa de la vida debería ser, en este momento, la prioridad número uno de nuestra sociedad. El Mapa del Hambre que el Centro de Desarrollo Comunitario y todos sus integrantes están confeccionando está en línea con esa prioridad. Sigamos su ejemplo y colaboremos con ellos.

Fuente: LA NACION  de Buenos Aires.

Argentina:País federal o país feudal-

Editorial

País federal o país feudal

Domingo 18 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

El doble discurso oficial sobre el federalismo ha quedado de manifiesto una y otra vez en los últimos años, y con mayor evidencia tras la irrupción del debate en torno de las retenciones a las exportaciones del agro. En más de una ocasión, representantes del gobierno kirchnerista proclamaron la necesidad de un país cada vez más federal; sin embargo, la relación entre el poder central y las provincias sigue estando signada hoy por intentos de cooptación desde el Poder Ejecutivo nacional antes que por la búsqueda de consensos. 

Nunca en la historia del país existió una concentración de recursos económicos en las manos de un primer mandatario tan grande como en la actualidad. La presidenta Cristina Kirchner controla más del 70 por ciento del total de lo recaudado por el Estado nacional. 

El debate acerca de la coparticipación sigue pendiente desde la reforma constitucional de 1994, que preveía una nueva discusión de ese reparto dentro de un plazo de dos años desde su sanción. Ello nunca ocurrió y siguen existiendo problemas de asimetrías con respecto a los aportes, los esfuerzos recaudatorios y la situación social de cada provincia. 

Pero la discusión más imperiosa de la coparticipación no pasa hoy por cómo distribuir los recursos entre las provincias, sino la coparticipación primaria, que es la que determina cuánto de lo recaudado corresponde a la Nación y cuánto a las provincias. 

Esta situación de indefinición es producto de la crisis de 2001, a partir de la cual se generaron dos cargas impositivas que no son coparticipables, como el impuesto al cheque y la reintroducción de las retenciones a las exportaciones en la Argentina. 

Pocas veces quedó más claramente en evidencia la falacia de este esquema tributario como en las últimas semanas, cuando los gobernadores de la mayoría de las provincias debieron enfrentar a indignados comprovincianos que reclamaban por el incremento por parte del Estado nacional de un impuesto del cual las provincias no perciben un solo peso. Esta concentración centralizada y arbitraria de recursos pone a los mandatarios provinciales en la situación de tener que mendigar a la Casa Rosada por recursos recaudados en sus propios distritos por la producción que allí se genera. La dependencia política implícita resulta evidente. 

En definitiva, se quiebra el verdadero sentido federal de la República Argentina, para tornarlo en un país unitario. Lo más grave y contradictorio es que, siendo de hecho un país unitario, responsabilidades indelegables del Estado, como la educación, la salud y la seguridad pública, están principalmente a cargo de las provincias. 

Este año quedará nuevamente evidenciada la dificultad de financiamiento de las grandes provincias, que sufrirán de nuevo un importante y gravoso déficit en sus cuentas públicas, mientras el gobierno nacional goza de un significativo superávit. Un estudio de los números da cuenta de que la provincia de Buenos Aires aporta aproximadamente el 40 por ciento del total de lo recaudado y recibe solamente el 22 por ciento de los recursos coparticipados o, más precisamente, alrededor del siete por ciento del total de los recursos recaudados en la Argentina. Algo parecido sucede con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que recibe el 1,4 por ciento de los fondos, pese a aportar cerca de la cuarta parte de ellos. 

Otra paradoja del discurso oficial que proclama el federalismo, pero no lo ejerce, es la nula participación que se le da al Congreso de la Nación en la política tributaria, pese a que la propia Constitución Nacional establece que es el Poder Legislativo el que debe determinar las modificaciones impositivas. Basta recordar que el prolongado conflicto que tiene lugar entre el campo y el Gobierno se originó en una decisión oficial, adoptada por medio de una mera resolución de un ministro de Economía, que ni siquiera está en funciones hoy. Se trata sólo de un aspecto más sobre lo absurdo de esta crisis que mantiene en vilo a la población. 

Sería muy difícil que los senadores que representan los intereses de sus provincias aumentaran impuestos que luego no serán destinados a ellas creando malestar en sus comprovincianos. Curiosamente, estos mismos senadores, al entregarle año tras año superpoderes al Poder Ejecutivo, en nombre de una emergencia económica que ya no existe, se inhabilitan para recibir las partidas presupuestarias que necesitan sus provincias, lo que diluye aún más su representación y su poder. 

Otra iniquidad entre las provincias se registra por el hecho de que las productoras de petróleo o de riquezas mineras reciben regalías, mientras que las productoras de otros bienes sobrellevan una pesada y creciente carga impositiva, cuyos beneficios no son percibidos por éstas. 

En el mundo civilizado moderno, hace ya tiempo que las sociedades no dependen de la benevolencia del príncipe. En la Argentina, sin embargo, la concepción federal está quedando cada vez más relegada por los vicios de un régimen con características feudales, que reniega del sometimiento a la ley, al principio de división de poderes y del necesario diálogo que debe presidir toda democracia.

Fuente: LA NACION  de Buenos Aires.

Argentina:País federal o país feudal-

Editorial

País federal o país feudal

Domingo 18 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

El doble discurso oficial sobre el federalismo ha quedado de manifiesto una y otra vez en los últimos años, y con mayor evidencia tras la irrupción del debate en torno de las retenciones a las exportaciones del agro. En más de una ocasión, representantes del gobierno kirchnerista proclamaron la necesidad de un país cada vez más federal; sin embargo, la relación entre el poder central y las provincias sigue estando signada hoy por intentos de cooptación desde el Poder Ejecutivo nacional antes que por la búsqueda de consensos. 

Nunca en la historia del país existió una concentración de recursos económicos en las manos de un primer mandatario tan grande como en la actualidad. La presidenta Cristina Kirchner controla más del 70 por ciento del total de lo recaudado por el Estado nacional. 

El debate acerca de la coparticipación sigue pendiente desde la reforma constitucional de 1994, que preveía una nueva discusión de ese reparto dentro de un plazo de dos años desde su sanción. Ello nunca ocurrió y siguen existiendo problemas de asimetrías con respecto a los aportes, los esfuerzos recaudatorios y la situación social de cada provincia. 

Pero la discusión más imperiosa de la coparticipación no pasa hoy por cómo distribuir los recursos entre las provincias, sino la coparticipación primaria, que es la que determina cuánto de lo recaudado corresponde a la Nación y cuánto a las provincias. 

Esta situación de indefinición es producto de la crisis de 2001, a partir de la cual se generaron dos cargas impositivas que no son coparticipables, como el impuesto al cheque y la reintroducción de las retenciones a las exportaciones en la Argentina. 

