Liberalismo militante

Gustavo

No tienen vergüenza(FA trata de modificar reglas de verificación firmas caducidad)

Escrito por rigofa 04-05-2009 en General. Comentarios (0)

No tienen vergüenza.

Gustavo Penadés

En estos días el Frente trata de modificar las reglas que usará la Corte Electoral para la verificación de las firmas para anular la Ley de Caducidad.

Hasta ahora estábamos acostumbrados a expresiones como las de un importante dirigente sindical que decía, hace unos días: "Hay que tener cuidado con la Corte Electoral". Se podría suponer que en la mente de los impulsores del plebiscito el cuestionamiento de la Corte Electoral es una manera de presionarla y, por las dudas de que las firmas no sean suficientes, ir abriendo el paraguas. Más, lo del Frente Amplio es increíble, porque es nada menos que cambiar las reglas para de esa manera asegurarse un resultado.

Las normas que regulan los plebiscitos no fueron establecidas para esta ocasión. Son las mismas que sirvieron para convocar a las dos consultas de 1989, a la del Agua, a la que pretendía un porcentaje fijo del Presupuesto para la Educación, etc.

Las dos actitudes que reseñamos constituyen un enorme agravio para los miembros de la Corte, para sus funcionarios pero, por sobre todo, son un feroz ataque contra las instituciones democráticas. Un extranjero que observara lo que por aquí acontece, se asombraría ante la agresión no ya de un grupo de personas, sino de un partido político al máximo órgano en materia electoral. Se asombraría más, cuando esos ataques parten del partido político que está en el gobierno y, más aún, cuando ese órgano -que hoy se vitupera- es el mismo que "garantizó" su ascenso al poder.

Si el Frente y sus agentes multiplicadores descalifican a la Corte Electoral de esa norma: ¿qué pueden pensar los ciudadanos que no están empapados en estos temas? ¿Que estamos ante situaciones como las que suceden en Venezuela, o Argentina, en las que el patrón de turno cambia las reglas según le sirva?

La situación es escandalosa por la mala fe que denota. El Frente Amplio sabe muy bien que los funcionarios de la Corte Electoral que son quienes realizan el trabajo y que son honestos. Pero -esto seguramente la mayoría de los ciudadanos lo desconoce- que además de ser honestos, los funcionarios de la Corte trabajan identificados en un proceso que conlleva un sistema de controles recíprocos que otorga las máximas garantías.

Esa misma Corte y esos mismos funcionarios serán los responsables de las elecciones internas y nacionales. ¿Se desconfía de ellos también para esas instancias? Hasta ahora no escuchamos a ningún candidato del Frente Amplio que "alerte" o convoque a "vigilar".

Tampoco escuchamos a los integrantes del sindicato de funcionarios de la Corte Electoral denunciar ningún tipo de violación de las normas, ni tampoco irregularidad alguna en las intervenciones que a lo largo de los años lleva organizando la Corte. Muchas veces han planteado en el Parlamento cuestionamientos en cuanto a la Corte Electoral considerada patronal, pero nunca en cuanto al cumplimiento de sus atribuciones.

Lo que está haciendo el Frente es lamentable y sin antecedentes. O, sí los hay. Para encontrarlos hay que remontarse a fines del siglo XIX y principios del XX. Fueron los años en los que el Partido Nacional luchó por los derechos civiles. Y, paradojalmente, ese ciclo de luchas podemos afirmar que se cerró en 1925, justamente con la creación de la Corte Electoral.

Fuente: EL PAÍS, de Montevideo. Publicado en ECOS.

Economía y Mercado-(Uruguay)Señal de recesión en el cuarto trimestre-

Escrito por rigofa 01-04-2009 en General. Comentarios (0)

Economía y Mercado

CUENTAS NACIONALES | CON LA NUEVA METODOLOGÍA LA CRISIS DEL 2002 REDUJO PIB EN 20% Y LA POSTERIOR RECUPERACIÓN FUE DEL 50%

 

Señal de recesión en el cuarto trimestre

La crisis se hace sentir en primera instancia en el producto agropecuario, industrial y comercial, se espera una leve contracción para el 2009

 

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

El BCU modificó la semana pasada el conjunto de estadísticas que conforman las cuentas nacionales. Se trata de un cambio importante que incrementa la riqueza informativa y ajusta los valores oficiales con la realidad. Desde hace tiempo que existe la sospecha que las estimaciones se encuentran subestimadas. En esta nota pondremos énfasis en la descripción de la evolución del PIB y sus principales componentes, con una mirada hacia cómo modifica este cambio la estimación que realizáramos en los últimos meses para el 2009. La próxima entrega la dedicaremos para analizar los aspectos estructurales que se destacan en el muy buen trabajo técnico que difundiera el BCU.

El escenario que prevemos para el 2009 se caracteriza por la transmisión gradual al resto de la economía del impacto de la crisis internacional, el que resultara agravado por la sequía imperante hasta este último verano. Luego del impacto inicial en las exportaciones, el canal de transmisión más claro estimamos que será el desempleo y la caída en el consumo interno. Hasta el momento, con las estimaciones realizadas por la vieja metodología de cuentas nacionales considerábamos que el 2009 se caracterizaría por una leve caída del producto del orden del -1% y así lo hicimos constar en el informe de coyuntura de este suplemento del 16 de marzo. El escenario sigue siendo el mismo pero la nueva metodología, al suavizar el crecimiento del segundo y tercer trimestre del año pasado, modificar las ponderaciones e incorporar nuevas fuentes de información, nos lleva a pensar que la variación del PIB en el 2009 estará más cerca del 0% que del -1%.

