UNA PELIGROSA DECISIÓN-Luis Alberto Lacalle Herrera
UNA PELIGROSA DECISIÓN.
Luis Alberto Lacalle Herrera
Volvemos con los incidentes ocurridos durante la visita del Presidente Bush, porque sus consecuencias continúan apareciendo en el ámbito del gobierno, y no son buenas.
Ante los grupos de revoltosos que aparecieron en la avenida 18 de julio, no había policías. Este hecho que es básico para nuestro razonamiento, no ha sido controvertido. Por el contrario, ha sido confirmado por la propia Ministro del Interior. He ahí la raíz del problema.
Pudo haberse argumentado, para justificar la carencia de efectivos en la zona aludida, que los mismos estaban ocupados en otras tareas, estirados en su número por la circunstancia excepcional que se vivía en la ciudad. Pudo señalarse que no llegaron a tiempo o cualquier otra justificación de hecho. Pues no, lo que se ha dicho y sentado como decisión estratégica de la acción policial, es que la policía no intervino ?para evitar males mayores?. Así tal como se lee?..
Pocas veces se ha visto en el país la más clara abdicación de los deberes inherentes al cargo que se ocupa. Pocas veces una tan peligrosa posición en la estrategia de prevención y lucha contra el delito, en la defensa de los derechos de los ciudadanos.
¿Qué quiere decir ?evitar males mayores? ¿Cuándo y por quién se decide cuándo son mayores los daños?. Todos nos lo preguntamos. Cuando los agentes, que debieron estar en el lugar - pues la manifestación violentista estaba programada y anunciada y la policía sabe bien quienes son los que integran esos grupos -, advirtieron que se trataba de apedrear, de romper, debieron intervenir.
Así razona cualquier persona coherente y que sabe para qué está la policía. No así la Ministro ni el Subsecretario, doblemente responsable por su condición de oficial superior. Sigamos el razonamiento del gobierno, no se reprime por miedo a las consecuencias, a los ?males mayores?. Entretanto se pasa de la pedrea al saqueo, al robo de mercaderías. La policía sigue sin aparecer. Los males causados a los dueños de las tiendas, los edificios, los que organizan un culto, ya son grandes, implican la destrucción de vidrieras y el robo de mercaderías. Para la policía no son mayores. ¿Cuándo lo serían? Quizás con una o dos muertes. Y en ese caso y momento ¿no se pensará que mejor era prevenir, intervenir apenas las cosas ingresan en el campo delictivo?.
Como se advertirá estamos ante una novísima doctrina de la custodia del orden. Sin saber cuales son los males mayores, suponemos que por los menores, no podemos acudir a la policía. Suponíamos mal cuando creímos que la misma estaba para prevenir, para intervenir apenas una situación salía del cauce normal. Nuevamente estamos enfrentados a esa actitud ya tan común en este gobierno del miedo a ejercer la autoridad. No la ejercerán y menos apareciendo como represores de las patotas radicales que ya saben que, para el Ministerio del Interior, unas pocas vidrieras, un saqueo, son males menores?. Comuníquese a quienes tienen comercio, a quienes quieren ir a al templo a rezar, en la creencia de que la policía los custodia.
Fuente: PATRIA DIGITAL.