Pocas veces quedó más claramente en evidencia la falacia de este esquema tributario como en las últimas semanas, cuando los gobernadores de la mayoría de las provincias debieron enfrentar a indignados comprovincianos que reclamaban por el incremento por parte del Estado nacional de un impuesto del cual las provincias no perciben un solo peso. Esta concentración centralizada y arbitraria de recursos pone a los mandatarios provinciales en la situación de tener que mendigar a la Casa Rosada por recursos recaudados en sus propios distritos por la producción que allí se genera. La dependencia política implícita resulta evidente. 

En definitiva, se quiebra el verdadero sentido federal de la República Argentina, para tornarlo en un país unitario. Lo más grave y contradictorio es que, siendo de hecho un país unitario, responsabilidades indelegables del Estado, como la educación, la salud y la seguridad pública, están principalmente a cargo de las provincias. 

Este año quedará nuevamente evidenciada la dificultad de financiamiento de las grandes provincias, que sufrirán de nuevo un importante y gravoso déficit en sus cuentas públicas, mientras el gobierno nacional goza de un significativo superávit. Un estudio de los números da cuenta de que la provincia de Buenos Aires aporta aproximadamente el 40 por ciento del total de lo recaudado y recibe solamente el 22 por ciento de los recursos coparticipados o, más precisamente, alrededor del siete por ciento del total de los recursos recaudados en la Argentina. Algo parecido sucede con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que recibe el 1,4 por ciento de los fondos, pese a aportar cerca de la cuarta parte de ellos. 

Otra paradoja del discurso oficial que proclama el federalismo, pero no lo ejerce, es la nula participación que se le da al Congreso de la Nación en la política tributaria, pese a que la propia Constitución Nacional establece que es el Poder Legislativo el que debe determinar las modificaciones impositivas. Basta recordar que el prolongado conflicto que tiene lugar entre el campo y el Gobierno se originó en una decisión oficial, adoptada por medio de una mera resolución de un ministro de Economía, que ni siquiera está en funciones hoy. Se trata sólo de un aspecto más sobre lo absurdo de esta crisis que mantiene en vilo a la población. 

Sería muy difícil que los senadores que representan los intereses de sus provincias aumentaran impuestos que luego no serán destinados a ellas creando malestar en sus comprovincianos. Curiosamente, estos mismos senadores, al entregarle año tras año superpoderes al Poder Ejecutivo, en nombre de una emergencia económica que ya no existe, se inhabilitan para recibir las partidas presupuestarias que necesitan sus provincias, lo que diluye aún más su representación y su poder. 

Otra iniquidad entre las provincias se registra por el hecho de que las productoras de petróleo o de riquezas mineras reciben regalías, mientras que las productoras de otros bienes sobrellevan una pesada y creciente carga impositiva, cuyos beneficios no son percibidos por éstas. 

En el mundo civilizado moderno, hace ya tiempo que las sociedades no dependen de la benevolencia del príncipe. En la Argentina, sin embargo, la concepción federal está quedando cada vez más relegada por los vicios de un régimen con características feudales, que reniega del sometimiento a la ley, al principio de división de poderes y del necesario diálogo que debe presidir toda democracia.

Fuente: LA NACION  de Buenos Aires.

Argentina:El nacimiento volcánico de un nuevo modelo-Por Mariano Grondona

El nacimiento volcánico de un nuevo modelo

Por Mariano Grondona

Domingo 18 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

Fue como una piedra en las aguas quietas de un lago. En un primer momento, el campo se limitó a reclamar la suspensión de la resolución 125 del 11 de marzo pasado, mediante la cual el ministro Lousteau pretendió confiscar la rentabilidad de la soja para ponerla en manos del Gobierno. Pero después el campo, animado por el éxito sin precedente de su protesta, la fue ampliando hasta incluir en ella la exigencia de una nueva política para las carnes, la leche y el trigo. 

La piedra en el lago generaba círculos concéntricos cada vez más amplios. A la protesta inicialmente rural se sumaron las ciudades del interior en un movimiento que empezaba a mostrar su espíritu federal contra el centralismo del Estado nacional. Fue entonces cuando muchos intendentes y algunos gobernadores, kirchneristas o no, recibieron a los ruralistas para dialogar con ellos. 

Mientras el alcance de la protesta se extendía así a ojos vistas, la dureza inicial de un gobierno encolumnado detrás de la intención inicial de Kirchner de poner al campo "de rodillas" se fue convirtiendo en perplejidad y en aislamiento. En ese preciso momento, Elisa Carrió advirtió que Néstor Kirchner se estaba encerrando en su "búnker" mientras las encuestas de popularidad de su esposa caían verticalmente y el país empezaba a perder los altos índices de crecimiento económico de los últimos años, un dato inquietante que no pueden disimular las fantasías del Indec. 

A estas alturas de los acontecimientos era evidente que el poder kirchnerista estaba a la defensiva y que las vagas promesas de diálogo que aún emitía habían perdido credibilidad. Fue en este contexto que, mientras el Gobierno abandonaba la ilusión de organizar un acto gigantesco el próximo 25 de mayo y reunía apenas a unos pocos miles de manifestantes durante la asunción de la presidencia del Partido Justicialista por parte de Néstor Kirchner, quien en su transcurso simplemente calló, el campo se animaba a preparar su propio acto masivo para esa misma fecha, frente al Monumento a la Bandera de Rosario. 

¿Qué estaba pasando? Que la protesta inicial se había extendido a límites inimaginables el 11 de marzo. Que no sólo el campo sino también el interior, con sus ciudades adentro, impulsaba el reclamo. Que el motivo de la pulseada ya no era solamente la soja porque el país había entrado en una nueva discusión mucho más amplia, y que determinar la naturaleza de esta discusión resulta esencial para que, entre todos, podamos ofrecerles a los argentinos un nuevo horizonte. 

La agonía 

Durante sesenta años, la Argentina ha sostenido un modelo de clausura industrial . Como el proceso de industrialización que inauguró Perón en 1945 promovió la radicación industrial masiva sin distinguir entre las industrias que tenían posibilidades competitivas y las que no las tenían, a resultas de este proceso, al que se le sumó el crecimiento igualmente masivo de la burocracia estatal, la única manera de sostener el modelo fue subsidiar los bajos salarios que él podía pagar echando mano a los abundantes recursos que generaba la altísima competitividad de la producción agropecuaria. Durante sesenta años, en suma, la consigna fue ordeñar la vaca rural. La industrialización masiva también dio lugar al crecimiento caótico de los suburbios de las grandes ciudades, donde hoy viven en condiciones humillantes millones de argentinos. 