El Gráfico Nº 1 ilustra con las nuevas estimaciones cómo en el cuarto trimestre la economía se enlentece y las tasas de variación anuales se hacen cada vez más pequeñas. La serie de indicadores indirectos y preliminares del nivel de actividad en el primer trimestre hacen esperar un impacto negativo, que no será generalizado sino que afectará solamente a algunos sectores de actividad. Es a partir del segundo trimestre cuando se sentirá el enlentecimiento en el conjunto de la economía

SUAVIZACIÓN. ¿Por qué esta nueva estimación de las Cuentas Nacionales registra variaciones menos drásticas, tanto a la baja como al alza? En el Gráfico Nº 2 se puede observar la variación del promedio anual desde el año 1998 para las dos metodologías. En el caso de la variación en el 2008 se consideró el promedio de los tres primeros trimestres que es la última información oficial con dicha metodología. A grandes rasgos la historia que cuentan las dos estimaciones es la misma, no hay cambios de signo y las diferencias son menores salvo en los años pares de este siglo (por pura casualidad): la caída del 2002 es menos pronunciada, la recuperación del 2004 es menos fuerte y los aumentos del 2006 y del 2008 son de menor cuantía.

Este comportamiento diferenciado se debe, entre otras cosas, a que al considerar más fuentes de información para la estimación se reduce el impacto de la volatilidad de los indicadores indirectos o aproximados. Un ejemplo específico de esta suavización se observa en las variaciones trimestrales del 2007. En aquel entonces, como consecuencia de la reforma tributaria, las importaciones se frenaron fuertemente en el segundo semestre y tuvieron un aumento extraordinario en el tercero. El motivo de esta conducta particular de los agentes económicos fue aprovechar la preanunciada derogación del Cofis y la baja del IVA. Como el índice anterior dependía muy fuertemente (más que el actual) de la evolución de las importaciones se generó una distorsión en la estimación. Comparando los números con una metodología y otra se observa que a pesar que en el año completo la variación fue similar, hasta ahora el segundo trimestre había sido contractivo (-0,7%) y el tercero registró una fuerte recuperación (+6,1%). Con la nueva metodología se observa un aumento del 1,5% en el segundo trimestre y del 2,5% en el tercero.

Hasta hace poco los anuncios oficiales de crecimiento y todas las estimaciones de mercado señalaban una tasa de variación para el año de dos dígitos. La mediana de los pronósticos relevados por el BCU se ubicó en 12%, contrastando con el crecimiento del 9% oficial que surge de esta nueva metodología. A pesar de que la tasa de crecimiento es menor, esta nueva estimación representa una buena noticia para la economía uruguaya: el nivel que se registra es más alto debido a que se recalculó toda la serie desde 1997.

NIVEL. En el año 2008 el producto se ubicó en un equivalente a US$ 32.256 millones si se suman los valores en dólares de los cuatro trimestres del año. Esta estimación es más ajustada a la realidad que la simple división del PIB del año por un tipo de cambio promedio. Este cálculo se puede hacer a partir del cambio metodológico introducido debido a que se mejoran sensiblemente las estimaciones trimestrales al presentarse en valores absolutos en pesos corrientes y constantes y no solamente bajo la forma de índice. Por lo tanto, utilizando el tipo de cambio promedio de cada trimestre se puede realizar un agregado para el año que en un entorno de volatilidad del precio de la divisa internacional puede registrar diferencias.

Toda la serie presenta modificaciones en el nivel, la más notoria es en el año 1997 que es el considerado como base en la década de los noventa. El PIB de dicho año hasta el momento de la revisión metodológica se estimaba en $ 204.926 millones y con la nueva metodología aumenta aproximadamente 10% pasando a $ 226.318 millones.

La diferencia de nivel una década después es menor debido a que la tasa de variación acumulada en el período resulta inferior en las nuevas cuentas nacionales. Si se estima el nivel del producto del 2008 con la tasa de crecimiento del 12% real esperada por los analistas para el año y una variación de precios implícitos del orden del 8,7% (valor revelado en las nuevas cuentas nacionales) se llega a la conclusión que el nuevo nivel del PIB es apenas 2,2% superior al que se hubiera difundido con la metodología antigua.

El crecimiento durante los once años que cubre la nueva serie del producto es bajo en términos históricos. La tasa promedio anual de la nueva serie se ubica en el 2,0% contra un 3,6% promedio anual de comparar 1998 con 1988.

En esta instancia, la última década registra dos momento claramente diferenciados tal como lo ilustra la serie desestacionalizada por los técnicos del BCU y que presentamos en el Gráfico Nº 3. Este período comienza con una crisis donde la caída del PIB es profunda (aunque en la nueva serie bastante menos que en la anterior). El PIB se redujo durante cuatro años a un ritmo promedio anual de -4,7%, hasta principio del 2003. Luego viene un período de recuperación en los seis años siguientes. El ritmo seguido por la economía para retomar la vieja tendencia no fue menor, alcanzando una tasa del 7,2% en promedio.

SECTORES. Como se mencionara, la crisis está impactando en forma selectiva y los problemas de demanda no se han extendido al momento al resto de la economía. En el Gráfico Nº 4 se presentan los tres sectores que han sido más afectados: agropecuario, industrial y comercio. Las variaciones de cada trimestre en relación al inmediato anterior señalan un enlentecimiento que termina en el cuarto trimestre con variaciones negativas entre el -2% y el - 4%.

Los sectores que todavía muestran crecimiento son transporte y comunicaciones con un incremento en el cuarto trimestre del año del 8,8% por encima de la variación promedio de todo el año. Electricidad, gas y agua también registra en dicho período un crecimiento del 8,7% y Otras actividades (principalmente servicios) aumentan 2,9%.

