Chile, un modelo efectivo para imitar-contraste con la realidad Argentina

Chile, un modelo efectivo para imitar

Lunes 2 de junio de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

SANTIAGO, Chile.- En abierto contraste con la realidad que se vive en la Argentina, el conflicto en Chile con el campo marcha por carriles completamente distintos. El agro, uno de los gremios más tradicionales y fuertes del país vecino, identificado por larga data con la derecha política, ha conseguido sus demandas una por una a través de un trabajo mancomunado con el gobierno de Michelle Bachelet, sin grandes estridencias, aunque también con algunos conflictos. 

Las diferencias existentes entre los productores y el gobierno son claras. Sin embargo, y pese a ello, los dos ministros de Agricultura que ha tenido Chile durante el período de Bachelet (Alvaro Rojas, que renunció por motivos de salud, y Marigen Hornköhl) han sido unánimemente aplaudidos. 

Sería precisamente ella, Hornköhl, que en febrero, apenas asumida, recibió al presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Luis Schmidt. Este le dio a conocer la agenda del agro para 2008, que incluía la solicitud de medidas inmediatas para paliar la baja del dólar frente al peso y las consecuencias de la sequía que afectó al país durante buena parte del año. 

La ministra Hornköhl les comunicó que el comité de ministros, con el también recién asumido jefe de gabinete, Edmundo Pérez Yoma, tenían entre sus prioridades fortalecer la competitividad del agro y su impacto social. 

Como las respuestas no llegaron, Schmidt arremetió entonces contra el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, luego de que éste no diera la relevancia que se esperaba al problema del tipo de cambio. 

Pero pocos días después, el jueves 10 de abril, el Banco Central sorprendió con una compra masiva de US$ 8 mil millones para fortalecer la liquidez internacional. La SNA respondió complacida: "Esta es una buena noticia, especialmente, para los exportadores de frutas y de vinos que se encuentran en plena temporada de cosechas", dijo la gerente de estudios de la SNA, Ema Budinich. El mensaje había sido escuchado. 

Pedidos 

En marzo, la crisis del agua se tornó grave y las exigencias no se hicieron esperar. Schmidt, flanqueado por los dirigentes de los gremios agrícolas de Osorno y de Valdivia y de la Federación de Productores de Leche pidieron a la ministra Hornköhl "la instrumentación de medidas urgentes para paliar los graves efectos de la sequía". 

"De no instrumentarse oportunamente esta propuesta, se hubiesen puesto en serio riesgo los enormes esfuerzos ya realizados para llegar a ser potencia agroalimentaria", afirmó el productor Tomas Erber, refiriéndose a una de las principales ambiciones de Bachelet. 

La siguiente crisis llegó el mes pasado de la mano de la fiera naturaleza chilena, cuando el volcán Chaitén hizo erupción, dejando a 1000 productores sin buena parte de las 23.000 cabezas de bovinos y 28.000 de ovinos que existían antes de la tragedia. El gobierno anunció inmediatamente un bono de restitución, así como el apoyo técnico oficial. 

Ahora, los productores han hecho sentir su voz nuevamente luego del anuncio de inversión de 40 millones de dólares anuales para fortalecer la imagen país. Tras felicitar por el anuncio, uno de los empresarios agropecuarios más importantes del país, Ricardo Ariztía, escribió días atrás en el diario El Mercurio sobre los temas pendientes: pavimentación de caminos rurales, inversión en embalses y legislación específica para el campo. 



Por Carlos Vergara 
Corresponsal en Chile

 

 

Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.

Amenazas en la China olímpica-Por Nicholas D. Kristof

Punto de vista

Amenazas en la China olímpica

Por Nicholas D. Kristof 
The New York Times

Domingo 1 de junio de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

KASHGAR, China .- Los informes de conjuras terroristas que emanan este año desde esta región musulmana en el lejano oeste de China podrían parecer imaginarios: un fallido intento de poner una bomba en un avión; una reserva de TNT con miras a plantar bombas durante las Olimpíadas, una "violenta pandilla terrorista" dispuesta a secuestrar atletas. Pero no se trata sólo de susurros en Internet sino de informes del gobierno chino. Así que tomé un vuelo a Kashgar -un oasis en la antigua Ruta de la Seda, donde los minaretes y camellos y tapetes ofrecen un ambiente medioriental- para encontrar terroristas. 

En vez de eso, el Ministerio de Seguridad de Estado de China me encontró a mí. Había estado en Kashgar unas pocas horas cuando mi camarógrafo, de origen chino, me llamó para decirme que dos oficiales lo estaban interrogando. Le habían pedido que no me dijera nada, ya que los periodistas estadounidenses tienden a ser sensibles con ese tipo de cosas. 

El interrogatorio fue un indicio de la ansiedad que la estabilidad en el oeste musulmán despierta en las autoridades chinas. Los separatistas de la región de Xinjiang se proponen crear la nación del "Turquestán Oriental" y, en los hechos, cada tanto vuelan alguna comisaría. En marzo pasado, el gobierno chino anunció que había frustrado una conjura dirigida a "provocar un choque aéreo". Y en abril, las autoridades dijeron que habían confiscado explosivos con los que los uigures planeaban llevar a cabo atentados suicidas. "Esta violenta banda terrorista planeó en secreto el secuestro de periodistas, visitantes y atletas durante las Olimpíadas de Pekín", informó la prensa, citando las palabras de un vocero del Ministerio de Seguridad Pública. 

Este mismo mes un ómnibus repleto de gente estalló en Shanghai. Tres personas murieron en el hecho, y aunque nadie se lo adjudicó, fue un recordatorio de los reiterados atentados con bombas que militantes uigures perpetraron en 1997. Ronald Noble, el secretario general de Interpol, citó estos incidentes -así como los informes de una conjura separatista dirigida a interrumpir los Juegos Olímpicos con gas venenoso- y declaró en rueda de prensa que un atentado terrorista durante los juegos es "una posibilidad real". 

No quedó del todo claro qué se podría extraer de lo anterior, ya que caminando por Kashgar, encontré el área notablemente calma. No esperaba descubrir una célula terrorista, pero sí una mayor hostilidad hacia el gobierno central. Los uigures con los que conversé expusieron quejas veladas, pero no estaban que echaban humo como los tibetanos. "A nadie le gusta la idea de que todos los chinos se muden aquí -dijo el dueño de un negocio-. Por supuesto, estamos molestos, pero ¿qué podemos hacer?". 

Una joven ofreció una perspectiva diferente. "Cuando yo era niña, mi madre solía decirme: ´No te pierdas, o los chinos te robarán. Ellos comen carne humana" . Entre risas agregó: "En realidad no les tememos, las relaciones están bien". Y algunos jóvenes criticaron las Olimpíadas porque, dijeron, dragarán los presupuestos locales. Así y todo, podría haber encontrado una sedición antigubernamental más dura en cualquier esquina de Manhattan. 

Normalmente el gobierno chino le resta importancia a los riesgos de seguridad, pero grupos por los derechos humanos arguyen que China está utilizando la inquietudes respecto de los uigures como excusa para aplicar severas medidas contra la población uigur en general. Después del 11 de septiembre de 2001, China declaró su propia guerra contra del terrorismo en Xinjiang, pero según Human Rights Watch y Amnistía Internacional con frecuencia esto ha convertido en objetivos a uigures totalmente opuestos a la violencia. 

Por desgracia, el gobierno de Bush ha respaldado en buena medida esta versión china de la lucha anti terrorista. Un informe de este mes del Departamento de Justicia deja entrever que tropas estadounidenses suavizaron a prisioneros uigures en Guantánamo para los interrogadores chinos de visita. Dejaron de alimentarlos y les impidieron dormir justo antes de permitir el acceso de los interrogadores. Eso fue una vergüenza, un ejemplo más de una instancia en la cual la administración Bush permitió que el combate al terrorismo socavara nuestra claridad moral.

Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.

Argentina:Hijos del divorcio-Por Enrique Pinti

Cambalache

Hijos del divorcio

Por Enrique Pinti

Domingo 1 de junio de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

Si no puedes vencerlos, únete a ellos", dice un axioma más o menos común en las relaciones político-comerciales de algunos países. Claro que también hemos visto, vemos y seguramente seguiremos viendo en estos tiempos turbulentos otras formas más burdas de estrategia. Por ejemplo: "Si no puedes vencerlos, busca en la historia de tus rivales puntos negros y sácalos a la luz para desprestigiarlos y hacer que el resto de la sociedad les baje el pulgar", "si no puedes vencerlos, hazles juicio, que algo ganarás" o "si te atacan, contraataca", "si te gritan, grita más fuerte aún" o, mejor todavía, "si no puedes vencerlos, mándalos matar". 

Las luchas despiadadas por el poder llevan a débiles y a poderosos (calificación intercambiable cada vez con más velocidad en estas épocas) a enfrentamientos que, en la medida que aumentan en agresividad, acentúan proporcionalmente su esterilidad y su absurdo sentido de amargas victorias y dulces derrotas. 

Pero, más allá de las razones, los orígenes y los dimes y diretes de cada conflicto, están los que, atrapados en medio del fragor de la lucha, pagan consecuencias que no buscaron. 