Este es el modelo que hoy agoniza en la Argentina. Dentro de él se montó la inmensa red clientelística que cosecha los votos cautivos de los ciudadanos de la periferia alimentados apenas por los envíos del campo en medio de la creciente inflación, quienes aún conforman el núcleo del voto oficialista. 

Un modelo que está agotado. Después de reaccionar contra la última vuelta de tuerca de las retenciones, el campo, habiendo tomado conciencia de su fuerza gracias a la protesta, terminó por llamar a las ciudades del interior. Son los argentinos del interior quienes también se acaban de rebelar contra sesenta años de exclusión unitaria, izando por su parte la bandera federal. 

La única manera de salir del conflicto actual será entonces elaborar un nuevo modelo económico que diseñe otro futuro para todos los argentinos, tanto los que viven en el campo como los que viven en las ciudades del interior, tanto la clase media urbana que termina de votar contra el Gobierno en las grandes ciudades como los sectores populares que sobreviven en la periferia. Un nuevo modelo económico capaz de reemplazar al viejo modelo, que ha empezado a agonizar. 

El renacimiento 

¿Cuáles tendrían que ser los rasgos constitutivos del nuevo modelo? Quizá contra el modelo moribundo de la clausura industrial, podríamos bautizarlo como un modelo de apertura agroindustrial . 

Sugerida esta definición, habría que aclarar dos cosas. Primero, que el nuevo modelo deberá ser "agroindustrial" y no solamente "industrial" porque ha cesado de regir la vieja división de la actividad económica en un sector "primario" o "primitivo" (los alimentos y las materias primas) y otro "secundario" (la industria), debido a que hoy, habida cuenta de la revolucionaria sofisticación que ha alcanzado la producción rural, es forzoso concluir que tanto el campo como la industria son "secundarios" por cuanto ambos requieren un altísimo componente tecnológico. El campo y la industria, lejos de ser considerados rivales como antes, deberían entonces integrarse. El agro y la industria han pasado a ser, en suma, las dos caras de una misma moneda capaz de circular exitosamente por el mundo. 

Lo segundo que habría que aclarar es que la apertura de la Argentina en dirección de una intensa ofensiva exportadora en el mundo no ha de hacerse impulsivamente. Nuestro país abrió varias veces su economía a la competencia internacional de manera abrupta, irreflexiva, lo cual no le permitió a la industria adaptarse a tiempo al torneo de las naciones. Cabría recordar aquí el visionario proyecto industrial de Carlos Pellegrini, quien a comienzos del siglo XX, cuando fundaba la Unión Industrial, propuso un proteccionismo suavemente declinante para permitir que las industrias locales se prepararan gradualmente para competir. 

Hay un nuevo consenso entre el agro y la industria, por lo tanto, en ciernes. Queremos un país agroindustrial que salga al mundo a invadir mercados mientras se sigue protegiendo a la industria actual por el tiempo que resulte necesario. El campo y la industria están llamados a ser socios, no rivales. Así, aunando nuestros esfuerzos, los argentinos nos iremos convirtiendo poco a poco en un país que, por sus altos índices de productividad, podrá pagar a sus trabajadores salarios cada vez más próximos a los de los países desarrollados. Hasta que esta meta se alcance, empero, el campo tendrá que diseñar una estrategia que, a la vez que le permita volcar en el mundo sus generosos excedentes, también lo lleve a subsidiar el consumo popular hasta que el enriquecimiento general lo vuelva innecesario. Un país así ordenado atraería inmediatamente a los ingentes capitales que no vienen y que nos hacen falta, enviando a la buhardilla de la historia el Estado concentrador y asfixiante contra el cual se está rebelando un número creciente de argentinos.

Fuente: LA NACION  de Buenos Aires.

Argentina:La crisis en medio de la impotencia política-Por Joaquín Morales Solá

La crisis en medio de la impotencia política

Por Joaquín Morales Solá

Domingo 18 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa

 

Estábamos a un paso del acuerdo. Faltaban sólo centímetros y no se dieron cuenta. Así hablaban el viernes en empinados despachos de la Casa de Gobierno. Un velo de agobio cubría esos escenarios. El conflicto agropecuario lleva ya 60 días. Estamos aún en medio del sismo. Falta todavía hacer el balance de los daños , decía un gobernador importante aludiendo a la microeconomía de las ciudades del interior. En esos lugares la vida se ha detenido de pronto. Incertidumbre, desconfianza, malhumor. Eso es lo que ha reemplazado a la seguridad y a la confianza que había en la Argentina profunda.

 

Más céntrico, el Banco Central debió actuar con rapidez, y lo hizo, para frenar el embrión de una corrida bancaria, el lunes último. Ha invertido ya 1000 millones de dólares en los últimos 20 días para defender el valor del peso y la consistencia del sistema bancario. El rumor sin sentido y las indefiniciones oficiales, también sin sentido, crearon la consecuente psicosis social.

 

La nación política ha perdido la costumbre de hacer política. Cristina Kirchner se enteró en el helicóptero, en el viaje desde Olivos hacia Almagro, que debería hacerse cargo del micrófono y del discurso. Néstor Kirchner le comunicó ahí, de sopetón, que había decidido no hablar. Venía anticipando que prefería el silencio porque sus palabras, pacíficas o belicosas, sólo ayudarían a la confusión. En el helicóptero se sinceró: No hablaré. Creo que la oportunidad es tuya , le dijo a su esposa. El ex presidente ha sido criticado con asiduidad en los últimos tiempos. Debe reconocérsele ahora que tomó, en medio del bamboleo aéreo, una decisión acertada.

 

Las encuestas empiezan a golpear al Gobierno en el cordón bonaerense. Es el sector geográfico y social que le dio el poder y la ratificación a la administración de los Kirchner. Ahí no los está afectando la discusión con los ruralistas por las retenciones. Es la inflación la que desgasta al Gobierno en la región más pobre y poblada del país. El conflicto con el campo es, a pesar de todas las apariencias, el más fácil de resolver.

 

Luego vendrá la faena más dura: combatir la inflación y reconstruir la confianza social en la economía. La inflación ya estaba antes del conflicto actual. Pero inflación y conflicto terminaron por instalar un nocivo clima de desconfianza en la economía. Los últimos cinco meses han sido más duros que los cinco años de Néstor Kirchner , se sinceró un legislador que sirvió a los dos Kirchner.