Fuente: EL PAÍS, de Montevideo.

Economía y Mercado-Mayor gasto supera costo de la sequía-

Escrito por rigofa 23-03-2009 en General. Comentarios (0)

Economía y Mercado


ESTRUCTURA | Se redujo el peso relativo de las pasividades, que pasaron del 38% en 2004 al 32% en el último año

Mayor gasto supera costo de la sequía

Pese a la crisis energética, el resultado fiscal podría ser superavitario si las erogaciones primarias hubiesen crecido al 6% real anual

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

Como hemos señalado en más de una oportunidad, y así lo repiten hasta el cansancio las propias autoridades, el deterioro que mostraron las cuentas del sector público en el último año tiene una buena parte de su explicación en la crisis energética y el elevado precio que mostró el petróleo en el primer semestre.

Pero un análisis adecuado nos muestra que el aumento del gasto también incide de manera importante en ese resultado. Es más, se ha transformado en un factor que amplifica el impacto del ciclo económico en lugar de mitigarlo.

Es por ello que el objetivo de esta nota es analizar el desempeño del gasto del sector público. Para ello, analizaremos la evolución de las cuentas, no ya las de todo el sector público, sino las consolidadas del Gobierno Central y el BPS, que son las que reflejan realmente las decisiones de política fiscal. Las Empresas Públicas tarde o temprano equilibrarán sus cuentas, y en todo caso el superávit corriente primario que presentan lo destinan a financiar sus propias inversiones o pagar sus deudas, pero no a financiar otros gastos del sector público. Éstos los financiamos todos los ciudadanos a través de los impuestos.

Precisamente, en los últimos años la recaudación creció de manera importante, debido al propio crecimiento económico, a una mayor eficiencia en la recaudación, y también, al principio, al efecto rebote, ya que se partía de niveles de actividad muy menguados tras la crisis de 2002.

CÍCLICO. Tal como se observa en el Gráfico Nº 1, los ingresos de la DGI se han mantenido prácticamente constantes en términos del PIB en lo que va de la presente administración, reforma tributaria mediante. Una primera conclusión que se podría extraer de ello es que la presión fiscal se ubica en niveles muy altos y que el sistema tributario está dando lo máximo de sí.

En otras palabras, se está frente a una situación en la que aumentos de impuestos difícilmente se traduzcan en mayor recaudación. Es más, las perspectivas son de una menor recaudación debido al descenso del nivel de actividad que prevemos.

De ahí la importancia que tenga la evolución del gasto. Al igual que la recaudación, los egresos primarios consolidados del Gobierno central y el BPS se mantuvieron prácticamente constantes en términos del producto en lo que va de la presente administración.

En otras palabras, los gastos fueron acompañando al nivel de actividad. Pero lo interesante del caso es que el PIB evolucionó por encima de su tasa potencial, debido a una coyuntura excepcional.

En el Gráfico Nº 2 se presenta la evolución del gasto primario excluido el pago de pasividades. Ello nos permite apreciar mejor la evolución de las erogaciones sujetas a decisión política, ya que el gasto en pasividades, que es muy voluminoso, se ajusta de acuerdo a lo que indica la Constitución, y viene perdiendo peso relativo, fruto del cambio de sistema allá por el año 1996. Para tener una idea más clara al respecto, al asumir la presente administración, las pasividades equivalían al 9,5% del PIB, hoy día se ubican en el 8,0%.

Se observa entonces, que los gastos sujetos a decisión política crecieron a un ritmo mayor que el del nivel de actividad a lo largo del período analizado, que como ya fuera dicho, evolucionó muy por encima de su tasa potencial. A su vez se desprende de lo anterior que las menores erogaciones por concepto de pasividades no se ahorraron, sino que se volcaron a otro tipo de gastos.

¿Cuál es el destino de ese mayor gasto discrecional? Las transferencias son el componente que más aumenta. Aquí es el gasto del BPS el relevante, y corresponde a distintos programas, tales como el actual Fonasa (ex Disse), las asignaciones familiares y el seguro de desempleo.

Los gastos correspondientes a estos conceptos han sido crecientes a lo largo de la actual administración, y se han acelerado en el presente ejercicio debido a la reforma en el sistema de salud que entrara en vigencia y los cambios en asignaciones familiares.

El gasto en inversiones, que fue una de las variables de ajuste al comienzo de la presente administración, comenzó a crecer de manera importante a mediados de 2007, acelerándose con el correr de los meses, coincidiendo con el ya clásico ciclo electoral que afecta a las finanzas públicas uruguayas.

CAMBIOS. La evolución anterior modificó la estructura del gasto público, al ganar peso relativo determinados componentes en detrimento de otros, tal como se observa en el Gráfico Nº 3.

En la actualidad son los gastos no personales y las transferencias el componente más importante, relegando al segundo lugar a las pasividades, quienes ocupaban el sitial de privilegio en 2004.

El menor peso relativo de las pasividades ya fue explicado, y se debe a la reforma. El "espacio" que dejó ese menor gasto, para usar una expresión que está de moda, no fue ahorrar; por el contrario, se destinó a aumentar tanto otros gastos corrientes como las inversiones.

Esta evolución del gasto es insostenible, no ya en el corto plazo por los problemas que la crisis habrá de ocasionar, sino a mediano y largo plazo, ya que como hemos visto el gasto discrecional creció a un ritmo mayor que la recaudación, y ésta a su vez aumentó por un nivel de actividad que se expandió muy por encima de su tasa potencial.