Las batallas legales entre ex cónyuges, por ejemplo, ponen a los hijos en situaciones horrorosas de tensión y angustia, con corazones divididos, casas separadas y padres y madres postizos más cerca de la madrastra de Cenicienta y de Robert De Niro haciendo de padrastro que de Mary Poppins y el Chapulín Colorado. Esos hijos soportan como pueden y superan, o no, como pueden también, estas peripecias que marcan su vida para siempre. No matan, pero lastiman… y mucho. 

Las guerras son el crimen más horroroso que los hombres pueden cometer contra sí mismos, y no pagan las peores consecuencias los mandatarios, gobernantes, reyes, generales y diplomáticos que las declaran, sino los pueblos bombardeados, los niños mirando con ojos 

desorbitados el horror cotidiano, ese que deja profundas heridas psicológicas que marcan a fuego a generaciones enteras. 

Una de las mejores cosas que tiene la democracia es la posibilidad del debate de ideas, métodos e instrumentaciones para la organización de la sociedad. Una de las peores es hacer del "estado deliberativo de perpetua tensión confrontativa" una forma de vida exasperada y exasperante donde todos los conflictos se llevan a la eterna polémica de los opuestos más que a los pactos del acuerdo de partes en busca del bien común y, sobre todo, de la mínima armonía que implica poder cumplir con obligaciones y deberes, exigiendo derechos y respetando y pidiendo respeto. 

Como esos "hijos del divorcio" llevados como marionetas por viejos resentimientos del "odio que fue amor", los ciudadanos de la Argentina y del mundo nos vemos en medio de canchas embarradas, y desgraciadamente algunos –como el que esto escribe– sin clara noción de donde están. No digo la verdad; eso es muy subjetivo y cada cual es libre de tener su opinión, formada por verdaderos valores o por asquerosos prejuicios, pero sí, al menos el sentido, la cordura, la sensatez para discutir los problemas sin la fanfarronería autoritaria del mandamás y sin la rastrera argucia de los que eligen un conflicto real para sobredimensionarlo poniendo bajo el paraguas de turbias apetencias de recuperar algún grado de poder perdido o disminuido. 

Como hijos del divorcio también tenemos derecho a pedir un poco de respeto por nuestra vida, nuestro trabajo, nuestra comida y nuestra dignidad. ¿No sería hora de bajar decibeles, de no declamar tanto y revalorizar tantas cosas positivas que en medio de los desastres todavía conservamos y luchar –todos los sectores– desterrando la violencia y la mala fe? 



revista@lanacion.com.ar



El autor es actor y escritor

 

Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.

BRASIL:Donde la prosperidad aún no cierra heridas-

Brasil hoy / Nota II de III

Donde la prosperidad aún no cierra heridas

El "milagro" económico no llega a ocultar la pobreza y la desigualdad social; la redistribución de la riqueza, el gran desafío

Lunes 2 de junio de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

RIO DE JANEIRO.- Desde el tradicional y encantador bar Vinicius, en el corazón de Río de Janeiro, Brasil se ve igual que hace tres décadas, cuando el movimiento musical de la bossa nova estaba en su apogeo y los economistas lo denominaban "Belindia", porque el mapa social del país reflejaba una peligrosa combinación entre la rica Bélgica y la pobre India. 

Sin embargo, si uno camina tan sólo unos metros por la calle Vinicius de Moraes, ya puede observar el cambio generado por la globalización al toparse con un exclusivo negocio de ropa que ofrece prendas estampadas con la letra de la famosa canción Garota de Ipanema , que hasta hace unos años sólo se vendían en el mostrador del bar que lleva su nombre. 

Brasil se volvió más rico: su economía crecerá 5,5% este año y viene creciendo al 4% desde 2003; además, las reservas del Banco Central rondan los US$ 200.000 millones, y las inversiones que recibió en 2007 se ubicaron al tope de los países de América del Sur, en una clara muestra del éxito de la estrategia de seducción del gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva hacia los inversores, que hace seis años desconfiaban de este ex líder sindical. 

Pero el país sigue abrumado por la desigualdad social y la pobreza, como se ve a una cuadra del bar Vinicius, donde un hombre busca algo para comer en un tacho de basura mientras otros cariocas disfrutan en la atestada playa de Ipanema durante el feriado de Corpus Christi. 

El coeficiente Gini, que refleja el grado de desigualdad de una sociedad, está en 0,56 (el nivel 0 marca la mayor equidad y el 1 lo contrario), por encima del 0,48 de la Argentina y de otros países de la región y claramente lejos del 0,29 de Dinamarca. Estas cifras pueden ser constatadas en vivo y en directo por los turistas, que, si se aburren de las playas, pueden hacer un "Favela Tour" por US$ 29, tal como promociona una empresa de viajes en estos días, para visitar durante unas tres horas una villa miseria. 

Alguien podría decir que esta postal ya es vieja para un país que abolió la esclavitud recién a fines del siglo XIX y en el que la población negra todavía gana un 50% menos que sus pares blancos. 

Pero el paso del tiempo no vuelve menos violenta la amplia brecha social: a mediados de mayo, el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada, perteneciente al gobierno, indicó que el 10% más rico concentraba el 75,4% de los ingresos del país, un abismo que se observa claramente desde San Pablo hacia el norte del país y que el promocionado plan Hambre Cero de Lula no logró reducir. 

Sin embargo, tanto el gobierno como los economistas y los empresarios afirman que el crecimiento en estos últimos años ha sido inclusivo. El gobierno destaca que desde la llegada de Lula al poder la política económica combinó el crecimiento con una redistribución del ingreso clave, ya que se crearon 10 millones de empleos nuevos, se duplicó el ingreso de los trabajadores y se implementó un conjunto de políticas sociales, como el programa Bolsa de Familia (subsidio) para 40 millones de personas, con acceso a la electricidad y la educación. 

El influyente asesor presidencial Marco Aurelio García se negó a convalidar el consenso generalizado de que el gobierno de Lula mantuvo los mismos ejes de política económica que su predecesor Fernando Henrique Cardoso. "Estuvo ocho años en el gobierno y no hizo nada, simplemente porque pensaba que había una parte de la población que no podía ser incluida, mientras que nosotros reinstalamos la idea de movilidad social", comentó en tono de queja. 

Edmar Bacha, uno de los padres del Plan Real, que permitió la estabilización económica desde 1993, retrucó con una sonrisa que no hubo tal quiebre, pero admite que el ingreso de los pobres mejoró desde 2003, "aunque sigue siendo terrible". "Hay más empleo, se generalizaron una serie de programas que empezaron en el gobierno pasado para formalizar a las pymes y dar subsidio a la gente más pobre, y aumentó el salario real", afirmó Bacha, ahora en su cargo de asesor senior del poderoso banco Itaú. 

Además de basarse en las políticas de apoyo estatal, la movilidad social se vincula con el impresionante crecimiento en el crédito bancario para los sectores más humildes, que antes estaban completamente fuera del sistema de consumo. 

El "crédito consignado", por el que un trabajador accede a una suma a cambio de un descuento en su haber, ya disparó más de 15.000 millones de reales para la compra del primer auto de millones de brasileños, que también comenzaron a adquirir viviendas. 

Se trata, según el especialista en salud pública Adolfo Chorny, un argentino que vive en Río desde hace 30 años, de productos de baja calidad, pero que hasta ahora estaban fuera de alcance para millones de personas. Chorny advierte que esta gente sigue teniendo un acceso insuficiente a los hospitales y a la educación. 

El boom de consumo 

En términos alfabéticos, los especialistas definen la incorporación de 20 millones de pobres en los últimos dos años al segmento medio del país como el pase "de las clases E y D a la C". Esta clase C, que representa el 40% de la población brasileña, exhibió progresos de consumo que impresionan a los apasionados del marketing: uno de cada tres tiene cuenta bancaria, uno de cada cuatro tiene tarjeta de crédito y uno de cada cinco tiene computadora. Además, compran celulares, muebles y hasta viajan por placer. 

Economistas y empresarios se complacen porque en lugar de reforma agraria o de revolución, como en el pasado, las consignas de hoy son más y mejor capitalismo. 

Lula, de origen humilde, goza de un amplio apoyo en esta franja de la pirámide social, a diferencia de lo que ocurre con los estratos más altos, que apenas lo toleran porque lo juzgan casi tan "populista" como otros mandatarios latinoamericanos pese a que, con gran pragmatismo, el ex líder sindical abdicó del histórico programa de izquierda radical del PT y que los sectores más ricos no dejaron de ganar dinero bajo su hasta ahora exitosa gestión. 



Por Martín Kanenguiser 
Enviado especial

Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.

Cómo fueron los últimos días de Marulanda(Tirofijo)-Por Jineth Bedoya Lima

El conflicto armado en Colombia

Cómo fueron los últimos días de Marulanda

Por Jineth Bedoya Lima 
De El Tiempo

Lunes 2 de junio de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

BOGOTA.- Acorralado por una ofensiva sin precedente del ejército colombiano, el fallecido líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Manuel Marulanda, pasó sus últimos días sin alimentos y acosado por estruendos de artillería pesada. 

Así lo reveló la ex guerrillera "Mireya", que formó parte del grupo encargado de velar por la seguridad del guerrillero más viejo del mundo, luego de entregarse al ejército hace unos días. 