 

Los dirigentes del campo toman decisiones entre multitudes de ruralistas ofuscados y ofendidos. Es el error que han cometido. En tales contextos, la decisión no puede ser otra que seguir detrás de la marea. Es cierto que los dirigentes sólo contaban con un discurso elíptico de la Presidenta y no tenían ninguna garantía de que los problemas comenzarían a resolverse. Arrastraban, además, una larga historia de negociaciones interrumpidas y de promesas incumplidas.

 

¿Debieron los ruralistas aceptar la implícita convocatoria al diálogo de Cristina Kirchner? Probablemente sí. Pero el principal obstáculo fue la falta de política en su ejercicio más noble. Esto es: no se les advirtió a las entidades agropecuarias, con mensajes reservados, claros y directos, que el discurso estaba dirigido a ellas y que el Gobierno había decidido solucionar el problema cuanto antes. ¿Estaba tomada esa decisión? Hoy se hubiera resuelto el problema , aseguraron el viernes muy cerca de los Kirchner. Jugar al desgaste del campo significaría, en cambio, hacer equilibrios sobre una soga muy peligrosa.

 

El campo no es el único ni el mayor culpable de la crisis. El conflicto empezó cuando se decidió aplicar un sistema confiscatorio de retenciones. Martín Lousteau, Guillermo Moreno y Javier de Urquiza, secretario de Agricultura, aseguraron entonces que la resolución no caería tan mal. El propio jefe de Gabinete, Alberto Fernández, suele hacer ahora una autocrítica. Me equivoqué. Debí haber indagado más , asume.

 

El ejercicio político también escaseó entre los ruralistas, aunque en la intimidad aceptaron que son pocas las condiciones para volver a dialogar. Sólo hace falta que alguien importante garantice que se hablará de los problemas en serio. Esto ya no da para más , resumió uno de ellos. Gobierno y dirigentes campesinos confiesan ambicionar el retorno a la normalidad. ¿Qué los traba, entonces? La impotencia de la política.

 

Sectores influyentes del Gobierno se han notificado de que el amplio descontento social no se refiere al enmarañado sistema de retenciones a las exportaciones. Es la inflación, la inseguridad, el desorden público y cierta arrogancia del poder lo que alejó a vastos sectores sociales de la simpatía o de la cercanía con el oficialismo. Pero es la inflación, sobre todo. Según todas las encuestas en manos del Gobierno, la suba constante de precios ha pasado a ser el primer problema de los argentinos.

 

El Gobierno se dejó confundir hasta ahora por los números mágicos de Guillermo Moreno. Lousteau le comunicó a la Presidenta, en una de las últimas reuniones que tuvieron, que la inflación estaba muy lejos de las estimaciones de Moreno. ¿Tomará ahora Cristina Kirchner las decisiones que ya tiene estudiadas, corregidas y terminadas? Los Kirchner se niegan a cualquier solución que signifique un empate. Siempre, también, esquivan las decisiones que pueden ser impopulares. Pero no existen fórmulas amables con todo el mundo para enfrentar la inflación.

 

Cuando sucedieron los primeros brotes inflacionarios, Néstor Kirchner se negó a aceptar esa realidad y lo mandó a Moreno a maltratar a los empresarios. Kirchner tenía en aquellos tiempos cerca del 70 por ciento de aceptación popular. Tenía, entonces, capital político como para enfrentar la inflación y hacer algunos sacrificios. No lo hizo. ¿Lo hará ahora la Presidenta, cuando su popularidad ronda sólo el 25 por ciento? La consecuencia de la inacción sería un freno en seco de la economía.

 

La Argentina en estado de asamblea es otro error político. El estadio de Almagro fue la repetición hasta el infinito de una liturgia inútil. La liturgia de Almagro fue, además, peligrosa. Cuando el peronismo junta en el espacio y en el tiempo a los sindicalistas, a los piqueteros y a la clientela política del conurbano el resultado es la violencia. Hubo violencia.

 

Las cosas son como parecen y, en efecto, apareció la violencia. La patada al presidente de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, por parte de piqueteros oficialistas, o los propios escraches violentos de productores en las casas particulares de intendentes, funcionarios o legisladores oficialistas no hacen más que recordar los métodos que inauguró el nazismo. Hubo violencia en Almagro y Luis D´Elía advirtió que sus piqueteros no le permitirán al campo sublevado desplazarse hasta Rosario el 25 de Mayo, donde habrá un acto de todas las organizaciones rurales. D Elía profería amenazas cuando Cristina convocaba a dialogar sin rencores. Las contradicciones forman parte del conflicto.

 

Doscientos dirigentes de la Sociedad Rural rechazaron el viernes una propuesta para cambiar el acto de Rosario. D´Elía se está metiendo con personas más curtidas y valientes que la clase media de la Capital.

 

La política tiene todavía medios eficientes como para fijar un límite entre la discordia y la violencia. Un abismo se abre entre esos dos destinos.

Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.

Argentina:Cristina y su diálogo con la prensa: "¿Se van a portar bien?"-

La Cumbre de Lima: la mandataria volvió a eludir a los periodistas

Cristina y su diálogo con la prensa: "¿Se van a portar bien?"

La comunicación presidencial, el silencio

Domingo 18 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

LIMA.- Una ráfaga de secretarios, custodios y camarógrafos oficiales permitía intuir a lo lejos que Cristina Kirchner salía de su enésima reunión bilateral en la cumbre. El grupo de cinco periodistas argentinos que anteayer seguía sus pasos intentó lo imposible: "Presidenta, ¿podemos hablar?". Ella levantó la mirada y sonrío: "¿Se van a portar bien?". Ni se detuvo. Primera oportunidad perdida. 

La segunda llegó ayer, al final de la última audiencia de la Presidenta, esta vez con el primer ministro de Holanda. "Ustedes son muy buenos profesionales y sabrán qué escribir." Alguien le abrió la puerta de una 4 x 4 que en cinco segundos ya aceleraba camino del aeropuerto. 

En dos días de actividad frenética, la Presidenta y su comitiva ejercitaron con precisión su política de comunicación basada en el silencio, el misterio y una pizca de desinformación. 

Ni ella ni su delegación hablaron en forma oficial con la prensa. Ni un solo representante de la Argentina pisó el centro internacional de prensa, en el que 1500 reporteros entrevistaron y consiguieron datos de presidentes, ministros y voceros de casi todas las 60 comitivas participantes de la Cumbre de América Latina y la Unión Europea.

 

Muchas conferencias 

Desde Evo Morales hasta José Luis Rodríguez Zapatero, pasando por Hugo Chávez y Angela Merkel, ofrecieron hasta dos conferencias de prensa en Lima. Países de peso como España e Italia se expusieron a una rueda de preguntas y respuestas diaria exclusiva para medios de su país y otra abierta al resto. La organización de la cumbre informó que hubo 47 conferencias de prensa en tres días. 

