POR MAL CAMINO [La política de defensa]
EDITORIAL
POR MAL CAMINO.
La política de defensa debe de ser nacional en el más hondo sentido de la
palabra. Más que ninguna otra, porque trata nada menos que del mecanismo de
protección de la propia patria, de la nacionalidad, del más alto valor que una
persona puede apreciar, después de Dios.
Mas allá de ideas políticas y de apreciaciones acerca de la conducción de la
sociedad, de su gobierno, debe de haber un punto en común que articule las
visiones diferentes y las conjugue en un común denominador. Éste debe ser el
concepto de la defensa nacional, pues los valores que se aspira a proteger son
los comunes y propios de todos los orientales.
Hace mucho tiempo que se sostiene desde el Herrerismo, aún desde el ejercicio
de la presidencia por parte de Luis Alberto Lacalle, que es necesario adaptar
las FFAA a las distintas misiones que les caben en cada una de las hipótesis
de su empleo. Definir las hipótesis reales como antecedente de adecuar el
medio al fin fue la consigna. En ese sentido recomendamos a nuestros lectores
acceder la sección documentos de esta página y allí encontrarán este tema
extensamente desarrollado. Así fue que desde al Instituto Manuel Oribe se
generaron jornadas de análisis de una nueva política de defensa.
El actual gobierno ha hecho circular entre sus legisladores un proyecto de Ley
de Defensa. Lo comentaremos cuando tengamos acceso al mismo, pues no nos
fiamos íntegramente de las versiones periodísticas y en tan delicada materia
debemos de ser muy rigurosos en la información.
Es en medio de esta tramitación que surge la peregrina y peligrosa idea de
militarizar la sociedad, de dar instrucción militar a la juventud y de ir
formando una milicia “para la defensa de los recursos” del país.
Doblemente peligrosa para los mejores intereses de nuestra patria es la
mencionada iniciativa.
Ante todo y en notoria copia de ciertas ideas argentinas, el borrar las
fronteras cuando se habla de defensa. Las FFAA tienen un límite territorial de
actuación que es el del país. Alentar cambios en esta materia es invitar a los
vecinos, siempre voraces, a que nos incluyan bajo su “protección” o que
reaviven la antigua doctrina de las “fronteras vivas” que estuvo de moda en el
Brasil. Esta teoría política rasa con otro proyecto que por suerte matamos a
tiempo que era el del “MERCOSUR militar” que otros ansiosos antinacionales
quisieron poner en marcha.
Por otra parte la sugerencia calza muy bien en los planes “bolivarianos”, con
milicia popular armada y por ende con anarquía y guerra civil o dictadura
popular garantizadas.
La erosión de las bases de la sociedad es un plan marxista muy antiguo y
conocido. Vemos que en algunas mentes no ha desaparecido. Esperamos que desde
el gobierno, se desautorice semejante disparate.
Fuente: SEMANARIO PATRIA DIGITAL.