"El camarada estaba jodido porque no entraba [en el campamento] la comida que él, bajo una dieta especial, necesitaba consumir. Pese a ello, nunca quiso abandonar la zona", contó "Mireya", que precisó que durante los últimos días de "Tirofijo" había escaseado la sal en las comidas, mientras crecía la tensión por la constante amenaza de granadas y bombas. 

Por otro lado, "Mireya" aseguró que si bien Marulanda había muerto de un paro cardíaco el pasado 26 de marzo, fue recién a partir de la primera semana de mayo cuando los guerrilleros del segundo anillo de su seguridad se enteraron de que el hombre al que estaban protegiendo ya estaba muerto. 

Según datos de las fuerzas militares colombianas, abocadas actualmente a encontrar la tumba de Marulanda, el líder de las FARC murió en la región de Papaneme, un cañón atravesado por el río del mismo nombre y que comunica la cordillera de Los Picachos con el páramo de Sumapaz. 

Esta era una de las zonas predilectas de "Tirofijo" y, por tal motivo, se empeñó en permanecer en el área pese a saber que al menos desde febrero pasado la Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra) había lanzado una feroz operación en su contra, luego de que un desertor reveló su paradero. 

El 16 de febrero la Operación Filipo llegó por primera vez a un campamento donde había pisadas frescas de Marulanda. Y, menos de un mes después, el 10 de marzo, las tropas llegaron al lugar donde el jefe de las FARC tenía su casa. 

Esta se ubicaba en medio de una zona montañosa, agreste y con vegetación selvática. "Teníamos buena información y dimos el paso. Entre el 10 y el 20 de marzo entramos en lo más duro de la operación", dijo el general Javier Florez, comandante de la Fudra. 

Rastros y rumores 

A medida que la operación avanzaba, se fueron encontrando más rastros de "Tirofijo" en los campamentos de la zona. Para ese entonces, el rumor sobre su deceso había comenzado a cobrar cada vez más fuerza. Y, el 24 de mayo, el ejército interceptó comunicaciones de las FARC en las que se hablaba de la muerte de "Tirofijo". 

"El viejo se murió de pena moral, pero amarrada a una bomba, porque los combates fueron intensos y tuvieron a todos sus anillos de seguridad moviéndose a diario por semanas enteras", contó "Doris", otra guerrillera desmovilizada que integraba el grupo de seguridad que protegía a Marulanda. 

En tanto, los pocos campesinos que se atreven a hablar cuentan que después del infructuoso proceso de paz, el líder guerrillero se refugió en el Coreguaje, en la región del Pato, en donde pasaba temporadas enteras en una finca cercana: "Toda la vida le gustó asomarse a la puerta del rancho y ver la montaña, oír la bulla de los animales. Nunca dejó de ser campesino", dijo un hombre que lo conoció tiempo atrás.

Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.

Referendums en BOLIVIA:Un resultado que suma más presión sobre el gobierno

El escenario

Un resultado que suma más presión sobre el gobierno

Por Dolores Tereso 
De la Redacción de LA NACION

Lunes 2 de junio de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

Los resultados de los referéndums autonómicos en las rebeldes Beni y Pando volvieron a mostrar una foto a la que ya están acostumbrados los bolivianos: la de un país dividido, políticamente polarizado y regionalmente fracturado. 

Tildadas de ilegales y separatistas por el gobierno de Evo Morales, difícilmente estas consultas logren aplacar en algo la crisis política que sacude al país y que amenaza con agravarse después de los referéndums revocatorios previstos para el 10 de agosto, que podrían poner fin a los mandatos del presidente y de los gobernadores de las nueve regiones de Bolivia. 

Más allá de ahondar la actual crisis, los resultados de ayer refuerzan la presión sobre Morales y potencian el reclamo de la oposición a favor de un sistema más federalista, frente al proyecto constitucional estatista y centralista del mandatario. 

La gran pregunta es si estas consultas, sumadas a las de Santa Cruz y Tarija, forzarán al gobierno a negociar y alcanzar el tan ansiado acuerdo con la oposición o si sólo reforzarán la polarización y radicalizarán las posturas de las dos partes. 

"En Bolivia tenemos dos escenarios que corren en paralelo. Por un lado, este espacio de confrontación en torno a los referéndums sobre los estatutos autonómicos. Por el otro, el intento de diálogo que se está llevando a cabo en el ámbito parlamentario entre oposición y oficialismo", explicó a LA NACION desde Bolivia Fernando Mayorga, analista político y director académico del Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU). 

El objetivo de esas negociaciones, en las que por ahora participa la oposición tradicional (representada por los partidos), pero a las que podrían sumarse los gobernadores de las regiones rebeldes, es conciliar los estatutos autonómicos con el proyecto de Constitución de Morales. 

"Si hay un acuerdo, se habrá resuelto gran parte del conflicto político", dijo Mayorga, que estimó que ese pacto podría incluir la suspensión de los referéndums revocatorios, que no convencen del todo al gobierno ni a los líderes opositores. 

Sin acuerdo 

Pero un acuerdo entre ambas partes parece difícil, dadas las divisiones en la oposición -entre la partidaria y la regional- y porque un pacto de ese tipo tendría un alto costo político para Morales, cuyos seguidores podrían no perdonarle el abandono del proyecto constitucional con el que prometía "refundar" Bolivia. 

"Si no hay acuerdo, vamos a tener un incremento de la conflictividad y vamos a llegar a los referéndums revocatorios con un país cada vez más polarizado y fracturado", advirtió Mayorga. 

En caso de que finalmente se celebren esos referéndums, la eventual ratificación de Morales y los gobernadores en sus cargos tampoco alcanzaría para poner fin a la crisis. 

"Aun en el supuesto de que el gobierno gane, no va a ser una victoria. El país no va a estar mejor después del 10 de agosto porque no se habrá resuelto el problema de fondo, que es la redacción de la nueva Constitución", dijo Jorge Lazarte, analista político y ex magistrado de la Corte Nacional Electoral de Bolivia. "Lo más probable es que ese resultado ratifique la división del país en dos partes." 

Con él coincidió Gonzalo Chávez, economista y analista político de la Universidad Católica Boliviana. "El referéndum del 10 de agosto tampoco resuelve nada. Va a mostrar el mismo escenario electoral: un país dividido al que le sacan fotos de todos lados, siempre con el mismo resultado", dijo. 

De lo que no tienen dudas los analistas es de que detrás de esta crisis, que provoca alarma en la región, hay en marcha un proceso imparable, y caótico de descomposición del actual sistema político boliviano. 

"La regionalización de la política es la consecuencia de ese proceso. La sociedad busca otras referencias, y la reivindicación de las autonomías regionales es una expresión de ello", explicó el analista político Cayetano Llobet.

Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.

CUBA:Obama, un enigma para el régimen-Podría flexibilizar el embargo

Obama, un enigma para el régimen

Podría flexibilizar el embargo

Lunes 2 de junio de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

Uno de los anuncios más relevantes que ha hecho Raúl Castro en sus primeros 100 días de gobierno ha sido la convocatoria del VI Congreso del PCC para el segundo semestre de 2009. 

Con seis años de retraso, el Congreso trazará las líneas políticas y económicas por seguir. Para esa época, Estados Unidos ya tendrá nuevo presidente, y Raúl sabrá a qué atenerse en función de que el inquilino de la Casa Blanca se llame John McCain o Barack Obama (o el más improbable supuesto de Hillary Clinton). 

Del primero sólo podrá esperar más palos que zanahorias. Es decir, pocas diferencias con respecto a la política de mano dura de George W. Bush. 

Obama, al contrario, es todo un enigma para el régimen. Fidel Castro le dedicó recientemente una "reflexión" en el diario Granma con elogios ("es el más avanzado candidato a la postulación presidencial") e invectivas (calificó sus propuestas de "fórmula de hambre para Cuba"). 

Tras medio siglo de turbulentas relaciones bilaterales, la voluntad de diálogo expresada por el senador demócrata influiría decisivamente en el futuro político de la isla. 

Entre las medidas que propone Obama está la de poner fin a la ley que limita las visitas a la isla a una cada tres años para quienes tienen familiares en Cuba. 

Según afirmó ayer el diario The New York Times , es la primera vez en medio siglo que un candidato a presidente en Estados Unidos se atreve a proponer una flexibilización del embargo a Cuba, en lugar de medidas cada vez más duras y radicales, que era lo que tanto demócratas como republicanos hacían en cada una de las últimas campañas para ganar Florida, un estado clave en el mapa electoral estadounidense. 

Desde hace varios años, los expertos advierten que las nuevas generaciones de cubano-norteamericanos ya no tienen una posición tan dura como la que tuvieron sus padres o sus abuelos respecto del bloqueo económico a La Habana. Y el senador Obama parece dispuesto a capitalizar esta nueva mirada.

Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.

Leones por corderos-Berlusconi y Sarkozy azuzan el racismo contra los ilegales

La semana internacional

Leones por corderos

Sin cuidar las formas, Berlusconi y Sarkozy azuzan el racismo contra los ilegales

Domingo 1 de junio de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

Durante la campaña electoral, más preocupado por la incorporación de Ronaldhino al Milan que por los desvelos de los mileuristas (aquellos que ganan mil euros por mes), Silvio Berlusconi prometió dureza contra la inmigración clandestina. Cumplió con creces: está en vías de convertirla en un delito en medio de brotes de racismo contra los gitanos rumanos, asentados en Roma, Nápoles y Milán. 