En momentos en que la situación fiscal se torna más complicada, esta evolución se vuelve relevante. En los últimos días se anunciaron una serie de medidas para ayudar al sector productivo ante las dificultades que enfrenta. Se dijo de las mismas que no tendrían un impacto fiscal importante, ya que no existe mucho margen para ello. Por otra parte, el Ministro de Economía reconoció que el impacto de la sequía se puede estimar en US$ 400 millones.

Un simple ejercicio numérico señala que, de haber seguido el gasto una trayectoria más acorde a la tendencia de largo plazo del PIB, la situación actual sería más holgada.

En el cuadro presentamos cuál hubiera sido el resultado fiscal de haber evolucionado el gasto primario de manera distinta. Comparamos el resultado verdadero con dos evoluciones hipotéticas, un crecimiento real del 6% (superior a la tasa de crecimiento de largo plazo) y con el 8% (la tasa a la que creció promedialmente el producto en los últimos cuatro años).

EJERCICIO. A los efectos de llevar a cabo este ejercicio numérico, sólo modificamos los gastos en remuneraciones, gastos no personales y transferencias, a los que hicimos evolucionar linealmente de acuerdo a las tasas anteriores.

Elegimos estos componentes, ya que se trata de gastos corrientes de muy bajo efecto multiplicador en la economía. En tal sentido no incluimos a las inversiones, que podemos considerar a priori como un gasto de mayor calidad.

Los números verdaderos muestran que el déficit acumulado en los últimos cuatro años ascendió a US$ 624 millones. O sea que el país tuvo que endeudarse en ese monto para financiar sus cuentas.

Al comparar con las otras hipótesis observamos en primer lugar que es a partir de 2007 que el gasto se desboca. En los dos primeros años las diferencias entre las distintas posibilidades no fueron sustanciales.

De haber evolucionado los gastos de acuerdo al nivel de actividad, lo que también sería cuestionable, ya que esa evolución, tal cual hemos señalado, no era sostenible en el largo plazo, el ahorro hubiese sido de US$ 240 millones a lo largo del período, en particular en los dos últimos años.

Pero de haber crecido al 6% real al año, hipótesis bastante benigna desde el punto de vista del gasto, ya que se ubica por encima de cualquier tendencia de largo plazo del nivel de actividad, la situación al día de hoy sería superavitaria, pese a la crisis energética que afectó al país en el último año.

En este caso, el ahorro respecto a la situación efectivamente constatada sería de US$ 840 millones, y otro sería el cantar para hacer frente a la crisis actual.

De todas formas, y tal cual señaláramos en la nota de la semana anterior, la prioridad de la política macroeconómica debería estar en lograr la solvencia financiera del sector público para el largo plazo. De esta manera se mantendrá el atractivo que tiene nuestro país para los inversores.

Fuente: EL PAÍS, de Montevideo.

La política fiscal más eficiente ante la crisis es mejorar el superávit primario-

Escrito por rigofa 16-03-2009 en General. Comentarios (0)

Economía y Mercado


PROYECCIONES | El PIB promedio de 2009 va a ser inferior al del año pasado en 1%, aunque el peor momento de la crisis será en 2010

La política fiscal más eficiente ante la crisis es mejorar el superávit primario

El aumento del gasto corriente solamente desplazaría consumo privado, mientras que si se asegura solvencia fiscal se recibirán capitales

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

La palabra crisis y los signos de una situación económica y financiera negativa a nivel internacional, siguen presentes todos los días en las noticias. Si bien el gobierno quiere rehuir la discusión sobre su impacto para no generar alarma, resulta inevitable si se quiere construir un conjunto de políticas que tengan un contexto de aceptación digno de una política de Estado.

La magnitud del impacto, su duración y su evolución en el tiempo son elementos del diagnóstico que determinan cuáles medidas son apropiadas y cuáles no. Este es un punto de partida que debe complementarse con una evaluación sobre cuáles son los instrumentos más eficientes. Es un desafío importante para la institucionalidad del país ya que es un debate que se debe dar en un año de contiendas electorales y de lo que hay que discutir es del gasto público y la solvencia fiscal del Estado.

Todo parece indicar que el 2009 no va a ser tan complicado y negativo como el 2010 y que gran parte de la solución para dicho año radica en la capacidad del Estado para construir confianza en base a las acciones que tome en los próximos trimestres.

CRISIS PROFUNDA. Desde que cayeran en forma abrupta los precios de los activos en las economías desarrolladas y se dieron los primeros casos de quiebras empresariales, se generó una dinámica de pérdida de confianza en los consumidores, en las empresas y en los inversores, que todavía al día de hoy sigue profundizándose. Los efectos se están extendiendo hacia el campo real debido a la combinación de reducción en la demanda y restricción financiera.

A nivel de los países desarrollados se suceden noticias de caídas en el nivel de actividad, el ingreso, el consumo, la producción industrial, el empleo, las exportaciones, las importaciones y la inversión residencial. En el último trimestre del año pasado, el nivel de actividad se contrajo un 6% en Estados Unidos y en la Eurozona y 12% en Japón.

El impacto no se ha sentido solamente en los países desarrollados. Las economías del sudeste asiático, donde las exportaciones son el motor de la economía, están registrando caídas en las ventas externas a tasas superiores al 40%.

El contagio es generalizado a través de una reducción en el nivel de actividad y en el flujo de comercio internacional. China, por ejemplo, que es uno de los principales compradores de materias primas, registra una reducción de aproximadamente 40% en las importaciones.

La dinámica que se ha instaurado va a proseguir por lo menos hasta el tercer trimestre del año a pesar de las medidas adoptadas. Por lo tanto, en el mejor de los casos el enlentecimiento de la economía mundial va a llevar a que el promedio del 2009 sea similar al promedio del 2008. Este estancamiento no será homogéneo, con una fuerte (en términos históricos) caída en el PIB de los países desarrollados y un enlentecimiento (pero con tasas positivas) en el nivel de actividad en los países emergentes.