Para los enviados argentinos el centro de prensa era tierra muerta. Los presidentes y las comitivas tenían reuniones y debates en otro edificio, a un kilómetro de distancia y, en teoría, de acceso prohibido para los medios de comunicación. Cierto desconcierto de los encargados de controlar el acceso permitió que periodistas argentinos pasaran al Museo de la Nación, sede de la cumbre, y reconstruyeran la actividad presidencial. 

Casi como un calco de lo que hacía Néstor Kirchner, la Presidenta redujo al mínimo el número de acompañantes a la cita que más le importaba: la que tuvo con Zapatero, el líder español. Entró sólo con el canciller Jorge Taiana y el embajador en Perú, Darío Alessandro (lejos de ser un interlocutor habitual con la diplomacia española). En la lógica kirchnerista, pocos testigos garantizan una construcción controlada de la realidad. 

Después de esa reunión, fuentes de la comitiva enfatizaron que con Zapatero "no se habló sobre las empresas" españolas. Se usó el formato de versión oficial off the record . Para otros datos, los funcionarios kirchneristas apelan a novedosos formatos: hablan "muy off " u " off, off ". 

Pero en el caso de la reunión con España, Zapatero había anticipado en rueda de prensa que tocaría el tema de la traumática venta de acciones de Aerolíneas Argentinas, controlada por el grupo Marsans. Después, la secretaria española para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, contó con lujo de detalles el diálogo bilateral sobre ese punto. Fue durante una ronda a micrófono abierto con enviados españoles. 

Ayer fue incluso más difícil saber qué hizo Cristina Kirchner. Un puñado de periodistas peruanos intentó tomar una declaración de ella cuando salía de su audiencia con Evo Morales. "Gracias, gracias, gracias", oyeron. Salieron corriendo en dirección contraria cuando el líder boliviano surgió por otra puerta y los guió hasta una sala donde aceptó preguntas y respuestas durante media hora. 

Tres fotógrafos de Presidencia y un camarógrafo de la empresa La Corte tomaron las imágenes oficiales de cada reunión de Cristina Kirchner. El vocero Miguel Núñez gestionó que esas tomas llegaran a Buenos Aires cuanto antes. Los legisladores que integraron la comitiva casi no entraron en las reuniones y la secretaria de Ambiente, Romina Picolotti, aguardó en los pasillos a la espera de que la Presidenta le pidiera algún dato si se tocaba el tema del cambio climático. 

Al irse del Museo, la Presidenta volvió a encontrarse con medios peruanos. En el revuelo casi pierde un zapato y se fastidió con los flashes. "Es fatal. Qué extraordinario el impacto de la digitalización en la fotografía", le dijo a Taiana, que iba a su lado. Claro, antes se cuidaba el rollo. Algo incómoda, empezó a responderle a una periodista local sobre la reconciliación de Merkel y Chávez. "Me pareció un gran gesto. Fui testigo de ese diálogo ¡Ay, me van a hacer caer! Gracias, gracias", quedó grabado en la cinta.

 

Por Martín Rodríguez Yebra 
Enviado especial

Fuente: LA NACION  de Buenos Aires.

La Cumbre de Lima: roces entre los bloques -Tensa polémica entre Cristina y la UE

La Cumbre de Lima: roces entre los bloques regionales

Tensa polémica entre Cristina y la UE

La Presidenta discutió en duros términos con el titular de la Unión Europea, que le reclamó más realismo al Mercosur

Domingo 18 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

LIMA.- Una dura polémica protagonizaron ayer la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el titular de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, en la cumbre que ayer celebraron el Mercosur y la Unión Europea. 

Durão Barroso le reclamó al bloque sudamericano que abra sus mercados de industria y servicios si quiere más penetración de sus productos agrícolas y agroindustriales en Europa. Y Cristina Kirchner le respondió que está dispuesta a reducir los aranceles a la importación industrial, pero no tanto como pide la UE porque eso acarrearía más pobreza. 

"Esto se está planteando como si fuera un maniqueísmo, de un sí o un no. La cuestión está en el quántum", advirtió Cristina Kirchner, que ejerce la presidencia del Mercosur en el primer semestre de este año, durante una reunión a puertas cerradas con Durão Barroso y la llamada troika europea, compuesta por el actual presidente de la UE; el primer ministro de Eslovenia, Janez Jansa; su antecesor, el portugués José Sócrates, y su sucesor, el francés François Fillon. 

Para un día después de la V Cumbre de América Latina, Caribe y UE, en la que se discutió de pobreza y el cambio climático, estaba programada esta reunión específica entre el Mercosur y el bloque de 27 países europeos para discutir sobre la Ronda de Doha de liberalización comercial mundial y sobre las suspendidas negociaciones para un acuerdo político y comercial birregional. 

"Hay que reconocer las asimetrías, las diferencias de desarrollo de los bloques. Si no, este ejercicio diplomático que hicimos ayer [por anteayer] durante 24 horas de hablar de pobreza e inequidad, habría sido inútil porque al final terminamos discutiendo condiciones que traerán más pobres y más víctimas." 

La tensión se desató al promediar el encuentro, cuando Durão Barroso formuló un fuerte planteo a Cristina Kirchner: "Los países del Mercosur tienen mucho que ganar en agricultura, pero no van a ganar eso si no hacen concesiones en el ámbito industrial y de servicios... eso debe quedar claro", afirmó el funcionario. 

Y agregó: "Estamos haciendo un enorme esfuerzo para llegar a un acuerdo, pero tiene que ser equilibrado. Sin concesiones en materia agrícola, no será posible el visto bueno de la UE para menores aranceles y más cuotas agrícolas ni en Doha ni en la relación birregional. Así están las cosas y hay que ver las cosas como son, si queremos resultados concretos". 

Respuesta 

La Presidenta le respondió con más dureza e incluso llegó a aludir a la conquista europea del continente. 

"Esto se está planteando como si fuera un maniqueísmo, de un sí o un no. En cualquier negociación, si alguien reduce de un lado, se reduce del otro. Esto pasa incluso cuando uno negocia espejitos de colores. Yo te doy uno y el otro da otro. Nunca hay una negociación a cambio de nada, señor Barroso. Sería absurdo que planteáramos que no vamos a dar nada en lo industrial, pero que nos den en agricultura. La discusión está en el quántum", afirmó la Presidenta. 

Cristina Kirchner aclaró que el bloque sudamericano no podía entregar lo mismo que el europeo, dado su desigual grado de desarrollo. 

