Agentina: El piquete ya tiene un status oficial-Por Daniel Gallo
El análisis
El piquete ya tiene un status oficial
Por Daniel Gallo
De la Redacción de LA NACION
En el momento de menor fluidez de los cortes de ruta, el Gobierno dio una definición de fondo sobre un problema que la Argentina tiene desde 1996. Ese año, en Cutral-Có, aparecieron los bloqueos carreteros como forma de protesta social. De esa irrupción sorpresiva a estos días fue mucho lo que pasó.
Pero para la Casa Rosada, a partir del mensaje que le dio a Uruguay, esa metodología de reclamos pasa a ser un hecho aceptado como si fuera una huelga o un paro. Un derecho adquirido.
Si bien el Gobierno se refiere en esta contestación a un reclamo uruguayo, específicamente a los cortes de ruta que se hicieron fuertes en Gualeguaychú, la magnitud de la definición oficial abarca a todas las protestas que utilizan esta herramienta. La Cancillería explicó que los cortes de ruta son una forma de asegurar el derecho a la manifestación, y en su comunicado lo pone como un derecho superior al de libre circulación. Justamente ése era el eje del debate sobre la validez o no de esta forma de protesta que comenzó siendo utilizada por trabajadores desocupados y proliferó en estos días a todo tipo de actor social que siente que tiene un reclamo.
Hoy, los principales referentes del movimiento piquetero están lejos de la escena pública. Ellos habían aceptado, ya hace dos años, que este tipo de reclamos estaba vulnerando el humor de la sociedad hacia ellos, por lo que optaban por otro tipo de protestas, sin interrumpir el tránsito. La gente de Gualeguaychú trajo de vuelta, sin quererlo, el debate sobre los cortes de ruta y logró lo que no pudieron la Corriente Clasista y Combativa, el Polo Obrero, o Raúl Castells, esto es, arrancarle al gobierno de turno una concesión en el tema.
Ya en los días febriles de fines de 2001 y comienzos de 2002, cuando los cortes de ruta y de calles se multiplicaban por miles en la Argentina, importantes hombres del piqueterismo argentino, como Amancay Ardura, expresaban su certeza de que, a la larga, ese método de protesta iba a tener la validez de la huelga. Es más: explicaban que en un comienzo también esos reclamos habían sido ilegales, hasta que la lucha de sus protagonistas logró darles un rango de protesta aceptada en todo el mundo. Con la definición de la Cancillería, hoy el corte de ruta es aceptado en la Argentina.
Porque no habría ningún criterio objetivo para diferenciar el corte que podrían hacer los desocupados de los que hoy son bendecidos en Gualeguaychú.
Este gobierno siempre intentó tener una política de aceptación de las manifestaciones para contener, y en algunos casos captar, a quienes protestaban en las calles. Sin embargo, la definición de los cortes de ruta por encima del derecho al libre tránsito no era algo siquiera esperado por quienes hicieron de este tipo de reclamo su pensamiento político. En definitiva, a 10 años del estallido de Cutral-Có, la Argentina encuentra una nueva forma de protesta válida, al menos a los ojos del Gobierno.
Publicado en el diario LA NACIÓN de Buenos Aires, en julio de 2006