Las proyecciones del FMI han sido relativamente optimistas, aunque se han revisado a la baja recientemente. En la última versión (ver Gráfico Nº 1), se prevé un crecimiento global del 0,5% en el PIB cuando el promedio del 2008 fue 3,4%. Las tasas son menores a la del año anterior en todos los países y regiones pero hay caídas en el epicentro de la crisis: Estados Unidos (-1,6%), Zona del Euro (-2,0%) y Japón (-2,6%).

RIESGOS. La mala noticia es que este escenario no es firme y es posible que sigan ocurriendo correcciones a las proyecciones. Todavía está en desarrollo la crisis y existen numerosos riesgos por lo que se puede agravar.

El nivel de incertidumbre que existe es alto y se puede retroalimentar mediante el impacto que tengan la baja de precios y el desempleo en la confianza de los consumidores. En este contexto, las empresas que cotizan en bolsa no muestran una recuperación clara y los fundamentos siguen sin convencer a la demanda. Este escenario persistirá y se puede agravar en el próximo trimestre en la medida que las noticias empresariales y los balances no sean buenos, ocurran nuevas quiebras y episodios de contagio.

En el mercado financiero ocurre una dinámica perversa para la recuperación, que es muy diferente a la observada en otras crisis. La falta de financiamiento hace que las empresas que habían crecido haciendo palanca en el crédito, requieran capital. La fuga de capitales desde los países emergentes no es en esta instancia por una crisis de confianza en los mismos sino por el desapalancamiento de las casas matrices que requieren del capital que han colocado en los países en desarrollo.

Finalmente, el gran riesgo para los países emergentes es el proteccionismo. La dinámica que se puede crear es maligna y ya se ha vivido en otros episodios históricos.

BRASIL. Como ha ocurrido con nuestra economía en el pasado, frente a crisis internacionales el impacto sobre nuestro país depende de cómo le pegue a Brasil el nuevo escenario. Puede ser un paraguas protector si se sostiene estable y con crecimiento basado en su demanda interna o puede ser una piedra que nos hunda si colapsa su estabilidad macroeconómica, devalúa e ingresa en un período de ajuste.

En la actualidad todo indica que no nos protege totalmente pero tampoco se ha contagiado al punto de amplificar el impacto sobre nuestra economía. En definitiva: están igual que nosotros. La demanda externa se cayó y la industria exportadora es el primer punto de impacto, hay mayor desempleo pero no llegó todavía a contagiar a la actividad urbana en los sectores no transables. La demanda interna es el sostén y todos los pronósticos señalan que luego de cinco años de muy buen crecimiento, en el 2009 habrá una leve caída del producto.

Si bien la corrección del tipo de cambio fue superior a la nuestra para un escenario con menos inflación, la pérdida de competitividad no ha barrido con toda la ventaja que se tenía. A comienzos del 2009 se observa un nivel de tipo de cambio real 19% inferior al de un año atrás pero un 20% superior al del promedio del año 2000.

PRIMER IMPACTO. Los canales a través de los cuales la crisis se está sintiendo en Uruguay son el comercio exterior y el flujo de capitales.

En el comercio exterior hay dos impactos que están vinculados: menor demanda y fuerte caída de los precios. Con respecto al primer punto, los volúmenes físicos exportados vienen cayendo desde el pasado mes de julio. Los precios de exportación por su parte habían aumentado un 26% en dólares en los ocho primeros meses de 2008 y acumulan una caída del 18% desde entonces. En definitiva, los precios que recibe el exportador uruguayo en la actualidad son prácticamente los mismos que un año atrás, al tiempo que se deteriora su competitividad frente al resto del mundo. En efecto, el tipo de cambio real cayó un 12% desde mediados de 2007, lo que coloca al sector exportador en una situación muy delicada.

El ajuste de los precios luego de la conducta de burbuja expansiva parece haber culminado, por lo que de ahora en más los flujos comerciales estarán regidos por las condiciones de oferta y demanda. Con respecto a este último punto, las perspectivas no son halagüeñas dada la contracción que experimenta el consumo a nivel mundial. Aquí cabe distinguir a la región del resto del mundo, y cómo impactará ello en la demanda de exportaciones uruguayas. El comercio uruguayo extrazona es básicamente de commodities y se rige por los parámetros mencionados anteriormente. Por su parte, las exportaciones a la región tienen un mayor componente de manufacturas, más intensivo en mano de obra, y su suerte dependerá en cuánto impacte la crisis en nuestros vecinos.

En todo caso, el nivel de demanda que se recibirá en el 2009 será inferior. En el caso de las solicitudes de exportaciones de enero del 2009, incluidas las ventas desde zona franca, el descenso fue del 7, 8% en dólares respecto a igual mes del año anterior y esta será la tónica predominante en el año. El dato de febrero, sin considerar zonas francas, vuelve a mostrar una caída, esta vez del 20,2%.

Como buena economía abierta, la caída en los volúmenes exportados impacta en las importaciones de insumos intermedios. Estas, tal como se ilustra en el Gráfico Nº 2, se frenaron bruscamente en el pasado mes de noviembre. Tras haber mostrado tasas de crecimiento de tres dígitos algunos meses atrás, se tornaron negativas desde entonces, cayendo un 26% en enero de 2009.

El descenso en las compras de insumos intermedios es un indicador de avance de lo que acontecerá en el sector productivo, en particular la industria manufacturera. Este sector junto al agropecuario son el primer punto de impacto de la crisis con una fuerte desaceleración en las tasas de crecimiento. Corregido el efecto del inicio de operaciones de la planta de Botnia que generó un impacto de una sola vez superior al 1,5% del PIB, la industria creció apenas un 1% en el último trimestre del pasado año, frente al 4% promedio de los tres trimestres anteriores.

