APENAS LLEGARON A URUGUAY SE HICIERON AMIGOS DE ROBERTO LÓPEZ Y LE DIJERON QUE TENÍAN PENSADO DESERTAR
Entrenador personal de Carlitos Páez les dio cobijo a los dos atletas cubanos
Aguelmis Rojas y Rafael Díaz quieren conseguir los papeles para quedarse
Aguelmis Rojas. En Cuba lo consideran como uno de los mejores fondistas
POR PABLO BENÍTEZ Y LEONARDO PEREYRA DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR
La historia fue así. Apenas llegaron a Uruguay el 16 de enero pasado, los atletas cubanos que el martes 10 decidieron no retornar a la isla socialista de Fidel Castro, se hicieron amigos de su compatriota Roberto López quien, además, es el entrenador personal de Carlitos Páez, uno de los sobrevivientes de la tragedia de los Andes y famoso relacionista público.
Enseguida, el atleta Aguelmis Rojas y su entrenador Rafael Díaz le hicieron saber a López su voluntad de desertar y permanecer en Uruguay. López se lo comentó a Páez, y Páez se comunicó con el diputado herrerista Jaime Trobo.
El parlamentario blanco les dijo que se quedaran tranquilos, que no iban a tener problemas para permanecer en el país y que les aconsejaría en todo lo que pudiera. Cuando el avión de Copa partió del aeropuerto de Carrasco a las tres de la madrugada del martes, lo hizo sin Rojas y sin Díaz.
“Ellos están muy bien pero con la publicación de la noticia se han puesto un poco nerviosos y yo también estoy un poco nervioso. Desde que llegaron, ellos ya tenían la idea de quedarse”, dijo Roberto López a El Observador.
López es un cubano nacionalizado uruguayo que vive desde hace años en este país. “Ellos están a mi lado. Lo que quieren es que nadie les haga daño y que puedan conseguir los papeles necesarios para permanecer en Uruguay”, agregó López.
Los atletas le manifestaron al entrenador personal de Carlitos Páez que no querían volver a un país en donde no se sentían libres y del que hacía tiempo querían emigrar. Páez conoció ayer a los jóvenes atletas. “Por lo que tengo entendido son unas liebres corriendo”, comentó.
El fin y los medios. Los dos atletas desertores participaban junto a Yudisleidiys Fuentes de un convenio de cooperación e intercambio entre el gobierno de Cuba y la Intendencia de Maldonado. El martes debían dictar una clase abierta a entrenadores y atletas en la Pista Oficial de Montevideo. Cuando los pasaron a buscar por su lugar de alojamiento en Maldonado solo se encontraron con la mujer. Díaz y Rojas habían desaparecido. “Se fueron con todo el equipaje y apagaron los celulares. La deserción ya está confirmada”, dijo a El Observador Adalberto Cuevas, entrenador cubano que trabaja para la Federación departamental.
“Estaba todo pronto para que llegaran y dictaran su clase de entrenamiento pero solo vino la cubana. Estas cosas han pasado en todas partes del mundo y cuando ocurren ya se sabe que los atletas desaparecen”, había augurado Leonardo Salaverry, presidente de la Confederación Atlética del Uruguay. Una vez que el hecho se hizo público, el diputado Trobo declaró a El Espectador que se había puesto en contacto con un allegado a los disidentes y le había asegurado que estaban bien. Luego sostuvo que los desertores cubanos estaban preocupados por su seguridad.
Por su lado, el director general de Deportes de la Intendencia de Maldonado dijo a la agencia de noticias Efe que el municipio era ajeno a la deserción de los deportistas y “no justifica el medio por el que lo han hecho”.
La atleta Yudisleidys Fuentes –quien retornó a Cuba- dijo que en ningún momento conoció las intenciones de sus compañeros. Las autoridades uruguayas buscaron a los cubanos para cerciorarse de que no les hubiera pasado nada malo. Cuando no abordaron el avión, y luego con la divulgación de la noticia, suspendieron la búsqueda.
Rojas ganó varios títulos regionales en pruebas de fondo y es licenciado en Cultura Física. Por su lado, Díaz es un connotado entrenador olímpico (ver apunte).
Sitios web de información de todo el mundo se hicieron ayer eco de la noticia de la nueva deserción de deportistas cubanos.
