Argentina: Apuntes para una guía electoral-Hugo Martini
Apuntes para una guía electoral
Hugo Martini
Dentro de tres semanas –el jueves 25 de octubre- terminará la campaña presidencial. Una de las mejores contribuciones que puede hacerse al proceso de toma de decisión es poner esta campaña en contexto, con el fin de aportar elementos que clarifiquen un cuadro desmotivado y confuso.
1. Seis malvados.
Los cuatro principales candidatos de la oposición –Carrió, Lavagna, Rodríguez Saa y López Murphy- más Macri y Binner, han sido declarados por el imaginario colectivo como los culpables de que Cristina pueda llegar a la presidencia. La sentencia dice: el sistema kirchnerista continuará porque seis malvados no se han puesto de acuerdo. De esta manera la sociedad descarga toda su responsabilidad acusando a seis personas, “sin sensibilidad”, que no advierten las aspiraciones profundas de los argentinos.
Pero hay otra visión, más cerca de la realidad: estos seis dirigentes expresan países distintos que no pueden convivir entre ellos. Ninguno de los seis es inocente pero los seis reflejan, como si fueran espejos, distintas sociedades. El sistema político de los dos partidos no sólo está quebrado entre los dirigentes sino que esta destruido, también, en el corazón de la sociedad.
2. “Todos unidos triunfaremos”.
La prueba de esta fractura de la sociedad fue la ilusión y desilusión de la Alianza. Esa experiencia mostró la imposibilidad de reunir con éxito –aunque hayan ganado una elección- a cualquier dirigente político con cualquier otro dirigente político, con el solo acuerdo de querer mejorar las cosas. Para ponerle nombre y apellido: no eran parecidas –para nada- las visiones de país que tenían Fernando de la Rúa y Chacho Álvarez.
¿El clamor para que la oposición aparezca unida, por el solo hecho de parecer unida, supone hacer el mismo ejercicio de ocho años atrás? Algo es seguro: una de las formas de la locura es repetir un experimento, con los mismos elementos y bajo las mismas circunstancias, y esperar resultados distintos.
3. En nombre de nadie.
Una visión escéptica de la realidad dice que, en la actual crisis de representación, los candidatos presidenciales van a ser votados como los “menos malos”, es decir, que no representarían a nadie. El símbolo más claro de la crisis sería que la sociedad, después de crearlos como líderes no los quiere, no los reconoce como propios.
¿Están eximidos de responsabilidad los candidatos actuales? La respuesta no es simple: quisieron participar, se negaron a aceptar que no podían y siguieron solos adelante. Ninguno de ellos supo o quiso advertir lo que estaba pasando.
Estas tres puntas –la sociedad descontenta que no se hace responsable, el grupo político que intenta a veces unirse a cualquier precio y la indudable responsabilidad de los dirigentes actuales- es el cuadro que deberían tener en cuenta los que van a votar.
La idea de que el culpable es siempre otro ha sido como el telón de fondo de los últimos sesenta años de la política argentina. Desde la “oligarquía” o el “peronismo”, la “herencia recibida” ha sido la constante excusa para ocultar ineptitudes o falta de transparencia.
Estas ideas se analizaron con Juan José Sebreli en el programa CARTA TV, el 2 de octubre pasado, que puede verse completo desde la página principal de esta edición.
Más allá de por quién se vote, más allá de partidos, afinidades e intereses, una elección presidencial abre o no abre la posibilidad de un cambio en la pauta cultural de un país. Es probable que esta referencia no despierte interés alguno en el corto plazo. Pero si las pautas de la cultura política actual se mantienen es probable que en un futuro, no tan lejano, no haya lugar ni para los que van a ganar.