LA PRIMERA VISITA A EUROPA DEL MANDATARIO ESTADOUNIDENSE-La carrera hacia Obama

Escrito por rigofa 31-03-2009 en General. Comentarios (0)

30/3/2009 Edición Impresa LA PRIMERA VISITA A EUROPA DEL MANDATARIO ESTADOUNIDENSE

La carrera hacia Obama

Los aliados tradicionales europeos de Washington no son lo que eran. Europa pierde peso en favor de otras áreas

  1. • Muchos dirigentes europeos han ansiado encontrar en el presidente de EEUU un alma gemela
 Foto:  MIQUEL ZUERAS
Foto: MIQUEL ZUERAS
INOCENCIO Arias*

El efluvio Obama sigue pujante. Con dos meses en el poder, el presidente se percató ya de que gobernar en plena crisis no es un camino de rosas, hay críticas, pero su popularidad permanece. En su país tiene un envidiable índice de aprobación del 62%, entre los líderes extranjeros sigue haciendo estragos. Hay literalmente hambre y bofetadas por verle. En la personalidad del líder estadounidense muchos dirigentes mundiales, especialmente los europeos, han ansiado encontrar un alma gemela. El que no hallaba que tenía una filosofía parecida se convencía de que sus aficiones literarias o deportivas eran similares; el de más allá, que poseían una forma de expresarse semejante; otro, que se casaron el mismo año, o que la diferencia de edad con sus esposas era idéntica. La sintonía y la complicidad con el deseado Obama, deducían los corifeos de esos líderes, era algo evidentemente garantizado.

EN WASHINGTON, los comentaristas observan con sorna estas pretensiones de devaneo y reseñan el orden en que los aspirantes están siendo recibidos en la capital, por si resulta significativo. Obama se vio primero con el presidente mejicano, Felipe Calderón, y más tarde se desplazó a Canada. Todo entra dentro de la normalidad. Son los dos grandes vecinos socios en el Tratado de Libre Comercio. Se confirmó luego que el presidente iría a Europa en abril, pero a encuentros multilaterales: el del G-20 y el aniversario de la OTAN. Y también que estaba planeando un viaje a Indonesia, la mayor nación islámica del mundo, y que antes visitará Turquía.
Que el presidente de Estados Unidos anteponga Ankara a Londres, París o Ber- lín apunta, primero, a que Turquía tiene una relevancia especial para esta Administración: es democrática, islámica, con un popular primer ministro y, no lo olvidemos, puede jugar su papel en la aproximación a Irán. Segundo, que los aliados tradicionales europeos de Washington no son lo que eran. El Viejo Continente perdió algo de peso, Estados Unidos tiene hoy otras querencias geográficas.
Esto, indican comentaristas británicos, ha sido evidente en la visita de Gordon Brown a la capital americana. Fue el primer europeo que tuvo el honor de acudir a la Casa Blanca. Otros habrían dado un brazo por conseguirlo, pero su estancia no parece haber sido todo lo singular que las relaciones entre los dos países implican. "¿Se enteró Obama de que Brown venía a verle?", pregunta Alice Miles en The Times. No hubo cena oficial, solo un almuerzo de trabajo, e incluso la conferencia de prensa de los dos fue bastante rácana. La periodista concluye que el encuentro tenía "ese aspecto embarazoso de cuando alguien que no te cae especialmente bien se invita a tu casa a cenar". El Daily Telegraph dice que Obama se refirió a la "relación especial entre los dos países porque alguien le debió de decir que, si no mencionaba el cliché, a sus pobres invitados les daría un ataque".
The Observer escarba en la herida subrayando que hubo desaire hasta en los regalos. Mientras Brown traía, entre otras cosas, un pequeño posaplumas hecho con la madera de un barco gemelo a aquel con cuya madera se hizo la mesa del Despacho Oval, Obama le regaló una colección de 25 películas en DVD. Una falta de tacto, se concluye, que se repitió en los obsequios a los hijos de los Brown y hasta en la foto distribuida por la Casa Blanca con las dos esposas. El ángulo, dice The Times, era poco halagüeño para la señora Brown.
Hay prensa británica que se congratula de que la estrechez de la alianza entre Bush y Blair haya pasado a mejor vida. Brown puede ahora advertir al Congreso americano de que tenga cuidado con el proteccionismo, pero hay disquisiciones sobre si la especial relación con Gran Bretaña es cosa del pasado. ¿Es debido a que Obama, hijo de un negro de Kenya que sufrió el colonialismo británico, tiene resabios frente a la antigua metrópoli o a que Gran Bretaña y Europa son menos indispensables?

EL PRIMER ministro irlandés, Brian Cowen, también pudo comprobarlo. Se tuvo con él la deferencia de recibirlo, segundo europeo, el pasado 17 de marzo, día de su patrón, San Patricio, lo que fue debidamente aireado en su país. Pero en Estados Unidos la visita no ha tenido mayor eco. Vino a pedir a Obama que duplique el tiempo que los irlandeses pueden trabajar Estados Unidos, lo que aliviará la delicada situación econó- mica irlandesa. Esto cuando las encuestas apuntan a que los europeos seríamos partidarios de que los emigrantes en paro vuelvan a sus países. Presumiblemente, Irlanda también juega con la existencia de una relación especial.
Más eco ha tenido la presencia del brasileño Lula, primer latinoamericano que llega oficialmente a la capital. Brasil cuenta, y en los medios estadounidenses el progre Lula es un bálsamo buscado que contrasta con la picazón que frecuentemente despiertan Chávez, Morales, etcétera. Abogó por la apertura de los viajes a Cuba. Obama lo escuchó con gusto.
Europa ha sufrido otro rejón mediático. El omnipresente y omnipotente Paul Krugman, bajo el titular Un continente a la deriva, en el muy leído New York Times arrancaba diciendo "Me preocupa Europa... la pobreza de sus dirigentes, la ausencia de un gobierno común...". Adivinen qué país le preocupa especialmente: España.

*Cónsul de España en Los Ángeles
Fuente: EL PERIÓDICO,  de Catalunya, España.