Este cambio abrupto también es recogido en las expectativas de los empresarios industriales. De acuerdo a la Encuesta Mensual Industrial (EMI) que realiza la Cámara de Industrias del Uruguay en el primer mes del presente año el 27% de los respondientes consideró que en el primer semestre del 2009 la situación de su empresa va a ser peor contra solo un 9% que dio una perspectiva de mejora.

COMPETITIVIDAD Y EMPLEO. Este contexto, en medio de una pérdida de competitividad por el incremento en los costos, está condicionando fuertemente al sector manufacturero para el 2009 y 2010. Cabe recordar al respecto que la reforma tributaria llevó el aporte patronal al 7,5% (anteriormente estaba exonerado) y que los ajustes salariales previstos por convenio prevén aumentos reales que solo se pueden sostener en un contexto de crecimiento o de fuertes ganancias de productividad.

Estas presiones y el menor nivel de actividad afectan la rentabilidad del negocio y se transmiten a los sectores vinculados (comercio, transporte y servicios empresariales) y de ahí, en el contexto de rigidez salarial predominante, se observará una caída en el nivel de empleo.

Es por este canal que se prevé el segundo nivel de impacto de la crisis internacional. Durante el último año el mercado de trabajo acompañó al nivel de actividad, ubicándose la tasa de empleo en los niveles más elevados desde que se llevan registros, cambios en la metodología mediante.

SECTOR PÚBLICO. El segundo nivel de impacto demorará en llegar y se sentirá gradualmente en la demanda doméstica y en las finanzas públicas. Estimamos que el impacto negativo sobre el déficit fiscal será mayor que el que se soporte en el nivel de actividad por dos razones: los ingresos fiscales se exacerban en relación al ciclo económico, amplificando el alza pero también la contracción y por el lado del gasto están previstos aumentos presupuestales.

Los ingresos fiscales que crecieron más que proporcionalmente en el ciclo expansivo, observarán ahora un freno más abrupto o una caída durante la actual fase del ciclo. Esto se debe principalmente a que en épocas de crecimiento económico y apreciación de la moneda crecen las importaciones y las transacciones de bienes que están gravados con mayores tasas, que a su vez son de más fácil fiscalización al pasar por aduana.

En términos reales, la recaudación aumentó en el último año un 10,1% con respecto al registro de 2007. Dentro de este incremento, el IVA registra una tasa del 7,6% real. Por lo tanto se trata de variaciones inferiores al crecimiento de la economía en todo el año.

En la coyuntura de los próximos años, el indicador fiscal que recobra importancia es el resultado primario del sector público. Esta variable es la más observada para evaluar la solvencia intertemporal del Estado como emisor de deuda. Lamentablemente, la evolución reciente y las perspectivas en la materia no son para nada alentadoras. En el año 2007 el resultado primario se ubicó en el equivalente a 3,6% del PIB, cayendo al 1,3% en la actualidad (ver Gráfico Nº 3). Por un lado se explica por la crisis energética y el precio del petróleo, pero preocupa cada vez más el aumento del gasto primario corriente que está aumentando al 7,5% real, porcentaje no sólo superior al de los ingresos, sino también a la tasa de crecimiento de largo plazo del PIB.

PROYECCIONES. El escenario externo supuesto es que la crisis internacional se sigue desarrollando en los dos próximos trimestres generando una leve contracción en la demanda internacional. Esto es, sin llegar a los niveles relativamente optimistas del FMI, pero sin un disparador que duplique su profundidad. También se asume que Brasil no llegará a amortiguar el impacto pero tampoco lo agravará con un cambio abrupto en sus variables macroeconómicas.

De esta forma, el efecto desde el exterior se irá transmitiendo gradualmente a la economía a través del desempleo y el enlentecimiento de la demanda interna. Al mismo tiempo desaparecen los impactos de una única vez como el del inicio de operaciones de Botnia e impactará en las estadísticas el efecto de la sequía. Estimamos que el PIB promedio del año va a ser inferior al del año pasado en -1%.

La política monetaria seguirá siendo contractiva hasta asegurarse la estabilidad de precios. Hasta el momento solamente se ha observado el accionar puntual sobre algunos productos (peceto y otros) por parte del gobierno. Si el perfil contractivo se mantiene hasta mediado del año, consideramos que el 2009 cerrará con una variación del IPC del 7%.

Esta dinámica de shock externo genera preocupación sobre el año 2010, con un aumento del desempleo que volverá a los dos dígitos. También existirán presiones alcistas sobre los salarios que tienen previsto en los convenios además del crecimiento real, el ajuste por diferencias entre la realidad inflacionaria observada y el 5% de meta oficial que ha aceptado el Pit-Cnt como bueno para sus afiliados. El grueso de los ajustes se producirá en la primera mitad del 2010. A pesar de la devaluación que estimamos en el orden del 10% existirá pérdida de competitividad por el aumento de salarios convenido.

Otro motivo de preocupación es el fiscal. La dinámica en la que se ha ingresado llevará a un déficit global del 2,2% del PIB en el 2009, pero la inercia de gasto creciente con recaudación a la baja complicará la gestión financiera del 2010. Como esperamos que los mercados financieros internacionales prosigan "secos" el año que viene, no es difícil pronosticar un nuevo período de gobierno debutando con un ajuste fiscal.