En otro tiempo, la Unión Europea hubiera procurado aplacar sus ínfulas. En otro tiempo, no en coincidencia con su intención de contener a la mano de obra extranjera. De odioso, el asunto pasó a ser crucial. Nicolas Sarkozy no hubiera ganado las presidenciales de Francia si no mostraba firmeza contra la inmigración clandestina. En él, sus compatriotas intuyeron un súper presidente; descubrieron, al poco tiempo, que era demasiado llamarlo super y presidente a la vez. En apenas un año, se divorció de Cecilia Ciganer, se casó con Carla Bruni y batió récords de impopularidad. Pudo ser para hacer promedio con su amigo George W. Bush, pronto a recluirse en su rancho de Crawford, Texas. 

Desde julio, Francia presidirá la Unión Europea. Sarkozy tiene planes contra la inmigración clandestina: implantar visados biométricos e impartir lecciones obligatorias del idioma de cada uno de los 27 países a los recién llegados. Todos los caminos no conducen a Roma, donde el alcalde, Gianni Alemanno, y el líder de la Liga Norte y ministro para las Reformas, Umberto Bossi, aliados de Berlusconi, a punto estuvieron de restituirle honras a Il Duce . Todos los caminos conducen a la repatriación de los ilegales. 

Como en Italia, brotes de racismo afloraron en Sudáfrica. Apuntaron contra inmigrantes de Kenya, Camerún, Mozambique y Angola. De la guerra de pobres contra pobres lejos quedó el apartheid . Sudáfrica no es Italia, pero un polígamo zulú populista sin educación formal, Jacob Zuma, desplazó de la conducción del partido oficialista Congreso Nacional Africano al presidente de su país, Thabo Mbeki, formado en la Universidad de Sussex, Inglaterra. Y, pese a estar involucrado en el presunto cobro de sobornos de una compañía francesa de armas mientras era vicepresidente, en 1999, se prepara para ganar las presidenciales de 2009. 

Varios países optaron por la garantía, no por el cambio, como si se tratara de un acuerdo tácito, o silencioso, con aquellos que ejercieron el poder y, una vez concluidos o interrumpidos sus mandatos, dejaron un tendal de dudas sobre su honestidad. En Italia, el conflicto de intereses de Berlusconi, dueño de una inmensa fortuna, turbó sus dos gestiones anteriores. Zafó de las críticas, y los procesos, gracias a parlamentarios dóciles, opositores fallidos y socios ocasionales. 

¿Por qué reaparecieron con Berlusconi actitudes que parecían pretéritas? Por miedo al cambio en una sociedad que, en realidad, no decidió su destino. "La caída del régimen fascista, el 25 de julio de 1943, se debió a la derrota militar que abatió el carisma y el poder de Mussolini, no a la iniciativa de la monarquía o de otras instituciones del viejo aparato estatal -dice Emilio Gentile en su libro La vía italiana al totalitarismo -. Los italianos bajo ningún aspecto fueron protagonistas de la caída del régimen." 

De momento, los italianos optaron por la garantía, no por el cambio. Y, con el retorno de Berlusconi, pagaron un precio tan alto, quizá, como los rusos con la elección del presidente Dmitri Medvédev, pupilo del ahora primer ministro Vladimir Putin. No estuvieron solos. Los surcoreanos tampoco optaron por el cambio: Lee Myung-bak ganó las presidenciales pese a estar acusado de haber manipulado acciones bursátiles en 2001. Por la garantía, no por el cambio, también optaron los tailandeses: el primer ministro Thaksin Shinawatra, accionista del club británico Manchester City, reincidió tras ser depuesto por un golpe militar, en 2006, por sospechas de corrupción. 

En varias sociedades predomina entonces un renovado contrato con aquellos sobre los cuales pesaban sospechas de corrupción. En Israel, el primer ministro Ehud Olmert, en la cuerda floja por ese motivo, podría provocar el retorno de Benjamín Netanyahu, procesado y exonerado en su momento, por instancias del actual ministro de Defensa, Ehud Barak, también procesado y exonerado por ello. En Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, mimado por la popularidad, salió airoso de las denuncias contra su partido por mercadeo de cargos, transferencia de recursos federales a caciques parroquiales y financiación de campañas con fondos no declarados de la caixa dois . Cerca, en Perú, Alan García ganó las presidenciales a pesar de las sospechas sobre su primer mandato. Y siguen las firmas. 

Acaso por la cercanía del Vaticano, los italianos decidieron perdonarle a Berlusconi sus pecados y permitirle que, con su discurso xenófobo y machista, espante a los ilegales codo a codo con Sarkozy. En Italia, según Indro Montanelli, "no hay que reformar los sistemas electorales ni las leyes ni las reglas; hay que reformar a los italianos". Vale para todos, incluidos nosotros mismos. 



Por Jorge Elías 
De la Redacción de LA NACION

Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.

Argentina:Lo único que falta es el jefe de la oposición-Por Mariano Grondona

Lo único que falta es el jefe de la oposición

Por Mariano Grondona

Domingo 1 de junio de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

Según las encuestas serias, no encargadas por el Gobierno, la presidenta Fernández de Kirchner se ha vuelto decididamente minoritaria. ¿Esto quiere decir que si mañana hubiera elecciones sería vencida? No necesariamente porque, para pronunciar este dictamen, haría falta lo que todavía no ocurre: que algún representante de la oposición gozara de una aprobación mayoritaria . La oposición, sumada en el papel, ya "venció" ajustadamente a Cristina en las elecciones de octubre, por cuanto ésta obtuvo menos de la mitad de los votos. Hoy, la diferencia de votos entre la oposición sumada y el oficialismo ha de haber aumentado sustancialmente en función del desmoronamiento de Cristina. Sin embargo, como la oposición sigue fraccionada, aun un oficialismo más minoritario que antes podría vencerla. 

El pensador "maquiavelista" Gaetano Mosca sostuvo en su ensayo La clase dirigente que, en política, una minoría organizada vence a una mayoría desorganizada. Pese a un desgaste que empieza a notarse, bajo la férrea conducción del ex presidente Kirchner, el oficialismo es todavía una "minoría organizada". Pese a que sus índices de aprobación aumentan en la medida en que los del Gobierno disminuyen, la oposición continúa siendo una "mayoría desorganizada". Si ya se hubiera unido bajo un solo liderazgo, el triunfo de la oposición sería cuestión de tiempo. Pero esto, aún, no está ocurriendo. La única condición que deben llenar los opositores para vencer al kirchnerismo es encontrar el único líder que los represente. ¿Está entonces la oposición en condiciones de darse un único líder de aquí a las elecciones de 2009? ¿Puede adquirir el país en los próximos meses un jefe de la oposición? 

Sin bipartidismo 

Estén en Europa, América del Norte o América del Sur, los regímenes políticos más exitosos de nuestro tiempo son "bipartidarios" porque aseguran la continuidad de las políticas del Estado sin caer por eso en el continuismo de un solo caudillo en el poder. Es que el continuismo , aunque dure algunos años, nunca puede asegurar las décadas que necesita el desarrollo. El continuismo personalista tiene, en suma, patas cortas. Sólo la continuidad entre dos partidos que se alternen periódicamente en el poder sin alterar el rumbo fundamental del Estado garantiza el éxito de los regímenes políticos. Fuera de América del Sur, éste es el rumbo que siguen Europa occidental y América del Norte. Dentro de América del Sur, es el rumbo de Brasil, Chile y Uruguay, ninguno de cuyos presidentes ha caído en la trampa del reeleccionismo indefinido en que cayeron la Venezuela de Chávez y sus satélites. 

Aunque no ha sido fácil de lograr, el mecanismo que genera el éxito de las democracias bipartidarias es sencillo. En el comienzo, gana la elección un partido cuyo jefe empieza a gobernar. Con el tiempo, inevitablemente, sobreviene el desgaste. Cuando el partido del gobierno se desgasta, el partido de la oposición se prepara para reemplazarlo. El jefe del gobierno es sustituido oportunamente por el jefe de la oposición hasta que a ésta, ya en el gobierno, también le llega el desgaste y, con él, la sustitución en favor de su antiguo vencido, que, casi siempre, ha renovado su propio liderazgo. El papel del pueblo es asignar los turnos de los gobernantes y de los opositores pero, como esos turnos llegan pacíficamente en medio de la estabilidad institucional, ambos partidos terminan por asegurar la continuidad de las políticas de Estado que apuntan al desarrollo económico y social. 

Basta esta descripción de lo que les parece obvio a las democracias exitosas de nuestro tiempo para advertir la doble falla de nuestro sistema político, que si de un lado obedece hoy a un liderazgo personalista como el de Néstor Kirchner, del otro no consigue crear al jefe de la oposición que podría interrumpir el curso de su insaciable poder. Nos sobra ambición de poder en la cumbre y nos falta vocación de unidad en el llano. Este es nuestro problema. Hasta podría decirse que es nuestro único problema porque es fácil ver que, si la Argentina pudiera resolver este dilema, tanto sus talentos y recursos naturales como la extraordinaria situación internacional que la rodea permitirían augurarle un futuro impar en el concierto de las naciones. 