Deportistas y desertores
1996. El campeón olímpico de boxeo Joel Casamayor y su colega Ramón Garbey abandonan la delegación en México.
1997. El beisbolista Orlando Hernández huye en una balsa hacia Las Bahamas.
1999. Trece miembros de la delegación cubana en los Panamericanos de Winnipeg piden asilo en Canadá.
2001. Seis jugadores de la selección de vóleibol abandonan el equipo en Bélgica.
2002. El beisbolista José Ariel Contreras deserta en México.
2004. El beisbolista Kendry Morales se escapa a Miami en lancha.
2006. Los campeones olímpicos de boxeo Odlanier Solis, Yan Barthelemí y Yuriorkis Gamboa desertan en Venezuela.
2007. Los beisbolistas Yasser Portuondo y Raidel Poey abandonan sus equipos en Bulgaria. El hanbolista Rafael Capote hace lo mismo en los Panamericanos de Río de Janeiro. El bicampeón olímpico de boxeo Guillermo Rigondeaux y el campeón mundial Erislandy Jara intentan desertar en esa competencia. Pero después de unos días regresan a Cuba.
Lo dijo
Roberto López
entrenador personal
«Ellos (los atletas) están muy bien, pero con la publicación de la noticia se han puesto un poco nerviosos y yo también estoy un poco nervioso»
«Desde que llegaron, ellos ya tenían la idea de quedarse y quieren conseguir los papeles necesarios para hacerlo»
Los otros sueños de un corredor de fondo
En un artículo titulado “Aguelmis Rojas, los sueños de un corredor de fondo”, el 26 de noviembre de 2008 la publicación oficial de la Central de Trabajadores de Cuba, relató los objetivos del deportista que desertó en la últimas horas. “La soledad del corredor de fondo es dura. Horas en el asfalto, la pista, el césped y el gimnasio anteceden el todo o nada de una competencia de 42,195 kilómetros, en la cual el cuerpo puede funcionar muy bien o jugarte una mala pasada en el momento más inesperado. Por todo esto ha pasado Aguelmis Rojas quien no renunció en su empeño de lograr una trayectoria exitosa en una de las pruebas más agotadoras del atletismo”, dice el artículo.
Luego de hacer un recorrido por los títulos conseguidos por el joven atleta, en la publicación se destaca la figura de su entrenador desde hace 14 años, Rafael Díaz, y augura que Rojas “continuará su camino hacia la élite del largo aliento”.
Fuente: EL OBSERVADOR, de Montevideo.
POR PABLO BENÍTEZ Y LEONARDO PEREYRA DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR |
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 | La historia fue así. Apenas llegaron a Uruguay el 16 de enero pasado, los atletas cubanos que el martes 10 decidieron no retornar a la isla socialista de Fidel Castro, se hicieron amigos de su compatriota Roberto López quien, además, es el entrenador personal de Carlitos Páez, uno de los sobrevivientes de la tragedia de los Andes y famoso relacionista público. Enseguida, el atleta Aguelmis Rojas y su entrenador Rafael Díaz le hicieron saber a López su voluntad de desertar y permanecer en Uruguay. López se lo comentó a Páez, y Páez se comunicó con el diputado herrerista Jaime Trobo. El parlamentario blanco les dijo que se quedaran tranquilos, que no iban a tener problemas para permanecer en el país y que les aconsejaría en todo lo que pudiera. Cuando el avión de Copa partió del aeropuerto de Carrasco a las tres de la madrugada del martes, lo hizo sin Rojas y sin Díaz. “Ellos están muy bien pero con la publicación de la noticia se han puesto un poco nerviosos y yo también estoy un poco nervioso. Desde que llegaron, ellos ya tenían la idea de quedarse”, dijo Roberto López a El Observador. López es un cubano nacionalizado uruguayo que vive desde hace años en este país. “Ellos están a mi lado. Lo que quieren es que nadie les haga daño y que puedan conseguir los papeles necesarios para permanecer en Uruguay”, agregó López. Los atletas le manifestaron al entrenador personal de Carlitos Páez que no querían volver a un país en donde no se sentían libres y del que hacía tiempo querían emigrar. Páez conoció ayer a los jóvenes atletas. “Por lo que tengo entendido son unas liebres corriendo”, comentó. El fin y los medios. Los dos atletas desertores participaban junto a Yudisleidiys Fuentes de un convenio de cooperación e