El keynesianismo no es la solución para Uruguay

t En los últimos meses la palabra keynesianismo aumentó la frecuencia con que es mencionada en los medios de comunicación a nivel internacional, generando una falsa sensación de que la crisis tiene una solución mágica. Nuestra visión es que las políticas de estímulo fiscal que se están tomando no son una solución garantida para los países industrializados y mucho menos son aplicables a la realidad de Uruguay.

En primer lugar, las políticas de estímulo fiscal van mucho más allá de la recomendación keynesiana para la crisis de 1930: aumentar el gasto público para sostener la demanda agregada. La máxima simplificación de esta política fue presentada por Keynes bajo la sugerencia de contratar gente para hacer pozos y luego taparlos. En la actualidad los paquetes de estímulo fiscal tienen varias dimensiones e incluyen: reducción de impuestos, construcción de infraestructura y transferencias no especificadas.

La segunda consideración es que para ser exitosa la política de estímulo fiscal tiene que ir mucho más allá del aumento de la demanda agregada: tiene que frenar la crisis de confianza y evitar el contagio que producen las bancarrotas y el desempleo.

Las medidas previstas por el gobierno de Estados Unidos alcanzan el 1,9% del PIB para el 2009, correspondiendo 0,9% a reducción de impuestos, 0,3% a gastos en infraestructura y 0,6% a transferencias sin destino predeterminado. Para el 2010 se prevé un aumento importante, alcanzando el 2,9% del PIB con 1,2% en reducción de impuestos, 0,8% en gasto de infraestructura y 1,0% en otras transferencias. Claramente no es hacer pozos y taparlos.

En la actualidad el principal desafío no está en sostener la demanda agregada. La gran dificultad es terminar con el círculo vicioso de pérdida de confianza en los inversores, las empresas y los consumidores.

¿Por qué no es extrapolable la medida para Uruguay? En primer lugar, la caída de la demanda agregada está ocurriendo en forma gradual y no hay que asistirla directamente como ocurre en el epicentro de la crisis. Segundo, no existe una situación fiscal holgada como para avanzar sin reducir el superávit primario fiscal. Tercero, no hay vencimientos de deuda cercanos pero ésta todavía es importante y no se ha logrado el grado inversor en su categorización. Estas salvedades se complementan con la ausencia de un plan de gasto para la recuperación ya que simplemente se trata de un incremento del déficit fiscal orientado a gastos corrientes de muy bajo efecto multiplicador en la economía.

El aumento del gasto público con dudas sobre la solvencia fiscal resulta en una mala combinación que termina desplazando al gasto privado y neutralizando el deseado efecto multiplicador.

En este contexto, la prioridad de la política macroeconómica debería estar en lograr asegurar la solvencia financiera del sector público para el largo plazo. Manteniendo el foco en este objetivo se sostendrá el atractivo que tiene nuestro país para los inversores y como contraparte para los negocios. La confianza de los consumidores se fortalece en este clima y amortiguará el impacto en el sector urbano que estimamos ocurrirá sobre el segundo semestre del año.

Fuente: EL PAÍS, de Montevideo.

Economía y MercadoSe frenó el comercio con el exterior-

Escrito por rigofa 10-03-2009 en General. Comentarios (0)

Economía y Mercado


RÉCORD | LAS EXPORTACIONES DE BIENES, INCLUIDAS AQUELLAS DESDE ZONA FRANCA, ASCENDIERON A US$ 7.000 MILLONES EN EL ÚLTIMO AÑO

 

Se frenó el comercio con el exterior

La pérdida de competitividad afecta al sector exportador, situación que se ve agravada por la menor demanda internacional debido a la crisis

 

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

El saldo negativo de la balanza comercial de bienes se situó al cabo de 2008 en US$ 2.983 millones, lo que equivale al 9,5% del PIB de ese ejercicio. Un año atrás, el desbalance fue sensiblemente inferior, tanto en términos absolutos (US$ 1.113 millones) como relativos (4,8% del PIB).

La explicación del deterioro no es otra que el aumento que registraron las importaciones. De hecho, las exportaciones de bienes también crecieron en el último año (32%), pero a un ritmo inferior que el de las compras en el exterior (59%).

Un tercio del aumento de las importaciones, que ascendieron a US$ 8.933 millones, se explica por el incremento en el precio internacional del petróleo. Las compras petroleras medidas en dólares se duplicaron en 2008 con relación al año anterior.

PASADO. Pero las importaciones no sólo aumentaron debido al mayor precio del crudo, sino que la creciente demanda interna estuvo ávida de productos extranjeros. Tal es el caso de los bienes de consumo y de los bienes de capital.

En varias ocasiones hemos señalado en esta columna los factores internos que contribuyeron a esa mayor demanda: el mayor nivel de actividad que se vio reflejado en un aumento de la ocupación y de los ingresos y el agotamiento de la capacidad ociosa y la necesidad de renovar e incrementar el acervo de capital.

Con respecto a este último punto hemos aventurado la hipótesis de que la economía uruguaya está sufriendo un cambio en su función de producción, que la torna más intensiva en capital, lo que constituiría otro factor explicativo del fuerte crecimiento que registró la inversión.

Nos basamos para ello en los flujos de inversión extranjera directa, ya sea para instalar nuevas empresas, caso Botnia, o para comprar otras ya existentes, como en el caso de los frigoríficos, el arroz y la cebada, que vinieron de la mano de nuevas tecnologías. Un detalle no menor es la mayor rigidez que ha mostrado el mercado laboral en los últimos años, lo que lleva a las empresas a buscar alternativas más flexibles.

Sin dejar de reconocer la importancia que los factores anteriores tuvieron en el desempeño de las importaciones, no debemos dejar de mencionar a los insumos intermedios, que representan más de la mitad de las compras no petroleras. Este rubro está asociado fundamentalmente al sector productivo, y el crecimiento experimentado en el último año (37%) habla del mayor nivel de actividad registrado en el período.