"Lo importante es ver qué está entregando uno y otro. Aparentemente, puede parecer que los dos entregan lo mismo, pero hay que ver cuánto representa eso para cada parte, según los tamaños de las economías y las condiciones sociales. La pobreza no vino a América latina como el viento y la lluvia, sino por la desapropiación de recursos desde que fue descubierta, más allá de los errores de las dirigencias locales", afirmó la mandataria. 

Por último, la jefa del Estado le aclaró al líder europeo de origen portugués: "Nosotros queremos una negociación equilibrada. No hablo de ideología, sino de números. No está en la UE la mayor cantidad de pobres, sino que la mayoría está en América latina", se defendió la mandataria argentina. 

Y señaló: "En Doha o acá vamos a charlar así. Esto no es blanco o negro: sabemos que tenemos que entregar algo, pero tenemos que ver el impacto del cambio". 

Durão Barroso no le respondió. Al salir de la reunión declaró a la prensa que había reclamado "mayor flexibilidad de algunos países porque, si no, no habrá acuerdo global", en alusión a la Ronda de Doha. 

La Presidenta, en tanto, se limitó a decir que durante el encuentro "se discutió con firmeza y realismo", en forma "apasionada". 



Por Alejandro Rebossio 
Enviado Especial

Fuente: LA NACION  de Buenos Aires.

La riqueza del ex presidente-Kirchner explicó a la Justicia cómo creció su patrimonio

La riqueza del ex presidente

Kirchner explicó a la Justicia cómo creció su patrimonio

Por Gabriel Sued 


De la Redacción de LA NACION

Domingo 18 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

Hacer negocios inmobiliarios en Santa Cruz que dejen utilidades anuales de más del 25%; comprar terrenos fiscales baratos y en cuotas, y venderlos caros; tener plazos fijos en dólares con intereses superiores a los de plaza; sacar créditos para invertir o arriesgar el capital. y siempre hacer tratos con gente de confianza. 

Esa combinación es la fórmula que, según los Kirchner, usaron para aumentar su patrimonio en un 160%, casi 11 millones de pesos, desde que llegaron a la Casa Rosada, en mayo de 2003. 

La información surge del análisis de un informe contable, al que tuvo acceso La Nacion, que el matrimonio presidencial presentó ante la Justicia en la causa que se abrió por una denuncia de presunto enriquecimiento ilícito. 

El expediente está hoy en estudio de la Cámara Federal, luego de que el fiscal nacional de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido, apeló la desestimación de la denuncia dispuesta por el juez Rodolfo Canicoba Corral, el 11 del mes pasado. Para el fiscal, hace falta investigar más, ya que los datos presentados en el informe, elaborado por el contador Víctor Alejandro Manzanares, no cuentan con la correspondiente documentación respaldatoria. 

Allí se detallan "las variaciones patrimoniales del año 2005 al año 2007" y se presenta una explicación, más pormenorizada que la que figura en las declaraciones juradas, sobre el crecimiento que experimentaron en los últimos años los bienes del ex mandatario Néstor Kirchner y de la presidenta Cristina Kirchner. 

La mayor variación patrimonial se registró el año último, cuando la fortuna presidencial aumentó en 5.781.195 pesos. Las claves de la variación, según el informe de Manzanares (revisor de cuentas de la Cooperadora del Hospital de Río Gallegos), son la construcción de un hotel boutique en El Calafate, la incorporación de diez departamentos en Río Gallegos, el alquiler de esas propiedades y la reinversión de las ganancias en un plazo fijo millonario, colocado en dólares y a intereses altos. 

El hotel de los Kirchner se llama Los Sauces y está al lado de la residencia del matrimonio presidencial, que lleva el mismo nombre. Se levantó entre 2006 y 2007 sobre un terreno de 2100 metros cuadrados, que adquirieron en 2002, a 162.444 pesos, a razón de 77 pesos el metro cuadrado. 

En su construcción, los Kirchner llevan gastados 9.974.346 pesos. De ese monto, 8.329.596 pesos se lo adeudan a la empresa constructora, que, según fuentes de El Calafate, es Grip SA. Es una compañía del arquitecto Pablo Grippo, a quien, en noviembre del año pasado, el entonces intendente de El Calafate, el kirchnerista Néstor Méndez, le cedió más de 10.000 metros cuadrados de tierras fiscales, a sólo 7,5 pesos el metro cuadrado. 

La cantidad restante, 1.644.750 pesos, los Kirchner la pagaron con la cesión de uno los tres terrenos fiscales de El Calafate adquiridos en 2005, cuando Méndez era intendente. Entre los tres sumaban 60.000 metros cuadrados y, según el informe de Manzanares, los pagaron 322.167 pesos, poco más de 5 pesos el metro cuadrado, que en el mercado cotiza entre 50 y 1000 pesos, según los servicios públicos disponibles en la zona. Para comprarlos, Kirchner sacó un crédito. 

La primera fase de Los Sauces se terminó en 2006 y se alquiló el 20 de octubre de ese año. La segunda se entregó el 23 de noviembre de 2007, con un avance de obra del 80 por ciento, y se dio en alquiler una semana más tarde. La explotación quedó a cargo del Hotel Panamericano que, aunque en la primera temporada salió perdiendo, proyecta obtener una ganancia millonaria en los próximos meses, dijeron a LA NACION voceros de la empresa (de lo que se informa por separado). 

Construcción y finanzas 

Para los Kirchner, el negocio fue extitoso: entre octubre de 2006 y diciembre del año pasado, obtuvieron alquileres por 5.257.350 pesos y, así, recuperaron el 53 por ciento de lo que habían invertido en la construcción del hotel. 

En 2006 compraron otros tres terrenos fiscales en El Calafate, que suman 81.874 metros cuadrados, por un total de 334.982 pesos. Esto equivale a 4 pesos el metro cuadrado. Al final de se año, los Kirchner aún adeudaban 187.608 pesos, de acuerdo con el plan de pagos establecido con el municipio. 

Pero las inversiones inmobiliarias no se limitaron a esa ciudad. En 2006, Kirchner cedió en fideicomiso, para la construcción de un edificio de 10 departamentos, una de las 23 propiedades que tenía en Río Gallegos, la mayoría de ellas adquirida entre 1977 y 1981, antes de su ingreso en la política. A cargo de las obras quedó Austral Construcciones, del empresario kirchnerista Lázaro Báez. 

El año pasado concluyó la edificación y Kirchner incorporó 5 departamentos por 352.000 pesos y compró los otros 5 a la constructora, por el mismo monto. Los 10 departamentos (de entre 36 y 50 metros cuadrados cada uno) se alquilaron, en 2007, por 200.000 pesos, lo cual equivale al 28,4 por ciento de la inversión. En la mejor zona de Buenos Aires, la renta anual estimada es de entre un 6 y un 7 por ciento. 