Cinco candidatos 

Aun a riesgo de simplificar, podríamos decir que Kirchner está cercado hoy por cinco oposiciones principales. En Santa Fe, predomina la socialdemocracia de Hermes Binner. En la Capital Federal, el Pro de Mauricio Macri. Hay que agregar a Elisa Carrió, la más votada en el país después de los Kirchner. Pero en esta breve lista faltan dos presencias formidables. Una es la del campo, que arrastra la masiva irrupción federal del interior. La otra es el creciente disenso del "peronismo republicano", no kirchnerista, que empieza a desbordar la dura disciplina del ex presidente. 

El problema principal de esta amplia lista no kirchnerista no es tanto que sea incompleta (lo es), sino que aún no se sabe cómo coordinarla. Al rompecabezas de la oposición le falta, por lo visto, su pieza esencial, y lo único que podemos hacer por ahora es enumerar los factores favorables que podrían acelerar y los factores desfavorables que podrían frustrar la convergencia de los opositores. 

Un primer factor favorable es que la oposición a los Kirchner viene de abajo. Hasta hace poco tiempo, aquellos a quienes les disgustaba el unicato del ex presidente se sentían aislados. Hoy, después de haberse producido en Rosario la mayor manifestación masiva de los últimos tiempos, han caído las vallas que les impedían encontrarse. La consigna federal que han adoptado es vasta y fuerte. Kirchner une detrás de sí a numerosos operadores en función de su famosa "caja", pero sin querer también está movilizando a millones de ciudadanos cuyo disenso desborda el tema puntual de las retenciones. 

Un segundo factor favorable es la comprobación de que a millones de argentinos no les gusta ni el unicato en la cúpula del poder ni la ciega subordinación en sus alrededores, y esto a un punto tal que ya les es difícil a gobernadores e intendentes circular por sus distritos de origen. 

El tercer factor favorable a la oposición es otro que nadie juzga favorable para el país: la creciente inflación. A ello hay que agregar que la mentira oficial sobre las cifras reales de la inflación es vivida por muchos como un agravio inaceptable. 

Pero también hay factores que trabajan contra la convergencia de los opositores. Quizás el principal de ellos es que tiende a prevalecer el particularismo en vez del espíritu de unión. ¿Piensan algunos opositores en obtener la conducción exclusiva del disenso? ¿Piensan otros en elaborar acuerdos apresurados y superficiales como el que frustró a la Alianza en 1999? 

No debe subestimarse por otra parte el empeño combativo del propio Kirchner. Si se siente arrinconado, ¿qué armas estará dispuesto a usar? Dada su alta cuota de agresividad y su enemistad con tantos actores de la vida nacional, si estos rasgos lo aíslan de un lado cada día más, del otro lado aún inspiran fuertes temores. ¿Se inclinará entonces el ex presidente a pensar que lo que viene no es una competencia democrática por el poder, sino una ruleta rusa a todo o nada?

Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.

Argentina:En el mismo lodo, todos fisurados-Por Néstor O. Scibona

Al margen de la semana

En el mismo lodo, todos fisurados

Por Néstor O. Scibona

Domingo 1 de junio de 2008 | Publicado en la Edición impresa 

Detrás del abrumador desfile mediático de medias verdades que tuvo lugar en los últimos días, el interminable conflicto entre el Gobierno y el sector agropecuario corre ahora el riesgo de dejar de ser una pulseada para sufrir una metamorfosis de enfrentamientos parciales. 

Casi ninguno de sus protagonistas ha quedado políticamente indemne ante una opinión pública que también tiende a polarizarse. Fracasaron quienes apostaron al diálogo y la negociación. Pero tampoco ganaron quienes le echaron más nafta al fuego. La radicalización de posiciones ya ha provocado fisuras en el seno del PJ y también en el frente de entidades agropecuarias. Cayeron abruptamente la popularidad presidencial y los índices de confianza en el Gobierno. Las decisiones de inversión y consumo se han enfriado en los últimos 80 días y no sólo en el ámbito rural. En este período no se adoptó ninguna medida económica relevante ajena al conflicto. Se perdieron 1400 millones de dólares en reservas del Banco Central, sólo para no convalidar subas del dólar debido a la incertidumbre. En el exterior, esta crisis resulta tan incomprensible como la imposibilidad de encontrar salidas políticamente aceptables. Con este clima, y aunque los cortes de rutas o calles sean siempre criticables, la alternativa de judicializar la protesta rural suena a impotencia; igual que cuando el kirchnerismo proclamaba lo contrario para la protesta social. 

Para los empresarios de cualquier tamaño o sector, la preocupación es hoy el común denominador. Con tanta politización e ideologización de por medio, les cuesta recuperar la confianza en el futuro económico. La controvertida declaración del PJ, que lleva el sello de Néstor Kirchner, abundó en referencias maniqueas al pasado, pero no contuvo ninguna perspectiva hacia adelante, salvo reivindicar la facultad del Gobierno para redistribuir ingresos sin reglas ni mecanismos institucionales. El debate fue reemplazado por la opción de aceptar o rechazar esa posición a libro cerrado. Del doble discurso se pasó al peor discurso para incentivar inversiones. 

Sin autocrítica 

Tampoco ha habido en el gobierno de Cristina Kirchner la menor dosis de autocrítica ni de adaptación a situaciones cambiantes. El envase siempre importa más que el contenido. Nunca el Gobierno se permite admitir que puede equivocarse, aunque en la práctica termine por modificar sus propias medidas. Hasta cuando retrocede lo hace presentándolo en forma agresiva. 

La polémica resolución que impuso las retenciones móviles a la exportación de granos ya sufrió cuatro cambios: reintegros a pequeños productores, compensaciones por costo de fletes en el Norte, pagos a través de gobiernos provinciales y un achatamiento en la confiscatoria curva de imposición en caso de nuevas subas extravagantes de precios internacionales. Pero ninguna de estas medidas fue producto de negociaciones o búsqueda de consenso. Quizás a mediados de marzo y en otro contexto político hubieran servido de base para discutir una salida al conflicto. Ahora resultan un parche que poco cambia la situación y hasta puede empeorarla. 

Ocurre que Martín Lousteau instrumentó las retenciones móviles cuando los precios de la soja alcanzaban un récord histórico (525 dólares la tonelada), pero luego han venido retrocediendo (hasta ubicarse en torno de 420). De manera que, en la actualidad, los productores pagan más impuesto (41% en lugar de 35%) sobre precios más bajos que a principios de marzo, más allá de que sus ingresos brutos (y no necesariamente sus ganancias, por la suba de costos) resulten ahora más altos que hace un año. En definitiva, también fue más elevada la recaudación fiscal aun con las retenciones fijas, que se calculan como porcentaje de la facturación. 

La nueva alícuota marginal (de 52%) es menos confiscatoria que la anterior ya que tiene un techo más bajo, que podría facilitar coberturas en mercados de futuro. Pero eso es sólo en teoría (en realidad, siempre lo fue), ya que se aplica cuando los precios superen los 600 dólares la tonelada. La diferencia es que esta perspectiva ahora parece más lejana que cuando se desató el conflicto, algo que no admite el jefe de Gabinete cuando presenta la medida como una reducción de retenciones y argumenta que es lo que reclamaba el campo. 

También resulta incierta la efectividad de la decisión de que sean los gobiernos provinciales los que tramiten y paguen las compensaciones a los pequeños productores, a cuenta de posteriores desembolsos de la Oncca. No sólo porque agrega otra instancia burocrática, sino por la presentación política que se hizo de la medida. Asistieron a la Casa Rosada los gobernadores que no cuestionan públicamente la mayor presión fiscal sobre el agro y, en cambio, estuvieron ausentes los gobernadores cuyas provincias aportan por retenciones más de lo que reciben por transferencias nacionales. Se trata de toda una definición. Que se acentúa si se tiene en cuenta que Entre Ríos acaba de recibir su "acta de reparación" en obras públicas, mientras Córdoba reclama desembolsos pendientes por más de 1500 millones de pesos. Otra fisura para el frente oficialista y sus aliados en el interior, sin necesidad de que se conforme un "partido agrario". 

En medio de esta madeja de regulaciones inestables, que al fin y al cabo desalienta inversiones para aumentar la producción, aún se mantiene oculto el proclamado sentido redistributivo de la suba de las retenciones. 

A lo largo del conflicto con el campo, y pese al enorme costo político que le representó, al Gobierno no se le cayó hasta ahora una sola idea para justificar ese efecto. A falta de una estrategia concreta a más largo plazo, ni siquiera aventuró la posibilidad de estudiar una rebaja del IVA para los alimentos a financiar con la recaudación adicional, equivalente a 1200 millones de dólares anuales. O, al menos, otorgar subsidios directos a los más pobres. En cambio, sólo avanzó con un proyecto polémico como el tren bala, que nada tiene que ver como inversión social ni como prioridad de infraestructura. 