RÉCORD. Por su parte, las exportaciones de bienes en el año 2008 ascendieron a casi US$ 6.000 millones, batiendo todos los récords en materia de divisas generadas. Tal cual se puede apreciar en el Gráfico Nº 1, tras tocar un piso durante la crisis del 2002, comenzó una rápida recuperación, triplicándose las ventas al exterior desde entonces, medidas en dólares corrientes.

Ponemos énfasis en el tema de los valores corrientes, ya que al igual que en el caso de las importaciones, cuyo monto en dólares estuvo influenciado por el precio del petróleo, las ventas externas también se vieron afectadas, favorablemente en este caso, por el aumento de los precios internacionales de los commodities, que constituyen el grueso de las exportaciones uruguayas.

De acuerdo al índice que elabora la Cámara de Industrias del Uruguay, los precios de exportación aumentaron promedialmente un 29,4% en dólares corrientes en el pasado año. Ello determina que, en términos físicos, los volúmenes exportados crecieron tan sólo un 1,7% en el último año.

De hecho, y tal cual se puede apreciar en el Gráfico Nº 2, en los dos últimos años las ventas físicas no mostraron el gran dinamismo que habían presentado en años anteriores, en los que habían sido el motor del crecimiento económico.

El enlentecimiento que mostraron las exportaciones en los dos últimos años se explica básicamente por problemas de oferta. En efecto, el principal rubro de exportación del país es la carne vacuna, más de la cuarta parte del total. Los elevados niveles de faena de 2006 topearon la oferta para los años siguientes; de hecho, cayeron los embarques en los dos años siguientes.

Por otra parte, es justo señalar que las cifras anteriores corresponden a las exportaciones desde el territorio fiscal uruguayo, o sea que no incluyen a las exportaciones efectuadas desde zona franca, donde están radicadas las principales empresas exportadoras del país. En particular, se encuentra radicada allí Botnia, que comenzó a operar en el último año. Las exportaciones de celulosa y de concentrados para bebidas refrescantes ascendieron a US$ 1.000 millones en 2008, lo que lleva el total de exportaciones de bienes del país a US$ 7.000 millones.

CRISIS. Los números anteriores nos muestran al Uruguay anterior a la crisis internacional. En efecto, ésta se desató con toda su intensidad en el último trimestre del pasado año, afectando primero al mundo desarrollado. Los impactos sobre estas costas no fueron inmediatos, al menos si nos atenemos al discurso oficial, y recién comenzarán a sentirse de ahora en más.

Sin embargo, si analizamos con mayor detalle la evolución de las cifras del comercio exterior en los últimos meses, podemos constatar cambios, incluso antes que se desatara la crisis, y cuyas causas parecen responder más a factores internos que a shocks externos negativos.

Los volúmenes físicos exportados vienen cayendo desde el pasado mes de julio, tal cual se puede apreciar en el Gráfico Nº 3, donde se muestra un índice de exportaciones en volumen físico.

Los negocios de exportación llevan un tiempo antes de concretarse. Se contactan los interesados, el importador evalúa distintas ofertas, y al final concreta aquella que más le conviene.

En un mundo tan dinámico como el actual, negocios que pueden aparecer muy atractivos al momento de pactarse, pueden no llegar a serlo tanto una vez que se entrega la mercadería.

Con las exportaciones uruguayas algo de ello parece haber pasado en el último año. Si nos atenemos al índice de tipo de cambio real que elabora el BCU, vemos que, tras mantenerse relativamente estable entre 2005 y mediados de 2007, cayó un 12% desde entonces. Ese deterioro indica que Uruguay se está encareciendo frente al resto del mundo, por lo que pierde competitividad su sector exportador.

La pérdida de competitividad se debe a causas internas, que hemos analizado en más de una oportunidad. Aumentos reales de salarios en un marco de política cambiaria cuyo principal objetivo fue el combate a la inflación son las causas.

No obstante ello, las exportaciones siguieron creciendo, debido a la propia lógica de los negocios que describimos anteriormente, y, por sobre todas las cosas, a un factor externo que las estimuló, los elevados precios internacionales.

En los ocho primeros meses de 2008, los precios de exportación aumentaron un 26% en dólares corrientes (punta a punta), cayendo un 18% desde entonces. En definitiva, los precios que recibe el exportador uruguayo en la actualidad son prácticamente los mismos que un año atrás, al tiempo que se deteriora su competitividad frente al resto del mundo, lo que los ubica en una situación muy delicada. Por lo pronto, las cifras de solicitudes de exportaciones del mes de enero del presente año, incluidas las ventas desde zona franca, señalan un descenso del 7, 8% en dólares corrientes respecto a igual mes del año anterior.

La caída en los volúmenes exportados está impactando en las importaciones. Las compras de insumos intermedios se frenaron bruscamente en el pasado mes de noviembre. Tras haber mostrado tasas de crecimiento de tres dígitos algunos meses atrás, se tornaron negativas desde entonces, cayendo un 26% en enero de 2009.

Pero no sólo está cayendo este rubro, sino que los bienes de consumo también lo hacen. En particular, fue muy marcado el descenso de las compras externas de bienes de consumo duradero, que en el primer mes del presente año disminuyeron un 48% con respecto a igual período de 2008.

Por su parte, las importaciones de bienes de capital, si bien continúan mostrando tasas de crecimiento positivas, presentan en los últimos meses una fuerte desaceleración, tal cual se observa en el Gráfico Nº 4.

Fuente: EL PAÍS, de Montevideo.