A lo largo de los cinco años que llevan en el poder, el rubro de ingreso por alquileres es el que más avance experimentó. Pasó de 151.307 pesos, en 2003, a 5.264.105 pesos, en 2007. Para seguir más de cerca las inversiones inmobiliarias, Kirchner creó en noviembre de 2006 la empresa Los Sauces, en sociedad con su esposa y su hijo, Máximo, que la dirige. 

Pero no sólo en ladrillos puso su dinero la pareja presidencial. Gran parte de las ganancias la invirtieron en el mercado financiero, con importantes beneficios. El informe del contador Manzanares indica que en 2005, los Kirchner tenían 2.124.126 dólares en plazo fijo, que les dieron una renta de 161.456 dólares, el 7,6 por ciento. 

En 2006, cobraron 197.921 dólares en concepto de intereses por plazos fijos de 2.418.195 dólares, un 8,2 por ciento. El año pasado, la ganancia fue aún mayor: 4.025.717 dólares en plazo fijo les dieron dividendos por 375.579 dólares, el 9,3 por ciento. Lo normal es que la tasa no supere el 4,5 por ciento. 

En el informe no se detallan cuáles son los bancos en los que el ex presidente tiene depositado su dinero. De acuerdo con la información que figura en una causa previa por enriquecimiento ilícito, en la que los Kirchner fueron sobreseídos en marzo de 2005, al llegar a la Casa Rosada tenían el dinero en el Banco de Tierra del Fuego. 

Allí lo depositaron al traerlo de regreso a la Argentina, en 2002. El año anterior, antes de que se desatara la crisis, habían sacado 1.815.274 pesos del país, que colocaron en una cuenta en dólares del Deutsche Bank. Pasada la devaluación, esos ahorros se habían multiplicado por cuatro.

Fuente: LA NACION  de Buenos Aires.

 

Un gran negocio para la pareja presidencial

Los Sauces estima recaudar $15 millones

Domingo 18 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

El exclusivo hotel boutique que los Kirchner inauguraron al lado de su residencia en El Calafate resultó un gran negocio para la pareja presidencial. Los dueños del Hotel Panamericano, la empresa que lo alquiló para su explotación, proyectan que también lo será para ellos, el año próximo, cuando se hayan cumplido los dos años de contrato. 

En la primera temporada, el saldo fue negativo. Los 2.100.000 pesos que facturó la firma entre septiembre de 2007 y abril de este año no alcanzaron para pagar los 105.000 dólares mensuales que sale el alquiler, según detallaron a LA NACION voceros del Hotel Panamericano. 

Aclararon que el resultado era aceptable por tratarse de la primera temporada, en la que tuvieron disponibles sólo 20 de las 40 habitaciones previstas y en la que alcanzaron un 30 por ciento de ocupación. 

Explicaron que en el negocio hotelero era habitual perder en la primera temporada. Para la próxima, que comienza en septiembre, tienen proyectado sumar 20 cuartos, estar al límite de la capacidad y lograr una facturación de 15 millones de pesos, según aseguraron a LA NACION. Esto es multiplicar por siete lo hecho en la última temporada. La gerencia general está a cargo del Grupo Panamericano. 

Los Kirchner nombraron como gerente administrativo a Ricardo Barreiro, un antiguo secretario de la pareja presidencial. Cuando el matrimonio presidencial está en El Calafate, residencia y complejo turístico funcionan como una sola unidad. Dentro del hotel casi siempre hay custodios y en la casa de descanso de los Kirchner entran y salen camionetas con la inscripción Hostería Los Sauces. 

Exclusivo 

La nueva adquisición del Grupo Panamericano es un "hotel boutique", muy exclusivo, cuyo parque incluye un spa de grandes ventanales. De acuerdo con la descripción en su página de Internet, "recrea el espíritu hospitalario y refinado de las estancias de principios de siglo". 

Condé Nast Traveler , la revista americana de turismo más importante, calificó este año a Los Sauces como uno de los 13 hoteles más lindos del mundo. 

Pasar una noche allí cuesta 700 dólares. El elevado precio no desanimó a varias personalidades mundiales que se hospedaron allí en los últimos meses, como el conde Rothschild, presidente del Banco Rothschild; Larry Page, presidente de Google, y Alan Ducas, el cocinero más famoso de Francia.

Fuente: LA NACION  de Buenos Aires.

 

Argentina:Una estrategia financiera contundente-Por Martín Redrado

Opinión

Una estrategia financiera contundente

Por Martín Redrado 


Para LA NACION

Domingo 18 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

Los argentinos hemos superado una semana de zozobra financiera. Pero quienes alientan fantasmas del pasado con versiones disparatadas sobre el futuro están mirando a nuestro país por el espejo retrovisor. No existe en la actualidad ningún parentesco, ni siquiera remoto, en las condiciones que dieron origen a los episodios críticos del pasado. 

El Banco Central ha demostrado con hechos que tiene plena capacidad de cumplir su rol esencial: garantizarles a todos los argentinos la estabilidad monetaria y financiera. 

Nuestra enérgica intervención en el mercado de cambios es la prueba más elocuente de la robustez de nuestras políticas. Esa capacidad de reacción no es casual sino causal, ya que deviene de la existencia de múltiples mecanismos preventivos construidos a lo largo de los últimos años, de modo de no poner en duda la estabilidad aún en situaciones como la actual. 

No utilizar las reservas en momentos de demanda de dólares por parte del público sería tan absurdo como no usar el paraguas en caso de lluvia. En ese caso, el stock de reservas no sería un "colchón" para amortiguar vaivenes financieros, sino un "lecho de piedras" sin capacidad de absorción. 

Nuestras fortalezas están a la vista. Las reservas internacionales alcanzan un grado de cobertura inédito para nuestro país: representan en la actualidad casi el 100% de los depósitos a la vista más el efectivo en poder del público (45% en 2001). Además de brindar recursos para hacer frente a eventuales shocks, las reservas acumuladas en el Banco Central tienen también un fin disuasivo: descartan las chances de éxito de cualquier movimiento especulativo contra el peso. 

En igual sentido, el superávit comercial, cercano este año a los 12.000 millones de dólares, garantiza una oferta estructural de divisas que puede sobrecompensar cualquier demanda coyuntural de dólares, tornando inmaterial cualquier especulación de devaluación nominal. 

La dinámica de las exportaciones, en general, y de las industriales en particular, que crecen a un ritmo del 18% anual, ponen de manifiesto que no existe hoy un problema de competitividad, causa central de crisis pasadas. 