Probablemente, la respuesta a esos silencios oficiales esté en la tardía llegada del frío y la previsible reaparición del déficit energético, que debe ser atendido con el pago de una cuenta cada vez más abultada de combustibles importados, disimulada bajo la forma de subsidios masivos a la generación de electricidad, al consumo residencial e industrial. En 2007 la cuenta de subsidios llegó a casi 5000 millones de dólares. Para este año, varios especialistas estiman que podría incrementarse en no menos de 50%. Junto con el pago de jubilaciones y de salarios del sector público, es uno de los tres factores que explican el mayor aumento del gasto en lo que va de 2008. Aquí también al Gobierno le resulta difícil retroceder. Pero mantener el rumbo equivale a crear la expectativa de mayor presión tributaria o de mayor inflación. Justamente, los dos problemas que también crean fisuras en el modelo y las perspectivas de crecimiento a futuro.

Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.

Federación Rural denuncia desatención y descrédito-91º CONGRESO ANUAL

CULMINÓ EN RIVERA EL 91º CONGRESO ANUAL DE LA INSTITUCIÓN

Federación Rural denuncia desatención y descrédito

Rodrigo Herrero dijo que el gobierno presenta a los ruralistas como eternos llorones . Hubo tensión cuando el ministro Agazzi fue interrumpido por productores de Colonia

Enfrentados. Agazzi expuso políticas y resultados ante un congreso que formuló reclamos

POR HUGO OCAMPO ENVIADO A RIVERA

Cuando llegan las maduras para el sector agropecuario, “vemos con preocupación que no se capitaliza el buen momento, sino por el contrario se exprime al sector, no se atienden o se desacreditan sus propuestas y reclamos confundiendo a la población, pintándonos como eternos llorones”, afirmó en el discurso de clausura del 91ºCongreso de la Federación Rural (FR), su presidente, Rodrigo Herrero.

La alocución del dirigente fue muy crítica para el gobierno y por momentos fue de mucha dureza, en una jornada donde hubo un inesperado instante de tensión, cuando el discurso del ministro de Ganadería, Ernesto Agazzi, fue interrumpido a viva voz por productores del departamento de Colonia, quienes cuestionaron la incompatibilidad de las políticas forestales y la de sustentabilidad de los productores en el campo. Agazzi detuvo su exposición, los miró y les dijo que le estaban faltando el respeto y que no estaban en un cabildo abierto como para exteriorizar de ese modo su parecer. Directivos de la FR intervinieron para que quienes protestaban dejaran de hacerlo y el ministro pudiera seguir con su exposición.

Luego Herrero, en su oratoria de la actividad que se realizó en el club Uruguay, en la capital de Rivera, reconoció algunas acciones oficiales como la regulación en materia forestal que evitó el mal uso de las tierras con aptitud agrícola y la no intervención del Estado en los mercados.

Sin embargó, resaltó que una de las mayores carencias que tiene el país es la educación que desde hace 30 años viene perdiendo el norte y el sur.

Herrero enfatizó en el trabajo “hombro con hombro” de “patrones y peones, productores y profesionales”, porque a la hora de poner el hombro “no hay diferencia ni lucha de clases”.

Explicó que esto es difícil de entender por quienes no conocen ni el país, ni a su gente. Admitió que hay excepciones. “Claro que las hay, si no que se pregunten ellos mismos si no tienen a los que metieron la pata y también metieron la mano en la lata”.

Subrayó que a esos señores les digo: que más de uno tendría que lavarse la boca por atrevido, antes de hablar de nosotros, la gente de trabajo del campo”.

Cuestionó la política laboral que dio piedra libre a los sindicatos para fomentar la conflictividad y remarcó que la gente del campo no son ciudadanos de segunda, referido a servicios de la salud, comunicación, electricidad, telefonía, agua potable, carretera y caminos intransitables.

Al cuestionar el comportamiento del dólar, recordó que se discutía si era atraso cambiario o inflación en dólares y que desde el gobierno se “nos aseguraba… que no iba a caer más, que se ponían a disposición los cargos (ministeriales) si eso no pasaba”, en referencia al ex ministro José Mujica, quien prometió que si la moneda estadounidense llegaba a cierto nivel renuncia, pero el dólar cayó abruptamente e igual permaneció en su cargo. Herrero dijo que “nuestro mayor error fue creer en las personas”.

Expresó que se esperaba mucho más de este gobierno, no solo en el tema endeudamiento, también en el manido tema del gasoil productivo y otros. Dijo que no es justo pelear por años esperando buenos mercados y cuando llegan “perdemos nada menos que las posibilidades de acceso a la tierra de los productores”, en referencia a la ganadería y lechería.

El 9 de junio Herrero dejará su cargo a Octacilio Echenagucía, próximo presidente de la FR.

“No podemos hacer un gasoil para cada sector”

En su discurso del Congreso de la Federación Rural (FR) el ministro de Ganadería, Ernesto Agazzi, dijo que “el petróleo no para de subir, tenemos que comprarlo, (y) no podemos hacer un gasoil para cada sector, (pero) estamos dispuestos a discutirlo para buscar alternativas”. Luego agregó que “el agro está dejando de aportar US$ 20 millones por deducciones del gasoil productivo”.

Señaló que “tenemos que ver cómo hacer para que los precios de los productos no hagan presión inflacionaria; la tributación del agro de nuestro país es más baja que la de otros países de la región y está bien que así sea”.

En el tema tenencia de tierra, recordó que la presidencia del Instituto de Colonización “es de un hombre que era de esta casa (Gonzalo Gaggero), y señaló que “25 mil hás ya se distribuyeron y 10 mil hás eran estatales”. Agregó que la presión agrícola por tierras “es de corto plazo”. En cuanto al uso, admitió que “hay riesgo de erosión”, y que “para la próxima zafra de cultivos impulsaremos una campaña publicitaria para llamar a la responsabilidad”. En cuanto a los tenedores, habló de “prohibir las sociedades anónimas”, salvo que cumplan ciertos requisitos, e insistió con “establecer una zona de seguridad fronteriza, para no perder el control del traslado de ganado”.

En su discurso también hizo una extensa exposición sobre las políticas que el gobierno viene desarrollando, desde la Secretaría que comanda y desde otros ámbitos del gobierno nacional, citando por ejemplo los planes de higiene bucal en el medio rural en el área de la salud y las computadoras del plan Ceibal en el área de la educación.

Finalmente, remarcó el valor que tendrá en la gestión ministerial la recientemente creada Dirección de Desarrollo Rural, y aludió a los temas sanidad animal, trazabilidad, medidas para prevenir la sequía, mercados, precio de los alimentos e insumos, a la necesidad de apostar al desarrollo de la forestación en predios familiares y a que “nos hacen falta ovejas, hay muy pocas”.

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Piden eficiencia pública y más transparencia

El Congreso de la Federación Rural sostuvo en su declaración final que “el país productivo se logra con transparencia y eficiencia en sus empresas públicas, para que el costo de sus productos y servicios llegue a guarismos razonables, en particular el gasoil que hace inviable cualquier actividad productiva”.

A su vez advirtió a los productores sobre la necesidad de actuar con cautela frente a las inversiones, cuidar los costos, evaluar los riesgos y prepararse para enfrentar juntos esta situación junto a las gremiales.

Dice que no se escatimarán esfuerzos, sean estos de diálogo o movilización, en la defensa de sus productores, para que se comprenda el papel de la actividad agropecuaria integrada al resto de la sociedad. Y que no existe país productivo si el marco económico sigue afectando a la competitividad y hace desaparecer a los productores familiares.

Intendentes podrían suprimir un tributo

“Los intendentes queremos discutir el tema del impuesto a la producción ganadera, así cómo se redujo del 3% al 1% durante el gobierno de (Luis Alberto) Lacalle, podemos modificarlo ahora”, expresó ayer Tabaré Viera, intendente municipal de Rivera, uno de los oradores en el Congreso de la FR. Viera fue aplaudido cuando dijo que “si el gasoil está al mismo precio de la nafta no puede ser productivo, somos el único país del mundo donde esto pasa y es responsabilidad del gobierno”.

Fuente: EL OBSERVADOR, de Montevideo

Catilina-Conspirador o revolucionario social-POR LINCOLN R. MAIZTEGUI CASAS

RECORTES DE HISTORIA

Conspirador o revolucionario social

POR LINCOLN R. MAIZTEGUI CASAS

Uno puede pasar a la historia por motivos muy diversos; Filípides porque cayó muerto después de recorrer diez kilómetros para dar la noticia del triunfo de Milcíades en Maratón, Cleopatra por un defecto de su nariz que la hacía irresistible, el Cid Campeador porque ganó una batalla después de muerto, y Jack el Destripador por matar prostitutas londinenses, son buenos ejemplos de los caprichos de la memoria. Pero hay un sólo caso que es recordado más de dos mil cien años después de su óbito debido al discurso de uno de sus enemigos; el político romano Catilina. Salvo especialistas en temas históricos, la gente sólo lo conoce por la frase inicial de una de las celebérrimas Catilinarias, de Marco Tulio Cicerón: “Quosque tandem, Catilina, abutere patientia nostra?” ¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia? Sin embargo, merecía mejor suerte. Los historiadores aún no se han puesto de acuerdo sobre qué clase de persona era, y sobre el papel que jugó en los últimos años de la república romana. Para algunos, fue un demagogo ambicioso, que conspiró contra la estabilidad de las instituciones intentando lo que hoy llamaríamos un “pustch”, y que fracasó en buena hora merced a la brillante oratoria de Cicerón; otros, en cambio, ven en él un reformador social movido por los más altos ideales, un abanderado de los pobres y los desdichados, que cayó víctima de los malos manejos de la vieja oligarquía enquistada en el poder, de la que Cicerón fue nuncio y portavoz. En todo caso, es un personaje interesantísimo, como lo evidencia el sólo hecho de que ni siquiera con la perspectiva de dos milenios, se haya podido aunar criterios sobre su acción política.