intercambio entre el gobierno de Cuba y la Intendencia de Maldonado. El martes debían dictar una clase abierta a entrenadores y atletas en la Pista Oficial de Montevideo. Cuando los pasaron a buscar por su lugar de alojamiento en Maldonado solo se encontraron con la mujer. Díaz y Rojas habían desaparecido. “Se fueron con todo el equipaje y apagaron los celulares. La deserción ya está confirmada”, dijo a El Observador Adalberto Cuevas, entrenador cubano que trabaja para la Federación departamental. “Estaba todo pronto para que llegaran y dictaran su clase de entrenamiento pero solo vino la cubana. Estas cosas han pasado en todas partes del mundo y cuando ocurren ya se sabe que los atletas desaparecen”, había augurado Leonardo Salaverry, presidente de la Confederación Atlética del Uruguay. Una vez que el hecho se hizo público, el diputado Trobo declaró a El Espectador que se había puesto en contacto con un allegado a los disidentes y le había asegurado que estaban bien. Luego sostuvo que los desertores cubanos estaban preocupados por su seguridad. Por su lado, el director general de Deportes de la Intendencia de Maldonado dijo a la agencia de noticias Efe que el municipio era ajeno a la deserción de los deportistas y “no justifica el medio por el que lo han hecho”. La atleta Yudisleidys Fuentes –quien retornó a Cuba- dijo que en ningún momento conoció las intenciones de sus compañeros. Las autoridades uruguayas buscaron a los cubanos para cerciorarse de que no les hubiera pasado nada malo. Cuando no abordaron el avión, y luego con la divulgación de la noticia, suspendieron la búsqueda. Rojas ganó varios títulos regionales en pruebas de fondo y es licenciado en Cultura Física. Por su lado, Díaz es un connotado entrenador olímpico (ver apunte). Sitios web de información de todo el mundo se hicieron ayer eco de la noticia de la nueva deserción de deportistas cubanos. |
Deportistas y desertores
1996. El campeón olímpico de boxeo Joel Casamayor y su colega Ramón Garbey abandonan la delegación en México.
1997. El beisbolista Orlando Hernández huye en una balsa hacia Las Bahamas.
1999. Trece miembros de la delegación cubana en los Panamericanos de Winnipeg piden asilo en Canadá.
2001. Seis jugadores de la selección de vóleibol abandonan el equipo en Bélgica.
2002. El beisbolista José Ariel Contreras deserta en México.
2004. El beisbolista Kendry Morales se escapa a Miami en lancha.
2006. Los campeones olímpicos de boxeo Odlanier Solis, Yan Barthelemí y Yuriorkis Gamboa desertan en Venezuela.
2007. Los beisbolistas Yasser Portuondo y Raidel Poey abandonan sus equipos en Bulgaria. El hanbolista Rafael Capote hace lo mismo en los Panamericanos de Río de Janeiro. El bicampeón olímpico de boxeo Guillermo Rigondeaux y el campeón mundial Erislandy Jara intentan desertar en esa competencia. Pero después de unos días regresan a Cuba.
Lo dijo
Roberto Lópezentrenador personal «Ellos (los atletas) están muy bien, pero con la publicación de la noticia se han puesto un poco nerviosos y yo también estoy un poco nervioso»
«Desde que llegaron, ellos ya tenían la idea de quedarse y quieren conseguir los papeles necesarios para hacerlo»
Los otros sueños de un corredor de fondo
En un artículo titulado “Aguelmis Rojas, los sueños de un corredor de fondo”, el 26 de noviembre de 2008 la publicación oficial de la Central de Trabajadores de Cuba, relató los objetivos del deportista que desertó en la últimas horas. “La soledad del corredor de fondo es dura. Horas en el asfalto, la pista, el césped y el gimnasio anteceden el todo o nada de una competencia de 42,195 kilómetros, en la cual el cuerpo puede funcionar muy bien o jugarte una mala pasada en el momento más inesperado. Por todo esto ha pasado Aguelmis Rojas quien no renunció en su empeño de lograr una trayectoria exitosa en una de las pruebas más agotadoras del atletismo”, dice el artículo.
Luego de hacer un recorrido por los títulos conseguidos por el joven atleta, en la publicación se destaca la figura de su entrenador desde hace 14 años, Rafael Díaz, y augura que Rojas “continuará su camino hacia la élite del largo aliento”.
Fuente: EL OBSERVADOR, de Montevideo.