* * *

 

 

Por su parte, el actual régimen de tipo de cambio flotante administrado es el adecuado para hacer frente a situaciones de turbulencias financieras. Brinda previsibilidad, evitando que volatilidad excesiva perturbe las decisiones económicas. ¿Qué habría ocurrido en las mismas circunstancias bajo un régimen de flotación pura? La intervención eliminó las expectativas de depreciación y, así, la posible presión sobre los precios.

 

Más aún, el haber construido un sistema financiero sólido provoca que hoy no exista una huida de depósitos ni nada parecido. Es cierto que se vislumbra un acortamiento en los plazos y una tendencia alcista de la tasa de interés, reflejo natural de la injustificada inquietud en el mercado de cambios. Pero lo concreto es que los depósitos del sector privado no variaron en el último mes.

 

Las condiciones estructurales y coyunturales que hemos construido no dan lugar a especulaciones y se reflejan en la solvencia y liquidez de los bancos tras tres años de rentabilidad sistémica positiva, que incluso se extiende a una situación de solvencia patrimonial del Banco Central sin precedente. Esto nos permitió adoptar una decidida acción preventiva en el mercado de pesos.

 

El uso de una batería de instrumentos diseñados a tal fin inyectó liquidez a través de una menor emisión primaria de Letras del Banco Central, la recompra anticipada de esos mismos títulos en el mercado secundario, y la plena disponibilidad de pases activos (líneas de préstamos a uno, siete y sesenta días a los bancos comerciales en caso de que necesitaran liquidez), tanto a tasas fijas como variables.

 

La inyección de $ 3000 millones a través de estos mecanismos procura suavizar la evolución naturalmente alcista de la tasa de interés, dado que una suba abrupta podría afectar la cadena de pagos.

 

Nuestro esquema está basado en lo que en la teoría económica se conoce como enfoque de administración de riesgos aplicado a la política monetaria y ha sido el apropiado para la actual fase por la que transita la economía argentina. Se trata de abandonar la miopía del cortoplacismo, combinando herramientas técnicas de frontera con el juicio del hacedor de política, evaluando los riesgos asociados a cada circunstancia sin sujetarse a prejuicios dogmáticos ni apostar a escenarios excluyentes.

 

En definitiva, la probabilidad objetiva de una crisis similar a las del pasado es, en la Argentina actual, virtualmente nula. Esta realidad no es aleatoria, sino el resultado de la puesta en práctica de una agenda de trabajo robusta y consistente.

 

El Banco Central cuenta con herramientas suficientes -que fueron pacientemente diseñadas en los últimos años- para utilizar en situaciones como la de esta semana. La gran diferencia es que, esta vez, permiten brindar tranquilidad a los ahorros y los empleos de los argentinos.

 

El autor es el actual presidente del Banco Central de la República Argentina

Fuente: LA NACION  de Buenos Aires.

Argentina:Más desconfianza, menos reservas-

Más desconfianza, menos reservas

Las principales variables macroeconómicas se resintieron en las últimas semanas

Domingo 18 de mayo de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

El freno que padecieron las exportaciones cerealeras, uno de los síntomas más evidentes del enfrentamiento entre el campo y el Gobierno, provocó una baja en la recaudación impositiva por el menor cobro de retenciones. Luciano Laspina, de Macrovisión, estimó ese costo fiscal en US$ 1000 millones mensuales. Con las retenciones móviles el Gobierno esperaba recaudar, como mínimo, unos US$ 1300 millones adicionales al año. 

Para Marina dal Poggetto, del Estudio Bein, el impacto de este paro "es ciertamente menor" que el del anterior. "De hecho, hoy no hay desabastecimiento ni al consumo ni a las industrias, que están produciendo a full tratando de evitar que impacten las restricciones energéticas que seguramente tendrán cuando empiece el frío", agregó. Hacia delante, Dal Pogetto sostuvo que "es probable que en mayo las exportaciones vuelvan a caer en cantidades, pero en junio deberían volar". 

De todos modos, concluyó, la pelea deja dos impactos negativos: "La minicorrida contra el dólar y el desarme de portafolios de títulos públicos y de algunos depósitos tiene un impacto directo sobre la tasa de interés. El otro efecto es la incertidumbre sobre el rumbo de la macroeconomía. En este contexto, la inversión, el motor del crecimiento en los últimos años, ya está sufriendo un parate". 

Rodrigo Benítez, de Alpha, indicó que "en marzo, durante las tres semanas de paro, se postergaron exportaciones por casi US$ 350 millones por semana". Este mes, "la primera conclusión es que el conflicto sólo está afectando las operaciones del sector agropecuario y no las del resto. Por lo tanto, el impacto sobre las exportaciones se reduce de US$ 350 millones a 270 millones semanales". 

El impacto financiero 

El día que se anunció la modificación en las retenciones, el 11 de marzo, el Banco Central era comprador de dólares y tenía US$ 49.812 millones en reservas; la tasa de riesgo país se ubicaba en 490 puntos, según el banco JP Morgan; el índice Merval había cerrado en 2144,5 puntos, y el bono Discount en pesos se vendía en los mercados secundarios a $ 112,60 por cada lámina de 100. Por su parte, los bancos seguían sumando depósitos privados (pese a pagar tasas de interés negativas en términos reales), los préstamos entre bancos se concertaban al 8,105%, y se pagaba un 8,5% anual por los depósitos mayoristas. Asentados en esta holgura, ofrecían préstamos operativos a las empresas a tasas que iban del 10 al 13% anual, según la entidad. 

Dos meses después el panorama es otro. La tasa de riesgo país subió a 552 puntos y el Banco Central ya no es comprador, sino vendedor neto de dólares. Las reservas bajaron hasta los US$ 49.222 millones, mientras que la minicorrida hacia el dólar retaceó la oferta de pesos y elevó las tasas de interés: el viernes, el call se negoció al 12,35%, la tasa por depósitos mayoristas estaba en 13,6% y el precio del Discount en pesos, pese a haber rebotado en las dos últimas jornadas, se mantenía hundido en $ 89,75. En la plaza doméstica ya nadie habla de la crisis financiera mundial, sino de la crisis argentina. 

Hubo además un fuerte deterioro en las expectativas económicas, lo que quedó a la vista en la evolución de las principales variables financieras. Entre el 2 y el 9 de este mes, la gente canceló plazos fijos por $ 308 millones, con lo que la baja de depósitos a plazo acumula $ 1500 millones en los últimos 15 días. También crecieron las dudas de la comunidad financiera internacional sobre la vocación y capacidad de pago de la Argentina respecto de su deuda (que se refleja en el alza del riesgo país y la fuerta baja de los bonos). 

Finalmente, empresarios dijeron a LA NACION que hay proyectos de inversión parados a la espera de que se r