 

El “partido popular”. Es tendencia de todos los historiadores, aún de los más ilustres, aplicar categorías de su tiempo a épocas pretéritas, con todo lo que ello implica. Es así que suele hablarse, refiriéndose a la república romana, de un “partido popular” y de un “partido oligárquico”, o conservador. No había partidos políticos en Roma; al menos, no los había tal como nosotros los concebimos. Pero la lucha ancestral entre quienes pretenden conservar privilegios y quienes aspiran a moderarlos o eliminarlos, se dio en aquellos lejanísimos días con mucha fuerza.

Roma se organizó, a partir de tribus primitivas que robaban las mujeres a los pueblos vecinos, como una sociedad austera y equilibrada, que hacía del trabajo duro y la frugalidad virtudes esenciales. Fue inicialmente poco más que una ciudad-Estado, al estilo griego, con una economía esencialmente agrícola y un cuerpo de leyes asombrosamente moderno que regía la vida cotidiana y establecía los derechos de los ciudadanos. Fue gobernada en un principio por monarcas, como era tradicional en las sociedades antiguas; pero después de Tarquino el Soberbio, que reinó entre el 534 y el 510 antes de Cristo, se instauró un régimen republicano –o sea, basado en la división de poderes- que tenía en un cuerpo colectivo, el Senado, su órgano más importante. No era una república democrática; cónsules, pretores y demás autoridades eran votados por los ciudadanos, esto es, por un pequeño grupo que había logrado derechos políticos. La gran mayoría de la población carecía de esos derechos. Mientras Roma fue una pequeña comunidad del Lazio, el sistema funcionó a satisfacción. Pero a partir de su potente expansión, que la llevó a dominar primero la totalidad de Italia y más tarde a construir un imperio que llegaría a extenderse hasta los confines del mundo conocido, comenzaron los problemas, y con ellos, la violencia. La economía agrícola se transformó en comercial, con grandes empresas navieras y establecimientos bancarios; las costumbres se refinaron, en especial por influencia de Grecia y de Egipto, y la molicie suplantó poco a poco a la vieja austeridad. El trabajo quedó en manos de los esclavos, y las diferencias sociales fueron ahondándose hasta hacerse insoportables. Patricios y plebeyos, superadas sus viejas luchas, constituyeron una oligarquía de gente acomodada y en muchos casos muy rica, que controlaba la vida política y tenía en sus manos las riendas de la actividad económica.

Fueron generándose así dos grandes sectores; uno, expresión de esas mismas clases dominantes, que pretendía evitar todo tipo de transformación social profunda, y que apelaba a las antiguas virtudes al mismo tiempo que las desconocía en la práctica. Y el otro, portavoz de las clases populares, que eran cada vez más numerosas –Roma llegó a tener un millón de habitantes– y que propugnaban una serie de cambios revolucionarios; una redistribución de la tierra (lo que llamaríamos “reforma agraria”), extensión de la ciudadanía y de sus derechos inherentes, mejora de salarios y pago puntual al Ejército y a los miembros de la administración pública, etc. Estas tendencias, que se enfrentaron durante un siglo hasta la instauración de la monarquía imperial (con Octavio Augusto, hacia el año 23 A.C.), son las que los amantes de los anacronismos denominan “partido oligárquico” y “partido popular”.

La historia de estos enfrentamientos sociales y políticos es la de la constante derrota de los “populares”; Tiberio Graco, que fue tribuno de la plebe a partir del año 134 A.C., intentó redistribuir las tierras y atacar los privilegios de la plutocracia, pero fue muerto a golpes. Diez años más tarde su hermano menor, Cayo Graco, intentó la aplicación de un programa de reformas aún más ambicioso, pero nuevamente los oligarcas, u “optimates”, como se les llamaba, fueron más fuertes, y Cayo se vio impelido a suicidarse. En el 91 A.C. Marco Livio Druso volvió a intentar legalmente redistribuir las tierras y extender la ciudadanía a los miembros de las nuevas clases, pero fue asesinado, y ello provocó la llamada “guerra social”, en la que Roma debió enfrentarse a otras ciudades latinas. El proyecto reformista logró el respaldo del brillante general Cayo Mario, uno de los constructores del imperio en sus grandes campañas militares; pero fue derrotado en una larga guerra civil por el también militar Lucio Sila (83 A.C.) y debió exiliarse, mientras Sila establecía lo que hoy llamaríamos una dictadura fascista, basada en el terror. Llegó entonces el turno de Catilina, tal vez el más radical y el más vilipendiado de los líderes del “partido popular”.

 

Un aristócrata reformista. Lucio Sergio Catilina nació en el año 108 A.C. como miembro de la gens Sergia, de origen patricio, pero que estaba por entonces en plena decadencia. De hecho, fue Catilina el último exponente de la misma. Tuvo una juventud disipada y frívola, al decir de los historiadores romanos (en particular, de Cayo Salustio -86-34 A.C., que le es extremadamente hostil), y no reveló entonces inquietudes sociales; como político y militar, apoyó a Sila contra Mario, y era apreciado como un conspicuo miembro de los “optimates”. Plutarco sostiene que se benefició personalmente de las proscripciones establecidas por Sila, y que fue responsable de diversos asesinatos, entre los cuales menciona el de uno de sus hermanos, el de su cuñado y el de un sobrino de Mario. Desempeñó luego cargos públicos dentro de las instituciones republicanas (cuestor, pretor en África) y recibió acusaciones de conducta disoluta (al parecer, mantuvo relaciones con la virgen vestal Fabia, por lo cual fue sometido a juicio y absuelto) y de abuso de poder. Sus relaciones con Marco Tulio Cicerón, un hombre de origen humilde que se había ido transformando en el principal exponente del conservadurismo, eran por entonces excelentes.

Al regresar del norte de África, en el 66 A.C., cambió radicalmente de postura y comenzó a identificarse con las ya clásicas reivindicaciones del Partido Popular: redistribución de las tierras, extensión de la ciudadanía y aumento de salarios. Agregó a estas aspiraciones otra de carácter radical: la anulación de todas las deudas. Presentó entonces su candidatura al consulado, que era la magistratura máxima de la República, pero quedó excluido por razones de forma.

Por entonces se denunció una conspiración para derrocar las instituciones republicanas e instalar una monarquía, y se mencionó a Catilina entre los conspiradores; pero todo no parece haber pasado de un rumor, aunque suele mencionarse este hecho como el de la “primera conjura”. En el 63 volvió a presentar su candidatura al consulado, pero fue derrotado por Cicerón y Cayo Antonio Hybrida. No tuvo más suerte en el tercer intento, del año 62, cuando fue vencido nuevamente: los cónsules fueron Décimo Julio Silano y Lucio Licinio Murena. Considerando que esas derrotas sucesivas eran producto de un fraude de los “optimates”, Catilina comenzó a preparar un asalto violento al poder.

 

La “Conjura”. Poco quedaba entonces del patricio conservador de años anteriores: Catilina se había convertido en un líder popular y un agitador, y su persona estaba siempre rodeada de grupos de jóvenes partidarios de reformas radicales, que lo adoraban. No cabe duda de que los “optimates”, con Cicerón a la cabeza, lo apreciaban como un peligro para las instituciones (y también, por supuesto, para sus privilegios).

Tuvo inicialmente el apoyo de dos de los políticos más destacados de esa época, el riquísimo Marco Licinio Craso y Cayo Julio César, ambos cercanos a los “populares”; pero incluso éstos comenzaron a temer su radicalidad, que se atrevía a cuestionar una de las instituciones más sagradas para los romanos: la esclavitud. Pese a ello, Catilina logró importantes apoyos para su proyecto conspirativo: Publio Cornelio Léntulo, Publio Autronio Peto, Cayo Manlio, Cayo Vornelio y Lucio Vargunteyo fueron los más destacados.

Al hablar de la conjura de Catilina, uno se encuentra con que las únicas fuentes provienen de sus detractores, por lo que deben ser tomadas con precaución. Según esas versiones, el plan era amplio y ambicioso: contaba con la sublevación de tropas en Etruria, comandadas por Manlio, con una rebelión de esclavos en Capua y con un asalto al poder en Roma, que debía incluir el asesinato de Cicerón (que, según éste, debía producirse con fecha fija: el 7 de noviembre del año 63 A.C.).

Cicerón, que por entonces era cónsul, se enteró de estos proyectos a través de un senador llamado Quinto Curio, quien, a su vez, había sido informado por su amante, Fulvia, que traicionó a Catilina y los suyos. Fue entonces que el espléndido orador pronunció, en el Senado, su célebre “catilinaria”, comenzada con la frase irónica que se ha hecho célebre: “¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?” A esas alturas, Cicerón poseía pruebas irrefutables; un contingente de soldados galos estaba en Roma con el objetivo de presentar unos reclamos, y fueron contactados por los conspiradores: Cicerón, enterado, les prometió el oro y el moro si fingían sumarse al proyecto y obtenían información precisa; éstos así lo hicieron, hasta que sobre el puente Milvio, camino a las Galias, recibieron varias cartas de sus supuestos cómplices. En vez de seguir viaje, regresaron a Roma y se las entregaron a Cicerón. El 5 de diciembre del año 63, en plena sesión del Senado, se presentaron estas cartas y Cicerón pidió pena de muerte para todos los responsables. Catilina logró escapar, y se sumó al ejército de Manlio; Léntulo, Cayo Cetego, Lucio Estatilio, Publio Gabinio Capitón y Julio Cepario Umbreno, que ya estaban detenidos en las casas de algunos senadores (en Roma no había cuerpo de policía ni cárceles estatales) fueron ejecutados luego de un juicio sumario realizado ante el propio cuerpo senaturial. Cayo Julio César defendió con brillo a los conjurados, pidiendo para ellos el destierro y recordando que la pena de muerte no podía aplicarse a gente de esa jerarquía, pero Marco Porcio Catón sostuvo la necesidad de acabar con sus vidas y obtuvo mayoría. Por esa causa, pocos años más tarde, Cicerón sufriría pena de destierro.

El protagonista

Catilina se había convertido en un líder popular y un agitador, y su persona estaba siempre rodeada de grupos de jóvenes partidarios de reformas radicales, que lo adoraban. No cabe duda de que los “optimates”, con Cicerón a la cabeza, lo apreciaban como un peligro para las instituciones (y también, por supuesto, para sus privilegios).

Abanderado del dolor ajeno

“Lleváis en vuestras manos vuestra libertad y vuestra patria”

 

Catilina tomó el mando del ejército rebelde que comandaba hasta ese momento Manlio y trató de huir en dirección a la Galia, donde suponía que podía hallar adeptos; pero le fue imposible, y debió aprestarse, cerca de la actual Pistoia, a combatir contra un ejército enviado por Roma mucho más poderoso, bajo el mando de Cayo Antonio Hybrida y Marco Petreyo. El discurso que Catilina pronunció ante sus hombres es de gran altura y dignidad, y recibe elogios incluso de Salustio: “Estamos entre dos ejércitos enemigos: uno nos cierra el paso para Roma, otro para la Galia. Mantenernos más tiempo en este sitio, aunque queramos, es imposible por falta de víveres. Vayamos adonde quiera, es preciso abrirnos camino con la espada. Por esto os ruego y amonesto que os esforcéis y dispongáis para la batalla, y puestos en ella os acordéis que lleváis en vuestras manos las riquezas, la honra, la gloria y, además de esto, vuestra libertad y vuestra patria. Si venciéremos, en cualquier parte estaremos seguros, tendremos copia de bastimentos, nos abrirán las puertas los municipios y colonias; pero si cedemos, todo se volverá contra nosotros, y ni lugar ni amigo alguno defenderá a quienes no hayan antes defendido sus armas. Además de esto, ¡oh soldados!, es muy otra nuestra precisión que la de los enemigos. Nosotros peleamos por la patria, por la libertad y por la vida; a ellos nada les importa sacrificarse por el poder de algunos pocos. Por eso debéis acometerlos con más brío, trayendo a la memoria vuestro antiguo valor.”

Los tres mil hombres del ejército rebelde murieron, según todos los testimonios, con todas las heridas en la parte frontal del cuerpo; o sea, que ninguno huyó. Manlio fue de los primeros en morir, y Catilina de los últimos. Su cabeza fue cortada y llevada a Roma, como prueba de su fin.

A tenor de los textos de Salustio, Plutarco y otros, Catilina era un demagogo, un agitador profesional que intentó tomar el poder por la fuerza al fracasar por la vía legal. Sin embargo, su muerte heroica, que aún sus máximos detractores reconocen, permiten avizorar una personalidad más auténtica. En definitiva, fue un político que tomó partido por los más desdichados, por aquellos que habían sido privados de sus tierras y que gemían en manos de los usureros. Y en ese empeño, dio lo máximo que un hombre puede dar, que es la vida. Su pasaje por la historia espera aún el veredicto de la justicia; porque hay numerosos indicios de que la “paciencia” de la que, según Cicerón, abusaba este personaje enigmático y contradictorio, era la de los que, tantoi ayer como hoy, medran a costa del dolor ajeno.

Fuente: EL OBSERVADOR, de Montevideo

Entre la libertad y el honor-Por OSCAR A. BOTTINELLI

ANÁLISIS

Entre la libertad y el honor

OSCAR A. BOTTINELLI ESPECIAL PARA EL OBSERVADOR

La libertad de expresión de pensamiento, la libertad de informar, el derecho de la gente a la mejor y libre información, la libertad de prensa son un conjunto de derechos que muchas veces entran en tensión con otro conjunto de derechos, como el derecho a la protección del honor o el derecho a la privacidad.

Por un lado las sociedades modernas y libres reclaman recibir la mayor información posible, cuya calidad, veracidad y punto de vista corresponderá valor a cada uno. Por otro lado en sociedades libres la gente en general reclama el derecho a expresar su pensamiento, sus ideas. Quienes consideran que algo debe ser conocido por otros, o por un importante conjunto social, o por la sociedad toda, sienten la necesidad y el derecho de dar esa información.

Por otro lado, la información puede afectar la privacidad de las personas, lo que es frecuente en actores de la vida pública en países donde la exhibición de la vida privada de esos actores públicos para a ser un gran elemento de consumo masivo. Aquí entra una tensión entre el derecho a la privacidad por un lado y el derecho a informar sobre quienes por su actividad son actores públicos. Esta discusión es muy vasta y compleja, que en lo político lleva a dos tesis opuestas: la que prevalece en Estados Unidos, donde se considera que todos los actos privados e íntimos de los actores políticos deben ser necesariamente conocidos por la gente, especialmente en su calidad de ciudadanos y de electores; y la tesis que predomina en Uruguay, según la cual hay una frontera invisible, difícil de establecer con precisión, pero extremadamente fuerte entre lo público y lo privado, entre el derecho a informar de todo lo que hagan y digan los actores públicos en su vida pública, y la reserva de todo lo que los mismos hagan en su esfera íntima. Aquí hay una gran tensión, difícil de resolver, porque cuando se opta por la tesis separatoria, surgen fuertes demandas de conocer lo que pasa en la vida privada de los actores públicos, a veces por simple curiosidad y otros por entender que lo que un político hace con su vida privada es un elemento que debe ser conocido y valorado por los electores. Cuando se opta por la tesis opuesta, el actor político es sometido a vivir en una pecera, se le priva de vida privada, todos sus actos, gustos y palabras son sometidos al escrutinio público, y se cae facilmente en la banalización de la política, en discutir una gestión presidencial en función de si practicó relaciones sexuales o no en su despacho, y no en como conduce la economía, las políticas sociales o la política exterior. Pero en el caso de los actores políticos, hay una distinción importante entre los actos que realicen en su calidad de particulares (por ejemplo, las relaciones familiares) y las que realicen en su calidad de actor público, o en ejercicio de la correspondiente investidura o en uso de su autoridad; y aquí cabe la posibilidad de una frontera diferente, de una tesis distinta.

Hay otra tensión con el derecho al honor, que puede quedar asociado al derecho a la privacidad, pero no necesariamente atado a él. El honor de una persona queda afectada cuando se revelan actos cometidos en la función pública de un actor público, conocidos tan solo por los protagonistas y algún que otro allegado (por eso es que se habla de revelar, de dar a luz). Aquí viene otra tensión ¿qué es lo que debe prevalecer? ¿debe prevalecer el honor o debe prevalecer su calidad de actor público y la necesidad del público en una sociedad democrático de conocer todos los actos que realicen los actores públicos en su calidad de tales? Porque no es lo mismo divulgar una controversia familiar de un actor público, que divulgar que un actor público - en su calidad de tal y en función de su autoridad y su investidura - agarró a patadas a un dependiente o a alguien sujeto a su autoridad. Un ciudadano en democracia necesidad estar informado de todo lo que desee estarlo en relación a los actos de los actores públicos. Entonces aparece una fuerte tensión entre el derecho al honor y la calidad de la democracia. La protección del honor puede ir en detrimento de la democracia, pues el delito de difamación, o la acción civil por difamación, pueden ser mordazas a la libre expresión del pensamiento, pueden devenir en cortapisas a debatir hechos significativos para la toma de decisión de los ciudadanos.

La cosa se agrava si el derecho al honor se antepone en relación a hechos cuya investigación está prohibida por la Ley de Caducidad. Es una norma cuyo espíritu fue dejar atrás el pasado, no revolver en ese pasado y caminar hacia el futuro (con toda la injusticia que supone este camino, que las sociedades adoptan por considerarlo una necesidad histórica). Pero más allá que se coincida o no con la oportunidad de esa norma, lo que aparece como un gran absurdo es que la misma tutele el secreto de hechos aberrantes, difíciles de probar por la imposibilidad de una investigación oficial, y que su divulgación suponga caer en el delito de difamación. Una sociedad no tolera que los partícipes de una dictadura queden protegidos por el secreto de sus actos de lesa humanidad y las víctimas puedan ser perseguidas si divulgan esos actos. Aquí hay una lógica perversa, que no aparece amparada por la Ley de Caducidad.